Colegial carga el coche con su padre

«He aprendido a organizarme, cada cosa tiene su tiempo»

21 de junio. Hace sol. El día es tranquilo. Jaime de Benito está empaquetando sus cosas. Ha vivido dos años en el Colegio Mayor Larraona y ahora cambia de etapa, el año que viene residirá en un piso con otros amigos. Su padre, Nacho de Benito, ha venido de Zaragoza, la ciudad de donde proceden, para echarle una mano. Están los dos terminando de organizar las cosas y de preparar el equipaje para hacer el traslado. Esta escena se repite con frecuencia. Cuando los estudiantes han empezado su vida universitaria en el Colegio Mayor, es habitual que en el tercer año de carrera, una vez que ya han hecho amigos y han encauzado sus estudios, decidan dar el paso de vivir en un piso de alquiler. Un momento crucial en el que se enfrentarán a los nuevos retos de otra forma de vida.

 

colegial conversa con su padre en la entrada del colegio mayor larraona

 

¿Cómo eligieron el CM Larraona?

“Nos habían hablado bien del Colegio Mayor Larraona, nos aconsejaron algunos amigos cuyos hijos habían estudiado en Pamplona, y nos convenció”, comenta Nacho. A mí me atrajo “por la libertad de horarios, la libertad en general, tu propio cuarto, y el ambiente es mejor aquí”, sostiene Jaime. “Libertad responsable, era ese concepto el que nos gustó, queríamos libertad y que hubiera control al mismo tiempo”, matiza su padre.

 

 ¿Qué es lo que más les ha gustado como padres?

“Jaime no había salido nunca de casa y queríamos esa libertad responsable, que hubiera supervisión, queríamos asegurarnos, además, de que comía bien, que dormía y que llevaba un ritmo normal de asistencia a clase. En definitiva, que tuviera un buen ambiente de estudio –comenta Nacho en calidad de padre– y así es como ha sucedido. Además, podemos decir que la comunicación con el colegio ha sido perfecta, sin ningún problema. Cuando hemos necesitado algo, lo hemos consultado y pedido, sin ninguna incidencia. Una comunicación fácil, también vía internet o whatsapp, incluso directamente con Juan Gallego, el director. Por eso, si nos piden opinión, siempre recomendamos Larraona.”

 

¿Cómo ha sido la experiencia en el Colegio Mayor?

 Jaime: No me costó hacer amigos aquí, eso es fundamental. Me ha gustado la cercanía a la universidad. Y todo lo que ofrecen: el gimnasio, las actividades, las excursiones, conferencias, películas, la comida. He participado en la actividad de cocina, ¡hicimos churros!, me he divertido con los bingos, y en la cena temática de la feria de Sevilla hasta salí a bailar con un amigo.

Nacho: una de las cosas más importantes es que ha hecho buenos amigos: tiene una pandilla de la universidad y otra de Larraona. Y ha practicado deporte constantemente.

Jaime: sí, eso es algo que no tenía previsto y ha sido una constante. Como teníamos cancha de fútbol y polideportivo, jugábamos y hacíamos una liga de equipos entre amigos. Además, me lo pasé bien jugando a fútbol sala en la liga interpasillos. Y cuando inauguraron las pistas de pádel, hemos estado jugando a diario. Además, en la universidad pude probar varias modalidades en el día del deporte –esgrima, fútbol, rugby, pádel y tenis, squash, frontón y volley–, y a raíz de aquello he podido apuntarme a tiro con arco.

 

saludo a la familia en el colegio mayor

 

¿Cómo recuerdas el momento de la llegada a Pamplona?

Jaime: Vinimos a finales de agosto. Ya conocía Pamplona. Pero esta vez venía como estudiante, no como visitante. Estaba tranquilo porque tenemos amigos cercanos que están en la ciudad, y conocía a gente de Zaragoza que venía estudiar. Pienso que lo que más me asustaba era el primer día de universidad. Lo del Colegio Mayor es más previsible: tienes horarios, comidas, las cosas están organizadas. Pero el primer día de Universidad me imponía más: un sitio donde no conoces a nadie y donde algunos, los de Pamplona, seguramente ya se conocían. Mi abuela me había advertido que los de Pamplona eran algo cerrados pero enseguida vi que no era así. Hemos hecho un grupo de amigos de Noáin, Cizur, uno de Zaragoza que resultó ser mi vecino, de Valencia, Benidorm y también un amigo mexicano.

Hijo y padre señalan y miran la camiseta de Osasuna que lleva puesta Jaime.

Nacho: Aunque en casa somos del Madrid, se ha comprado la camiseta de Osasuna.

Jaime: Yo no soy de fútbol pero aquí me he aficionado, porque varios de mis amigos son de Osasuna.

 

¿Por qué comunicación audiovisual en Pamplona?

Jaime: nos decidimos por el prestigio que tiene el grado en la Universidad de Navarra, que está bien situado en los rankings. Siempre me ha gustado el cine, he admirado cómo se hacía, en especial la dirección de fotografía y la escenografía. Y ahora, después de dos años de carrera, cuando veo una peli, ya no la veo igual, sobre todo después de dar guion y aprender cómo se construye, cómo creas una historia, y cómo partiendo de una idea simple vas formando algo más complejo.

 

¿Qué asignaturas prácticas te han resultado más atractivas?

Me ha gustado la asignatura de Producción y gestión. Cada semana teníamos una práctica. Había que jugar con los planos y simular que tú mismo fueras tres personajes, de tal manera que pareciera una conversación entre tres. O la práctica en la que partiendo de una película de Indiana Jones, teníamos que doblar la voz, grabar los sonidos, las peleas…

También ha sido muy enriquecedora la asignatura de guion, que me ha sorprendido. En los seminarios, nos entregaban guiones, de películas como Casablanca o de series como El Apagón. Nos hacían pruebas escritas y cada 2 semanas nos planteaban una prueba, en la que nos daban instrucciones para hacer una escena y había que escribir el guion. Recuerdo un caso en el que nos plantearon la siguiente situación: ‘en una joyería donde trabajaba una mujer, entra un cliente con un animal, que parecía un perro y resultaba ser un tigre’, y había que crear un guion donde esa escena cobrara sentido. Todo un reto.

 

director colegio mayor despide a colegial y familia a final de curso

 

¿Qué consejo le darías a un recién llegado a Pamplona?

Que vaya relajado, que no tenga prisa por conocer a gente, que todos son muy majos, que muchos están en su misma situación. A mi mejor amiga la conocí el primer día de clase, era una chica de Peralta, que estaba sentada detrás de mí y, al estar solos, empezamos a hablar. Y, en el Colegio Mayor que tengan en cuenta que la primera comida de todas es muy importante: que se fijen bien… al final eso ayuda mucho a la hora de hacer el primer grupo de amistades.

Voy a echar el colegio de menos. Aparte de todo lo que he hecho, o de los amigos, está lo que he aprendido: a gestionar mis tiempos, a organizarme el estudio, a decir ahora descanso, ahora deporte, dormir o móvil. Cada cosa tiene su tiempo.

 

pistas-padel-larraona

Nuevas pistas de pádel en el Colegio Mayor Larraona

Inauguración de las pistas

El viernes 19 de mayo, durante una agradable tarde soleada de mayo, inauguramos nuestras nuevas pistas de pádel del Colegio Mayor Claret Larraona. En la confluencia de Pío XII y la Avenida de Navarra, espacio emblemático para el deporte colegial, estrenamos dos pistas destinadas a este trepidante juego de pelota 🎾. Un nuevo lugar para el deporte, la convivencia y la competición sana.

 

 

En la inauguración, dirigida por Juan Gallego –nuestro director–, participaron dos parejas representando al Colegio Mayor y otras dos a la Federación Navarra de Pádel, acompañados estos últimos de su gestor Enrique Chiquirrin. Les estamos muy agradecidos por su participación y por el magnífico espectáculo ofrecido.

 

 

¿Cómo quedó el torneo? 🏅Diego Alzu y Javier Sainz fueron los campeones. Aimar Goñi y Juan Pablo Pereyra fueron los segundos clasificados. Así que se impuso la extraordinaria calidad de juego de los de la Federación. ¡Enhorabuena! ¡Qué honor teneros en nuestras pistas! Hay que añadir, además, que los de Claret mantuvieron un magnífico nivel de juego. Diego Arana y Pablo Losa, nuestros actuales campeones de pádel del Trofeo Rectora de la Universidad de Navarra, se impusieron en la final de consolación a Íñigo Pérez y Gonzalo Aguiriano.

¿Cómo usarlas? Es muy fácil

Para darse de alta y poder hacer una reserva de pistas, solo hay que acceder a la página web del Colegio Mayor Larraona, pulsar en el ítem ‘pádel’ del menú secundario y pulsar el botón: GESTIONA TU RESERVA. Una vez que accedes, podrás darte de alta, y a continuación podrás seleccionar pista, día y hora. Ten en cuenta que las reservas se hacen por franjas de media hora, un sistema flexible que se adapta a distintas duraciones, según preveas entrenar o jugar un partido. Las pistas, que también están abiertas al público general, tienen un precio joven para nuestros colegiales. Una oportunidad única: pistas de pádel a pie de calle y a pie de casa, al lado de la universidad.

cena veteranos oberena

Los seis años inolvidables de Javier Calvo Serrano

1. Amigos y conversaciones de medianoche

El primer curso fue el año de ser novato y hacer amigos. Así nació mi grupo de amigos, que hemos seguido bastantes años: Alejandro Ángel, Cristóbal Barrabés, Sergio Cámara, Carlos San Pedro… Recuerdo también a uno de los decanos de ese año: Juan Añón, que me ayudó muchísimo, me inspiró bastante. Porque llegas sin conocer a nadie a una ciudad completamente nueva. Vas encontrando gente con la que poder hacer planes, quedarte por las noches hablando y tomando algo con total naturalidad, con confianza, eso fue lo que marcó el primer año.

Me acuerdo una noche en la que estábamos contando cómo habíamos llegado a Pamplona y al colegio mayor, era bastante tarde y desembocamos en una conversación que podía resultar ‘un poco densa’, estaba yo hablando sobre unos vaivenes que tuve y, en el momento cumbre, se hace el silencio… y se escuchan unos ronquidos… ¡Qué risas!  Ha sido tema recurrente a lo largo de los años. ¡Nuestro Carlos que se había dormido!

 

taller de ecología

 

2. Voluntariado

Después de estar año y medio de voluntario en ASPACE, asociación Navarra que trabaja con personas con parálisis cerebral, Josu, claretiano al frente de pastoral en el Colegio Mayor, me preguntó si conocía alguien interesado en dar catequesis en el colegio de enseñanza. ‘Pues venga, pues me meto yo’, le dije. Estuve muy a gusto y lo recuerdo con cariño el año que estuve de catequista. Viendo que me gustaba, Josu también me invitó a unirme como monitor en una convivencia de final de curso en Zaragoza, con alumnos de 4º de ESO a 1º Bachiller. ‘Pues vale, allá que voy’. Recuerdo con cariño esa convivencia. Por la tónica que tuvo, el buen ambiente, nos alojamos en una casa de las Hermanas de la Caridad, que fueron muy acogedoras, y tuvimos actividades de acercarnos al pobre, en un comedor social, y varios talleres con chavales.

 

convivencias

 

Y en 3º, a raíz del voluntariado con ASPACE de los años anteriores, estuvimos moviendo el hacer un Belén conjunto. Una iniciativa que salió adelante. Los residentes de allá venían una vez por semana, y estábamos una hora y media montando figuras con ellos. Todos nos llevamos muy buen recuerdo. Los residentes de ASPACE se sintieron muy acogidos a la hora de compartir esa horita a la semana, era imposible que los ‘Xavis’ no salieran con una sonrisa después de estar mano a mano con Mamen o Isabel…  Pero lo mejor es que nosotros recibíamos mucho de la sencillez, y de la alegría que tenían. Y la experiencia, además, tuvo buen colofón: presentamos el nacimiento al concurso de belenes de la universidad y ganamos un accésit.

 

nacimiento aspace

 

3. Las jornadas de colegios mayores

Un poco antes de la pandemia, del confinamiento, se celebraron en Pamplona unas jornadas de colegios mayores. Fue bastante chulo encontrarse con gente de toda España que estaba en colegios mayores, llevaban ya 3-4 años como colegiales, tenían un bagaje, inquietudes, acudió gente muy interesante. Recuerdo haber estado charlando con el decano del Jaime del Amo, colegio mayor de los claretianos en Madrid. La suerte es que estas jornadas fueron aquí, por lo que podía ir entre clases y acudir a los talleres. De aquella experiencia me quedo sobre todo con lo que hablamos. El poder compartir inquietudes: somos pocos los que nos quedamos hasta final de la carrera, y recuerdo que estuvimos charlando sobre cómo transmitir todo lo bueno que tiene quedarse durante más años en el colegio mayor.

 

jornadas colegios mayores

 

4. Pandemia, sobremesas virtuales y trufas

El cuarto año fue bastante movidito, fue el año de la pandemia, y teníamos muchas restricciones. Sin embargo, fue un buen curso, porque uno de mis amigos, Cristóbal, volvió al colegio mayor, y con Jaime Mur, Pau Duato, Javier Segovia, Pablo Fernández Dueñas, Saúl Palomo, Pablo Nieto… hicimos bastante piña varios de medicina de casi todos los cursos. Que hubiese tanto diálogo intergeneracional fue chulo.

Recuerdo también que cuando nos confinaron 10 días fue durillo. Lo llevamos como pudimos. Con el grupo de amigos de siempre –Sergio Cámara, Alfonso Bonet, Ander Aristondo…– hacíamos videollamadas para comer juntos, y reproduciendo las sobremesas del comedor en las habitaciones se nos hacía más llevadero.

Hay que agradecer mucho a los trabajadores del Colegio Mayor cómo se portaron con nosotros, tanto en este momento como durante todos estos años. Estábamos encerrados en las habitaciones, la gente de cocina venía a traernos la comida a la puerta y si había suerte coincidíamos, es el único contacto que teníamos con el exterior. Recuerdo que Lilia, una trabajadora, en una de estas que fue a traerme comida me dejó una caja de trufas de chocolate. Todavía me emociono cuando lo pienso.

 

5. Quinto año: las becas y las prácticas

Desde 2020 no había habido becas y ese año las recibimos todos a la vez. Fue un momento súper chulo, gente que ya estaba fuera vino expresamente para el acto, que fue bastante emotivo, y luego después del tentempié nos fuimos a tomar una caña al Paddys, un bar irlandés de la plaza de Yamaguchi, para rememorar las noches de conversaciones que teníamos antes.

La beca amarilla está en una de las cajas que me he llevado a Oviedo, adonde me voy ya mismo para preparar el MIR, para tenerla presente. A ver cómo va todo. Me gustaría hacer alguna especialidad de cirugía, aunque tardé mucho en darme cuenta. Cuando llegué a tercero, pensé, ‘voy a coger prácticas de cirugía para descartarlo y ¡pasó justo lo contrario!’. Miguel Mesa, cirujano torácico de la clínica, me acogió muy bien, me explicaba las cosas con mucha calma, con interés, animándome a que le ayudase… Recuerdo su destreza en las operaciones y, por otro lado, la delicadeza y cariño al hablar con los pacientes y sus familias.”

 

becas colegio mayor larraona

 

6. Sexto: el año de las despedidas

‘Ha sabido mucho a despedida. He intentado volcarme más en el Colegio Mayor. Disfrutar más de la gente, juntarme con más gente. Ha sabido a despedida.’

De este año me quedo con la riquísima experiencia del grupo de fe, al que se nos han ido uniendo grandes personas de distintas procedencias. Por ejemplo, Leire Álvarez, ahora en 2º de Medicina, y cuyos padres habían estado en Larraona y Roncesvalles hace años. O Candela, a quien conocí en una peregrinación a Covadonga. También mi novia Cristina que se ha unido este año y ha sido una maravilla para el grupo y para nosotros como pareja. Es una de las cosas que más he aprovechado y más me han ayudado a crecer como persona en el colegio mayor a lo largo de estos seis años. Ha ido cambiando, el compartir las mismas preguntas que teníamos, nuestras batallitas, cómo vivir la fe convencidos, cada día, ayuda mucho. Ojalá que los futuros colegiales aprovechen esta oportunidad.

Y luego la piña que hemos hecho los veteranos del colegio mayor. Nos sentábamos casi todos juntos para comer y cenar. Borja Rodríguez de ADE, Gonzalo Molina de Derecho y ADE, Eduardo Díaz de Farmacia, Alejandro Bonet que está en Audiovisuales y hermano del grande Alfonso Boned… Uno de los últimos días, el director Juan, que está en la peña gastronómica Oberena nos invitó a los veteranos a una última cena de despedida. Qué gran momento.

Y no olvidaré la noche de becas, nos fuimos a tomar unas cañas, y al final nos quedamos Borja y yo solos. ‘Yo no tengo ganas de volver todavía al CM. Pues vamos a buscar una fiesta para salir. Y dijimos, oye que me han dicho que está El Paso de Ecuador de los de 3º de medicina. ¿Pero te ha invitado alguien? No, pero allí fuimos, en el bus de invitados que salía del Blanca de Navarra al Castillo de Gorraiz. ¡Inolvidable!’.

 

grupos de fe

 

Nunca dejaré de repetirlo. Estoy profundamente agradecido al Colegio Mayor Larraona por todo lo que me han ido ayudando a construirme y a tantas personas que me han aportado tanto, acompañándome para que fuera protagonista de mi historia. Colegiales, aprovechad, oportunidades como estas no vuelven.

ganadores de pádel en las pistas del Colegio Mayor Larraona

Diego y Pablo, ganadores de pádel del Trofeo Rectora 2023

Los colegiales Diego Arana (1º de Derecho, de San Sebastián) y Pablo Losa (1º de Farmacia, de Miranda de Ebro) han sido los ganadores del Trofeo Rectora de pádel en la categoría masculina de este año. Se trata de un campeonato organizado por el servicio de Deportes de la Universidad de Navarra destinado a sus alumnos, que pueden competir en diferentes disciplinas deportivas: pádel, tenis, baloncesto, voleibol, squash, frontenis, ajedrez, tiro con arco, golf y fútbol sala. La competición de fútbol 7 se organiza al estilo de un mundial y dura todo el curso académico, mientras que los torneos para el resto de las disciplinas se disputan durante un fin de semana. Del 10 al 12 de marzo Diego y Pablo compitieron por conseguir el primer puesto en pádel masculino y lo alcanzaron en un partido de victoria muy reñido e intenso.

 

Tensión hasta el final

La pareja jugó un total de cuatro partidos, dos seguidos el viernes y otros dos el domingo. Por eso cuando le preguntamos a Pablo qué sintió al ganar responde: “Lo primero, cansancio”. E inmediatamente después añade, “alegría”, puesto que fue una gran satisfacción para ambos obtener el primer puesto.

El primer partido se les hizo más fácil, pero los siguientes los encontraron más complicados. De hecho, la final fue muy intensa: ganaron en el súper tie break, que se juega cuando hay empate. Debían hacer diez puntos para proclamarse vencedores, ganando por una diferencia mínima de dos puntos, y es lo que hicieron: quedaron 14-12 contra la otra pareja de estudiantes, contrincantes “muy altos y muy buenos”.

 

estudiantes universitarios ganadores con premio de pádel

 

Un deporte popular y divertido

Pablo dice que juega al pádel casi desde que tiene uso de razón, “desde los cinco o seis años”. Antes entrenaba dos días a la semana y, ahora en Pamplona, se ha apuntado a un club de pádel en el que entrena un día por semana. Diego empezó a los once años con clases en el colegio y lo dejó en 2º de Bachillerato, pero seguía jugando con sus amigos. Actualmente, en temporada de exámenes, juegan menos, pero de normal suelen quedar un par de veces por semana para echar un partido en las pistas de la Universidad de Navarra. Ahora que el Colegio Mayor Larraona tiene sus propias pistas de pádel, están expectantes por poder estrenarlas.

“Es un lujo tener las pistas aquí, los colegiales las vamos a aprovechar mucho”, asegura Pablo. “Además están tapadas, así que cuando llueva podremos jugar. Yo creo que hay bastante afición entre nosotros, a la gente le gusta el pádel”.

“Las pistas están literalmente a dos pasos de nosotros. Lo bueno del pádel es que lo puedes jugar con amigos, haces una pareja y juegas contra otra. En el tenis, no; solo juegas contra una persona”, comenta Diego. “El pádel es muy dinámico y es satisfactorio cuando metes un buen punto”.

“Es bastante fácil de jugar”, añade Pablo. “Es divertido juegues bien, regular o muy bien”.

 

dos estudiantes en las pistas de pádel del colegio mayor larraona

 

Deporte, estudios y amigos

Aparte del torneo Trofeo Rectora, los dos estudiantes han jugado en nuestro torneo de Interpasillos de fútbol de este año y Pablo también participó en el de mus. Están esperando que el año que viene se organice también un Interpasillos de pádel entre los colegiales. “Además del pádel, durante el curso solemos hacer bastantes pachangas de fútbol sala en el Polideportivo después de cenar, a las 22:00h, normalmente”, señalan.

El deporte ha sido muy importante para ellos este año, aunque solo es uno de los ámbitos que forma parte de la vida universitaria.

“En primero hay muchos cambios y es duro”, cuenta Pablo. “Sobre todo a nivel de los estudios; tienes que meter muchas más horas que en el colegio”. Dice que en las sesiones de nuestro taller para mejorar el estudio detectó algunas cosas que estaba haciendo mal: “Quizá memorizaba en vez de comprender. Las sesiones vienen bien, son recomendables”.

“El segundo cuatrimestre en Derecho se ha complicado un poco más, pero se puede llevar”, afirma Diego por su parte.

Comentan que el periodo de exámenes de mayo se les está haciendo largo, porque son muchos días estudiando. Esperan no tener que volver en junio para hacer ninguna recuperación y disfrutar así de un verano largo, para el que ya están haciendo planes: viajes, festivales, fiestas…

Cuando acaben las vacaciones, en septiembre, volverán al Colegio Mayor Larraona a por su segundo año de carrera, para el que las expectativas son aprovecharlo al máximo, al igual que este primer año.

“En general, este año ha ido bastante bien en todos los sentidos: en el aspecto académico, en el deporte, en la socialización…”, describe Pablo. “Al ser tantos en el Colegio Mayor es fácil encontrar gente con gustos parecidos. He hecho muchos amigos”.

“Aquí no hay ningún mal rollo, te llevas bien con todos”, confirma Diego.

Felicidades, Diego y Pablo, por vuestra victoria en el pádel y por vuestro esfuerzo durante este curso académico. Os animamos a seguir perseverando en los estudios en esta recta final y os esperamos en septiembre en el Colegio Mayor Larraona con mucho más deporte, experiencias de amistad y vida colegial y universitaria plena.

estudiante con el director y la subdirectora del colegio mayor

Educación integral para la juventud de hoy – Entrevista a Magaly Marrodán (II)

Nuestra subdirectora Magaly Marrodán, pedagoga y experta en Mediación y Gestión de Conflictos, es una de las encargadas de acompañar a nuestros colegiales en el día a día. En una entrevista anterior explicaba cómo se refleja este acompañamiento en temas de convivencia, mediación y crecimiento personal en el Colegio Mayor. Ahora hablamos con ella sobre el perfil de la generación actual y la necesidad de una educación integral por parte de formadores, profesores y padres para este momento de su vida.

 

¿Cómo describirías la generación de jóvenes que está ahora mismo en la universidad?

 

A mí me encanta la juventud, creo en ella al 100% porque creo en las personas y en sus posibilidades de crecimiento. Y es precisamente en esa etapa de la vida cuando debe producirse ese desarrollo.

Nuestros jóvenes universitarios están creciendo rodeados de tecnología, en un mundo absolutamente consumista, en el que la información está al alcance de un clic, en el que todo va a una velocidad de vértigo…; cuentan con muchas habilidades y muchas posibilidades de formación y desarrollo.  Han crecido en ambientes llenos de diversidad con lo que son mucho más flexibles y se adaptan más fácilmente a todo.

Por otro lado, y paradójicamente, están más conectados que nunca por las redes sociales y más desconectados que nunca personalmente, en el cara a cara.  Hay una gran necesidad y una dependencia del reconocimiento a través de las redes sociales. Cuando éste no se produce puede dar lugar a problemas de baja autoestima, de depresión, por no nombrar otros temas más serios. Otra característica importante de nuestros jóvenes es la necesidad de inmediatez.  Todo tiene que ser ya, no existe “el proceso” para conseguir algo, el esfuerzo que supone, la tolerancia a la frustración. Debemos trasmitirles y enseñarles la capacidad de “parar, saber esperar y tener autocontrol”. Interiorizar todo esto supone un gran aprendizaje para su vida y lo irán haciendo muy poco a poco. Muchos de nuestros jóvenes lo tienen todo y adolecen de esa madurez que te da el tener que pelear por conseguir tus objetivos.

 

La pandemia del covid-19 les ha tocado en una etapa esencial de su vida.

 

Así es. En mi labor profesional como mediadora nunca había visto tanta gente joven con problemas serios de ansiedad y con dificultades en las relaciones con sus iguales. La pandemia generó una gran incertidumbre en todos nosotros y a la juventud le cogió en un momento en el que no se tienen las herramientas para gestionar una situación así. Recuerdo adolescentes que no querían quitarse la mascarilla cuando ya no era necesaria, se “ocultaban” detrás de ella. Además, muchos de ellos no pudieron vivir momentos que son importantes en nuestra cultura, como cumplir los 18 años y celebrarlo con los amigos, graduaciones, pasos de Ecuador… Son cosas que ya no volverán para ellos.

Por otro lado, y con el paso del tiempo, he observado, tanto en adultos como en nuestros jóvenes, un aprecio absoluto por el presente, unas ganas enormes de vivir el hoy. Son personas muy pragmáticas.

 

joven estudiante tiene en la mano un teléfono móvil

 

Otro aspecto que hay que considerar es el uso de las redes sociales.

 

En general, hay una gran dependencia, es un problema social a nivel mundial. Uno construye su autoestima dependiendo de los mensajes que le envía su entorno: la familia, los amigos, los compañeros del centro educativo… Ahora ya no es así. El mundo entero puede dar su opinión, de tal manera que en un minuto puede haber mil personas hablando mal de uno. Si ya es difícil de llevar para una persona adulta, imaginémonos para una persona joven. Los chavales no construyen su identidad real, construyen una identidad digital y la mayoría de las veces es muy falsa. Las nuevas tecnologías aportan, pero también pueden ser muy destructivas.

No sé si son conscientes los padres y madres de la importancia que tiene que desde bien pequeños gestionen bien el uso de móviles, tabletas, televisión… También por el tema de la pornografía y la deseducación en materia afectivo-sexual de las redes sociales. Tienen acceso a un contenido virtual violento y hay que ir contra eso. El ser humano es otra cosa. Es energía positiva, es afectividad, es empatía, ayuda, colaboración, presencia… Tenemos que cultivar eso. Y hay muchos jóvenes aislados en el mundo virtual.

A veces veo a colegiales en el comedor con los cascos puestos, solos, y me choca muchísimo. Aunque también veo todos los días mesas largas con los mismos chicos riendo y compartiendo. Eso es lo que tratamos de fomentar: generar entornos en lo cotidiano, espacios y momentos de diálogo. Aunque hablemos de temas aparentemente poco importantes, da igual: nos reímos, nos criticamos, hacemos el tonto… Pero con la palabra, con nuestro tono de voz; con la sonrisa, el enfado y lo que haga falta; con nuestras emociones, con nuestra presencia.

 

estudiantes universitarios cenan juntos en el comedor del colegio mayor

 

¿Cómo pueden acompañar los padres a sus hijos en esta etapa de final de la vida escolar y entrada en la universidad?

 

Por ley de vida, en estas edades los chicos y chicas rechazan al adulto que tienen delante, quieren sentir que ellos ya son adultos, aunque no lo son, están en el proceso.  Se tienen que oponer al adulto que les educa y les protege para poder hacerse adultos ellos. Con lo cual, como padres y madres tenemos que poder entender esto y saber estar presentes. Me gusta la imagen de la adolescencia representada por un chaval que está en el borde de un trampolín y quiere saltar a la piscina, que es su vida. A sus padres, que están al inicio del trampolín, les dice que “le dejen en paz” y ni los mira, mira desde lo alto al agua de la piscina, con afán de lanzarse, de vivir su vida, pero su mano está vuelta hacia atrás, hacia ellos. Es decir, necesita “tocar” y saber que los padres están ahí, pero, al mismo tiempo, poder “tirarse a la piscina”, experimentar su propia vida y equivocarse. La labor de los padres es “vigilar que en la piscina haya suficiente agua para que no se ahogue”. No es fácil porque tendemos a ser sobreprotectores, no queremos que a nuestros hijos les pase nada. Tenemos que hacerles ver que estamos ahí para ayudarles, marcando límites claros, qué cosas son negociables y cuáles no. Y desde ahí, trabajar con ellos en un tira y afloja, que es difícil pero necesario, para que nuestros hijos vayan experimentando de manera comedida y sabiendo que vamos a estar ahí. Necesitan ver que confiamos en ellos.

 

un chico joven se lanza a una piscina desde un trampolín

 

Otra cosa que me gustaría destacar en esta etapa es la tendencia de padres y educadores, por no tener tiempo y una presencia cotidiana y serena, a señalar solo las cosas que hacen mal y a olvidarnos de que tienen muchas cosas buenas. Entonces se convierte todo en una crítica continua, los chavales nos rechazan y ahí se desata el conflicto. ¿Por qué no ponemos, además, la mirada en las habilidades que tienen? En el Colegio Mayor intentamos conocer lo que tiene de bueno cada colegial, decírselo y fomentarlo. Es curioso, pero cuando pones el foco en lo positivo ellos también lo ponen y se olvidan de hacer muchas trastadas. Si a una persona la criticas continuamente por lo mismo se produce lo que se llama la profecía autocumplida: lo va a volver a hacer. Pienso que destacar primero lo positivo es una estrategia efectiva para los progenitores y para todas las personas que acompañamos a los jóvenes. Al final, se trata de una etapa difícil, pero apasionante.

 

¿Qué hace falta para trabajar con jóvenes universitarios?

 

Lo primero, tener una buena formación y experiencia. El equipo directivo está preparado, somos especialistas en el ámbito educativo y de la psicología, pedagogía, coaching  y mediación. Además, es importante saber comunicar, me parece clave para poder hacer llegar a los chicos nuestros mensajes. Debemos tener mucha empatía con los jóvenes y estar muy abiertos a ellos, sabiendo escuchar. Otra cosa que hace falta es mucha firmeza y cariño, las dos cosas. Los colegiales nos tienen que ver firmes, serios, pero cercanos al mismo tiempo, presentes y dispuestos a ayudar. Es un poco como el rol que tienen que tener los padres. Y también se necesita mucho sentido del humor. No se trata de estar todo el tiempo riñendo, si sabemos reírnos un poco de las cosas a veces es más efectivo para lograr lo que queremos.

 

¿Y qué aporta formar a jóvenes? ¿Cuál es tu experiencia personal?

 

Mi experiencia aquí está siendo maravillosa. Una gran oportunidad para aportar todo lo aprendido a través de mi experiencia profesional –como pedagoga, orientadora, mediadora, terapeuta– y personal; en todos los ámbitos de la vida colegial (prevención, desarrollo personal, resolución de conflictos, seguimiento académico…). Mi vocación siempre ha sido la relación de ayuda a los demás y trabajar con personas, y todo eso lo tengo aquí. Además, me da mucha alegría, porque la gente joven es como un diamante en bruto. Tienen tanta vida por delante que todo lo que hagamos aquí tiene una proyección. Nosotros ponemos una semilla y ellos, si quieren, pueden hacerla crecer, desarrollarla. Poder aportarles algo y acompañarlos me hace súper feliz.

 

subdirectora del colegio mayor larraona sonríe

estudiantes del colegio mayor larraona en el patio del colegio

Celebramos la fiesta de la primavera

El pasado sábado 22 de abril tuvimos una jornada de celebración para despedir el curso, antes de la llegada de los exámenes finales. Fue un bonito día en el que disfrutamos de la música, de la comida y, sobre todo, de la compañía de los colegiales y trabajadores del Colegio Mayor.

 

cocinero cocina chistorra y paellas

 

Un aperitivo animado

El encuentro tuvo lugar en el patio del Colegio Larraona, en el que nuestro cocinero, Nacho, nos preparó un estupendo aperitivo: una chistorrada que estuvo amenizada por una batucada. A continuación, preparó unas paellas que comimos en el mismo porche del patio.

 

grupo de música de batucada

 

Ganadores

En la sobremesa, aprovechamos para anunciar los ganadores del concurso de fotografía (David Vivas, 1er premio del jurado; Manuel Esteban, 2º premio del jurado; Juan Mihail Moragues, premio del público) y de relato (Alejandro Boned, 1er premio del jurado; Eneko de Diego, 2º premio del jurado). También organizamos un bingo con distintos premios para los colegiales.

 

estudiante premiado y subdirectora sonríen

 

La fiesta continúa

Por la tarde, la música volvió de la mano de un DJ para todos aquellos que quisieron continuar la fiesta un poco más, hasta la hora de la cena.

 

dj en el patio del colegio larraona

 

Parece mentira, pero este curso académico ya va llegando a su fin. Estamos muy contentos por todos estos momentos junto a nuestros colegiales, a los que agradecemos haber asistido a este encuentro y haber participado este año en los distintos ámbitos de la vida colegial. Ahora toca concentrarse en los exámenes para poder disfrutar más tarde de lo que depare el verano y el próximo nuevo curso.

 

estudiantes y trabajadores del colegio mayor larraona en la comida

manos de un estudiante sujetando una cámara de fotos

Ganadores del concurso de fotografía de 2022-2023

¡Enhorabuena! Un año más, nuestros colegiales han sacado a la luz su talento para capturar hermosas imágenes relacionadas con su vida cotidiana como universitarios aquí, en el Colegio Mayor Larraona. Los ganadores de esta edición han sido David, Manuel y Juan Mihail.

 

Primer premio del jurado

Mar de nubes, de David Vivas.

Segundo premio del jurado

Sin título, de Manuel Esteban.

 

foto de un edificio de la universidad de navarra

 

Premio del público en Instagram

Un día más en finales, de Juan Mihail Moragues.

 

foto de la biblioteca de la universidad de navarra

 

tres estudiantes jóvenes colegiales de Larraona

Convivencia, mediación y crecimiento – Entrevista a Magaly Marrodán (I)

Magaly Marrodán se ha incorporado este curso como subdirectora del Colegio Mayor Larraona. Licenciada en Pedagogía por la Universidad de Navarra (1987), es experta en Mediación (Experta en Mediación Familiar por la Escuela Vasco Navarra de Terapia Familiar, 2002) y Gestión de Conflictos (Diplomada en Intervención Sistémica Breve por la Alianza Española de Terapia Sistémica Breve, 2016-2019), un referente en nuestra comunidad foral en Mediación familiar, educativa y organizacional. Ante todo, es una persona con una gran vocación educativa y asistencial, y con una pasión inquebrantable por el trabajo con las personas. Hablamos con ella sobre el acompañamiento que se realiza en el Colegio Mayor en temas de convivencia, mediación y crecimiento personal.

 

foto subdirectora colegio mayor larraona

 

Como explica el director, Juan Gallego García, el acompañamiento es una de nuestras señas de identidad. ¿Cómo se trabaja en el día a día?

Acompañar significa estar presentes en la vida de nuestros colegiales, estar ahí para lo que puedan necesitar en su crecimiento personal y académico. Participamos de su  día a día, comemos con ellos, cenamos con ellos… Observamos sus dinámicas a todos los niveles: quién está solo, los grupos que se forman, cómo se comportan, etc. El seguimiento de su rendimiento académico también nos da pie a hablar con ellos. Además, los miembros del equipo directivo siempre trabajamos “con la puerta abierta” para que los estudiantes puedan entrar a consultar cualquier cuestión que deseen. Nos encontramos con personas que pegan en la puerta y se sientan porque quieren hablar y otros que no lo piden y de algún modo tenemos que acercarnos nosotros.  Y desde ahí vamos realizando nuestra labor de acompañamiento a cada uno de forma individual, siempre desde el respeto y la libertad.

 

Cada colegial tiene unas necesidades específicas.

Al final, al Colegio Mayor vienen personas con perfiles, caracteres y experiencias vitales muy diferentes, que confluyen para convivir. El acompañamiento que nosotros realizamos desde aquí es precisamente para favorecer esa convivencia entre colegiales. Esto no es un piso en el que el estudiante entra, sale y ya está, relacionándose con cuatro compañeros, sino que hay mucha vida, mucho por compartir. Eso lo trabajamos desde los principios que tenemos como la colaboración, los valores religiosos o la libertad responsable.

 

la subdirectora acompaña a un estudiante del colegio mayor

 

¿Cómo se actúa ante los conflictos que pueden surgir con los colegiales?

Aparte de abordar ciertos temas de forma proactiva o preventiva, cuando surge algún problema concreto que afecta a la convivencia actuamos para intentar solucionarlo de forma cooperativa. A veces se dan actitudes indebidas, de falta de educación o de solidaridad con los compañeros, en definitiva, de aprender a convivir. Un ejemplo es cuando en el comedor se dejan tras la comida la mesa sucia o no recogen los platos, cuando se producen ruidos en la zona de habitaciones etc. Abordamos estas situaciones, en un primer momento desde el diálogo con ellos, para que reflexionen sobre sus conductas y actitudes y les ayudamos en la construcción de salidas o soluciones que puedan contentar a todas las partes. Si esto no funciona, siempre pueden aplicarse las sanciones contenidas en las normas de convivencia, pero entendemos que la vía de la participación y responsabilización es más educativa y les ayuda en su crecimiento y maduración. La sanción no modifica los comportamientos de forma intrínseca, en cambio, la educación, sí. Y es un trabajo constante el que tenemos que realizar, porque cada año se incorporan nuevos estudiantes.

 

Una de las herramientas que se utilizan para gestionar los conflictos y educar para la convivencia es la mediación. ¿Cómo se aplica en el Colegio Mayor?

Aplicar la mediación en cualquier ámbito supone generar una cultura del diálogo y de participación para solucionar las situaciones difíciles o conflictivas que se produzcan, además de prevenirlas. Llevándolo a una situación concreta, tuvimos un conflicto por un tema de ruidos en un piso y me reuní con todos los colegiales implicados en una sala, unas quince personas, para llevar a cabo lo que los profesionales llamamos una intervención mediadora. Consiste en que, antes de aplicar el “reglamento sancionador”, se produce una intervención en la que todas las partes puedan explicarse. La escucha es una herramienta de mediación que permite ver qué intereses y necesidades tiene cada parte, en este caso, los que metían ruido y los que lo sufrían. Además, después de escucharlos, hay que devolverles la responsabilidad de las cosas que hacen que sean conscientes de lo que ocurre, para, finalmente, valorar entre todos qué se puede hacer para solucionar la situación. Salieron cosas interesantes, llegaron ellos a un acuerdo para realizar un grupo de WhatsApp del piso y poder avisarse entre ellos de las molestias que se causaban antes de quejarse directamente en la recepción o dirección del Colegio Mayor. Con ello aprendieron a autorregularse. Se mejoró bastante. Y lo más importante, al participar ellos en las soluciones, cumplen lo acordado.

 

¿Cuáles son las ventajas de este tipo de intervenciones?

Más allá del resultado que tuvo, para mí lo más importante es que aprenden a hacer esto. Es decir, que se dan cuenta de que hay otra forma de comunicarse, que no es escalar un conflicto y entrar en pelea, sino que, diciendo las cosas bien y expresando lo que uno quiere, cómo se siente y pidiendo de la manera adecuada, se pueden conseguir acuerdos. Cuando yo hice esa sesión de mediación con los colegiales ellos vieron cómo me comunicaba y cómo yo iba quitando los juicios de valor a lo que decían. Lo que queremos es que ellos aprendan y eso se hace imitando. Así se construye una cultura de colaboración o de la paz a través de la comunicación no violenta. Empatía, asertividad, autocontrol… Son la base de la prevención de conflictos. También fomentamos esta cultura de la mediación promoviendo la participación de los colegiales, que es una de las características de este Colegio Mayor.

 

jóvenes universitarios del colegio mayor

 

Esta educación integral favorece la convivencia y estimula el crecimiento personal de los estudiantes.

Acompañar es atender a la persona en todas las necesidades que pueda tener, siempre desde el respeto al colegial, a su lado, ayudándole, a veces empujándole un poco para que vaya madurando, avanzando en su camino. Si lo vemos necesario tratamos de darles pautas, de explicarles, pero sobre todo de plantearles preguntas para que sean ellos quienes encuentren las respuestas, y no tanto diciéndoles siempre lo que tienen que hacer.

 

A partir de septiembre de 2023 el Colegio Mayor va a empezar a acoger a estudiantes chicas, por lo que la convivencia entre colegiales y colegialas será previsiblemente más rica y más compleja.

Es un reto maravilloso que estamos preparando con mucho interés, dedicación y formación. Queremos que aquí la convivencia sea como en la vida real: hombres y mujeres relacionándose desde el respeto, la colaboración y la libertad responsable, valores del CM. Va a ser muy enriquecedor. Hombres y mujeres somos diferentes, y en la diferencia está el crecimiento.

 

La entrevista continúa en Educación integral para la juventud de hoy – Entrevista a Magaly Marrodán (II).

misionero claretiano da un discurso en el salón de actos del colegio mayor

“No se trata de ganarse la vida, sino de ganar la vida, de tener una vida con sentido”

El P. Juan Martín Askaiturrieta c.m.f, Superior Mayor de la Provincia Sanctus Paulus, fue homenajeado este curso al recibir una de las Becas de Honor de 2023. En el acto que se celebró el día 18 de marzo impartió una lección magistral, en la que habló a los colegiales e invitados sobre el buen caminar. Compartimos algunos extractos del discurso que pueden inspirarnos a todos en este recorrido de la vida.

 

peregrino recorre el camino de santiago

 

¡Buen camino!

“Lo queremos compartir con los colegiales es este deseo de buen camino, como se dice en el Camino de Santiago. Hay un camino que ya se ha hecho, no partimos de cero, pero todavía hay mucho por andar. Lo importante es que de vez en cuando, como en esta tarde de hoy, podamos pararnos un poco para tomar conciencia y para celebrar este camino que estamos viviendo”, comenzó explicando.

“A todos los que estamos aquí –sobre todo a los de los más jóvenes– os estamos invitando a caminar, a seguir adelante. Cuando uno sigue adelante es porque tiene fuerza y porque tiene ilusión. Lo contrario del camino es la parálisis, la desgana, el sentarse. Y cuando uno se sienta, parece que la vida va pasando por delante y no se entera demasiado. Para todos, porque la vida es caminar, pero sobre todo para los jóvenes: adelante con el camino. No hemos nacido para estar sentados y estar parados”.

Reconoció que el camino a veces puede ser duro, y es cuando se presenta la tentación de quedarse parado, pero “bueno camino” significa seguir adelante a pesar de las dificultades.

“En esta sociedad tan acelerada de vez en cuando necesitamos pararnos un poco para ser conscientes del camino que estamos recorriendo y esta tarde puede ser una oportunidad para ello. Lo contrario es la superficialidad: ir porque toca y de cualquier manera. Y la vida es demasiado interesante y bella como para vivirla de cualquier manera”.

En este sentido, recordó que hay que tener claro hacia dónde se dirige este camino (los estudios, las amistades, lo que cada uno plantea para su vida), porque es algo demasiado importante como para dejarlo a la improvisación.

“Hay que recordar hacia dónde caminamos. Todos los caminos no son un buen camino. Un buen camino será el que nos ayude a crecer, el que nos haga buenas personas y ciudadanos, y el que nos haga aportar algo en esta sociedad en que vivimos”.

 

estudiante colegial escucha atento

 

Crecimiento en la dimensión individual

 El misionero claretiano explicó que crecer es cuidar todas las necesidades y posibilidades que tenemos las personas y esto comprende las dimensiones individual, social y trascendente. La primera de ellas trata del crecimiento personal, de que cada uno saque su mejor versión.

“Estoy convencido de que todas las personas tenemos un potencial enorme, impresionante. Se trata de que ese potencial vaya aflorando. Para mí la mayor alegría siempre es ver cómo los jóvenes van creciendo”.

Para ello, habló de tres valores que contribuyen a este crecimiento: “El primero, la responsabilidad. Crecer personalmente también significa crecer en responsabilidad, hacernos cargo de nuestra vida. En segundo lugar, la superación y el esfuerzo. Nada importante en la vida se construye sobre la comodidad. Hoy eso de la comodidad y de evitar todo sufrimiento vende muy bien. Pero no se trata de buscar el sufrimiento, se trata de comprender que la vida tiene sus dificultades, pero que aunque a veces podamos pensar que son insalvables, con esfuerzo y superación, tantas veces la experiencia nos dice que somos capaces de llegar mucho más que donde en un inicio podíamos. Y el tercero es el agradecimiento. Nadie crece solo. Eso de que yo solo me basto es mentira. Crecemos porque hay personas que nos miran bien, que ven nuestras potencialidades, que nos levantan cuando caemos”.

 

dos estudiantes colegiales sonríen

 

Crecimiento en la dimensión social

“Crecer es aprender a convivir con los demás. Seguro que la convivencia en el Colegio Mayor no es fácil, al igual que a veces la convivencia en las familias no es fácil, o entre los pueblos. Ante la tentación de vivir aislado tenemos que recordar que no hay crecimiento al margen de los demás”.

El P. Askaiturrieta animó a crecer en una mayor calidad de relaciones con los demás, a ofrecer una escucha atenta a las personas y a estar dispuestos a dejarse interpelar por otros.

“En la vida a veces hace mucho ‘frío’ y hay dificultades, entonces tenemos la tentación de vivir en modo avión. ‘Bastante tengo con lo mío’, ‘Prefiero no complicarme’, ‘Que no me digan nada’… Pero crecer está muy relacionado con dejarse tocar por los demás, dejarse afectar por lo que otros están viviendo. Crecer significa pararse ante el que sufre, no ignorar la vida de los más débiles. Puede ser alguien de Ucrania, mi madre, mi vecino de habitación o el compañero de la carrera. Significa que el otro me importa, que yo no soy el centro del universo”.

Señaló a los colegiales que durante el tiempo de la carrera es compatible estudiar con estar atento a la gente que está pasándolo mal, que por encima de los estudios –aun siendo muy importantes– están siempre las personas.

 

personas del público escuchan discurso

 

Crecimiento en la dimensión trascendente

Además de cómo vivir, está el para qué vivir, o para qué caminar: “’¿Para qué estoy estudiando?’ ‘¿Qué sentido tiene todo este esfuerzo?’ Hay una estrecha relación entre sentido y felicidad. No es lo mismo una vida ocupada que una vida plena. La vocación, que es fundamental para todos, lo es más en una edad juvenil. No se trata de ganarse la vida, sino de ganar la vida, de tener una vida con sentido”.

“¿Cómo nos situamos ante la vida en este mundo? La sociedad apunta por aquí: dinero, éxito, placer, comodidad, vida fácil, aplauso… Cada uno tendremos que preguntarnos honestamente, ¿es esto? Cada vez hay una necesidad mayor de buscar valores que van en una línea distinta, propuestas de sentido que van en otra dirección: éxito es atender al que sufre, vale más la bondad que la inteligencia…”

El misionero claretiano puso un fragmento de La lista de Schindler para ilustrar lo que estaba contando. “Nuestra sociedad cree que con no hacer daño es suficiente. Con no hacer daño no es suficiente, hay mucho por hacer. Hay una frase del Talmud que dice: ‘Quien salva a una vida salva al mundo entero’. En este camino que vamos haciendo en nuestro proyecto de vida, si hay una persona que gracias a nuestra dedicación escucha, aporta, si hay una persona que en su vida tiene un poco más de oxígeno, de frescura, de ilusión… creo que eso hace que todos los esfuerzos que hacemos merezcan la pena”.

La vocación tiene que ver con ser para los demás. Recordó que no estamos en este mundo únicamente para pensar en lo nuestro, sino para aportar a otros. “Se puede vivir de muchas maneras, cada uno tiene que elegir la suya, pero ojalá podamos descubrir que cuanto más somos y nos vinculamos a los demás, viviendo la vocación en clave de entrega, más crecemos como personas”.

En la película también se habla sobre el arrepentimiento. “Dicen que uno de los mayores sufrimientos que un ser humano puede tener es cuando llegan los últimos minutos de su vida y mirando atrás dice: ‘He despilfarrado tanto ante unas oportunidades tan grandes que tenía. No he hecho lo suficiente’”.

 

tarjeta con el logo del colegio mayor claret larraona

 

El Colegio Mayor Larraona, parte de vuestro camino

“En 1870, antes de fallecer, San Antonio María Claret dijo algo que ojalá podamos decir todos: ‘He cumplido mi misión’. Lo que tenía que vivir, lo que tenía que hacer, está hecho. Lo que este hombre hizo puede inspirar a los jóvenes de hoy, y lo que vivió no se quedó sólo en él, sino que se tradujo en lo que los misioneros claretianos somos hoy. Actualmente somos unos 3.000 misioneros repartidos por todo el mundo, cinco de ellos aquí en el Colegio Mayor”.

“El Colegio Mayor Larraona se fundó en 1970 así que lleva más de 50 años de labor. Se dice pronto, pero creo que es bueno subrayarlo, significa un compromiso permanente por acompañar a los jóvenes en el buen camino que decimos. Ahora en 2023 tenemos retos y desafíos para seguir acompañando a los jóvenes que están y a los que vendrán”.

El P. Askaiturrieta concluyó su discurso exhortando nuevamente a caminar y deseando a todos un buen recorrido en la vida.

“No renunciéis a caminar. Las dificultades tienen que ser un estímulo para seguir caminando. Ojalá aquí en el Colegio Mayor encontréis ayuda y compañía para superar esos problemas. Ojalá vayáis intuyendo qué horizonte de vida queréis vivir y que sea exitoso de verdad. En todas las profesiones, en todos los ámbitos, necesitamos personas que reflejen ese querer construir en este mundo algo distinto, ‘humanizar la humanidad’, como se suele decir. Os deseo de corazón que sepáis elegir bien. Que podáis descubrir y desarrollar vuestra vocación en clave de servicio. Médicos, economistas, abogados… Hay muchísimas vidas que atender y que cuidar y desde vuestra profesión podéis acompañarlas. Ojalá en algún momento podáis intuir que lo que Dios quiere para cada persona es que saquemos a la vida el máximo brillo posible. Que seamos personas plenas. Ojalá durante toda vuestra vida, cuando miréis las fotos y paséis por Pamplona recordéis al Colegio Mayor no solo con agradecimiento y cariño, sino que sea también un estímulo permanente para ese crecimiento, para seguir en el camino en el que todos estamos. Buen camino”.

 

misionero claretiano con micrófono en la mano

colegiales becados en las escaleras del colegio mayor larraona

Día de Becas: un alto en el camino

El pasado sábado 18 de marzo celebramos nuestro tradicional Acto Académico de Imposición de Becas, un alto en nuestro camino para reconocer a los estudiantes que llevan tres años en el Colegio Mayor y a los que finalizan sus estudios siendo colegiales, y para agradecer a aquellas personas e instituciones que nos ayudan con nuestra labor. Fue una velada llena de recuerdos, reflexiones, orgullo y muchas emociones.

 

estudiante da un discurso en el salón de actos

 

Las huellas de un colegial veterano

El acto comenzó con una intervención del colegial decano Javier Calvo Serrano.

En lugar de hacer una memoria de actividades al uso, Javier aprovechó para hablar sobre su enriquecedora experiencia personal: “He tenido la gran suerte de estar seis años en Larraona. Y no solo eso, sino que cuatro de esos años han sido como decano, varios años compartiendo el honor y la responsabilidad con otros compañeros amigos míos”.

Al igual que hizo en el acto del año pasado, quiso leer el poema Caminante no hay camino de Antonio Machado:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

“Mi camino aquí, que es el de un simple colegial, tiene que agradecerle mucho al pasado y al presente de Larraona. Estoy orgulloso de haberme dejado llenar de las huellas de tanta gente maravillosa del Colegio Mayor Larraona. Ojalá ese futuro fresco que viene ahora esté lleno de esto mismo y mucho más. Yo os animo a que, ya que hemos recibido tanto de este Colegio Mayor, llevemos esto mismo con agradecimiento, orgullo y alegría, allá donde nuestros caminos nos conduzcan”.

 

misionero claretiano habla con un micrófono

 

Siguiendo las señales

A continuación, el P. Juan Martín Askaiturrieta c.m.f, Superior Mayor de la Provincia Sanctus Paulus, impartió la lección magistral, en la que orientó a los colegiales en este caminar.

“Lo queremos compartir con los colegiales es este deseo de buen camino, como se dice en el Camino de Santiago. Hay un camino que ya se ha hecho, no partimos de cero, pero todavía hay mucho por caminar. Lo importante es que de vez en cuando, como en esta tarde de hoy, podamos pararnos un poco para tomar conciencia y para celebrar este camino que estamos viviendo”.

Exhortó a los jóvenes a caminar, a seguir hacia delante con fuerza y con ilusión, a evitar estar parados. Y también, a aprender a seguir las señales, discerniendo cuál es la vía que deben seguir.

“Todos los caminos no son un buen camino. Hay que recordar hacia dónde caminamos, porque la vida es demasiado interesante y bella como para vivirla de cualquier manera. Un buen camino será el que nos ayude a crecer, el que nos haga buenas personas y ciudadanos, y el que nos haga aportar algo en esta sociedad en que vivimos”.

Este crecimiento comprende todas las dimensiones de la persona que trabajamos en el Colegio Mayor, empezando por la individual. “Estoy convencido de que todas las personas tenemos un potencial enorme, impresionante. Se trata de sacar nuestra mejor versión, de que ese potencial personal vaya aflorando”.

Para ello, el misionero habló de crecer valores como la responsabilidad, el esfuerzo y la superación y el agradecimiento: “Nadie crece solo. Crecemos porque hay personas que nos miran bien, que nos levantan cuando caemos”.

 

estudiantes jóvenes escuchan un discurso

 

Esto está ligado a la dimensión social, imprescindible en la persona y en un centro como el Colegio Mayor:

“Ante la tentación de vivir aislados tenemos que recordar que no hay crecimiento al margen de los demás. Crecer es aprender a convivir con los demás, aunque no sea fácil. Crecer significa pararse ante el que sufre. Puede ser alguien de Ucrania, mi madre, mi vecino de habitación o el compañero de la carrera. Significa que el otro me importa, que yo no soy el centro del universo”.

El P. Juan Martín también animó a todos los invitados del acto a no vivir distraídos y a cuidar la dimensión trascendente. “No es lo mismo una vida ocupada que una vida plena. La vocación, que es fundamental para todos, lo es más en una edad juvenil. Se puede vivir de muchas maneras, cada uno tiene que elegir la suya, pero ojalá podamos descubrir que cuanto más somos y nos vinculamos a los demás, viviendo la vocación en clave de entrega, más crecemos como personas”, afirmó.

“En 1870, antes de fallecer, San Antonio María Claret dijo algo que ojalá podamos decir todos: ‘He cumplido mi misión’. Lo que tenía que vivir, lo que tenía que hacer, está hecho. Lo que este hombre hizo puede inspirar a los jóvenes de hoy, y lo que vivió no se quedó sólo en él, sino que se tradujo en lo que los misioneros claretianos somos hoy”.

Actualmente hay unos 3.000 misioneros claretianos repartidos por todo el mundo, de los cuales cinco se encuentran en nuestro Colegio Mayor, ayudándonos a realizar nuestra misión.

“El Colegio Mayor Larraona lleva más de 50 años de labor. Se dice pronto, pero creo que es bueno subrayarlo, significa un compromiso permanente por acompañar a jóvenes en el buen camino que decimos. Ahora en 2023 tenemos retos y desafíos para seguir acompañando a los jóvenes que están y a los que vendrán”.

El claretiano terminó deseando a todos un buen recorrido en la vida.

“No renunciéis a caminar. Las dificultades tienen que ser un estímulo para seguir caminando. Ojalá aquí en el Colegio Mayor encontréis ayuda y compañía para superar esos problemas. Ojalá vayáis intuyendo qué horizonte de vida queréis vivir y que sea pleno. Ojalá durante toda vuestra vida, cuando miréis las fotos y paséis por Pamplona recordéis al Colegio Mayor no solo con agradecimiento y cariño, sino que sea también un estímulo permanente para ese crecimiento, para seguir en el camino en el que todos estamos”.

 

vicerrector de profesorado de la Universidad de Navarra

 

No andamos solos

Después de la imposición de las becas, se entregaron las placas de fin de grado y las becas de honor.

Este curso, se ha querido distinguir al D. Pablo Sánchez-Ostiz, Vicerrector de profesorado de la Universidad de Navarra, por su profunda dedicación a la docencia e investigación, por sus aportaciones al derecho penal a través de su prolífica obra y por su compromiso con la educación transformadora a través de su servicio como vicerrector.

“Os agradezco el trabajo que estáis haciendo, con la implicación de tantos”, expresó en la clausura del acto. “Mantener ese camino, esa mirada hasta el final, es cuestión de esperanza. Eso de los éxitos y los fracasos es mentira. Ninguno de ellos es definitivo, se aprende y se sigue hacia delante, caminando claro hacia donde hay que ir, en la vocación que uno descubra, dejándose acompañar y ayudar por otros”.

Además, el P. Juan Martín Askaiturrieta c.m.f. recibió la beca por ser el Superior Mayor de los padres claretianos, y por tanto el titular del centro, como principal impulsor de la plataforma evangelizadora que es nuestro Colegio Mayor.

 

mujer premiada recoge beca de honor

 

También se reconoció la labor del Servicio de admisiones de la Universidad de Navarra; su vocación de servicio, empatía, talante y amabilidad orientando a los futuros universitarios en todas las gestiones de entrada a la universidad y facilitando al Colegio Mayor Larraona la correcta realización de nuestro trabajo, especialmente en el último avance de nuestro proyecto educativo. La beca de honor la recogió Reyes Fernández de Muniain, gerente del servicio.

Por último, se otorgó una beca de honor a la Tuna del Colegio Mayor Larraona, por mantener a lo largo de los años el espíritu colegial y llevar con orgullo nuestro nombre, tanto en su faceta lúdica y musical tanto como en la personal y trayectoria profesional. La beca la recogió Fernando Martínez Soba, que quiso ofrecer unas palabras de agradecimiento al Colegio Mayor, a la Universidad y a otras tunas de Pamplona, y a todas las personas que confiaron en su proyecto, como el antiguo director Patxi Muguerza.

“Hoy en toda España se está celebrando que hayamos recibido esta beca, muchísimas gracias. Todos nuestros hermanos tunos en la tierra están celebrándolo y los tres que están en el cielo están buscando un bar donde hacerlo”, bromeó.

“Esos valores que aprendimos aquí: la generosidad, la solidaridad, la humildad, la confianza… nos han hecho ser lo que somos. No sólo somos tunos, no sólo somos colegiales; tenemos nuestra profesión y en nuestro corazón está este colegio. Mi sentimiento de hogar está aquí”, aseguró a los asistentes. “Ojalá durante toda su vida recuerden también a nuestro colegio como algo que ha sido trascendental, que ha sido vital y transformador”.

 

estudiantes sentados en el salón de actos

 

Enhorabuena a los becados 

El director Juan Gallego García dio la enhorabuena a todos los estudiantes distinguidos. Entre ellos estaba el colegial Borja Rodríguez Manzano, que aprovechó su papel de presentador del acto para dar un breve testimonio:

“Estamos terminando la carrera y nos toca dejar los mejores años de nuestras vidas atrás para empezar una nueva aventura. Pero esto no es un adiós, sino un hasta luego, porque este Colegio Mayor ha sido mi casa y lo será durante mucho tiempo. He sido muy feliz durante todos los años de carrera en Larraona. En primer lugar, porque he tenido la oportunidad de conocer a gente que me llevo para siempre; sin ellos esto no hubiese sido lo mismo. Por otro lado, la estancia ha sido insuperable gracias a cada uno de los trabajadores que forman parte del Colegio Mayor. Gracias por acogerme y apoyarme durante estos cuatros años”.

 

director abraza a un estudiante universitario

 

Juan hizo una mención especial a los familiares de los estudiantes, al consejo colegial, a los misioneros claretianos y a todo el equipo del Colegio Mayor, como parte esencial de nuestro proyecto. Y también agradeció la labor del equipo educativo externo de la Facultad de Educación y Psicología que nos apoya, dirigido por la profesora Katya Palafox.

Señaló que gracias al trabajo de todos los anteriores directores y subdirectores que le han precedido, tanto claretianos como seglares, nuestro proyecto se mantiene con la misión para la que fue fundado y ha podido acompañar a tantas personas a las que reconocemos con la imposición de becas año tras año.

“El espíritu de Larraona, la impronta que nos deja en nuestras vidas, se muestra especialmente en nuestros compañeros excolegiales de la tuna, a los que agradecemos este afán por mantener viva la llama de Larraona y por haber venido otra vez a vuestra casa”.

Por último, el director expresó nuestro agradecimiento a Dios por el regalo de la vida, por permitirnos recorrer cada día este camino.

 

director del colegio mayor da un discurso