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Andrés Sáenz Magdalena: “Con la IA, vivimos rodeados de una especie de burbuja de falso conocimiento donde parece que todo el mundo es experto en todo”

Andrés Sáenz Magdalena regresó a Larraona veinte años después, en el Día de Becas, para reflexionar en la lectura de la lección magistral de este año sobre tecnología, humanidades y responsabilidad

Justo veinte años después de terminar su etapa universitaria en el Colegio Mayor Larraona, el logroñés Andrés Sáenz Magdalena (1984) volvió recientemente al lugar donde comenzó buena parte de su vida adulta. Lo hizo para pronunciar la lección magistral del Día de Becas, pero también, -de alguna manera-, para reencontrarse con aquel estudiante de Humanidades que llegó a Pamplona en 2002 sin imaginar que acabaría desarrollando su carrera profesional en el ámbito de la inteligencia artificial y la estrategia tecnológica. 

“Aunque han cambiado muchas cosas, fue como volver a casa”, reconoce al recordar una jornada cargada de memoria, afecto y cierta sensación de vértigo al comprobar cómo han cambiado el mundo y la tecnología desde entonces. Porque cuando Andrés dejó la Universidad de Navarra, ‘YouTube’ acababa prácticamente de aparecer y las redes sociales todavía no formaban parte del día a día. Hoy, en cambio, trabaja en estrategia de inteligencia artificial y alianzas internacionales dentro de una multinacional vinculada al ecosistema Microsoft y colabora además como profesor invitado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAV. 

Disciplinas que resurgen 

Lejos de hablar de la IA únicamente como una revolución tecnológica, Andrés tiene claro que el verdadero reto hoy no es técnico, sino profundamente humano. “La IA no es solo tecnología. Está en nuestras decisiones, en nuestras búsquedas, en nuestras relaciones”, explica, convencido de que el gran error de estos años ha sido pensar que la IA pertenece únicamente al mundo de los ingenieros o programadores. 

En realidad, -defiende-, afecta ya a prácticamente todos los ámbitos de la vida: desde la educación hasta la medicina, pasando por la política, la comunicación, la salud mental o incluso la forma en que las personas se relacionan entre sí. Y así lo expuso durante su intervención en Larraona, titulada Pensar distinto: jóvenes, tecnología y responsabilidad’. 

Andrés Sáenz, hace ahora 20 años con dos compañeros.

Por eso cree que, paradójicamente, su auge está devolviendo valor a disciplinas que durante mucho tiempo parecían haber quedado relegadas. “Siempre se decía eso de: ‘¿Para qué sirve un filósofo? ¿Para qué sirve un filólogo?’”, comenta con cierta ironía. Sin embargo, sostiene que las empresas tecnológicas empiezan a demandar precisamente perfiles capaces de interpretar, contextualizar y cuestionar críticamente las herramientas que ellas mismas desarrollan. 

“La IA necesita personas con sentido crítico”, afirma antes de explicar que ningún algoritmo es completamente neutro porque detrás existen decisiones humanas, intereses económicos, modelos culturales o sesgos que terminan influyendo en las respuestas que esas herramientas generan. Por eso insiste constantemente en que la tecnología necesita algo más que capacidad técnica: necesita ética, pensamiento humanístico y sensibilidad social. De hecho, una de las frases más contundentes de su lección magistral fue precisamente aquella en la que defendía que “una tecnología sin relato, sin ética, sin historia o sin arte, es una tecnología vacía”. 

Una revolución vertiginosa 

Buena parte de su intervención giró alrededor de una misma idea: la necesidad de “pensar distinto”. Una expresión que para él no tiene que ver únicamente con creatividad o innovación, sino con la capacidad de no acomodarse intelectualmente en una época donde las respuestas inmediatas parecen estar al alcance de cualquiera. 

 Y en ese contexto reivindica algo aparentemente sencillo, pero cada vez más difícil: mantener viva la curiosidad intelectual. “La clave no está en saberlo todo, sino en querer seguir aprendiendo”, insiste, convencido de que el gran desafío de las nuevas generaciones no será acumular información (nunca había habido tanta disponible) sino aprender a interpretarla críticamente. 

Precisamente por eso le preocupa especialmente la velocidad a la que la IA se está incorporando a nuestra vida cotidiana. Considera que estamos viviendo un cambio histórico comparable, o incluso superior, al impacto que tuvo Internet. “Los estudios dicen que la IA puede ser incluso más disruptiva que la llegada de Internet”. 

Sin embargo, cree que existe una diferencia fundamental respecto a revoluciones tecnológicas anteriores: la facilidad con la que cualquier persona puede acceder hoy a herramientas extremadamente complejas. “Ya no hace falta saber programar; basta con saber hablar”. 

Andrés reconoce también que la IA transformará inevitablemente el mercado laboral y que algunos puestos de trabajo desaparecerán o cambiarán profundamente. Sin embargo, rechaza una visión catastrofista y recuerda que todas las grandes revoluciones tecnológicas han generado también nuevas profesiones, oportunidades y formas distintas de trabajar. En su opinión, más que competir contra la IA, el verdadero reto será aprender a convivir con ella, adaptarse y desarrollar capacidades que sigan siendo profundamente humanas. 

La democratización de la IA, sin embargo, también le genera dudas. Cree que la sociedad está empezando a depender demasiado rápido de herramientas cuyo acceso podría cambiar radicalmente en los próximos años. “La IA a día de hoy no es rentable, no se cubren los gastos con los 20 dólares que pagas al mes y por eso está muy  subvencionada. Pero eso puede cambiar y dispararse el coste. ¿Qué pasaría entonces?”, se pregunta. 

Un reto para la educación 

Más allá de las cuestiones económicas o legales, lo que verdaderamente le preocupa es el riesgo de delegar demasiado en ella hasta el punto de perder autonomía intelectual. “La IA debe ser un asistente, pero tú tienes que llevar el volante; lo importante es que no piense por ti”. 

En su opinión, ese es uno de los grandes riesgos educativos y culturales de esta nueva etapa: acostumbrarse a obtener respuestas inmediatas sin atravesar los procesos lentos y muchas veces incómodos que forman parte del aprendizaje real. Por eso le preocupa especialmente el impacto que estas herramientas pueden tener en las generaciones más jóvenes y advierte del riesgo de un cierto “debilitamiento cognitivo” si las personas terminan delegando demasiadas capacidades mentales en sistemas automáticos. 

En ese contexto, insiste en que la educación tendrá que transformarse profundamente durante los próximos años. “El reto ya no es solo memorizar contenidos. Hay que enseñar a preguntar, a interpretar, a contrastar y a pensar críticamente”. 

Salud mental, algoritmos y “falso conocimiento” 

Andrés Sáenz no se queda únicamente en el ámbito académico. Habla también del impacto que las redes sociales y los algoritmos están teniendo sobre la salud mental y sobre la forma en que las personas se relacionan con la realidad. “Las plataformas están diseñadas para captar nuestra atención constantemente”, explica mientras reflexiona sobre ansiedad, sobreexposición digital y dependencia tecnológica. 

Uno de los conceptos sobre los que más insiste es el de los “filtros burbuja”: sistemas que muestran continuamente contenidos similares a aquello que una persona ya consume o piensa. “Si una plataforma solo te enseña aquello con lo que ya estás de acuerdo, acabas viviendo dentro de un espejo”. 

En su opinión, esto contribuye a generar una especie de ilusión de conocimiento permanente. “Vivimos rodeados de una especie de burbuja de falso conocimiento donde parece que todo el mundo es experto en todo”, comenta. 

Aun así, insiste en que no tiene una visión negativa de la IA. Al contrario: se define a sí mismo como “optimista, pero crítico”, y menciona múltiples aplicaciones positivas relacionadas con la medicina, la accesibilidad, la investigación científica…. Precisamente por eso le parece significativo que incluso instituciones tradicionalmente alejadas del ámbito tecnológico estén empezando a reflexionar sobre estas cuestiones, como la Iglesia o el propio Papa León XIV, que han comenzado a posicionarse públicamente sobre los desafíos éticos de la IA. En su opinión, eso demuestra hasta qué punto este debate afecta ya a toda la sociedad. 

Época de colegial de Andrés Sáenz en Larraona

Regreso al Colegio Mayor 

Regresar al Colegio Mayor en un día tan especial como el Día de Becas fue para Andrés una experiencia especialmente emotiva. Recuerda aquellos años de colegial con enorme cariño y, sobre todo, pone el acento en el valor de convivir con muchas personas distintas, algo que te obliga a salir constantemente de tu propia burbuja. “En un colegio mayor convives con arquitectos, médicos, abogados, filósofos o periodistas. Cada persona te aporta una mirada distinta y eso te obliga a pensar de otra manera y te enriquece mucho”. 

Andrés, con compañeros durante su estancia en Larraona

Dos décadas después, reconoce que, más allá de la formación académica o profesional, lo verdaderamente importante fueron las relaciones humanas que nacieron allí y que todavía conserva hoy. “Lo mejor que me llevé son los amigos, con los que tengo todavía mucha relación”. 

Quizá por eso, cuando le preguntas qué le diría hoy al Andrés colegial que llegó a Pamplona con apenas 18 años, responde sin pensarlo: “No cambiaría nada”. 

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Una noche para desconectar y hacer comunidad: así vivimos la Cena Rociera en el Colegio Mayor Larraona

La cafetería del Colegio Mayor Larraona volvió a llenarse de música, color y alegría el jueves 14 de mayo con una nueva edición de la ya tradicional Cena Rociera, una de esas citas ya asentadas en el calendario del curso por estas fechas. Una noche pensada para compartir, desconectar de los exámenes durante un rato y, sobre todo, disfrutar.

Menú del Sur

Como cada año, las cenas temáticas del Colegio Mayor permiten acercarse a distintas culturas y tradiciones de España y del mundo. En esta ocasión, el ambiente andaluz tomó Larraona con sevillanas y un menú preparado por el equipo de cocina con algunos de los sabores más reconocibles del sur: salmorejo, pescaíto frito o flamenquines.

 

 

Grupo de sevillanas del Polideportivo Larraona

Uno de los grandes protagonistas de la noche fue, sin duda, el grupo de sevillanas del Polideportivo Larraona, que animó a colegiales y colegialas a salir a bailar antes y después de la cena. Un grupo que es ejemplo de cómo las tradiciones también se comparten, se aprenden y se hacen propias.

Miguel Ángel Martínez del Río, integrante del grupo desde hace unos cuatro años, -“tras el Covid”-, explica que el grupo lleva más de diez años funcionando en el polideportivo y actualmente reúne a personas de distintos niveles. “Tenemos en el polideportivo clases de iniciación, intermedio y avanzado, y además alternamos sevillanas con flamenco, rumbas o tangos”, cuenta. Más allá del baile, destaca también el ambiente humano que se ha creado entre quienes participan: “Hemos formado una familia. Al final te juntas para divertirte y desconectar de las preocupaciones de la vida”.

Ese espíritu de convivencia fue precisamente el que se vivió durante toda la Cena Rociera. Una docena de integrantes del grupo participaron animando el ambiente.

Un ‘break’ en plenos exámenes

En plena época de exámenes, el ambiente festivo ayudó a romper la rutina académica por un momento. “Se trata de crear ambiente, que la gente se anime y desconecte un rato. Y se nota que lo agradecen, sobre todo los chicos y chicas que vienen del sur”, explica Miguel Ángel. Incluso parte del personal de cocina y de servicios terminó sumándose al ambiente de la noche.

Y tras la alegría y el “desconectar” de la actividad , todo el mundo a estudiar.

grupo de música colegial en la fiesta de primavera

Bienvenida a la primavera en Larraona

El pasado jueves 26 de marzo, en el Colegio Mayor Larraona celebramos nuestra ya tradicional bienvenida a la primavera en una velada especialmente entrañable. Con la llegada del buen tiempo y la cercanía de las vacaciones de Semana Santa, nos reunimos para compartir un momento de encuentro, descanso y celebración tras unos meses intensos de actividad.

Este encuentro supone también un pequeño punto de inflexión en el curso: atrás quedan semanas llenas de propuestas —baile, deporte, talleres o charlas— y, a la vuelta de las vacaciones, el foco se orientará de manera más intensa hacia el estudio y los exámenes. Por eso, esta fiesta tiene algo especial: es una forma de cerrar esta etapa y coger impulso para lo que viene.

 

estudiante hace demostración de debate

 

Un debate diferente: pensar jugando

La tarde comenzó a las 19:30 en el Salón de Actos con una propuesta diferente del grupo de debate. A través de un formato de juego inspirado en el conocido dilema del tren, invitaron a reflexionar sobre decisiones morales… pero de una manera dinámica y participativa.

Después de una breve demostración, varias personas del público se animaron a sumarse, formando equipos y generando un ambiente en el que no faltaron ni las buenas ideas ni las risas.

 

cuatro colegialas en la cena de primavera

 

Cena para compartir

A las 21:00 nos reunimos en el comedor para disfrutar de una cena informal, pensada para conversar sin prisas. Con un ambiente ya plenamente primaveral, colegiales y colegialas compartieron hamburguesas, patatas, brochetas de fruta y, sobre todo, buenos momentos. Es una forma de celebrar que refuerza las bases de la vida colegial: conversación, cercanía y tiempo compartido.

 

grupo de baile del colegio mayor hace actuación

 

Baile, música y mucha alegría

La noche continuó a las 22:00 en la cafetería con la actuación del grupo de baile. Al son de rueda cubana y bachata, mostraron todo lo aprendido durante el curso, contagiándonos de energía y buen ritmo.

Poco después, nuestros dos grupos de música tomaron el relevo y consiguieron que nadie se quedara al margen. Con canciones en inglés y en español, en un repertorio muy conocido, lograron que la cafetería se llenara de cantos, movimiento y muy buen ambiente.

 

colegiala recibe tarjeta de premio

 

Reparto de premios

Durante una pausa, el equipo directivo entregó los premios de los últimos concursos.

En fotografía, el primer premio fue para Inés Luna, por “El color de la primavera”; el segundo, para Eva Hurtado, con “Florecimiento en Larraona”; y el tercero, para Mario López, por “Antesis en Larraona”.

En relatos, el primer puesto lo obtuvo Belén Sánchez, con “Teorema de la primavera”, seguida de Natalia Treviño, con “Planes”, y Teresa Vergés, con “Lo que queda”.

También hubo un reconocimiento para quienes forman el equipo de fútbol sala de Larraona, con la entrega de chapelas tras el torneo intercolegial. Y, como broche final, se sortearon dos tarjetas sorpresa que pusieron un toque inesperado a la fiesta.

 

colegiales premiados en el torneo de fútbol

 

Una noche para el recuerdo

Pasada la medianoche, finalizó esta velada tan especial. Una noche en la que se respiró cercanía, alegría y ese espíritu de compañerismo que caracteriza nuestra vida colegial.

Con este bonito recuerdo, nos despedimos hasta la vuelta de las vacaciones e inauguramos esta nueva etapa primaveral, con fuerzas renovadas para todo lo que está por venir.

 

tres colegiales universitarios en la fiesta de primavera

 

Cena fiesta de navidad Colegio Mayor Larraona

La alegría de celebrar la Navidad juntos

El pasado jueves 18 de diciembre, celebramos la fiesta de Navidad del Colegio Mayor en una velada marcada por la emoción y el espíritu navideño que unió a toda la comunidad para despedir el año juntos.

 

Eucaristia navidad

 

La celebración comenzó a las 20:00 horas con la eucaristía, un momento de recogimiento en el que colegiales y colegialas llenaron la capilla de villancicos, elevando sus peticiones por los más necesitados, la paz en el mundo, por quienes viven la Navidad en soledad y por aquellos que ya no están.

 

colegiales cantando

 

Durante la eucaristía, el sacerdote compartió con cariño las fiestas de Navidad vividas antaño en el Colegio Mayor, mientras resonaban villancicos como Noche de Paz y Campanas de Belén, que llenaron el espacio de un ambiente cercano y familiar.

 

Colegiales amistad fiesta navidad

 

Tras la celebración, los y las estudiantes se trasladaron al comedor, donde en apenas unos minutos se formó una larga cola que dejaba claro que nadie quería perderse la cena de Navidad. Entre risas y conversaciones, se fueron sentando y tomando asiento, luciendo sus mejores galas y celebrando, en muchos casos, el final de los exámenes y el merecido descanso.

 

comedor lleno fiesta navidad

 

La cena transcurrió en un ambiente inmejorable, entre risas, abrazos y conversaciones animadas, reflejo del espíritu de convivencia. La noche continuó sin prisas, en la que la música tomó protagonismo con un pequeño concierto a cargo de varios colegiales y colegialas.

 

risas bingo larraona

 

A continuación, se anunciaron los ganadores de los concursos de microrrelato y fotografía y de varios sorteos, entre ellos uno de jamón y un animado bingo. La velada concluyó con música y baile, poniendo el broche final a una celebración que sirvió para despedir el año y dar la bienvenida a la Navidad.

niños de tanzania sonriendo

Navidad Solidaria – Haz un donativo a la ONGD Proclade Yanapay

Estas navidades, queremos invitaros a colaborar económicamente con la ONGD de los Misioneros Claretianos, PROCLADE YANAPAY (Promoción Claretiana de Desarrollo). Y concretamente con el “Programa Educativo Residencial” que la ONGD lleva a cabo desde hace varios años.

Al igual que vuestros hijos e hijas forman parte de un proyecto educativo residencial en el Colegio Mayor de los Misioneros Claretianos en Pamplona, la congregación tiene este proyecto en otros países con chicos y chicas de Educación Primaria y Secundaria, concretamente en Bolivia, R. D. del Congo, India, Tanzania y Uganda.

 

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Bolivia

 

La realidad socioeconómica de estos niños y niñas es muy precaria, por lo que desde aquí apoyamos económicamente el funcionamiento de estos Hogares Internados Campesinos y Alojamientos para Estudiantes, con el fin de garantizar una educación en un ambiente digno (tanto de alojamiento, alimentación, higiene y entorno seguro).

 

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India

 

Para participar y colaborar dentro del programa como persona donante es necesario rellenar una Ficha de Donación.

FICHA DE DONACIÓN

Proclade Yanapay enviará información a todas las personas donantes y el correspondiente certificado de desgravación fiscal (si eres una persona física puedes desgravar de tu donación hasta el 80% en los primeros 250€, por encima de esa cantidad el 40%).

También se puede donar para esta campaña por el Bizum de  Proclade: 38313

Muchas gracias.

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El baile de bienvenida: un nuevo curso, la misma familia

Cada año en Larraona se celebra el baile de bienvenida. Este evento marca el inicio de un nuevo curso y simboliza el espíritu de comunidad que caracteriza a nuestro Colegio Mayor. Este año no fue la excepción. Desde temprano, todos los colegiales y todas las colegialas se prepararon para una jornada cargada de emociones, reencuentros y nuevos comienzos.

Colegiales en misa

La celebración comenzó con una eucaristía que reunió a todos en un ambiente de recogimiento y gratitud. El capellán Aitor Kamiruaga, cmf, compartió unas palabras que resonaron en cada asistente. Comenzó recordando la importancia de la comunidad y la empatía: «El yo no existe sin el otro. El otro es tu amigo, tu compañero, tu marido, tu esposa», explicó. Luego, invitó a reflexionar sobre su papel en la vida de los demás: «Dios nos llama a ser sal, a darle sabor a la vida: a acompañar, a ayudar, a estar con los demás y a ser luz, hecha para iluminar». Finalmente, cerró con una reflexión sobre la incertidumbre y la necesidad de apoyarnos mutuamente: «A veces vamos por la vida con incertidumbre, y ser luz es ayudar a los demás a iluminarles la vida», expuso. «Ser familia supone que cada uno de nosotros piense en las mejores cualidades para ser esta familia de Larraona, siendo sal y acompañando, siendo luz e iluminando», concluyó.

Estas palabras marcaron el tono de la jornada. Invitaron a los presentes a reflexionar sobre la importancia de la convivencia, el apoyo mutuo y la construcción de una comunidad sólida. Al concluir la ceremonia, la emoción se hizo palpable cuando los veteranos y veteranas se acomodaron para recibir a los nuevos integrantes. Con orgullo, formaron un pasillo para que las personas recién llegadas descendieran las escaleras mientras eran recibidas con aplausos y palabras de aliento.

Pasillo de veteranos

En ese momento, el ambiente se llenó de recuerdos y emociones. Entre la comunidad veterana se escuchaban susurros cargados de nostalgia. Se rememoraban el día en que caminaron por ese pasillo, con la misma mezcla de nervios y alegría. Y entre las personas recién llegadas, se veían sonrisas tímidas y hombros tensos, una señal clara de la emoción y las ganas de comenzar esta nueva etapa. Es el primer paso en un camino que promete aprendizajes, desafíos y amistades duraderas.

Cena del baile de bienvenida

Tras la ceremonia de bienvenida, llegó el momento de compartir una cena que, más que una comida, representó un espacio de encuentro. Las mesas se llenaron de platos cuidadosamente preparados, y entre bocados, la conversación fluyó con naturalidad. Risas y anécdotas resonaban, mientras la comunidad veterana, las personas recién incorporadas y los miembros del equipo directivo compartían historias y expectativas para el año que comienza. Ese ambiente cercano fortaleció los lazos, creando un sentimiento de pertenencia que solo se logra en comunidad.

Colegiales juntos

Amigos colegiales

Pero una celebración no estaría completa sin un baile que le dé el toque festivo a la noche. Cuando las luces se atenuaron y la música comenzó a sonar, se lanzaron a la pista con energía y entusiasmo. El baile se convirtió en un momento de conexión genuina, donde las risas se unieron al ritmo de la música y las tensiones del inicio de curso se disiparon. Los veteranos y veternas aprovecharon para reencontrarse, mientras los nuevos y nuevas se atrevieron a presentarse y entablar sus primeras amistades.

Diversión en el colegio mayor Larraona

La noche avanzó entre canciones, pasos improvisados y la alegría de compartir. Poco a poco, el ambiente se transformó en una mezcla de diversión y camaradería. Más allá de la fiesta, el baile fue un puente para que todos y todas se conocieran mejor y se sintieran parte de algo más grande.

 

Jubilación del subdirector

Manu Sagüés se jubila y su legado se mide en ‘abrazos inesperados’

Después de tres décadas acompañando a generaciones de estudiantes, Manuel Sagüés, Manu, se jubila. Y lo hace con la humanidad y cercanía que lo caracterizaron todos estos años.

Su legado no se mide en números sino en abrazos inesperados por las calles de San Sebastián, Zaragoza, Tudela o Logroño, donde antiguos colegiales lo paran para saludarlo, emocionados de reencontrarse con quien fue una figura clave en esa etapa tan importante de la vida. “Lo mejor, sin duda, han sido los colegiales y sus familias”, asegura. Se expresa agradecido, también, por lo que ha recibido de sus compañeros de trabajo con los que ha caminado durante esta vida en Larraona.

 

Su llegada a Larraona 

Su vocación inicial era clara: enseñar. Tras licenciarse en Geografía e Historia por la Universidad de Navarra salió a recorrer los colegios de Pamplona con su currículum en mano, buscando una oportunidad como docente. Dio clases en Jesuitas, su colegio de toda la vida, pero fue en una entrevista con Patxi Muguerza, entonces director del Colegio Mayor, la que le cambió el rumbo. Fue allí cuando le hablaron, no solo de clases sino de habitaciones, comedor, disciplina y actividades.

Aceptó el cargo pensando que sería algo temporal. Nunca imaginó que esa decisión marcaría su vida. Lo que encontró en Larraona no fue solo un trabajo: encontró un hogar.

Con el paso del tiempo, más de 3,500 estudiantes han recorrido los pasillos del Colegio Mayor, y Manu se lleva consigo un pedazo de la historia de muchos de ellos. Los recuerda como si hubieran sucedido ayer. Porque si algo ha tenido claro todos estos años es que Larraona ha sido mucho más que un colegio mayor. Ha sido una escuela de vida. “Es un trabajo valioso por el cariño que recibes de los colegiales y, ahora, también colegialas”, cuenta con esa naturalidad que lo ha hecho querido por todos.

De todas las tradiciones que le apasionan, destaca especialmente ese pasillo de bienvenida que los veteranos forman cada año para los nuevos colegiales tras la eucaristía de apertura de curso. Le emociona, sobre todo, ver a los veteranos “aceptando a los que empiezan como miembros del nuevo hogar que es Larraona”, dice. Es una bienvenida a esta familia.

Despedida al subdirector

Proyectos de futuro 

Ahora, a las puertas de la jubilación, Manu no piensa quedarse quieto. Lejos de imaginarse paseando sin rumbo, ya está trazando nuevas rutas. Esta vez, al volante de una furgoneta con la que va a recorrer Navarra como guía cultural. Tiene libros que escribir, anécdotas que contar y tiempo para dedicarse a aquello que le mueve: aprender y compartir lo aprendido. Lo dice con humildad y emoción: no sabe si sabrá estar o sabrá hacer. Pero, Manu ha dejado claro que siempre ha estado para todos y, sobre todo, que ha sabido querer.

Manu Sagues se jubila

Hoy, nos despedimos de él, pero sabemos que su huella queda plasmada en los pasillos, en las historias y en los corazones de quienes lo conocieron. Como él mismo dice: “Ha sido un ofrecerme con generosidad y naturalidad”.

Gracias, Manu. Por tu entrega, tu presencia y por convertir Larraona en un verdadero hogar. ¡Mucha suerte en lo que viene!

Puedes leer más sobre sus anécdotas y el legado de Manu en su entrevista del nuevo número de la revista Calle 45.

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Un paso en la vida de la fe: El Sacramento de la Confirmación

El pasado 10 de mayo, 80 jóvenes de la Universidad de Navarra y la Universidad Pública de Navarra recibieron el sacramento de la Confirmación en la Catedral de Pamplona, Santa María la Real. La Confirmación, que habitualmente es administrada por el obispo o un sacerdote autorizado, en este caso, el Deán Don Carlos Ayerra Sola, es el sacramento mediante el cual los cristianos reciben de forma plena el don del Espíritu Santo. Entre todos esos jóvenes universitarios, se encontraban once colegiales y colegialas del Colegio Mayor Larraona que tomaron la decisión de recibir este sacramento. Para ello, este curso recibieron la preparación impartida por el padre Gustavo Pez, c.m.f., y el padre Roberto Cillero, c.m.f. En la ceremonia les acompañó el padre Enrique Martínez, c.m.f. El Deán agradeció la presencia de Don Enrique y la labor pastoral que hay en el Colegio Mayor Larraona con los jóvenes universitarios. La ceremonia comenzó a las 17.30h y finalizó sobre las 19.00h. Los colegiales y colegialas que decidieron recibir el sacramento fueron Aitana Rodríguez, Martín Carreras, Josefina Recabarran, Mario Hinojosa, Martí Viñolas, Paula Jiménez, Sara Campos, Ane Alba, Rosa Casado, Inés Duque y Jimena Santos. 

 


Una jornada para celebrar

La Catedral de Santa María la Mayor se llenó en su totalidad para acoger a los familiares y personas allegadas de los confirmandos y confirmandas. En representación del equipo directivo del Colegio Mayor Larraona estuvieron presentes la subdirectora Magaly Marrodán y el subdirector Manuel Sagüés. Fue una eucaristía solemne y cercana celebrada por Don Carlos Ayerra Sola. En palabras del propio Manuel: “Nos sentimos muy agradecidos desde Larraona con el grupo por la renovación de su fe católica a través de la confirmación. En la larga historia del Colegio Mayor, ha sido el grupo más numeroso, prueba de la labor pastoral de los claretianos”. Aunque fue un día de lluvias intensas acompañadas de truenos y rayos, nada empañó la alegría compartida por las personas confirmadas, sus padrinos y madrinas y todos los seres queridos que acudieron a acompañarlos.

 

 

El padre Roberto: jóvenes inquietos 

El claretiano Roberto Cillero, quien acompañó al grupo durante los últimos meses de formación, destaca la esperanza que le transmiten estos jóvenes que deciden libremente acercarse más a Jesús y conectarse con la vida cristiana: “Es esperanzador ver cómo gente joven de 20, 21 o 22 años tiene ese deseo de conocer más a Jesús, de reconectar un poco con Él y de descubrir cosas nuevas. Ese interés y ese deseo que han tenido ha sido un motivo para seguir trabajando y esforzándome por hacerlo lo mejor posible, y para que disfrutasen del proceso”.

Señala que su objetivo al impartir la catequesis no era tanto transmitir conocimientos, sino suscitar y despertar la fe en ellos. Les recordó que “después de la Confirmación es cuando verdaderamente empieza todo”, y los animó a cuidar su fe y alimentarla día a día.

 

Razones para no tener miedo

Entre los confirmados se encuentran Martín Carreras, estudiante de primer curso de Economía y natural de Quito, y Rosa Casado, sevillana y estudiante de primer curso de Enfermería. Ambos cursan sus estudios en la Universidad de Navarra y han querido compartir su experiencia durante de estos últimos meses, desde la formación recibida en la catequesis hasta las razones personales que los llevaron a dar este paso.

Martín y Rosa coinciden en que ha sido una decisión muy acertada. Se sienten con más serenidad, más felices, y ambos destacan que el proceso les ha ayudado a madurar en su fe y a vivirla con mayor plenitud. Ambos animan a quienes estén considerando recibir este sacramento a retomar el camino de la fe o incluso a dar el primer paso, e insisten en no tener miedo. “Si alguien tiene dudas, que pregunte sin miedo ni vergüenza”, comenta Martín. Rosa destaca que esa decisión es algo muy personal: “Es algo entre tú y Dios. Los cambios dan miedo, lo que pueda pensar la gente da miedo, pero Dios es amor y siempre te espera con los brazos abiertos. Y la Iglesia también”. 

El padre Roberto anima a lo mismo: a no tener miedo a preguntar y a preguntarse, y comparte su testimonio personal: “Cuando entré en el seminario claretiano y empecé a formarme para ser sacerdote, también fui con mucho miedo e incertidumbre. Pero pensé que, si esto era de Dios, iba a salir adelante; y que si no lo era, saldría y, sencillamente, no pasaba nada. Dios me quiere, y eso es lo importante, la razón más profunda para no tener miedo”.

 

 

Un paso de fe: el testimonio de Rosa

Rosa no solo hizo la confirmación este pasado 10 de mayo, sino que el 22 de marzo hizo también la Comunión en el Colegio Mayor Larraona. Cuenta que desde pequeña es cristiana e iba a misa con su abuela de vez en cuando, pero conforme crecía se fue distanciando, hasta no tener ningún contacto con la religión. Antes de empezar la Universidad, conoció a su novio y a un grupo de amigos que son practicantes, y a partir de ese momento, poco a poco volvió a acercarse a la religión. Cuando vio que tenía la oportunidad de recibir formación en el Colegio Mayor no dudó en hablar con el personal administrativo del Colegio Mayor y con el capellán de ese momento: Don Gustavo Pez. Rosa comenzó las catequesis junto con un grupo de jóvenes que también estaban interesados en recibir también el sacramento. 

Un día en su tierra natal, Sevilla, se dio cuenta de que esa paz que le transmitían sus amigos era lo que ella estaba buscando: “Me di cuenta que eso era lo que había estado buscando desde hace mucho tiempo. Gracias a esas personas yo me abrí y encontré lo que hoy en día es un pilar muy importante en mi vida. Las cosas que antes eran un tormento para mí, ahora son esperanza. He encontrado un consuelo muy grande: Dios”.  

Rosa comparte cómo ha sido el proceso de catequesis y el acompañamiento de los padres claretianos con ella y con el grupo: “Hemos formado un grupo muy bonito. Yo me he sentido muy cómoda”, cuenta. “Al principio, cuando empecé con don Gustavo, todo esto era bastante nuevo y extraño para mí. Pero él, súper comprensivo y simpático, me acogió desde el primer momento”. También destaca la llegada del padre Roberto: “Con don Roberto igual, me lo paso muy bien con él, es muy gracioso y también muy bueno. Creo que los dos nos han ayudado mucho a despertar el interés por aprender más sobre la fe y la vida de Cristo. Es un tema muy amplio y creo que todos estamos aprendiendo muchísimo”.

 

 

El Colegio Mayor: un pilar para Martín

Martín destaca la importancia que ha tenido para él vivir este proceso dentro del Colegio Mayor: “Durante la catequesis he hecho muy buenos amigos. Si no hubiese tenido esta oportunidad en Larraona, no sé si habría recibido el sacramento en otro momento”, explica. “Conocí al padre Gustavo y me facilitó el proceso. Fue muy llevadero y sencillo. Me regaló una Biblia y me la leí entera. Cuando tenía alguna duda, le preguntaba y siempre tenía tiempo para mí”. 

El acompañamiento de los padres claretianos ha sido clave para muchos colegiales y colegialas que han decidido dar este paso. Así lo afirma el padre Roberto: “Estamos, por supuesto, a disposición de ellos y de lo que necesiten: si quieren confesarse, simplemente hablar de lo que sea o pedir algún consejo”. 

 

 

Jóvenes cristianos en el mundo de hoy

Rosa reflexiona sobre lo que significa creer en un contexto tan marcado por lo inmediato y lo material: “Hoy en día todo tiene que tener una explicación científica, algo que podamos ver con nuestros propios ojos para creerlo. Vivimos en una sociedad muy impaciente”, comenta. “Pero la fe implica una dimensión diferente, es algo especial que ayuda a tener esperanza”. Por otro lado, el padre Roberto reflexiona sobre el contexto actual, marcado por el consumo, la compra-venta de productos, el disfrute y las experiencias efímeras que prometen una felicidad que, una vez alcanzada, tiende a desvanecerse. Considera que vivimos en una sociedad líquida, donde todo parece relativo, provisional y condicionado por el gusto o el momento. Frente a esa inestabilidad, subraya la firmeza de la fe: “Dios es sólido, Dios permanece y siempre está presente”.

Las confirmaciones del 10 de mayo fueron más que una ceremonia: un camino de amistad, de formación y de reafirmar la fe. ¡Enhorabuena a todos aquellos que la recibisteis! En esta etapa final del curso, con los exámenes a punto de acabar y el sol del verano asomándose, recordemos las palabras del padre Roberto: “Actuemos con autenticidad y verdad, y estemos muy tranquilos porque Dios siempre está con nosotros de nuestra mano”. 

 

 

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Una lección magistral sobre el valor de una buena nutrición

El pasado 5 de abril tuvimos el placer de celebrar el Acto de Imposición de Becas de los colegiales que llevan tres años viviendo en el Colegio Mayor Larraona y la entrega de Placas de Fin de Grado a aquellos que finalizan sus estudios. El Acto estuvo repleto de momentos conmemorables, y uno de ellos fue la lección magistral que impartió Don Pedro González Muniesa, licenciado en Farmacia y doctor en Fisiología y Nutrición por la Universidad de Navarra, y antiguo colegial que, un día como estos hace varios años, recibió su Beca del Colegio Mayor. Además, en esta ocasión fue becado de nuevo, con una Beca de Honor por su brillante trayectoria, su habitual colaboración y su sentido de pertenencia a Larraona.

 

  

El valor de la comida saludable 

La charla giró en torno a la importancia de una buena alimentación y nutrición en favor de nuestra salud física y emocional. Nuestro invitado de honor recordó que una alimentación saludable es fundamental para prevenir enfermedades y garantizar el desarrollo adecuado de cada etapa vital. También las personas jóvenes han de cuidar lo que comen, por eso nuestros menús están diseñados por una nutricionista-dietista y son preparados al momento por nuestro personal de cocina. Los recuerdos de la etapa colegial incluyen inevitablemente los momentos en el comedor, a los que Muniesa hizo referencia, compartiendo algunas anécdotas con el tono formal, pero a la vez cálido y cercano que lo caracteriza.

El profesor empezó su intervención lanzando una pregunta que parecía obvia: “¿Qué es lo que hacen todas las personas del mundo?” Por supuesto, comer. A partir de ahí, compartió algunas claves que hicieron que todos tomásemos conciencia sobre el valor de una buena alimentación.

 

 

Alimentación plant-based, impresión en 3D… nuevos retos y soluciones  

En primer lugar, habló de que para 2050 la población mundial iba a alcanzar los 9 billones de personas, lo que exige cambios urgentes en nuestros hábitos alimenticios para que las fuentes de alimentación den abasto.

Recomendó reducir el consumo de proteína animal y optar más por productos locales ya que ayudan a reducir el uso de combustibles fósiles. También habló de la alimentación plant-based, una dieta que se basa principalmente en alimentos de origen vegetal. Alegó que “ayudaría a cuidar el planeta y a nosotros mismos” ya que priorizar la proteína vegetal frente a la animal podría ayudar a reducir los gases de efecto invernadero y enfermedades relacionadas con la nutrición.

Mencionó una nueva realidad cada vez más cercana: el cultivo de hongos y carne en un laboratorio. Nos habló de una empresa de Pamplona llamada Cocuus capaz de producir diferentes alimentos en 3D, con tinta de proteínas vegetales, con mismo color, forma e incluso sabor similar al alimento original.

En segundo lugar, Muniesa ilustró de nuevo cómo la tecnología —concretamente la impresión 3D— puede mejorar la vida de las personas mayores, sobre todo las de aquellas que tienen problemas para tragar, que son cada vez más. Para 2050, habrá más de 1.600 millones de personas de más de 65 años. Ante esto, se está utilizando la impresión 3D para mejorar la alimentación. Ya hay técnicas que imprimir en 3D un mismo puré que iba a comer una persona enferma, dándole forma y textura de, por ejemplo, unos muslos de pollo.

 

 

Lo último en investigación: oxígeno, cronobiología y medicina personalizada

No solo importa qué comemos, sino cuándo, cuánto y cómo lo hacemos. En ese sentido, Muniesa dio un dato alarmante: “Más del 75% de las muertes o enfermedades en algunos países desarrollados están relacionadas con la nutrición”. Ante este problema, hay mucha investigación realizada y por hacer. El profesor compartió con nosotros tres ejemplos de proyectos en los que está trabajando junto con otros científicos.

El primero se basa en la importancia del oxígeno en nuestro metabolismo. Lanzó al aire una pregunta que dejó a todos los presentes perplejos: “¿Sabéis que la comida y bebida que injerís solo representa el 0,8% de volumen que entra en vuestro cuerpo?”. Respondió que el 99,2% restante es oxígeno. Contó que, por ejemplo, las personas que viven a tres mil metros sobre el nivel del mar y que les cuesta más conseguir ese oxígeno, tienen menos posibilidades de tener diabetes tipo 2, obesidad u otras enfermedades.

El otro proyecto tiene que ver con la cronobiología, la ciencia que se dedica al estudio de los ritmos biológicos. Para ello hicieron un experimento muy interesante en el que varios voluntarios llevaron durante 14 días un sensor que les media la glucosa cada quince minutos y un reloj que registraba sus movimientos, su temperatura corporal, la exposición a la luz, el sueño y otros factores. Y gracias a todos los datos que les llegaban, pudieron decirles a los voluntarios qué nutrientes son más saludables para ellos y a qué horas deben tomarlos.

Muniesa también habló de un tercer proyecto sobre medicina personalizada para pacientes con diabetes tipo II, pero no pudo extenderse mucho más e invitó a que las personas interesadas en el tema le contactasen. Por último, explicó los problemas principales de la sociedad actual en la nutrición y aportó posibles soluciones. Habló del peligro de los ultras procesados y que “un consumo elevado de ellos puede conducir a enfermedades cardiovasculares, cáncer e incluso problemas de depresión” alegó. Criticó también el consumo excesivo de proteína y el consumo excesivamente bajo de calorías para aquellas personas que quieren verse muy delgadas.

Con todo ello, terminó la lección magistral citando a dos grandes filósofos griegos, Hipócrates: “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento”. Y Aristóteles: “La virtud se encuentra en el término medio”.

 

Más allá de la nutrición

Muniesa abordó la nutrición desde una perspectiva integral, recordando que alimentarse no es solo una cuestión de ingerir alimentos. Según explicó el excolegial, cada vez que comemos entran en juego las tres funciones de la nutrición: la metabólica, que permite al cuerpo obtener energías y nutrientes; la sensorial, que se activa con el sabor, los olores y el placer que sentimos al comer algo rico; y social, que cobra vida al compartir la mesa con otras personas. ¡La comida une a las personas! Por eso la mejor manera de terminar el día de Becas fue con un rico aperitivo en nuestro comedor.

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Becas: el acto más esperado del año

El 5 de abril tuvimos el acto más esperado del año: la Imposición de Becas y la Entrega de Placas de Fin de Grado. El evento, que comenzó a las 19:00h en el salón de actos del Colegio Mayor, fue una ocasión especial para reconocer a los quince colegiales que llevan tres años en el Colegio Mayor, así como a los dos que finalizan sus estudios siendo colegiales. Además, se entregaron Becas de Honor a personas e instituciones que colaboran estrechamente con el Colegio Mayor y que, con su apoyo, contribuyen a que Larraona siga siendo un lugar de desarrollo académico, crecimiento personal y convivencia. Como novedad, este año retransmitimos el acto en directo a través de YouTube, para que los familiares que no pudieron asistir pudieran seguir la celebración desde sus casas.

 

 

Repaso del año académico

Los colegiales Mariano Plano Blanco y Leyre Belda Monreal presentaron el acto. La apertura estuvo a cargo de Doña Julia Pavón, Decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAV y Catedrática en Historia Medieval, que más tarde recibió una de las Becas de Honor. Seguidamente, los colegiales decanos Eneko de Diego López de Araya y Alberto Solano Altamirano leyeron la memoria del Colegio Mayor y repasaron todas las actividades organizadas a lo largo del curso académico. Alberto comenzó su apasionado discurso con las palabras: “No he nacido para estar quieto”, aludiendo a la figura de San Antonio María Claret, fundador de los Misioneros Claretianos. Animó a todos los presentes a que “si las cosas se hacen con amor, con entrega y con visión de comunidad, no hay obstáculos que nos detengan”. Él y Eneko invitaron a todos sus compañeros y compañeras a aprovechar la estancia en el Colegio Mayor para “transformar, construir y dejar huella”.

 

 

“El futuro de la nutrición”

Acto seguido, Don Pedro González Muniesa, antiguo colegial de Larraona y Vicedecano de Estudiantes de la Facultad de Farmacia y Nutrición de la Universidad de Navarra, dio la lección magistral sobre “El futuro de la nutrición”. Destacó lo importante que es una buena alimentación y nutrición para la salud física y emocional, tal y como valoramos en el Colegio Mayor. También mencionó las tres funciones principales de la nutrición: metabólica, sensorial o de placer y social. Finalmente, compartió algunos de los proyectos que está desarrollando actualmente junto con otros científicos, entre ellos un estudio sobre el papel del oxígeno en el metabolismo y otro sobre cómo influye la alimentación al bienestar personal según el momento del día en que se coma —un campo conocido como cronobiología.

 

 

Entrega de las becas y las Placas de Honor

Tras el discurso del antiguo colegial, los becarios recibieron su beca de Larraona que les fue entregada por Juan Gallego García, director del Colegio Mayor, Julia Pavón, presidenta del acto en representación de la Universidad de Navarra, y el Padre Aitor Kamiruaga Mieza c.m.f., capellán de Larraona. Subieron al estrado los colegiales: Agustín Borges Padrón, Javier Brizuela Marcos, Eneko de Diego López Araya, Eneko Ezponda Portu, Iñigo Frías García, Alberto Solano Altamirano, Miguel Garrido Álvarez, Pol González Llanes, Alexandre Mena Andrés, Marti Viñolas Parcet, Santiago Novoa González, Pablo Gutiérrez Ubierna, Nicolás Montón Prades y Johannes Roberto de Jong Barbosa. El colegial Samuel Hitchings no pudo acudir por encontrarse de movilidad internacional.

 

A continuación, Ignacio Díez Rodas y Mario López Ruiz recibieron la Placa de Fin de Grado. Ignacio finaliza sus estudios de Biología en la Universidad de Navarra, mientras que Mario ha concluido el conservatorio en Navarra, especializándose en trompeta. Más adelante, ambos sorprendieron al público con una emotiva interpretación del tema principal de Gladiator: Mario a la trompeta, Ignacio al teclado, y acompañados de Javier Albiac al violín.

 

 

Un apoyo incondicional a Larraona

Seguidamente, se entregaron las cuatro Becas de Honor de este curso. En primer lugar, a la presidenta del Acto Académico, Julia Pavón por su brillante trayectoria ligada a la Universidad de Navarra y su presencia este día.

 

En segundo lugar, se entregó una Beca a los Misioneros Claretianos de San Fermín de Aldapa, “por tantos años de dedicación a la evangelización, por mantener con esmero el culto a San Fermín, y por la entrega en la atención a los misioneros claretianos mayores y enfermos”. En representación de los Misioneros recibió la Beca el Padre Carlos Pagola Echauri c.m.f, que fue durante 17 años capellán de nuestro Colegio Mayor y durante 15 años superior de la Comunidad de San Fermín de Aldapa.

La tercera Beca de Honor fue para Katya Palafox Gómez, pedagoga y educadora familiar. Fue directora del Colegio Internacional Juan Pablo II, licenciada en Ciencias Religiosas y Pedagogía de la Religión y es doctora en Educación por la Universidad de Navarra. Además de sus muchas ocupaciones profesionales, saca tiempo para organizar voluntariados con desfavorecidos y catequesis. Desde hace tres años, contribuye en uno de los pilares fundamentales de nuestro proyecto académico: el apoyo en el estudio con el curso “Aprender a estudiar en la Universidad”, una herramienta fundamental de orientación académica de Larraona.

Por último, fue un honor conceder la cuarta Beca a Pedro González Muniesa. Se le hizo entrega del galardón “agradecidos por su lección magistral, por su brillante trayectoria profesional, y por su habitual colaboración y sentido de pertenencia para con este colegio Mayor”.

 

Juan Gallego, el director del Colegio Mayor, dedicó unas palabras de agradecimiento a todos los presentes y a Dios, apuntando hacia la esperanza, y la esperanza cristiana, como fuente de luz y alegría para afrontar los retos de la actualidad.

Para concluir, Julia Pavón clausuró el Acto animando a los presentes a no desaprovechar la vida universitaria y de colegial: “No olvidéis nunca, por favor, que el amor a la verdad, a la humildad y a la apertura de mente, bajo la inspiración cristiana de esta Universidad que San Josemaría Escrivá de Balaguer quiso imprimir en todos nosotros, deben estar en la base de nuestro conocimiento”. Cerramos el acto entonando el Gaudeamus Igitur.

Para terminar el día por todo lo alto, tuvimos en la cafetería del Colegio Mayor un aperitivo. Como dijo Muniesa en la lección magistral: “la comida es un elemento indispensable en nuestra socialización”. Cenar juntos y juntas en la cafetería confirmó las palabras del antiguo colegial.

 

Gracias, una vez más, a quienes hicisteis posible este emotivo acto, un momento importante en nuestro año académico y en la vivencia colegial en Larraona.