flor magnolia

“Abuelo” (Obra ganadora del Concurso de Relatos 2020)

Una vez me dijiste que una boca es bonita si la sonrisa que dibuja se adivina mientras habla. Por eso no entendí tu silencio repentino; la forma de ocultar su existencia blanca.

Recuerdo las tardes de junio, cuando las flores de la ribera del Pisuerga regalaban sus colores al sol y el trigo ondeaba, orgulloso, su beso dorado. En la finca, cobijados por la sombra de los pinos, me hablabas del magnolio y de la manera en que sus flores vierten sus grandes pétalos blancos formando un balcón; o me contabas, divertido, las bromas que os hacíais el tío Rafael y tú.

En esos momentos tu risa llenaba el espacio que iba dejando el día.

El mes pasado fui al pueblo para verte.

La luna rielaba su luz blanquecina sobre la superficie oscura de los charcos que la tormenta había llorado esa misma noche. Como en un sueño, entré en la vía principal y comencé a caminar entre los cipreses y las pequeñas casitas de piedra.

Al llegar a mi destino, entre las amapolas que bailaban pujantes contra la hierba apretada, encontré, sujeto al suelo por una roca caliza, un trozo de papel en el que aún se podían leer un par de estrofas ennegrecidas:

 

…que no arranquen

su sombra de luna

de tu boca orillada

y no digan

que en su bruma de nieve

habita el silencio del pino;

 

ellos no han visto

la pompa de oro

que levanta…

 

Instintivamente acaricié mi boca con la manga del abrigo, como si yo fuera el destinatario de mis propios versos y, con los ojos grises por el agua, me guardé los restos del poema en uno de los bolsillos traseros del pantalón.

Antes de darme la vuelta y encarar la sombra fría de la calle me volví hacia la foto que descansaba sobre la estela de piedra, junto a una magnolia; y, sin quererlo, subió a mi boca una paloma: desde tu epitafio de tinta aún me sonreías.

 

Por: Íñigo Ruiz.
Primer premio del Concurso de Relatos 2020

estudiante ganador de un premio

estudiante señala una fotografía

Ganadores del Concurso de Fotografía 2020

¡Felicidades! A todos los que habéis participado, por el altísimo nivel que habéis demostrado y, en especial, a los ganadores de este concurso, por dejarnos unas preciosas imágenes.

Al jurado le habría encantado premiar más trabajos, pero no ha podido ser. Los colegiales ganadores de esta edición del Concurso de Fotografía, con temática de: “Universidades de Navarra: Geografía natural y humana; sus edificios, sus colegios y residencias, sus actividades…”, han sido: Ekaitz Parrazar (primer premio) y Manuel Esteban y Euken Apaolaza (segundo premio ex aequo).

Jóvenes señalan al estudiante ganador del concurso de fotografía

estudiante recibe premio

estudiante recibe premio

¡Enhorabuena!

A continuación dejamos las obras premiadas:

edificio de ciencias de la universidad de navarra

Benceno hibernal – Ekaitz Parrazar

 

pared de un edificio que se alza hasta el cielo

To the sky – Manuel Esteban

 

foto en blanco y negro del edificio central de la universidad de navarra

Lumina et umbra – Euken Apaolaza

joven en una conferencia

Hablamos con Carlos Larroy, antiguo colegial

Carlos Larroy es periodista, comunicador, antiguo colegial de Larraona y, sobre todo, un gran amigo. De la promoción de Periodismo de 2012, vino de Aragón para estudiar en la Universidad de Navarra y estuvo con nosotros de 2009 a 2012. Nos visita cada vez que pasa por Pamplona. Como ahora esto no es posible, hemos querido hablar con él y compartir con vosotros su testimonio. Nos cuenta su labor en la asociación Aspanoa, sus impresiones sobre este año, sus recuerdos del Colegio Mayor y más.

 

Jóvenes universitarios del Colegio Mayor Larraona

 

Apoyando a los afectados por el cáncer infantil

Actualmente trabaja como Director de comunicación en Aspanoa, la asociación de Padres de Niños con Cáncer de Aragón (la homóloga de la navarra Adano). En España existen veintiún asociaciones de este tipo, que son independientes, pero trabajan en coordinación para atender a los niños con cáncer y sus familias e impulsar la investigación contra el cáncer infantil en España.

Carlos dirige la estrategia e implementa las acciones de comunicación y marketing: “Me ocupo del contacto con los medios, las redes sociales, la comunicación interna, el marketing… Mi objetivo es que la labor de Aspanoa se vea y se conozca cada vez más. También organizamos eventos y trabajo en la captación de fondos”.

Estudió Periodismo porque quería trabajar en un periódico, y cuando acabó la carrera trabajó tres años en el Heraldo de Aragón. Después se fue a Madrid y estuvo colaborando con distintos medios de comunicación nacionales. Cuenta que conocía a Aspanoa porque había participado en alguna actividad y surgió una oportunidad.

“Estoy muy contento. La gente que trabaja aquí es maravillosa y es una labor que me llena mucho. Aunque no estoy en contacto con los niños de manera habitual sí que los veo en alguna excursión, actividad o campaña que realizamos y les cojo mucho cariño. Es un trabajo muy bonito, pero también muy duro. Pensar que siguen muriendo niños por esta enfermedad te cambia la perspectiva de la vida”.

logo aspanoa

 

Reinventarse para continuar

Reconoce que los últimos meses han sido complicados, al tratar con personas que son de riesgo. “Pese a que los niños parece que lo pasan sin problemas, en este caso puede ser peligroso. Ha habido que convertir la planta de Oncopediatría del Hospital Miguel Servet (único centro con esta especialidad en Aragón) en una especie de burbuja para evitar que entre el virus. Por supuesto, el equipo de profesionales de Aspanoa, como los psicólogos, trabajadores sociales, musicoterapeutas o fisioterapeutas, asisten presencialmente a los niños y familiares. Pero los voluntarios no pueden ir y deben conectarse con ellos de forma telemática. Acuden a nuestra sede y desde ahí hacen una videollamada con los niños. Normalmente sus padres les dejan un móvil o Tablet, y si no tienen, les prestamos nosotros un dispositivo. Como todos, tengo ganas de que poco a poco volvamos a la normalidad. A nivel de voluntariado el cambio en esta planta ha sido como la noche y el día. Visitas de los cabezudos, de los reyes magos, talleres de magia… Todo este tipo de cosas han tenido que posponerse. Aunque es una planta dura también es alegre, gracias a los profesionales y a los voluntarios de Aspanoa”.

A pesar de las circunstancias, siguen realizando su labor de apoyo psicológico y social a los pacientes y sus familiares y siguen prestando servicios como el piso de acogida, para las familias de otras partes de Aragón que deben trasladarse a Zaragoza para recibir tratamiento.

“Lo importante es que seguimos atendiendo a los niños y familias. Lo que no se puede hacer son mercadillos o carreras para recaudar fondos, porque implican grandes aglomeraciones. Hay que reinventarse para seguir fomentando la investigación y sosteniendo nuestra labor. Es un trabajo arduo. Ahora hemos abierto un comercio electrónico con algo de merchandising y también hemos realizado una campaña para que las empresas puedan hacerse socias. Esta situación te da posibilidades de innovar. Esa es una de las pocas cosas buenas de la pandemia, que ha acelerado la digitalización y otros procesos de transformación dentro de las organizaciones”.

Con sus cosas buenas y malas, se puede decir que 2020 ha sido un año inesperado para todos.  “El confinamiento lo vi como algo de película, no te lo podías imaginar. Por un lado, pensaba que de él íbamos a salir más solidarios, pero por otro, tengo mis dudas de que se vaya a conseguir. Hay gente que puede que cambie y gente que no. Basta con salir a la calle para verlo. Ahora lo importante es que la gente se vacune y que sea responsable estas navidades”.

 

El periodista Carlos Larroy con el político Antonio Basagoiti

Carlos Larroy moderando una conferencia con Antonio Basagoiti en 2010.

 

Muchos (y buenos) recuerdos

“Del Mayor solo puedo decir cosas buenas. Fui súper feliz”, comienza explicando. Durante el primer año de carrera estuvo viviendo en un piso con otros estudiantes, pero no terminó de disfrutar de la experiencia, así que se cambió al Colegio Mayor Larraona. Se quedó con nosotros hasta cuarto de Periodismo, el último año de lo que entonces era una licenciatura.

A pesar de lo que puede parecer, venir a un Colegio Mayor no le quitó libertades, sino que le ayudó a disfrutarlas. “Es verdad lo de la libertad responsable, me gusta mucho como concepto. En el Mayor tienes completa libertad, dentro de lo lógico, y a los diecisiete o dieciocho años eso es muy chulo. Maduras rápidamente, pasas a ser casi un adulto. De ti depende invertir el tiempo de una forma u otra”.

Carlos, entre otras cosas, decidió invertirlo en lo que más le gustaba: el periodismo. “Para mí supuso una iniciación periodística. Desde el primer año que estuve en el Mayor organicé, junto con otros dos colegiales, una serie de conferencias con políticos y llenamos el Salón de Actos. Vinieron Rosa Díez (cuando estaba UPyD), Antonio Basagoiti (del PP), Gaspar Llamazares (entonces coordinador general de Izquierda Unida)… Yo me encargaba de moderar y hacer la convocatoria de prensa. Grabábamos las sesiones y en cuanto terminaban, nos encerrábamos en mi habitación para redactar una noticia que enviábamos al Diario de Noticias y se publicaba al día siguiente”.

 

El periodista Carlos Larroy con el político Gaspar Llamazares

Conferencia con Gaspar Llamazares en 2011.

 

El periodista Carlos Larroy con la política Rosa Díez

Conferencia con Rosa Díez, entonces portavoz de UPyD, año 2011.

 

Pero no solo hizo migas con sus compañeros de profesión. Entre sus amigos de Larraona también se encuentran abogados, médicos o químicos, por ejemplo.

“Desde el principio había gente majísima. Con los del Colegio Mayor era con los que mejor me lo pasaba, con ellos salía de fiesta.  Ahora los colegas de esa época tenemos un grupo de WhatsApp. Puedo decir que tengo amigos en todos los pueblos de España. Hay riojanos, andaluces, de Burgos, de Palencia, de Mallorca… Es complicado juntarnos todos, pero de vez en cuando nos vemos unos cuantos”.

Carlos cuenta que se lo pasaban verdaderamente bien. “Siento mucho que a los colegiales actuales les haya tocado ser universitarios en esta época, pero hay otras maneras también de pasarlo bien, además de salir de fiesta. Disfrutar de la experiencia universitaria es mucho más que salir y estudiar”, afirma.

 

Joven en sala mediateca

 

Vida colegial aprovechada

A él le debemos la sala de la mediateca. “Fue una idea mía. Vi que la sala estaba abandonada, con un montón de vinilos, y que nadie sabía lo que había allí. Presenté el proyecto al equipo directivo, les gustó y se reformó: se puso una televisión, se arregló el tocadiscos e hicimos una buena colección de películas. La inauguramos con una botella de champán y una tortilla de patatas”, recuerda divertido. “Para los que nos gusta el cine y la música es una maravilla. Cuando la abrieron nos pegamos una semana entera ahí dentro. Hay auténticas joyas”.

Invita a todos los colegiales a aprovechar “al máximo” la vida universitaria y a hacer vida en el colegio. “Aunque siempre ha habido gente que va más a su bola los animo a hacer mucha vida en el Colegio Mayor. Solo vas a estar en Larraona una vez en la vida y hay que aprovecharlo. De todo el mundo aprendes un montón y te puedes llevar cosas buenas. Que no se queden con los cuatro o cinco amigos de la facultad y con los dos o tres de las comidas. Del Colegio Mayor saldrá gente que luego te irás encontrando en la vida”.

Y no solo os encontraréis, sino que os hará mucha ilusión hablar con ellos, al igual que nos ocurre a nosotros cada vez que nos visitan Carlos y otros antiguos colegiales.

 

comida de jóvenes universitarios

paisaje desértico en navarra

Más allá de Pamplona – Descubriendo Navarra

Cuando nuestros colegiales vienen a estudiar a Pamplona, no solo vienen a Pamplona. La mayoría de ellos son de otros lugares de España, e incluso del mundo, y, poco a poco, a lo largo de sus años de carrera, van conociendo nuestra comunidad. Sus bellos paisajes naturales, los pueblos, las músicas y las tradiciones populares, la deliciosa gastronomía, la historia y el hacer de nuestras gentes, que se ha ido enriqueciendo con la apertura a otras culturas.  

Son muchas dimensiones como para poder resumirlas en una noticia, pero con motivo del San Francisco Javier, el Día de Navarra, queremos dar unas pinceladas sobre la comunidad a todos los estudiantes que están por venir y a aquellos a los que el covid-19 les ha impedido hacer mucha vida más allá de la ciudad.

 


De 
la nieve al desierto: tierra de diversidad 

Por su ubicación geográfica y su particular relieve, Navarra es tierra de contrastes y de diversidad. Los aproximadamente 160 km que tiene de norte a sur atraviesan cuatro regiones con climas (y paisajes) distintos: el clima oceánico al norte, el clima de montaña en la región pirenaica, el clima de transición en la zona media y el clima mediterráneo continental en el sur. Esto da lugar a una gran y variada riqueza naturalentre la que destacan enclaves bellísimos como la Selva de Irati, las foces de Lumbier y Arbaiun, el Señorío de Bertiz, las Sierras de Urbasa y Andía, las Bardenas Reales o la laguna de Pitillas, entre muchos otros.   

A través del Taller de ecología y medio ambiente, nuestros estudiantes han conocido estos y otros muchos sitios, como el balneario de Fitero, el robledal de Orgi o el manantial de Arteta. Este año aún no se ha podido reanudar el taller, debido a la situación de pandemia, pero aún así los estudiantes buscan las maneras de disfrutar y seguir aprendiendo. Por ejemplo, hay quienes han aprovechado el fin de semana para realizar una pequeña excursión: un paseo otoñal cerca del pantano de Eugui para recolectar setas. 

 


Cuna
 de historias y leyendas 

 

Dólmenes de la Edad de Bronce; acueductos, calzadas y puentes romanos; castillos medievales y fortificaciones renacentistas; monasterios cistercienses e iglesias góticas… El patrimonio arqueológico y artístico esparcido por toda la Comunidad es inmenso. Refleja los distintos pueblos y culturas (como los vascones, romanos, visigodos, musulmanes o francos) que han estado presentes en Navarra, lugar de grandes batalles y acontecimientos históricos como la batalla de Roncesvalles contra Carlomagno (año 778).  

Gran parte de esta Historia se puede conocer desde el Museo de Navarra, en Pamplona, que en los últimos años nuestros colegiales han conocido de cerca, gracias al Taller de Historia organizado junto a la Universidad de Navarra.

 


Gastronomía con denominación de origen
 

 

Quesos y vinos de denominación de origen propios, carne vacuna y ovina, ricos embutidos como la chistorra, trufa negra, setas y hongos, pimientos, espárragos y deliciosas verduras de la Ribera, como la alcachofa. Solo son algunos de los alimentos típicos navarros, que podrás degustar en bares y restaurantes.  

De manera informal, nuestros colegiales lo aprecian en nuestros menús y cada vez que salen a cenar o a tomar algo con los amigos. Pero de manera más formal, alguna vez también hemos disfrutado en el Colegio Mayor de distintas iniciativas que dan a conocer la gastronomía de la zona, como una cata de vinos o de cerveza local.

 


Lugar de peregrinaje y de culto
 

 

Los dos patrones de Navarra son San Fermín de Amiens (272-303), misionero y mártir cristiano, conocido por los festejos populares que se celebran en Pamplona del 6 al 14 de julio, y San Francisco Javier (1506-1552), misionero de la Compañía de Jesús, cuya festividad se celebra el 3 de diciembreSan Francisco nació en la localidad de Javier, lugar al que se peregrina todos los años en lo que se conocen como las “javieradas”. En el Colegio Mayor Larraona también nos sumamos a esta tradición que nos anima a vivir más intensamente nuestra fe, al igual que lo hacen otras convivencias y encuentros que organizamos a lo largo del año en distintos lugares de Navarra. 

Nuestra comunidad acoge además, cada año, a los centenares de peregrinos que recorren el camino de Santiago por la vía del Camino Francés y Aragonés. Cuando llegan a Pamplona, los peregrinos pasan por la puerta del Complejo Larraona y la dejan al cruzar el campus de la Universidad de Navarra.

estudiantes en frente del castillo de Javier


Esperamos poder retomar cuanto antes los talleres, convivencias y distintas iniciativas que nos ayudan a vivir nuestra fe, nos permiten tener momentos de convivencia con los estudiantes y nos hacen disfrutar conociendo cada vez más Navarra, el entorno en el que vivimos. Hasta entonces, animamos a nuestros colegiales a leer mucho, a salir a pasear y a seguir desarrollando sus ganas de 
ver el mundo y aprender por las vías que ahora están a nuestro alcance.