dos hombres sonriendo

“Habéis creado una comunidad, unos lazos de por vida. Una amistad con mayúsculas”

El evento del cincuentenario fue todo un “tsunami de emociones”, un hito en nuestra historia que nos ha ayudado a reforzar los lazos de unión con nuestros antiguos colegiales y a continuar nuestra misión educativa impulsados por el espíritu claretiano fundacional. Por ello, creemos valioso compartir parte del discurso que nuestro director actual, Juan Gallego García, dedicó a todos los asistentes de la jornada.

 

director del colegio mayor dando un discurso en el salón de actos

 

El director comenzó comentando el vídeo del 50 aniversario que se había reproducido previamente, haciendo alusión a la “aventura” que empezó hace 52 años con nuestro primer director, José Luis Ortiz de Guinea, presente en este día. Recalcó el protagonismo que siempre han tenido los colegiales en nuestro proyecto educativo, que busca acompañar y favorecer el desarrollo integral de las personas. En esta misión, el papel de los antiguos colegiales es muy relevante, ya que han vivido este crecimiento personal.

Aquí, en esta vuestra casa, habéis pasado unos años maravillosos: los años en los que hemos pasado de niños a hombres, los años en los que nos hemos comido la vida a bocados. Aquí habéis disfrutado; aquí, en ‘Larra’, habéis estudiado; habéis pasado la noche en vela; habéis sufrido, llorado, reído, desafiado a la autoridad, a las normas…; habéis protestado; habéis pasado resacas o alguna enfermedad, incluso habéis rezado; habéis hablado de amores, de desamores, de proyectos, de ilusiones… y, sobre todo, os habéis ayudado. Os habéis protegido y animado creando una comunidad, unos lazos de por vida. Una amistad con mayúsculas

 

dos amigos abrándose

 

Como Juan remarcó, estos lazos son de por vida, y por eso animó a que los antiguos colegiales siguieran formando parte de este proyecto, “formando un grupo de personas excelentes, influyentes; que cada uno desde su posición actual, profesional, familiar, social, seáis testigos con vuestras vidas de los valores que compartimos”. Estos son: libertad, responsabilidad, confianza, compromiso, solidaridad, tolerancia, diálogo, esfuerzo, generosidad y afecto.

Valores que se reflejan en la definición de nuestra misión educativa: “Somos un colegio mayor cristiano claretiano. Ofrecemos un proyecto educativo basado en el humanismo cristiano y que complementa los estudios universitarios con acompañamiento personalizado para el desarrollo de los ámbitos trascendente, personal y social. Acompañamos a nuestros universitarios en su proceso de crecimiento personal para que puedan afrontar los retos del mundo actual, comprometidos con la creación de una sociedad más humana de acuerdo a los valores del Evangelio”.

Ante esto, el director invitó a la audiencia a pensar de qué manera se ha alcanzado esta misión en sus vidas, qué impronta les ha dejado el Colegio Mayor Larraona y cómo puede seguir llevando a cabo esta labor en la actualidad.

 

estudiantes escuchan el discurso del director del colegio mayor

 

“En mi día a día, en los momentos en los que me toca hacer más de policía que de educador, mantengo la intuición y la confianza de que estamos haciendo algo bueno; de que las enseñanzas que tratamos de transmitir, aunque son recogidas a veces con escepticismo o cierta incredulidad por los chavales, estas lecciones, que siempre tienen que ir acompañadas con el ejemplo, el afecto, la convivencia, la solidaridad; estas reflexiones dan fruto. Es un fruto que se ve y se recoge más tarde, que se hace tronco con el paso de los años. Es un fruto que nos ayuda a hacer mejores nuestras familias, nuestros trabajos; en definitiva, a hacer mejor la sociedad”.

Las personas que han pasado por el Colegio Mayor Larraona a lo largo de estas cinco décadas han ayudado a que crezca esta semilla, hasta convertirse en árbol frondoso, en las vidas de cada colegial.

 

director del colegio mayor hablando a los colegiales

 

“Hoy desde aquí, os hablo al igual que harían José Luis, Patxi, Mikel, José Mari, Félix, Santi, todos los directores que habéis tenido; todos los subdirectores, trabajadoras y trabajadores, como Filo, como Matilde, Angelita, José, Nacho, Charo, Carlos Galarraga, Carlos Pagola, Ortega, Manu y tantos otros; creo que todos os diríamos lo mismo, porque son personas de esta casa que os han cuidado, os han reñido y, en definitiva, os han querido.

El mensaje que os daríamos todos, y me pongo de portavoz, es que renovando los votos de Larraona en esta jornada salgáis ahí fuera a seguir siendo personas comprometidas, dialogantes, generosas, excelentes en vuestra profesión, libres y responsables. Personas de las que arañan la vida, que la agarran, que la quieren cambiar. No de esos que la vida pasa por ellos y se quedan mirando. Que propongáis nuestra misión a vuestra familia, en el trabajo, en la parroquia, en el club. Que transmitamos los valores a nuestro estilo, a corazón abierto”.

 

tunos de larraona escuchando las palabras del director

trabajadores y antiguos colegiales en las escaleras del colegio mayor larraona en pamplona

Un día histórico para nuestra comunidad educativa

El 22 de octubre de 2022, por fin, tras dos años de espera por la pandemia, pudimos festejar nuestros 50 años de historia. Casi un centenar de antiguos colegiales de todos los rincones de España nos acompañaron en esta jornada, en un día histórico para nuestra institución educativa.

 

antiguos estudiantes amigos en el colegio mayor

 

El ansiado reencuentro

Antes de las 11:00 de la mañana ya habían empezado a llegar nuestros invitados. Emocionados por cruzar una vez más nuestras puertas, iban entrando a la que fue y siempre será su casa en Pamplona. Dentro esperábamos trabajadores, dirección, misioneros claretianos y figuras tan destacadas como el claretiano José Luis Ortiz de Guinea, primer director de nuestro Colegio Mayor, Carlos Galarraga, antiguo administrador o Víctor Guerendiain, misionero claretiano y primer director del colegio de enseñanza Claret Larraona.

 

antiguos colegiales viendo fotos en el colegio mayor

 

Tras la recepción y el aperitivo de bienvenida –momentos en los que se dieron muchos reencuentros– los antiguos colegiales pudieron descubrir que habíamos transformado nuestras instalaciones en un museo vivo de nuestra historia, con fotografías y recuerdos de todas las décadas decorando las salas. Fue muy bonito observar cómo se iban encontrando en las imágenes y listados de estudiantes, y comprobar que cada uno de ellos había dejado una huella en su paso por nuestro Colegio Mayor.

 

tres misioneros claretianos en la capilla del colegio mayor

José Luis Ortiz de Guinea, primer director, junto al capellán Josu Jiménez Etxabe y al misionero claretiano Víctor Guerendiáin

 

Mucho por agradecer

A las 12:00 tuvo lugar una eucaristía en la capilla del Colegio Mayor, como celebración del día del padre Claret, el 24 de octubre, y como acción de gracias por nuestra historia. Presidió la misa nuestro capellán, Josu Jiménez, quien comenzó la celebración con estas palabras:

“Sed todos bienvenidos a nuestra celebración de la fiesta del padre Claret y del 50+2 aniversario de la fundación de nuestro colegio mayor. Esta quiere ser una celebración de familia, quiere ser también un tiempo de escucha de la palabra, de renovar nuestros lazos, todos aquellos que en distintas etapas hemos vivido y vivimos en el Colegio Mayor Larraona”

En la homilía, el claretiano habló sobre la vida y el legado de San Antonio María Claret, y recordó a todos aquellos que han seguido su misión evangelizadora y educativa en nuestro centro: “Decía: ‘El amor de Dios me urge, me empuja a evangelizar’. Recordamos agradecidos a todas las personas que han hecho posible y siguen haciendo realidad este deseo de acompañar personas, educando y evangelizando”.

 

público riéndose en el acto de celebración del aniversario

 

Compartiendo entre generaciones 

Después de la eucaristía, bajamos al Salón de Actos para visualizar el vídeo creado con motivo de nuestros 50 años. Nuestro actual director, Juan Gallego, dedicó unas palabras a toda la audiencia, agradeciendo su asistencia al evento y animando a todos a renovar sus votos en esta jornada, para que sigan siendo “personas comprometidas, dialogantes, generosas, excelentes en vuestra profesión, libres y responsables”.

Este espíritu y esta manera de ser es la que luego se reflejó en la mesa redonda que organizamos. Moderada por el periodista Carlos Larroy (entró en Larraona en 2009), reunió a antiguos colegiales de diferentes generaciones: Fernando Martínez López (1970), Ignacio Granado Hijelmo (1971), Jorge García-Marina del Olmo (1991) y Javier Calvo Serrano (2017). Compartieron su experiencia en Larraona y sus sensaciones en esta jornada, con la contribución de algunos otros antiguos estudiantes que se animaron a hablar. A pesar de la diferencia generacional, quedó patente que el espíritu colegial y el sentimiento de pertenencia a Larraona permanece.

 

integrantes de la tuna del colegio mayor larraona

 

Un son imperecedero

Antes de pasar a la comida, realizamos una foto grupal, para inmortalizar este día tan señalado para todos. En el comedor, toda la comunidad educativa, colegiales actuales incluidos, nos juntamos para disfrutar de una comida muy festiva. Estuvo animada por la alegría y las canciones de nuestros tunos, vestidos con sus tradicionales trajes desde la mañana. Muchos no pudieron evitar escaparse a la sala de la mediateca para volver a escuchar a sus vinilos preferidos y recordar grandes momentos de la juventud, gracias a un tocadiscos tan longevo como nuestra historia. Por la tarde, otros disfrutaron bailando con la música en la sesión que habíamos preparado con un DJ, o simplemente conversando mientras oían la melodía de fondo. Sobre todo, el son mejor y el más imperecedero fue el que se escuchó durante toda la jornada: el ruido de las risas y la charla animada de tantas personas a las que hemos acompañado.

 

dos colegiales y el subdirector del colegio mayor

 

A por otros 50 años

En la despedida, todos expresaron su satisfacción por la organización de este evento, y algunos lo han ido plasmando en sus redes sociales: “Qué gusto volver a juntarnos después de tantos años”, “Los amigos son la familia que uno elige, eso lo he podido comprobar este fin de semana único e irrepetible”, “Qué bien lo hemos pasado”, “Gran día. Batallitas, anécdotas, historias… Muchas risas y recuerdos”.

Desde el Colegio Mayor Larraona queremos agradecer a todos los antiguos colegiales que acudieron y a todas las personas que hicieron este encuentro posible. Nos marcamos como reto seguir estrechando la relación con todos los que fueron nuestros estudiantes, y animados por tantos testimonios de los frutos de nuestra acción educativa, continuamos nuestra misión con la esperanza de cumplir otros cincuenta años de historia.

 

director hablando en la comida con los estudiantes

colegiales en la entrada del colegio mayor larraona en pamplona

Acompañamiento, una de nuestras señas de identidad

Para el Colegio Mayor Larraona es fundamental estar con los colegiales, apoyarlos y acompañarlos durante la etapa de su vida en la que están en el Colegio. Es un objetivo de nuestro proyecto educativo y un componente fundamental de nuestra misión, que tiene reflejo en nuestro plan estratégico y en el plan de acciones con los colegiales.  Esta entrevista con el director, Juan Gallego García, nos ayuda a ilustrar este concepto.

 

director colegio mayor larraona

 

¿De qué trata el acompañamiento?

El acompañamiento surge de estar muy presentes. Eso da mucha tranquilidad a las familias. Siempre hay una persona del equipo directivo presente en el Colegio Mayor, de 09:00 de la mañana hasta las 12:00 de la noche; y el personal de recepción está las 24 horas del día durante los 7 días de la semana. Además, los Misioneros Claretianos residen en nuestras instalaciones.

 

Estar presentes permite conversar y saber más de los colegiales.

Muchas veces las charlas espontáneas son las más ricas. Procuramos generar ese clima de confianza para que surjan.

 

¿Y cómo se consigue la confianza?

Para empezar, teniendo las puertas abiertas; pueden entrar a nuestros despachos cuando quieran. También tenemos líneas de comunicación directamente con ellos, via WhatsApp, por ejemplo. Y lo segundo, estando. En las comidas nos acercamos a saludarles, les preguntamos qué tal… sin meternos en sus vidas, siempre siendo muy cordiales, pero sin marcar distancias. Sí que la línea de autoridad que garantiza una adecuada convivencia la marcamos claramente, sin complejos. Pero luego es un clima muy cercano, cálido, de confianza. Se nota que hay un afecto ahí. Estamos en diálogo permanente con ellos.

 

También estamos en contacto con los familiares de los colegiales.

Efectivamente, ese es un punto muy importante, mantenemos una comunicación fluida con las familias. Por supuesto, respetamos la confidencialidad de los colegiales, pero en un momento dado podemos pedirles que hablen sobre un tema con sus familiares.

 

Aparte de un acompañamiento más informal o continuado, existen varias acciones para realizar un acompañamiento pautado. Háblanos de ellas.

Desde septiembre Adriana Pajares Munárriz, la subdirectora, y yo, estamos citando a todos los colegiales de primero para tener un encuentro individual con ellos. Se trata de ver cómo están, si están socializando o no, si tienen alguna dificultad en la universidad… Tenemos un protocolo y estamos formados para escuchar, apoyar y acompañar en las necesidades que pueda tener cada uno. Además, Josu Jiménez Etxabe, el capellán, se ocupa de todo el tema de pastoral y acompañamiento espiritual. Manuel Sagües Lacasa, subdirector, se encarga de estar pendiente de las habitaciones, y junto al personal de limpieza, de revisar periódicamente cómo están los chicos.

 

 

amigos riéndose en un sofá en el colegio mayor larraona

 

Los colegiales también se acompañan entre ellos, sobre todo, los veteranos a los más nuevos.

El Consejo Colegial está integrado prácticamente por veteranos. Organizan distintas actividades y hacen de mentores. Les pedimos que sean generosos, abiertos. Van integrando a los más nuevos en las actividades y les pasan el testigo para que sean ellos quienes las preparen, cuando ya tienen un rodaje.

 

Para la celebración del 50 aniversario, se ha escogido el lema de “50 años acompañando personas”. ¿A qué se refiere?

El acompañamiento está en el ADN del colegio mayor; se cita en el proyecto educativo, en el plan estratégico… en todos los documentos. Acompañamos personas porque estamos con nuestros jóvenes universitarios y los apoyamos, e impulsamos su crecimiento personal para que puedan afrontar los retos del mundo actual, comprometiéndose con la creación de una sociedad más humana, de acuerdo a los valores del Evangelio.

 

director da la mano a un estudiante en el día de becas en el colegio mayor larraona

imagen del cardenal larraona

¿Quién fue Arcadio María Larraona?

Nuestro colegio mayor y todo el complejo educativo claretiano ubicado en Pamplona, toma el nombre de Larraona por el cardenal navarro Arcadio María Larraona Saralegui (1877-1973). Misionero claretiano, que fue un destacado jurista y servidor fiel de la Iglesia.

cuadro del cardenal larraona

Infancia y juventud

Arcadio María Larraona Saralegui nació el 12 de noviembre de 1877, en Oteiza de la Solana. Hijo de Patricio Larraona y de Bartolina Saralegui, siendo el segundo de cuatro hermanos (Luis, Digna y Amparo). Fue a vivir con su tía, a Estella, donde estudió en el colegio de las Hermanas de Santa Ana y después, en los padres escolapios. Con 23 años, ingresó en la Congregación de los Misioneros Claretianos de Alagón, en Zaragoza, donde cursó estudios de humanidades que completó en Cervera, Lérida. Hizo el noviciado y la profesión religiosa en Vic, Barcelona, y el 10 de junio de 1911, a los 34 años, se ordenó sacerdote en Alagón.

 

Formación y docencia en Roma

Sus superiores, le destinaron a Roma para estudiar Derecho Canónico y Civil en el Instituto de Derecho Canónico de la Universidad Lateranense, doctorándose en ambas materias en 1913 y 1914, respectivamente. Durante cuarenta años (1919-1959) impartió Derecho Romano en esa misma facultad, hasta el año en que fue nombrado cardenal por el papa Juan XXIII. El papa Pablo VI solía recordarle como su profesor. De 1933 a 1950 enseñó, además, Derecho de Misiones en la Universidad de Propaganda Fide, la actual Pontificia Universidad Urbaniana. En 1920 fundó junto a los claretianos Felipe Maroto y Siervo Goyeneche la revista Comentarium pro religiosisy estuvo colaborando en otras (Apollinaris), que incluso llegó a dirigir por muchos años (Monitor Eclesiasticus, Studia y Documenta Historiae et Iuris).

 

Consultor y legislador

Además de su labor docente, el padre Larraona participó activamente en el campo jurídico, sobre todo en lo relacionado con el Derecho de los Religiosos. Fue nombrado subsecretario (1943) y secretario (1950) de la Congregación de Religiosos, en la que ayudó a elaborar distintos documentos como la Constitución Apostólica Provida Mater Ecclesia (1947), la Instrucción complementaria (1948), la Sponsa Christi (1950), y la Sedes sapientiae (1956). Fue consultor de la Congregación Oriental, contribuyendo a codificar el Derecho Oriental. También ocupó diferentes en la Congregación claretiana y colaboró en la adaptación de las Constituciones al Código. ​Organizó e intervino en múltiples congresos a nivel nacional e internacional (Italia, España, Canadá, Estados Unidos, Argentina, Colombia).

 

padre larraona en la diputacion foral navarra

Recibimiento del cardenal Larraona en Pamplona por la corporación foral (1965). Imagen: Diputación Foral de Navarra

 

Cardenal y también presbítero

El 14 de diciembre de 1959 fue nombrado cardenal por el papa Juan XXIII y, en 1961, cardenal penitenciario mayor. Un año más tarde, fue nombrado prefecto de la Congregación de Ritos y recibió la ordenación episcopal, el 19 de abril de 1962. Participó en el Concilio Vaticano II y siguió sirviendo a la Santa Sede en distintos ámbitos (Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, Congregación de la Propagación de la Fe…). Recibió varios reconocimientos, como la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica en 1961 o el nombramiento de Hijo Predilecto de Navarra en el año 1965.

En marzo de 1973 fue nombrado Camarlengo del Colegio Cardenalicio y unos meses más tarde, el 7 de mayo de 1973falleció a los 95 años en una residencia claretiana, en Roma. Fue enterrado en la capilla San José Obrero de la basílica del Sagrado Corazón Inmaculado de María, en Roma.

 

¿Sabías que…?

En su día, el escudo de nuestro colegio mayor fue el del cardenal Arcadio María Larraona. En la izquierda está el escudo de Oteiza de Solana: un árbol con dos lobos rampantes. En el cuartel de la derecha, se observan dos castillos, en alusión a Dicastillo, de donde procedía la Casa Larraona; y tres llaves, en referencia al apellido de Saralegui. En la parte inferior están los Corazones de Jesús y de María y el suyo propio. Junto a ellos las tres llamas simbolizan el amor de Dios manifestado en la Historia de la Salvación y la cadena es emblema de la misericordia de Dios. En el escusón central aparece la figura de San Miguel, patrón de Navarra (Ángel de Aralar), de su pueblo natal y también de la congregación claretiana.

 

escudo antiguo de larraona

 

 

 

 

folletos sobre claret en el colegio mayor larraona

Celebramos el Día Claret

Cada año vivimos con gran alegría el 24 de octubre, día en que se conmemora el aniversario del fallecimiento de San Antonio María Claret, fundador de los Misioneros Claretianos. Murió en la Abadía de Fontfroide, Francia, en 1870, dejando un inmenso legado: casi un centenar de obras escritas propias, una congregación actualmente presente en más de sesenta países, y sobre todo, una labor evangelizadora que acercó (y sigue acercando) a las personas a Dios. Por tanto, es una fecha especial para venerar su vida y su obra, para pedir su intercesión y para agradecer y festejar junto a la comunidad claretiana.

padre claret

Conociendo más al santo

Lo primero pasa por saber quién fue San Antonio María Claret. Desde el miércoles 18 hasta el domingo, quien entró en la capilla pudo visualizar un vídeo sobre la vida del padre Claret y el testimonio de diversos claretianos. También vimos un pequeño vídeo todos juntos antes de tener la comida conmemorativa.

Alrededor de la mesa

Y como todas las fiestas, había de celebrarse en torno a la mesa. Primero, la del altar, con la eucaristía dominical; y después, la de la mesa del comedor, reuniéndonos todos (colegiales y trabajadores) para compartir juntos una comida especial.

comida especial en el comedor del colegio mayor larraona

estudiantes comen en el comedor del colegio mayor larraona

Josu Jiménez Etxabe

34 años “acompañando personas” – Entrevista a Josu Jiménez Etxabe

Hablamos con Josu Jiménez Etxabe, capellán del Colegio Mayor, sobre los Misioneros Claretianos, la vocación, el acompañamiento espiritual, la responsabilidad individual y más.

 

Triple aniversario

El sábado 24 de octubre se celebró el 150º aniversario de la muerte de San Antonio María Claret, fundador de los Misioneros Claretianos. ¿Cómo se ha festejado en el Colegio Mayor?

A lo largo de toda la semana pasada proyectamos vídeos sobre la vida del Padre Claret y sobre testimonios de algunos claretianos. Normalmente celebrábamos una fiesta el mismo día del Santo, el 24 de octubre, pero como este año cayó en sábado y hubo colegiales que se marcharon a casa, decidimos hacerlo el lunes 26. A las 20:00 tuvimos una eucaristía y después, una cena especial con los colegiales.

También celebramos este curso los 50 años del Colegio de Enseñanza y Colegio Mayor Larraona, y no es el único aniversario. Este mes se cumplen 34 años de tu ordenación sacerdotal. ¡Enhorabuena!

 Muchas gracias.

¿Por qué claretiano? ¿Cómo surgió tu vocación?

De pequeño estudié en el Colegio Corazón de María, en Bilbao y a los 14 años me pasé al Colegio Claret Askartza, cuando abrieron en Leioa, así que mi vida siempre ha estado ligada a los claretianos.

A la edad de 4º de la ESO sentía cierta inquietud. Andaba en un proceso de búsqueda y empecé a fijarme y a mirar a los claretianos de otra manera, no sólo como mis profesores, sino como una posible opción de vida. Me llamaban la atención su talante misionero, su cercanía… Comencé a acercarme más a ellos y a conocer a otros compañeros que sentían esa misma inquietud. En 1º de Bachiller decidí parar un año mis estudios para realizar la experiencia del noviciado, que fue intensa porque es un tiempo para discernir la llamada de Dios. Cuando acabó el año marché a la comunidad formativa del barrio San Francisco para hacer el equivalente de 2º de Bachillerato.

Realicé mis estudios de Teología en la Universidad de Deusto y llegué a Pamplona en 1985, con 25 años, siendo un pipiolo, con muchas ganas de comenzar. Recibí la ordenación sacerdotal el 19 de octubre de 1986, hace 34 años. En distintas etapas he estado en el Colegio de Enseñanza, llevando la Pastoral, y este es mi cuarto año como capellán del Colegio Mayor.

Como un dato curioso, mi hermano Aitor también es misionero claretiano y Aitor Kamiruaga, misionero claretiano, director titular del colegio de enseñanza y representante de la entidad titular del complejo educativo de Larraona, tiene otro hermano que es claretiano también. Si ya es raro que salgan vocaciones… ¡imagínate de una misma familia!

Es extraordinario, sí. Llegaste a Pamplona con muchas ganas y las sigues conservando. ¿Qué es lo que destacarías de tus 34 años de sacerdote?

Me vienen a la mente muchas vivencias, rostros… Y, sobre todo, mucho agradecimiento. El lema del 50º aniversario del Colegio Mayor y de Enseñanza es “Acompañando personas” y esto es una realidad que en mí se ha dado. Una característica que define al Colegio Mayor es que no solo ofrece servicios, como podría hacer cualquier otra institución. Es acompañar a los jóvenes y ayudarles en esta etapa tan importante de sus vidas, en una ciudad e incluso en un país nuevo.

Hemos estado haciendo caminos, escuchando, compartiendo, proponiendo la persona de Jesucristo. Ya tengo 59 años, así que cuando miro atrás también siento cierta nostalgia y melancolía, que es normal según se va cumpliendo años. Pero tengo muchas ganas de seguir trabajando.

 

Acompañando personas

En concreto, ¿cuál es tu labor en el Colegio Mayor? ¿Cómo realizas el acompañamiento a los jóvenes?

Mantengo una cercanía especial con aquellos que por sintonía o búsqueda personal están interesados en este acompañamiento. Cada domingo a las 20h30 celebramos la eucaristía y todos los martes de 20h a 21h de la tarde me reúno con el grupo de Fe y Vida cristiana.

En el grupo tenemos dos ritmos. Primero tratamos una temática que yo preparo sobre alguna cuestión del conocimiento humano, profundización en la Biblia, la persona de Jesucristo o alguna duda que tengan los jóvenes. Son formatos sencillos porque la sesión solo dura una hora. Y la semana siguiente, la dedicamos a la celebración y la oración, a vivir la fe, por ejemplo, mediante la celebración de la eucaristía. Durante el curso organizamos dos encuentros de fin de semana fuera de Pamplona. Visitamos algún centro claretiano o algún lugar significativo en el plano religioso del País Vasco o de Navarra.

Capellán del colegio mayor en una presentación

Es una labor discreta, teniendo en cuenta que el que participa no es un número grande de colegiales, pero sería un error abandonarla por esto. Ha habido algún año en el que sólo estábamos cuatro en el grupo, pero hemos seguido reuniéndonos y celebrando la eucaristía, siempre poniendo esmero en lo que hacemos.

Por otra parte, junto con el director y subdirectores, realizo el programa de acompañamiento para los colegiales de primero. Tenemos una primera entrevista con ellos que sirve como toma de contacto y dejamos la puerta abierta para aquellos que quieran seguir reuniéndose con nosotros.

En cuanto a la búsqueda y al encuentro personal con Jesucristo, hace algunos años, en un vídeo-testimonio sobre la vocación, hablabas sobre el pasaje del Evangelio de Zaqueo. Jesús mira a este hombre y él se siente mirado por Él, que quiere decir que se siente amado y es capaz de dejar su dinero y seguirle. ¿Cómo puede una persona hoy en día predisponerse a sentir la mirada de Jesús, en vez de tener la vista permanentemente fijada en el móvil o en sí misma?

Existen varios caminos que pueden facilitar esto.

En primer lugar, la experiencia del voluntariado nos ayuda sanamente a descentrarnos de nosotros mismos, a poner la mirada en los necesitados, que son desconocidos y se salen de nuestro círculo habitual de trabajo o amigos.

Además, vivimos muy volcados hacia afuera y necesitamos tener más vida interior. Es bueno poner nombre a los fracasos, a las búsquedas, a los sentimientos… Esto nos ayuda a crecer como personas y permite que puedan aflorar las preguntas sobre la trascendencia, sobre el sentido último de la vida.

Por último, hay que seguir anunciando a Jesús de Nazaret, al igual que San Antonio María Claret hizo, proponiéndolo como modelo de vida. Tenemos que ayudar a releer los textos del evangelio en clave vital, ver la conexión que tienen con nuestras vidas.

El ambiente actual es autosuficiente, algo frío y receloso en el tema religioso, pero sigue habiendo personas que buscan, aunque sean una minoría. Siempre hay que acercarse a las personas desde el respeto y saber hacer las preguntas que puedan inquietarles y que propicien acercamientos o pequeños procesos de búsqueda que les puedan ayudar a abrirse en el plano espiritual.

 

Buscando el bien del otro

Las situaciones difíciles vividas en los últimos meses pueden haber suscitado estas preguntas. ¿Qué piensas al respecto? ¿Tienes alguna reflexión que compartir?

Vivo con preocupación la actitud irresponsable de ciertas personas. Parece que no sabemos aceptar el no o el límite a nuestros deseos. Muchos universitarios lo llevan bien, con cierta generosidad incluso, pero me preocupa ver actitudes egoístas por parte de otros.  Esta realidad exige una llamada muy seria a la responsabilidad individual, a aceptar las obligaciones por el bien de los demás, aunque esto conlleve modificar un poco nuestro estilo de vida. Pero no son solo algunos jóvenes, también hay adultos que van a su aire. No estamos acostumbrados al “no” como respuesta a mis deseos y, mientras no veamos el bien del otro, vamos a tener problemas.

Capellán con mascarilla

Precisamente de mirar por el bien de los demás habla el Papa Francisco en su última encíclica, “Fratelli Tutti”. ¿Has podido leerla?

Aún no. En Larraona somos cinco misioneros claretianos y hemos quedado para trabajarla juntos, leyendo un poco cada semana. Creo que merece la pena leerlo en profundidad para ver qué claves nos propone el Papa.

 

Santo Padre Claret

¿Quién fue San Antonio María Claret?

Antonio María Claret nació en 1807 en Sallent de Llobregat, Barcelona; y murió en 1870 en la abadía de Fontfroide, Francia. ¿Cuál es el legado que dejó sus poco más de sesenta años de vida? 96 obras escritas propias, además de diversas ediciones y traducciones. Una congregación que ahora cuenta con cerca de 3.000 claretianos repartidos en 65 países. Bibliotecas, escuelas y agrupaciones apostólicas. Una marea de incontable de ayuda espiritual y material que él proporcionó a lo largo de su vida y que los misioneros claretianos han seguido haciendo durante más de 150 años. Un ferviente anuncio del evangelio que ha transformado corazones y ha llegado hasta los confines de la tierra.

Rosario y Biblia

En el seno de una familia cristiana

Antonio María Claret nació el 23 de diciembre de 1807 en Sallent de Llobregat y fue bautizado dos días después, el 25 de diciembre, en Navidad. Fue el quinto de once hermanos y desde pequeño fue educado en la fe cristiana por sus padres, Juan y Josefa, empresarios en la industria textil. De niño trabajó en el taller familiar y a los diecisiete años se trasladó a Barcelona para estudiar y seguir trabajando para labrarse un futuro en el sector textil. A pesar de que tenía por delante unas perspectivas laborales muy prometedoras, a los pocos años de estar en la ciudad lo dejó, al sentir la llamada a la vocación del sacerdocio, interpelado por las palabras: “¿De qué sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida?” (Mt 16, 26).

Vocación sacerdotal y misionera

Ingresó en el seminario de Vic con 22 años y, aún sin haber terminado los estudios, recibió la ordenación sacerdotal el 13 de junio de 1835. Fue destinado a su parroquia natal, Santa María de Sallent, y pronto fue descubriendo la llamada a la predicación misionera. De 1843 a 1847 recorrió Cataluña de pueblo en pueblo, evangelizando y siendo perseguido por ello. En 1848, el conflicto de la Segunda Guerra Carlista lo obligó a cesar su predicación y fue enviado a las Islas Canarias, donde permaneció algo más de un año recorriendo las islas y anunciando la buena nueva. El 16 de julio de 1849, en su regreso a Cataluña fundó la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, también conocida como los Misioneros Claretianos, y que en ese momento integraba a otros cinco sacerdotes compañeros. Al poco tiempo y pese a sus objeciones, le nombraron Arzobispo de Cuba. Fue consagrado obispo el 6 de octubre de 1850 en la catedral de Vic.

Padre Claret

Obispo de Cuba

Durante 6 años realizó su labor apostólica en Cuba, entregándose a la predicación del evangelio y acompañando al clero y al pueblo en sus necesidades. Defendió la dignidad de los esclavos, fundó Cajas de Ahorros para campesinos y bibliotecas populares, creó una granja-escuela para niños y en 1855 fundó, junto con la Madre Antonia París la Congregación de Religiosas de María Inmaculada Misioneras para la educación de las niñas, entre otras muchas labores. Su acción social y su predicación le valieron de nuevo la persecución, y sumado a otros muchos intentos, atentaron contra su vida en 1856. Fue herido cuando salía de misa por un sicario que portaba una navaja, pero aunque su salud quedó perjudicada, salvó la vida.

Confesor real

En 1857 la Reina Isabel II le reclamó en Madrid para que fuese su confesor real. El Padre Claret aceptó con tres condiciones: vivir fuera de palacio, no tener que guardar antesala en sus entrevistas con la reina y tener el resto del tiempo disponible para dedicarlo a sus obras. Permaneció 11 años en Madrid, en los que continuó con su imparable labor de predicación, confesión, visita a los presos y a los enfermos… Aprovechó los viajes de la Reina por España para seguir realizando un intenso apostolado. En Madrid, fundó la Academia de San Miguel y fue nombrado presidente del Monasterio de El Escorial.

En el exilio

Cuando estalló la revolución de 1868, se exilió con la Reina en París. En 1869 fue convocado en Roma para participar en el Concilio Vaticano I, en el que defendió la infalibilidad pontificia. En 1870, ya muy enfermo, volvió a Francia, donde murió el 24 de octubre de ese año, en la abadía cisterciense de Fontfroide.  En 1934 fue beatificado por el papa Pío XI y en 1950 fue canonizado por el papa Pío XII.

Ejemplo de vida

Tal y como Pío XII dijo en su canonización, “no son nuestros tiempos menos difíciles que los del Santo Arzobispo de Cuba, confesor de la Reina de España y fundador insigne; por eso juzgamos providencial el poder hoy ponerle como modelo para todos”.

Ante todo, San Antonio María Claret fue un cristiano profundamente enamorado de Dios y del prójimo, con un gran celo por anunciar el evangelio y ayudar al más necesitado. “Pudo ser humilde de origen y glorioso a los ojos del mundo; pequeño de cuerpo, pero de espíritu gigante; de apariencia modesta, pero capacísimo de imponer respeto incluso a los grandes de la tierra; fuerte de carácter, pero con la suave dulzura de quien sabe el freno de la austeridad y de la penitencia; siempre en la presencia de Dios, aun en medio de su prodigiosa actividad exterior; calumniado y admirado, festejado y perseguido. Y entre tantas maravillas, como luz suave que todo lo ilumina, su devoción a la Madre de Dios”
(del Discurso del Papa Pío XII el 8 de mayo de 1950).

Enamoraos de Jesucristo y del prójimo y lo comprenderéis todo y haréis más cosas que yo. – San Antonio María Claret

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