un estudiante con una raqueta de pádel y unas pelotas en una pista de pádel

Mejoramos nuestras instalaciones con la construcción de dos pistas de pádel

Una de las líneas de nuestro plan estratégico es la apuesta por la mejora continua de nuestros servicios e instalaciones, para el beneficio de nuestros colegiales. El verano pasado completamos la renovación de todas nuestras habitaciones y este mes de enero hemos arrancado las obras para la construcción de dos pistas de pádel en frente del Colegio Mayor, en el espacio en el que se encontraba hasta ahora una pista de fútbol sala.

 

antigua pista de fútbol del colegio mayor larraona

 

Amplia oferta de espacios y actividades deportivas

La práctica del deporte es fundamental para un adecuado desarrollo y crecimiento personal, y para la socialización y el fomento de la convivencia y de un ambiente sano en el Colegio Mayor. Por eso cobra tanta importancia dentro de nuestra vida colegial, con los torneos interpasillos, campeonatos y diversos eventos a lo largo del año.

Nuestros estudiantes tienen a su disposición las instalaciones deportivas del complejo educativo Larraona (mesa de ping pong, pistas de baloncesto, pistas de fútbol y polideportivo-gimnasio) y a partir de este curso, contarán también con dos nuevas pistas de pádel, que ampliarán aún más la variedad de deportes que podrán realizar.

El pádel es una disciplina que ha ganado una gran popularidad entre nuestros estudiantes, que han estado jugando e incluso participando en algún torneo. Ahora podrán hacerlo sin salir del Colegio Mayor, gracias a este proyecto que han valorado como muy conveniente.

Con mucho cariño, en diciembre de 2022 despedimos con un último partido la pista de fútbol sala (también conocida como “jaula” por los colegiales), para dar paso a este nuevo espacio deportivo en el centro de Pamplona.

 

estudiantes en la portería de fútbol del colegio mayor larraona

estudiantes con el capellán en el colegio mayor

Del evangelio a la vida – Grupo de fe de Larraona

Javier, Cristina, Pablo, Leire, Candela, Eneko y Agustín se reúnen todos los lunes con Josu Jiménez, nuestro capellán, para participar en el grupo de Fe y vida cristiana del Colegio Mayor Larraona. ¿Y qué hacen en estos encuentros? “Primero se discute lo que pasa en el colegio”, dicen entre risas las chicas que vienen de fuera del Colegio Mayor. Se trata de un grupo acogedor y con muy buen ambiente, un lugar en el que escuchar, aprender, compartir con libertad, crecer y vivir la fe cristiana acompañado.

 

un fragmento del evangelio según San Lucas

 

“Josu prepara el material y primero nos invita a reflexionar sobre un ámbito de la vida, luego leemos el evangelio y vemos nuestra vida respecto a lo que hemos leído. Terminamos con una oración”, explica Javier.

“Después de reflexionar, lo ponemos en común, contamos qué nos ha sugerido”, dice Eneko. “Yo me apunté al grupo porque soy católico, así que cuando vine al Colegio Mayor y vi que existía esta iniciativa no lo dudé”.

Agustín también participa desde el principio: “Yo igual, para mí la fe es una dimensión muy importante de mi vida y es muy enriquecedor venir aquí y poner en común con los demás”.

Hay otros que se apuntaron “por casualidad”, como Pablo, o que vinieron invitados por otros miembros del grupo, como Cristina o Candela. Siguen, porque compartir esta experiencia con los demás les ayuda.

“Lo que intentamos es hacer una lectura más experiencial, vital”, explica Josu. “Comprender el contexto del evangelio y hacer preguntas desde el texto a la vida nos ayuda a que el evangelio ilumine nuestro vivir, que no sea solo como una clase de teología o religión”.

 

dos estudiantes reflexionando

 

Así lo ve también Candela: “El evangelio con las preguntas adecuadas te puede llegar a tocar más que si simplemente lo lees. Reflexionamos, sacamos preguntas y buscamos respuestas. A mí me ha ayudado a no asumir la religión, a ahondar en mi fe. Cuando creces en una familia católica corres el riesgo de acabar tomando las cosas como una rutina, cuando son cuestiones muy importantes”.

“Por ejemplo, la pregunta ‘¿Qué buscáis?’ (Jn 1,38) de Jesús nos invita a que nos planteemos nosotros en estos momentos: ¿qué busco en la vida?, ¿qué espero?”, comenta Josu. “Nos ayuda a saber movernos como universitarios y como cristianos, dado que la gran mayoría de nuestros compañeros son gente buena, buenas personas, pero no son cristianos. Estos criterios que nacen del evangelio nos ayudan a intentar vivir así”.

“Para mí este es un lugar donde tienes la oportunidad de hacer algo que no vas a poder hacer en ningún otro sitio, con la familia o los amigos”, aporta Leire. “Aquí estoy pudiendo llevar a cabo eso que deseaba hacer, enriquecerme con opiniones de personas que se inquietan por lo mismo, o a veces por cosas distintas”.

 

dos estudiantes universitarios hablando

 

Javier coincide con su compañera: “Estar en un grupo no solo te permite conocer más gente y hacer amistades, también puedes compartir tus inquietudes, los pájaros que tienes en la cabeza. Te permite estructurar tus pensamientos, decir lo que piensas y ver que la gente te entiende, que aportan experiencias que te enriquecen a ti, y te ayudan a sentirte entendido. Además, durante al menos una hora a la semana te obliga a hacer oración y a reflexionar”.

“Es importante parar, pensar y escribir para plantear cosas y aclarar dudas. Pensar, reflexionar y compartir desde la libertad”, insiste Josu. “También hay otra dimensión de conocer. Por ejemplo, hemos hecho un acercamiento al evangelio de Mateo para ver qué hay detrás, aprender sobre él en un ámbito más formativo. Pero siempre tenemos ese lado más vital o experiencial. De vez en cuando traemos a personas que vienen a compartir su vida. Es importante que los jóvenes tengan contacto con gente que busca, que vive la fe y provoca en ellos admiración y contraste. Esto nos da pistas para vivir a nuestros veintitantos años.”

 

el capellán hablando a unos estudiantes

 

Un ejemplo de este encuentro con otras personas fue la convivencia que celebraron en la hospedería de las Hermanas Clarisas de Salvatierra, el pasado 26 de noviembre.

Javier explica que la convivencia duró un día entero y pudieron ir varias personas del grupo: “Tuvimos dos ratos para reflexionar, para la oración y luego hicimos la comida: hora de mancharnos, recoger, convivir… También probamos las pastas que hacían las clarisas, ¡riquísimas! Al final tuvimos una eucaristía”.

Leire también fue y disfrutó de la jornada: “Las clarisas están felices y ver eso es muy guay. Viven aparte, según la llamada que han recibido, y estando con ellas aprendes sobre esta forma de vida”.

“Igual piensas en una monja de vida contemplativa o de clausura y lo primero que te viene a la cabeza es la imagen de un ermitaño”, confiesa Javier. “Pero es increíble la alegría y la energía que desprenden, ese sentido de comunidad”

En el grupo de fe también intentan vivir en ese ambiente de comunidad, de compartir entre ellos. Y eso ayuda a los estudiantes en la etapa importante que están viviendo.

“Cuando uno aterriza en el colegio mayor, en una ciudad, en una universidad nueva, surgen muchas prioridades: el estudio, conocer gente…pero también se han de tener ganas de seguir buscando, de seguir creciendo”, indica Josu. “Lo que me preocupa ya no es la dimensión trascendental o espiritual, sino el simple hecho de que la gente deje de hacerse preguntas. Somos de clichés, así que no sé qué pensarán de este grupo. Pero sé que te puede ayudar a conocerte, a integrarte bien en el año que estás viviendo. Es un grupo cuya vocación es estar abierto a más gente, no solo a colegiales: también a antiguos colegiales y a gente de fuera del colegio mayor. El año que viene hay posibilidad de que vengan más chicas que traigan esa inquietud”.

Javier lo tiene claro: “A cualquier persona que tenga algo de inquietud, que esté en búsqueda de algo, le invitaría a venir. Este es el lugar”.

 

un estudiante sonriendo

 

universitario estudiando con un boli en la mano

Orientación personalizada para el estudio

No es lo mismo preparar un examen para el colegio que hacerlo en la universidad. Y tampoco es igual la forma de estudiar en un sitio y en otro. Es algo que parece obvio, pero que a veces resultar difícil de vivir. Cuando empiezan los estudiantes la carrera, llegan a un mundo en el que todo es nuevo. Por eso, desde que entran en el Colegio Mayor, les ofrecemos el seguimiento académico que necesitan. Y este año, entre otras medidas, se brindan estrategias concretas para desarrollar los hábitos personales de estudio y para ello se imparten sesiones grupales teóricas y prácticas, y asesoramiento personalizado para que los colegiales de 1º mejoren su rendimiento académico.

 

estudiantes frente a la fachada del colegio mayor larraona

 

Aprender a estudiar

 

Este curso forma parte de un proyecto APS del prácticum de la Facultad de Educación y Psicología. Lucía Sáez, pedagoga y maestra de educación infantil y Alejandra Quiroz, la cual realiza sus prácticas de psicología educativa participando en este proyecto, coordinan y llevan a cabo las actividades con los colegiales.

“Llegar a la universidad es un cambio en sí mismo”, explica Lucía. “Nuestro objetivo es que los colegiales puedan adquirir una base sólida de conocimientos desde el principio”.

Para ello, este cuatrimestre se han impartido sesiones sobre “Qué es estudiar y qué es aprender”, “Metas y objetivos de aprendizaje”, “Hábitos de estudio” y un taller práctico sobre “Plan personal de estudio y estilos de aprendizaje”. Todo ello, complementado con tutorías de orientación personalizada, a los alumnos que las han solicitado, para ayudar a orientar el estudio y el desarrollo de habilidades necesarias para un buen desempeño académico. Una apuesta muy completa para hacer un acompañamiento holístico que ayude verdaderamente a los universitarios.

“Este proyecto está dirigido para cualquier colegial, no solo para quien tiene problemas con el estudio. Buscamos dotar a los colegiales con herramientas que les permitan convertir el fallo en mejora y en oportunidad de aprendizaje, para que puedan aprovechar todo su potencial de desempeño académico”, subraya la profesora.

Lucía insiste en que esto es un proceso. “La persona que entra por la puerta en septiembre es distinta que la que sale en junio, al igual que cuando acaben la carrera habrán cambiado, a nivel académico y, sobre todo, personal”.

Como el ámbito personal atañe a lo académico y viceversa, el curso contempla todas las dimensiones de la vida del estudiante y también todos los profesionales que intervienen en ella.

“En las sesiones personales les recuerdo que pueden acudir a la figura del asesor académico de la universidad, que es quien mejor conoce los contenidos y las dinámicas propias de la carrera. Si ya han acudido, trabajamos en colaboración con lo que el asesor les propone. Les acompañamos en lo que están viviendo en el campus y en otros servicios universitarios (deporte, clubes, charlas…) que son importantes y van unidos al desempeño académico. Les recordamos el enriquecimiento que pueden obtener más allá del plano de los estudios”.

 

profesora y psicóloga en el colegio mayor larraona

 

Seguimiento individualizado

 

En las sesiones personales, se concreta y se realiza un seguimiento individualizado de lo que se ha visto en las charlas y talleres grupales.

“La primera sesión es una entrevista para conocer al alumno, su contexto académico, su contexto social y el ámbito personal, porque influye en el rendimiento académico, no se puede dejar de lado. Además, les pasamos un screening (un test) para ayudarnos a conocer aspectos académicos un poco más concretos, por ejemplo: el control volitivo o la motivación personal ante lo académico. Gracias a ello observamos aspectos del estudio de los que uno a veces no es consciente, pero que luego resultan claves para ayudarles a mejorar durante su etapa universitaria.”

Estos aspectos pueden ir desde saber plantear objetivos de estudio realistas, hasta la gestión de nervios en un examen o la importancia de realizar un descanso después de él para resetear nuestra mente.

“Tratamos temas que engloban su vida personal, como plantear un horario realista, incluyendo en él no únicamente las horas de estudio, sino también aquello que forma parte de su día a día, como sus hobbies y necesidades básicas como comer o dormir. En las sesiones buscamos que ellos mismos sean quienes lleguen a las respuestas a través de preguntas. Nosotros les orientamos hacia esa la reflexión, acompañándoles para que encuentren su método de estudio que mejor se adecua a ellos”.

En principio, la frecuencia de los encuentros personales es mensual, pero los colegiales pueden solicitar las sesiones que necesiten, y escribir por mail o ponerse en contacto con las docentes en cualquier momento.

 

“Operación examen”

 

Una de las principales preocupaciones de los estudiantes son los exámenes finales de las asignaturas. Para prepararse para ellos, Lucía ha elaborado con cada uno de los colegiales una rutina personalizada pre (y post) examen.

“Al principio, como todo lo nuevo, les inquieta, y queremos acompañarlos en esos primeros pasos en la universidad. Por eso, a través de preguntas sobre sus hábitos y preferencias, hemos desarrollado con cada uno una rutina para los exámenes, para que cuando tengan nervios o se sientan inseguros puedan gestionar mejor esa situación. Lo importante es la preparación para que lleguen a la prueba con un nivel de activación óptima, ni extremadamente relajados ni extremadamente nerviosos”.

Esta rutina establece una serie de pautas desde el día previo al examen hasta el momento posterior, detallando cada fase del proceso: horas antes de la prueba, el camino hasta la universidad, la espera en el pasillo, incluso el momento en que se reparten los exámenes.

“También les recordamos la importancia de descansar después del examen, aunque sean veinte minutos si se tienen otro muy seguido. Hay que ‘resetear’ el cerebro a través de la pausa, de un momento de ocio, una merienda… depende del caso, según las preferencias y necesidades del alumno”.

 

hoja con contenido educativo del curso de técnicas de estudio

 

En permanente aprendizaje

 

Este curso se trata de un proyecto vivo, en constante seguimiento por parte del Departamento de Educación y Psicología de la Universidad y del equipo del Colegio Mayor para adaptar los contenidos y metodologías a los colegiales.

“Lo interesante es tener en cuenta los aspectos más demandados y poder ajustar los temas, por eso al final de cada charla los estudiantes rellenan un formulario con preguntas para evaluar el proyecto y poder adaptarlo sobre la marcha según qué les está ayudando y qué les gustaría aprender. De momento, por el feedback que estamos recibiendo, a los colegiales les está pareciendo un recurso muy útil. Al final de curso podremos recabar más información, porque es un proceso y se necesita tiempo para ver el impacto que está teniendo en ellos”.

Hasta entonces, los colegiales seguirán indagando en temas como la “Motivación y sentido del estudio”, la “Gestión, organización del tiempo y recursos” o la “Memoria, esfuerzo y aprendizaje”, acompañados de sus respectivos talleres prácticos.

“Un aspecto que abordaremos será la concentración en el estudio. En este mundo tan tecnológico es algo que les suele costar a los alumnos; apartar una realidad patente en nuestro día a día no es factible, pero sí encajarla en su vida de manera sana y útil para ellos”, adelanta Lucía.

Para mejorar el desempeño académico hay que tener en cuenta este y otros muchos factores, por eso se trabaja siempre en colaboración con las personas que intervienen en la formación de los universitarios, también en el Colegio Mayor Larraona.

“Magaly Marrodán, la subdirectora, tiene muchos conocimientos de técnicas de estudio y de asesoramiento. Por otra parte, nos acompañan las profesoras Palafox y Reyes, que son excelentes profesionales a las que les estoy muy agradecida. Y por supuesto, Juan su director, o Eva y Silvia las recepcionistas, ya que todos influyen en la vida de los colegiales y les conocen en el día a día del colegio mayor. Por lo que se realiza un trabajo colaborativo que enriquece el acompañamiento al colegial”.

Lucía Sáez expresa su satisfacción por poder orientar a los estudiantes y aplicar todos sus conocimientos profesionales adquiridos en la carrera y desarrollados en el ámbito universitario. Cuenta que fue Paula Alcalde, que impartió una charla en nuestro Colegio Mayor,  la persona en la que Lucía se inspiró para poder aprender algunas herramientas de la Psicología del Deporte con la finalidad de poder aplicarlas en la orientación educativa de los estudiantes. Paula es graduada en Pedagogía y Educación Primaria, con Máster en Psicología  de la actividad física y del deporte. “Juntas vimos que enfrentarse a una competición deportiva y enfrentarse a una prueba académica tenían mucho en común. Y que los estudiantes pueden aprender técnicas parar ir mejor preparados”.

figuras de José, María y Jesús y decoración de Navidad y Adviento

Tiempo para cultivar la esperanza

Durante las cuatro semanas previas a la Navidad celebramos el tiempo litúrgico del Adviento, que nos prepara para la venida del Señor. Este es un tiempo de esperanza, como explica nuestro capellán, el padre Josu Jiménez:

“Tenemos una realidad sufriente al otro lado de la esquina. Animo a todos a que no vivamos encerrados en nosotros mismos, a que cultivemos la esperanza, que se traduce en gestos con los que nos rodean y con los más necesitados”.

 

mano con cesta en el supermercado comprando alimentos para donarlos

 

 

Operación Kilo

Una oportunidad para fijarnos y ayudar a personas necesitadas es aportar alimentos para la campaña Operación Kilo de Cáritas a favor de la Parroquia Nuestra Señora del Pilar de Echavacoiz, en colaboración con el colegio de enseñanza Claret Larraona. Las aportaciones se podrán dejar en frente de la portería del Colegio Mayor hasta el día 17 de diciembre. En concreto, se agradecerá que se tengan en cuenta las siguientes necesidades:

  • Galletas María, leche, mermeladas.
  • Aceite, chocolate y conservas (atún, tomate triturado), zumos de brik, fruta en lata (melocotón y piña en almíbar).
  • Pañuelos de papel, jabón de manos, gel de baño y ducha.

También es posible colaborar enviando un bizum al 01504.

 

estudiantes y capellán del colegio mayor larraona

 

Vivir la fe

Además de animar a colaborar en la campaña de donativos, nuestro capellán invita a todos los colegiales “a que cultiven la dimensión trascendente en la etapa universitaria”. Aparte de la celebración de la eucaristía dominical y la eucaristía en festivos, como el día de la Inmaculada Concepción, nuestro Colegio Mayor cuenta con un grupo de Fe y vida cristiana, guiado por el padre Josu.

“Nos reunimos semanalmente, los lunes de 19:30h a 20:45h. Hay participantes del Colegio Mayor y de fuera, es mixto. Realizamos celebraciones y aprendemos a conocer la Biblia, haciendo una lectura existencial, en respuesta a nuestras dudas y preguntas”.

El pasado 26 de noviembre, los estudiantes del grupo tuvieron un día de encuentro en la hospedería de las Hermanas Clarisas de Salvatierra. “Tuvimos un tiempo tranquilo, para trabajar personalmente y rezar, y después estuvimos charlando con las clarisas sobre la vida y la fe. Terminamos la jornada con la celebración de la eucaristía del primer domingo de Adviento”, cuenta el capellán.

 

grupo de estudiantes y de monjas clarisas

 

Hay estudiantes que no pudieron acudir, pero, como todos los años, se intentará realizar un segundo encuentro a finales de curso, a la vuelta de las vacaciones de Semana Santa.

El pasado lunes 5 de diciembre en el grupo de Fe y vida cristiana hicieron una oración especial de la Inmaculada y después siguieron con el programa de trabajo habitual, con una lectura orante del evangelio de San Mateo. El lunes 19 de diciembre, después del último domingo de Adviento, tendrán una celebración y una merendola de final del trimestre.

 

 

Comunicado Larraona

Comunicado oficial 10/11/2022

EL COLEGIO MAYOR LARRAONA PRESENTA SU NUEVO PROYECTO EDUCATIVO PARA EL CURSO 2023/2024

Después de una reflexión estratégica de los Misioneros Claretianos, titulares del Colegio Mayor Larraona, y del Equipo de Dirección, hemos completado el proceso de integración de la misión claretiana en el Proyecto Educativo de nuestro centro.

Esta misión se concreta e integra en el Plan Estratégico del Colegio Mayor Larraona, a través de su primera línea: Identidad y estilo, en la cual proponemos como objetivo: “Ofrecer nuestra identidad cristiana y claretiana, concretando el Ideario y carisma claretiano en el Proyecto Educativo, con el acompañamiento y seguimiento como señas propias. Educamos fomentando la responsabilidad personal, social y medioambiental”.

Para cumplir este objetivo, nuestro proyecto debe estar de acuerdo con el carisma claretiano desplegado en el resto de sus plataformas y acciones evangelizadoras en la Provincia Sanctus Paulus. El Colegio Mayor Larraona cobra sentido, dentro de las opciones claretianas, tanto en cuanto es una plataforma de evangelización, y ésta debe ser una realidad educativa integradora, en un mundo real donde mujeres y hombres conforman, atendiendo a su diversidad, una única realidad en igualdad.

Por ello, completamos esta dimensión mixta en nuestro Proyecto Educativo, proponiendo un entorno donde las personas, hombres y mujeres, puedan ayudarse y crecer en sus tres dimensiones –individual, social y transcendente– de una forma integral e integradora.

Esta decisión de convertir en mixto el Proyecto Educativo del Colegio Mayor Larraona está profundamente meditada por el Gobierno Provincial de los Misioneros Claretianos. Después de varios años y diversas circunstancias como la pandemia y la reorganización de los equipos, se ha podido concretar la hoja de ruta para implementarla en el próximo curso 2023/2024.

La propuesta del Colegio Mayor Larraona es ofrecer un colegio mayor cristiano claretiano, adscrito a la Universidad de Navarra, donde el Proyecto Educativo es mixto, donde nuestros jóvenes universitarios, chicos y chicas, compartan las actividades y los espacios comunes, y sean atendidos en sus necesidades educativas y personales de manera individualizada. Las zonas de las habitaciones, dada la estructura del edificio, se dispondrán en dos alas diferenciadas y separadas, siendo zonas exclusivas: una de chicas y otra de chicos, no pudiendo entrar los chicos en la zona de habitaciones de chicas y viceversa.

Somos conscientes de los distintos estilos educativos que se ofrecen en nuestro entorno, y les proponemos el nuestro, convencidos de que esta actualización es la que nuestra misión, visión y valores nos demanda. El Equipo Directivo del Colegio Mayor Larraona, apoyado por la Comunidad Claretiana que reside en las mismas instalaciones, está preparado por su composición y formación para atender este cambio. Estamos seguros de que las personas que opten por la experiencia Claret Larraona podrán vivir una mejora en su crecimiento integral con este nuevo proyecto.

Pamplona, 10 de noviembre de 2022

colegiales de larraona

La experiencia compartida entre generaciones

La experiencia colegial de Larraona lleva más de cinco décadas perviviendo entre las generaciones de estudiantes a las que vamos acompañando. El 22 de octubre de 2022, en la celebración de nuestro cincuentenario, pudimos comprobarlo gracias a los testimonios que dieron cinco colegiales en la mesa redonda que organizamos. A pesar de las diferencias de edad, relatan vivencias que tienen en común nuestros valores y nuestra identidad.

 

cinco hombres de diferentes edades en una mesa redonda para dar su experiencia

 

“Disfrutábamos de un privilegio enorme”

La mesa redonda comenzó con el más veterano de los antiguos colegiales, “Nano”, el primer decano que tuvo Larraona. Fernando Martínez López estrenó el Colegio Mayor en su inauguración, ya que es uno de los estudiantes de la promoción de 1970. Jubilado, pero muy activo, es de Logroño y estudió Farmacia en la Universidad de Navarra. Además de experiencia en la vida, acumula toda una serie de recuerdos y vivencias del Colegio Mayor, incluso antes de que estuviera abierto:

“Vi la primera maqueta del edificio hacia el año 1966-67, antes de empezar la carrera, en la iglesia de San Fermín de Aldapa. La vi y pensé: ‘Algún día estudiaré ahí’. Ahora cuando he entrado por la puerta se han agolpado un montón de recuerdos de mi primer día”.

Fernando venía de hacer el servicio militar. Estudió 1º de carrera en Zaragoza y a partir del segundo año continuó en Pamplona. Recalca el enorme impacto que tuvo para estos alumnos entrar en el Colegio Mayor, entonces Residencia Universitaria Larraona.

 

hombre con un micrófono dando su experiencia

 

“Entre todos sabíamos que disfrutábamos de un privilegio enorme. En Larraona encontramos los medios con los que soñábamos para vivir nuestra vida. Fundamentalmente, compañeros y libertad, algo difícil en aquellos tiempos. Esa capacidad de autoorganización como no habíamos tenido nunca. Y recursos como la biblioteca que aquí encontré, yo nunca había tenido una”.

El veterano cuenta que fue una época difícil, en la que Franco vivía. Recuerda que en Carlos III los chicos caminaban por una acera y las chicas por otra. En esta etapa compleja y en sus años de juventud, señala que la labor del primer director, José Luis Ortiz de Guinea marcó a esta generación: “José Luis nos obligó a ser nosotros mismos”.

 

hombre señala una foto antigua en la que aparece

 

Así lo explica en un comentario que publicó en las redes sociales antes de la celebración del cincuentenario:

“Fuimos toda una generación que nos hicimos juntos (…) Descubrimos la necesidad de la libertad para vivir, y la responsabilidad para compartir la vida. Aprendimos de la experiencia ajena, y sobre todo de la propia, en forma de errores. Descubrimos y forzamos nuestra adaptabilidad a cualquier situación y circunstancia por distinta que fuese. Nos esforzamos en encontrar los problemas del entorno, a veces en sus más nimios detalles, y recorrimos el aprendizaje para resolverlos y desarrollar la capacidad para hacerlo. Empezamos por conocernos a nosotros mismos con honestidad y en profundidad y, entre todos, nos cambiamos lo suficiente para ser hombres sociales con una visión igualitaria proyectada de cada uno al compañero. Dimos los primeros pasos de lo que hoy se llama inteligencia emocional y empatía porque, de alguna forma, en contra de los autoritarismos que impregnaban el país, necesitábamos complicidad para vivir. (…) Al final, de aquel origen, creo que lo más inteligente que hicimos fue descubrir que no lo éramos más que el resto, y arrancar otra sociedad con la misma gente que en silencio esperaba, aquella generación que cambió el país cuando pudo hablar. La lealtad, la generosidad, la honestidad y la solidaridad nos nacieron de forma tan natural como asumimos la responsabilidad que la sociedad nos pidió.

Fue un lujo para toda la comunidad educativa el poder contar con testimonios como el suyo, y también para él, volver al sitio que supuso un antes y un después en el camino de su vida. “Tenía muchas ganas de volver. Es una enorme satisfacción”.

 

hombre dando su experiencia

 

“Aprender a convivir fue el germen de lo que luego llamamos democracia”

Fernando coincidió en el tiempo con el también logroñés Ignacio Granado Hijelmo, que entró un año más tarde que él, en 1971. Estudió y se doctoró en Derecho y Derecho Canónico y aunque está jubilado, también permanece muy activo. Ha ocupado distintos cargos jurídicos en su comunidad autónoma, entre ellos, presidente del Consejo Consultivo de la Rioja.

“Las experiencias son siempre personales”, empezó aclarando. “Yo entré en 1º y por aquel entonces estaba muy influido por el existencialismo, había sido el mayo francés y entre mis lecturas estaba Sartre y otros autores, era lo que se llevaba. Recuerdo que estaba problematizado mentalmente, haciéndome las preguntas de quién soy, de dónde vengo y a dónde voy. Entonces, cuando llegué aquí, José Luis me abrazó y me dio la bienvenida. Qué naturalidad, pensé. Aquí hay sencillez. Empezaron a desvanecerse esas cuestiones problemáticas con cosas tan naturales como el sentido de la amistad. Necesitaba paz interior y aquí la encontré, dentro del follón que había. Era un ambiente natural”, insiste.

 

director y estudiantes de las primeras promociones del colegio mayor

 

También comenta que empezó a acudir diariamente a la eucaristía: “José Luis no imponía nada, pero proponía, fundamental para el verdadero cristianismo. Iba casi todos los días porque no era obligatorio, era como muy natural”.

Recuerda un ciclo de teología que lo impresionó y, en general, la diversidad de puntos de vista. “Es apasionante ver que hay diferentes formas de ver el mismo fenómeno. Aprender a convivir fue el germen de lo que luego llamamos democracia. Es ese ambiente de libertad, lo de la responsabilidad era algo que solo decía José Luis”, comenta entre risas.

Ignacio era aplicado en los estudios, y se acuerda también de los ratos en la biblioteca, de cuando compartían apuntes y se ayudaban unos a otros. “La relación intergeneracional entre alumnos de distintos cursos era muy rica”. Estos lazos se formaban a través del encuentro informal, pero también en actividades organizadas.

El claretiano Oroz les mandó apuntarse a alguna iniciativa y él eligió el club de música. Descubrió grandes autores y discos que aún conservamos y que los chicos disfrutaban a todo volumen, ya que la sala está insonorizada. “El tocadiscos era magnífico”.

 

periodista sonriendo en el salón de actos del colegio mayor

 

“Voy con orgullo diciendo que pertenezco a Larraona”

Aunque el periodista aragonés Carlos Larroy era el encargado de moderar el debate, aprovechó para compartir brevemente su experiencia, por petición del público. Entró en 2009 y durante su estancia con nosotros, hasta 2012, se encargó de rescatar aquel magnífico tocadiscos del que hablaba Fernando.

“Hubo una época en la que los vinilos estaban desapareciendo. Ahora han vuelto por el rollo vintage, pero entonces esa sala de la mediateca estaba abandonada. Con mi grupo de amigos, nos encargamos de restaurarla”.

 

colegiales y dirección del colegio mayor larraona

 

Aparte de la música, Carlos no olvida la iniciación profesional que el Colegio Mayor supuso para él: “Montamos charlas con políticos. Han pasado diez años, pero ¡cómo pasa el tiempo! Entonces no existían Podemos, invitamos a Rosa Díez cuando estaba UPyD… Me acuerdo de estar en este mismo lugar con diecinueve años, muerto de miedo, con mi compañero Pablo Vega. Mismas luces, mismas cortinas, no han cambiado. Después de cada encuentro subía a mi habitación y escribía corriendo el artículo para mandarlo al día siguiente a Diario de Noticias. Esto era lo máximo”.

Sin duda, la experiencia colegial ha quedado grabada en él: “Aparecí aquí y mi vida cambió completamente. Me acuerdo entrar y decir: ‘¿Qué es esto? ¡Qué maravilla!’. Encontré una pluralidad y un compañerismo brutal. Voy con orgullo diciendo que pertenezco a Larraona.

 

hombre contento explicando su experiencia en el salón de actos del colegio mayor larraona

 

“Vine aquí y lo que vi fue libertad”

Al contrario que Carlos, Jorge García-Marina del Olmo, dice que no empezó con tan buen pie en nuestro Colegio Mayor. “Yo quería ser entrenador de baloncesto y cuando entré, en 1991, en mi primer encuentro con el director Patxi Muguerza me dijo claramente: ‘No, tú has venido aquí a estudiar’.

Se licenció en Ciencias de la Información y esto no le impidió disfrutar de la experiencia colegial. Tanto es así, que incluso revela que ahora cada cierto tiempo, su sueño recurrente es que vive aquí, en Larraona, con su mujer y sus hijos.

“He estado en muchas ciudades y países, pero los cinco años que permanecí aquí han marcado mi vida. Entonces yo no había salido de casa, y aquí conocí a una España diversa, plural.”

Natural de Valladolid, confiesa que su “gran descubrimiento” fueron los gallegos, “una gente extraordinaria”.

 

dos hombres se saludan alegres

 

Lo hemos pasado muy bien y hemos aprendido mucho. Recuerdo con mucho cariño a Javi, que nos enseñó muchísimo. Cuando volvíamos por la noche nos quedábamos hablando con él hasta las tantas. También me acuerdo de las charlas del Dr. Madoz, las pelis, los encuentros con políticos…”

Fueron muchas vivencias buenas, no exentas de momentos complicados. Mencionó que vivieron el secuestro del padre de un colegial. “Eran los años 90 y fueron convulsos en Pamplona”.

A modo de resumen, Jorge destaca la libertad que encontró y el aprendizaje que supuso para él:

“Me parece muy interesante el concepto de libertad. Vine aquí y lo que vi fue libertad. En cuanto a la responsabilidad, veía a los de 6º de Medicina y me parecían mis padres, unos señores responsables que estaban esperando en la puerta antes de que empezara el turno de la comida. Eso me impresionaba”

Maravillado” y “encantado”, por estar aquí, al final de su exposición le recuerdan que sí llegó a ser entrenador de baloncesto aquí, y que ganaron a los colegiales de Belagua en una final.

 

estudiante de medicina dando su experiencia

 

“Aprender de la gente nueva enriquece”

Javier Calvo Serrano es el actual decano de colegiales. Sevillano, estudia 6º de Medicina y lleva aquí desde 2017.

“Yo también cuando estaba en 4º curso había un grupo de colegiales de último año a los que llamábamos los padres de la Medicina. Espero que a quien me vea el día de hoy yo no le imponga tanto”, ríe.

Está agradecido por estos años, aunque reconoce que también se han vivido momentos complicados por la pandemia.

“Ha sido una época difícil. El Colegio Mayor es plural, y había quien quería salir de fiesta o estudiar y con las restricciones y el toque de queda estábamos más limitados. Ha tenido sus más y sus menos, pero al final nos hemos esforzado por mantener el espíritu de compañerismo y amistad, y hemos aprendido a no tirarnos los trastos a la cabeza”.

 

estudiante proclamando una lectura en la misa

 

De esta etapa, destaca todo lo que se lleva a nivel personal:

Enriquece tanto el hecho de estar con gente tan diferente… Te levantas por la mañana con otros doscientos chicos y puedes hablar con cualquiera. Mis padres habían estado en un colegio mayor y por eso yo vine lanzado. Siempre me habían dicho que esos años fueron los mejores de sus vidas y yo puedo decir lo mismo. Incluso los compañeros que se han ido ya, cuando voy a verles me dicen: ‘Qué tiempos en Larra’.”

 

público riéndose

dos hombres sonriendo

“Habéis creado una comunidad, unos lazos de por vida. Una amistad con mayúsculas”

El evento del cincuentenario fue todo un “tsunami de emociones”, un hito en nuestra historia que nos ha ayudado a reforzar los lazos de unión con nuestros antiguos colegiales y a continuar nuestra misión educativa impulsados por el espíritu claretiano fundacional. Por ello, creemos valioso compartir parte del discurso que nuestro director actual, Juan Gallego García, dedicó a todos los asistentes de la jornada.

 

director del colegio mayor dando un discurso en el salón de actos

 

El director comenzó comentando el vídeo del 50 aniversario que se había reproducido previamente, haciendo alusión a la “aventura” que empezó hace 52 años con nuestro primer director, José Luis Ortiz de Guinea, presente en este día. Recalcó el protagonismo que siempre han tenido los colegiales en nuestro proyecto educativo, que busca acompañar y favorecer el desarrollo integral de las personas. En esta misión, el papel de los antiguos colegiales es muy relevante, ya que han vivido este crecimiento personal.

Aquí, en esta vuestra casa, habéis pasado unos años maravillosos: los años en los que hemos pasado de niños a hombres, los años en los que nos hemos comido la vida a bocados. Aquí habéis disfrutado; aquí, en ‘Larra’, habéis estudiado; habéis pasado la noche en vela; habéis sufrido, llorado, reído, desafiado a la autoridad, a las normas…; habéis protestado; habéis pasado resacas o alguna enfermedad, incluso habéis rezado; habéis hablado de amores, de desamores, de proyectos, de ilusiones… y, sobre todo, os habéis ayudado. Os habéis protegido y animado creando una comunidad, unos lazos de por vida. Una amistad con mayúsculas

 

dos amigos abrándose

 

Como Juan remarcó, estos lazos son de por vida, y por eso animó a que los antiguos colegiales siguieran formando parte de este proyecto, “formando un grupo de personas excelentes, influyentes; que cada uno desde su posición actual, profesional, familiar, social, seáis testigos con vuestras vidas de los valores que compartimos”. Estos son: libertad, responsabilidad, confianza, compromiso, solidaridad, tolerancia, diálogo, esfuerzo, generosidad y afecto.

Valores que se reflejan en la definición de nuestra misión educativa: “Somos un colegio mayor cristiano claretiano. Ofrecemos un proyecto educativo basado en el humanismo cristiano y que complementa los estudios universitarios con acompañamiento personalizado para el desarrollo de los ámbitos trascendente, personal y social. Acompañamos a nuestros universitarios en su proceso de crecimiento personal para que puedan afrontar los retos del mundo actual, comprometidos con la creación de una sociedad más humana de acuerdo a los valores del Evangelio”.

Ante esto, el director invitó a la audiencia a pensar de qué manera se ha alcanzado esta misión en sus vidas, qué impronta les ha dejado el Colegio Mayor Larraona y cómo puede seguir llevando a cabo esta labor en la actualidad.

 

estudiantes escuchan el discurso del director del colegio mayor

 

“En mi día a día, en los momentos en los que me toca hacer más de policía que de educador, mantengo la intuición y la confianza de que estamos haciendo algo bueno; de que las enseñanzas que tratamos de transmitir, aunque son recogidas a veces con escepticismo o cierta incredulidad por los chavales, estas lecciones, que siempre tienen que ir acompañadas con el ejemplo, el afecto, la convivencia, la solidaridad; estas reflexiones dan fruto. Es un fruto que se ve y se recoge más tarde, que se hace tronco con el paso de los años. Es un fruto que nos ayuda a hacer mejores nuestras familias, nuestros trabajos; en definitiva, a hacer mejor la sociedad”.

Las personas que han pasado por el Colegio Mayor Larraona a lo largo de estas cinco décadas han ayudado a que crezca esta semilla, hasta convertirse en árbol frondoso, en las vidas de cada colegial.

 

director del colegio mayor hablando a los colegiales

 

“Hoy desde aquí, os hablo al igual que harían José Luis, Patxi, Mikel, José Mari, Félix, Santi, todos los directores que habéis tenido; todos los subdirectores, trabajadoras y trabajadores, como Filo, como Matilde, Angelita, José, Nacho, Charo, Carlos Galarraga, Carlos Pagola, Ortega, Manu y tantos otros; creo que todos os diríamos lo mismo, porque son personas de esta casa que os han cuidado, os han reñido y, en definitiva, os han querido.

El mensaje que os daríamos todos, y me pongo de portavoz, es que renovando los votos de Larraona en esta jornada salgáis ahí fuera a seguir siendo personas comprometidas, dialogantes, generosas, excelentes en vuestra profesión, libres y responsables. Personas de las que arañan la vida, que la agarran, que la quieren cambiar. No de esos que la vida pasa por ellos y se quedan mirando. Que propongáis nuestra misión a vuestra familia, en el trabajo, en la parroquia, en el club. Que transmitamos los valores a nuestro estilo, a corazón abierto”.

 

tunos de larraona escuchando las palabras del director

trabajadores y antiguos colegiales en las escaleras del colegio mayor larraona en pamplona

Un día histórico para nuestra comunidad educativa

El 22 de octubre de 2022, por fin, tras dos años de espera por la pandemia, pudimos festejar nuestros 50 años de historia. Casi un centenar de antiguos colegiales de todos los rincones de España nos acompañaron en esta jornada, en un día histórico para nuestra institución educativa.

 

antiguos estudiantes amigos en el colegio mayor

 

El ansiado reencuentro

Antes de las 11:00 de la mañana ya habían empezado a llegar nuestros invitados. Emocionados por cruzar una vez más nuestras puertas, iban entrando a la que fue y siempre será su casa en Pamplona. Dentro esperábamos trabajadores, dirección, misioneros claretianos y figuras tan destacadas como el claretiano José Luis Ortiz de Guinea, primer director de nuestro Colegio Mayor, Carlos Galarraga, antiguo administrador o Víctor Guerendiain, misionero claretiano y primer director del colegio de enseñanza Claret Larraona.

 

antiguos colegiales viendo fotos en el colegio mayor

 

Tras la recepción y el aperitivo de bienvenida –momentos en los que se dieron muchos reencuentros– los antiguos colegiales pudieron descubrir que habíamos transformado nuestras instalaciones en un museo vivo de nuestra historia, con fotografías y recuerdos de todas las décadas decorando las salas. Fue muy bonito observar cómo se iban encontrando en las imágenes y listados de estudiantes, y comprobar que cada uno de ellos había dejado una huella en su paso por nuestro Colegio Mayor.

 

tres misioneros claretianos en la capilla del colegio mayor

José Luis Ortiz de Guinea, primer director, junto al capellán Josu Jiménez Etxabe y al misionero claretiano Víctor Guerendiáin

 

Mucho por agradecer

A las 12:00 tuvo lugar una eucaristía en la capilla del Colegio Mayor, como celebración del día del padre Claret, el 24 de octubre, y como acción de gracias por nuestra historia. Presidió la misa nuestro capellán, Josu Jiménez, quien comenzó la celebración con estas palabras:

“Sed todos bienvenidos a nuestra celebración de la fiesta del padre Claret y del 50+2 aniversario de la fundación de nuestro colegio mayor. Esta quiere ser una celebración de familia, quiere ser también un tiempo de escucha de la palabra, de renovar nuestros lazos, todos aquellos que en distintas etapas hemos vivido y vivimos en el Colegio Mayor Larraona”

En la homilía, el claretiano habló sobre la vida y el legado de San Antonio María Claret, y recordó a todos aquellos que han seguido su misión evangelizadora y educativa en nuestro centro: “Decía: ‘El amor de Dios me urge, me empuja a evangelizar’. Recordamos agradecidos a todas las personas que han hecho posible y siguen haciendo realidad este deseo de acompañar personas, educando y evangelizando”.

 

público riéndose en el acto de celebración del aniversario

 

Compartiendo entre generaciones 

Después de la eucaristía, bajamos al Salón de Actos para visualizar el vídeo creado con motivo de nuestros 50 años. Nuestro actual director, Juan Gallego, dedicó unas palabras a toda la audiencia, agradeciendo su asistencia al evento y animando a todos a renovar sus votos en esta jornada, para que sigan siendo “personas comprometidas, dialogantes, generosas, excelentes en vuestra profesión, libres y responsables”.

Este espíritu y esta manera de ser es la que luego se reflejó en la mesa redonda que organizamos. Moderada por el periodista Carlos Larroy (entró en Larraona en 2009), reunió a antiguos colegiales de diferentes generaciones: Fernando Martínez López (1970), Ignacio Granado Hijelmo (1971), Jorge García-Marina del Olmo (1991) y Javier Calvo Serrano (2017). Compartieron su experiencia en Larraona y sus sensaciones en esta jornada, con la contribución de algunos otros antiguos estudiantes que se animaron a hablar. A pesar de la diferencia generacional, quedó patente que el espíritu colegial y el sentimiento de pertenencia a Larraona permanece.

 

integrantes de la tuna del colegio mayor larraona

 

Un son imperecedero

Antes de pasar a la comida, realizamos una foto grupal, para inmortalizar este día tan señalado para todos. En el comedor, toda la comunidad educativa, colegiales actuales incluidos, nos juntamos para disfrutar de una comida muy festiva. Estuvo animada por la alegría y las canciones de nuestros tunos, vestidos con sus tradicionales trajes desde la mañana. Muchos no pudieron evitar escaparse a la sala de la mediateca para volver a escuchar a sus vinilos preferidos y recordar grandes momentos de la juventud, gracias a un tocadiscos tan longevo como nuestra historia. Por la tarde, otros disfrutaron bailando con la música en la sesión que habíamos preparado con un DJ, o simplemente conversando mientras oían la melodía de fondo. Sobre todo, el son mejor y el más imperecedero fue el que se escuchó durante toda la jornada: el ruido de las risas y la charla animada de tantas personas a las que hemos acompañado.

 

dos colegiales y el subdirector del colegio mayor

 

A por otros 50 años

En la despedida, todos expresaron su satisfacción por la organización de este evento, y algunos lo han ido plasmando en sus redes sociales: “Qué gusto volver a juntarnos después de tantos años”, “Los amigos son la familia que uno elige, eso lo he podido comprobar este fin de semana único e irrepetible”, “Qué bien lo hemos pasado”, “Gran día. Batallitas, anécdotas, historias… Muchas risas y recuerdos”.

Desde el Colegio Mayor Larraona queremos agradecer a todos los antiguos colegiales que acudieron y a todas las personas que hicieron este encuentro posible. Nos marcamos como reto seguir estrechando la relación con todos los que fueron nuestros estudiantes, y animados por tantos testimonios de los frutos de nuestra acción educativa, continuamos nuestra misión con la esperanza de cumplir otros cincuenta años de historia.

 

director hablando en la comida con los estudiantes

colegiales en la entrada del colegio mayor larraona en pamplona

Acompañamiento, una de nuestras señas de identidad

Para el Colegio Mayor Larraona es fundamental estar con los colegiales, apoyarlos y acompañarlos durante la etapa de su vida en la que están en el Colegio. Es un objetivo de nuestro proyecto educativo y un componente fundamental de nuestra misión, que tiene reflejo en nuestro plan estratégico y en el plan de acciones con los colegiales.  Esta entrevista con el director, Juan Gallego García, nos ayuda a ilustrar este concepto.

 

director colegio mayor larraona

 

¿De qué trata el acompañamiento?

El acompañamiento surge de estar muy presentes. Eso da mucha tranquilidad a las familias. Siempre hay una persona del equipo directivo presente en el Colegio Mayor, de 09:00 de la mañana hasta las 12:00 de la noche; y el personal de recepción está las 24 horas del día durante los 7 días de la semana. Además, los Misioneros Claretianos residen en nuestras instalaciones.

 

Estar presentes permite conversar y saber más de los colegiales.

Muchas veces las charlas espontáneas son las más ricas. Procuramos generar ese clima de confianza para que surjan.

 

¿Y cómo se consigue la confianza?

Para empezar, teniendo las puertas abiertas; pueden entrar a nuestros despachos cuando quieran. También tenemos líneas de comunicación directamente con ellos, via WhatsApp, por ejemplo. Y lo segundo, estando. En las comidas nos acercamos a saludarles, les preguntamos qué tal… sin meternos en sus vidas, siempre siendo muy cordiales, pero sin marcar distancias. Sí que la línea de autoridad que garantiza una adecuada convivencia la marcamos claramente, sin complejos. Pero luego es un clima muy cercano, cálido, de confianza. Se nota que hay un afecto ahí. Estamos en diálogo permanente con ellos.

 

También estamos en contacto con los familiares de los colegiales.

Efectivamente, ese es un punto muy importante, mantenemos una comunicación fluida con las familias. Por supuesto, respetamos la confidencialidad de los colegiales, pero en un momento dado podemos pedirles que hablen sobre un tema con sus familiares.

 

Aparte de un acompañamiento más informal o continuado, existen varias acciones para realizar un acompañamiento pautado. Háblanos de ellas.

Desde septiembre Adriana Pajares Munárriz, la subdirectora, y yo, estamos citando a todos los colegiales de primero para tener un encuentro individual con ellos. Se trata de ver cómo están, si están socializando o no, si tienen alguna dificultad en la universidad… Tenemos un protocolo y estamos formados para escuchar, apoyar y acompañar en las necesidades que pueda tener cada uno. Además, Josu Jiménez Etxabe, el capellán, se ocupa de todo el tema de pastoral y acompañamiento espiritual. Manuel Sagües Lacasa, subdirector, se encarga de estar pendiente de las habitaciones, y junto al personal de limpieza, de revisar periódicamente cómo están los chicos.

 

 

amigos riéndose en un sofá en el colegio mayor larraona

 

Los colegiales también se acompañan entre ellos, sobre todo, los veteranos a los más nuevos.

El Consejo Colegial está integrado prácticamente por veteranos. Organizan distintas actividades y hacen de mentores. Les pedimos que sean generosos, abiertos. Van integrando a los más nuevos en las actividades y les pasan el testigo para que sean ellos quienes las preparen, cuando ya tienen un rodaje.

 

Para la celebración del 50 aniversario, se ha escogido el lema de “50 años acompañando personas”. ¿A qué se refiere?

El acompañamiento está en el ADN del colegio mayor; se cita en el proyecto educativo, en el plan estratégico… en todos los documentos. Acompañamos personas porque estamos con nuestros jóvenes universitarios y los apoyamos, e impulsamos su crecimiento personal para que puedan afrontar los retos del mundo actual, comprometiéndose con la creación de una sociedad más humana, de acuerdo a los valores del Evangelio.

 

director da la mano a un estudiante en el día de becas en el colegio mayor larraona

estudiantes en el colegio mayor larraona en 2002

Los recuerdos de Iñigo Jiménez, antiguo colegial y tuno del Colegio Mayor

Iñigo Jiménez Iribarren, de Zaragoza, entró en septiembre del año 1995 en nuestro colegio mayor. Estudió Farmacia en la Universidad de Navarra y permaneció con nosotros hasta el año 1997. En el 2000 se licenció y posteriormente realizó un MBA en el ICADE, dirigido al a industria. Después de trabajar en distribución, actualmente se ocupa de la parte comercial y de marketing en Castilla León de un producto oncológico de una multinacional farmacéutica. En su trabajo ha tenido la oportunidad de coincidir con muchos antiguos colegiales, y siempre que ha podido, ha venido a visitarnos a Pamplona. El día 22 de octubre nos veremos en la celebración de nuestro 50 aniversario, pero antes hemos querido hablar con él para compartir su testimonio con toda nuestra comunidad colegial. 

 

¿Qué recuerdas de tu época en el colegio mayor? 

 

Estar en el Colegio fue una experiencia maravillosa, tanto a nivel de residente como de las actividades, con la tropa que hacíamos entre los doscientos estudiantes. La recuerdo como una época muy divertida, de recuerdos muy gratos. Sobre todo, el ambiente era fantástico. A veces podía ser un poco jaula de grillos, todos yendo de habitación en habitación en la época de exámenes, para liberar los nervios y hacer quinielas. Estábamos a mil intentando repasar. Pero siempre, siempre, siempre, te podías apoyar en alguien, a nivel académico y personal. Todos hacíamos una pequeña gran familia.  

 

estudiantes amigos en habitación del colegio mayor larraona

Colegiales en Larraona, 1995

 

¿Qué relación sigues teniendo con esta ‘familia’ tan grande? 

 

Veintisiete años después, hasta el día de hoy, mantengo una relación estrechísima con los colegiales de esos años. ¡Y lo que nos queda! Sería muy difícil para mí dejar de lado esta parte de mi vida. Veraneo en el Mediterráneo y siempre quedo con varios compañeros del colegio mayor para vernos, ya con nuestras familias. Siempre hacemos por juntarnos. 

 

¿Cómo conseguiste trabar estas amistades? 

 

Mis amigos venían de tres sitios, siempre vinculados con el colegio mayor. En primer lugar, estaban mis compañeros de la Facultad de farmacia. En segundo lugar, el resto de los colegiales de aquellos años. Recuerdo que en la semana de entrada a los nuevos se nos abría el cielo. Llegábamos a una ciudad nueva, sin saber quién era nadie y automáticamente sentíamos que podíamos conocer a muchísimos colegiales. Y, por último, pertenecía a la tuna del colegio mayor. Ahí hice muchísimos amigos con los que aún mantengo la relación. Fue un instrumento para conocer antiguos colegiales, que ya habían dejado el colegio mayor pero que seguían manteniendo un vínculo muy estrecho con Larraona. 

 

integrantes de la tuna en la entrada del colegio mayor larraona en el año 1996

Tuna del Colegio Mayor Larraona, 1996

 

Cuéntanos más sobre la tuna.  

 

Con el Colegio Mayor Larraona como epicentro, todos los fines de semana íbamos por ahí a rondar a otros colegios mayores y a los pisos de las estudiantes. Por ejemplo, el día de san Valentín íbamos a cantar a Santa Clara y cenábamos ahí. Era una actividad muy intensa, que nos permitía conocer a muchísimos compañeros de la tuna de otros colegios mayores, de la universidad… Actuábamos en becas y en eventos de otros centros. Intentábamos dejar el pabellón de nuestro colegio mayor bien alto, y por lo que me consta, así era. Aparte de la tuna, que es una cuestión más ociosa, también recuerdo el trofeo rector, e incluso los pequeños grupos que se formaban jugando al ajedrez, que ayudaban a conocer gente. En la tuna, aparte de hacer el ganso, tocaba la guitarra y cantaba.  

  

Sabemos que en su día hubo una pequeña web sobre nuestra tuna, animada por todos vosotros. 

 

Esa web es un tesoro. Es una mini página que estaba en obras permanentemente. Cuando la hicimos, aún estaba empezando internet. Entonces teníamos un compañero, “Peru”, que trabajaba en el centro tecnológico de la Universidad, y para nosotros era algo así como Bill Gates. Tuvimos una vida muy activa durante esos años, que quedó reflejada ahí. Ganamos muchos premios en certámenes: en Granada, Madrid, Toledo… Algunos estuvieron incluso en Francia, en un festival de culturas del mundo. Esos trofeos andarán aún por el colegio mayor. 

 

estudiantes de la tuna con trofeos en el colegio mayor larraona

Tunos en la fiesta de bienvenida de 2022.

 

Nos quedamos con ganas de escuchar de nuevo a los tunos, ¿es posible un reencuentro el día de la celebración de nuestro cincuentenario? 

 

¡Por supuesto! El día 22 vamos a ir veintitantos con nuestros trajes y guitarras. En total somos muchos más de los que vamos a venir, pero no está mal como número, que ya muchos peinamos canas. ¡Alguno tendrá que mirar si le cabe el traje de antaño! 

 

¡Qué ganas de que veros a todos! 

 

Tenemos muchísimas ganas del aniversario. En concreto, tengo muchas ganas de ir a mi antigua habitación, abrir la puerta y verla. Sé que habrá cambiado, pero tengo ganas de revivir esa sensación. Recuerdo cuando me marché del colegio mayor, esa impresión de primera mudanza, de que me llevo las cosas físicas pero me dejo todos los buenos ratos que he pasado en la habitación, aunque también ha habido malos, como las noches de estudio previas a un examen. Quiero ver cómo está ahora, cómo han cambiado las personas en la recepción. Recuerdo con mucho cariño a Filo, Mª Ángeles, Tere, Javier, a José, el cocinero… Algunos se quejaban, pero yo creo que siempre hemos comido maravillosamente bien. Son sensaciones que tengo ganas de recuperar. Creo que nunca hemos dejado de formar parte del Colegio Mayor, siempre lo hemos llevado en el corazón. Y por supuesto, tengo ganas de coincidir en la celebración con muchos amigos y antiguos colegiales.  

 

tuna del colegio mayor larraona en el ayuntamiento de palma de mallorca

Tuna en el Ayto. de Palma de Mallorca, 1999.

 

Aparte de esos buenos recuerdos y sensaciones, y de las grandes amistades, ¿qué dirías que te ha aportado pasar por el colegio mayor? 

 

En primer lugar, me dio un sentimiento de pertenencia. A todos nos gusta tenerlo. Ser un colegial de Larraona era un símbolo, una consideración maravillosa. A veces nos llamaban chapones o empollones, pero no importaba. Había gente muy lista y muy buena en muchos sentidos, que luego han desarrollado unos carrerones profesionales. Yo estaba contento de poder compartir espacio y convivencia con gente brillante. De entre mis amigos de la tuna hay médicos que son eminencias… Y pensar que he tenido la oportunidad de jugar a la pocha o de tomar una cerveza con ellos. También hay abogados muy reputados o muy buenos empresarios. Por encima de todo, sabes que todos son magníficas personas, que en cualquier momento te puedes juntar a echarte un café como hace veinticinco años.  

 

Magníficas personas, y cada una diferente de la otra.  

 

Éramos muy distintos; doscientos en el colegio mayor, cada uno de su padre y de su madre. Eso nos enseñó a amoldarnos, a ser capaz de tratar y estar a gusto con todos, ya fueran de diferentes zonas geográficas, tendencias políticas o convicciones religiosas. El simple hecho de que a veces se llenara la mesa y nos tocara comer con gente distinta (con gente del pasillo, o con alguien de Humanidades, o de Medicina…) nos ayudaba a adaptarnos y relacionarnos con todos. Desde una base de valores sólida y común (de respeto y consideración hacia el otro), Larraona te aportaba esa diversidad que aprendías a interiorizar. Luego esa flexibilidad es muy útil, la vida te pone en muchos bretes.  

 

amigos de la tuna con guitarras y comida en un piso de pamplona

Reencuentro de tunos en Pamplona, 2018

 

En la celebración del aniversario, coincidiréis antiguos colegiales y colegiales actuales. ¿Qué les dirías a los estudiantes de hoy en día? 

 

La época universitaria es un tiempo fantástico. Les diría que lo aprovechen, que lo disfruten, que se esfuercen por pasar por el colegio mayor y aportar algo, que dejen parte de sí mismos ahí y se llevarán algo mucho más grande, que merece la pena. Es como dicen, pasa tú por la vida y no que la vida pase por ti. Que participen en las actividades y aprovechen para conocer a gente fantástica, para generar una pequeña familia. No van a ser conscientes de todo lo que se llevan, ¡que no dejen de disfrutar ni un minuto! 

 

Muchas gracias, Íñigo, por tu tiempo y tu cariño. ¡Nos vemos muy pronto! 

 

cd con canciones de la tuna del colegio mayor larraona