Foto blanco y negro colegiales Larraona

50 años de historia en los colegios de los Claretianos

FORMULARIO ALUMNI

 

Corría el año 1970 cuando los Misioneros Claretianos inauguraron en Pamplona dos colegios con un mismo proyecto educativo: el Colegio de enseñanza escolar y el Colegio Mayor para estudiantes universitarios. Una aventura que toma el nombre del claretiano y primer cardenal navarro Arcadio María Larraona Saralegui (1877–1973) y que alcanza ya los 50 años de andadura, fiel a su misión educativa y evangelizadora.

 

 

En concreto, fue el 1 de octubre cuando la residencia abrió sus puertas para acoger a los estudiantes que buscaban alojamiento para el curso académico 1970-1971. Unos años más tarde, el 15 de febrero de 1977, fue reconocida por orden ministerial con el título de Colegio Mayor adscrito a la Universidad de Navarra.

 

 

Desde entonces, se calcula que unos 5.000 estudiantes han pasado por las instalaciones del Colegio Mayor, viviendo una experiencia universitaria plena, acompañados por los Misioneros Claretianos. El 25 de octubre de 1992, Misioneros y colegiales fueron a Roma para asistir a la beatificación que realizó el papa Juan Pablo II a los mártires de Barbastro, un grupo de 51 religiosos y seminaristas claretianos que fueron fusilados en 1936. Tres años más tarde, en 1995 se celebraba el 25º aniversario de la fundación del Colegio, motivo de fiesta para toda la comunidad colegial.

 

 

Aunque la estructura del edificio no ha cambiado, las instalaciones se han ido modernizando, adaptándose a cada tiempo. En el curso académico 2003-2004 se estrenaba el polideportivo Larraona, lo que ampliaba la oferta deportiva a los estudiantes. En 2017 llevábamos a cabo la reforma del comedor y en 2018 se acondicionó la nueva cafetería y zona de ocio. En este mismo año acometimos una reforma de la entrada y otros espacios para la creación de nuevas y modernizadas salas de trabajo, que facilitan el estudio en equipo o el apoyo académico. Y desde el año pasado estamos realizando el plan de remodelación de las habitaciones.

 

 

A partir de 2016, y en sintonía con otras actividades de los Misioneros Claretianos, al título oficial del Colegio Mayor Larraona se le añadió el nombre de Claret, por ser el fundador de la Congregación y tronco común de todas nuestras plataformas educativas y evangelizadoras. Unido al nombre se adoptó un nuevo logotipo, que compartimos con todas nuestras obras misioneras de la región.

 

 

Durante esta cincuentena, el Colegio ha sabido conservar su esencia y su misión: la formación humana, cultural y científica de los colegiales, así como una convivencia grata y educativa, enmarcada bajo el lema “Libertad responsable”. Muestra de esta misión educativa y de convivencia son todas las actividades comunitarias que se han realizado: visita a los presos desde que se inauguró el Colegio; Trofeo Rector de la Universidad de Navarra y diversos  campeonatos deportivos externos e intracolegiales; talleres académicos y sociales; venta de comercio justo, visitas a la residencia de ancianos de la Misericordia, voluntariado con la asociación ANFAS, etc.

Larraona ha estado siempre pegado a la realidad de la sociedad, no solo a través del voluntariado, sino también mediante los encuentros que ha organizado con distintas personalidades del ámbito político, social, económico, cultural y deportivo. Por el Colegio han pasado todos los presidentes del Gobierno de Navarra desde el inicio de la Democracia y todos los alcaldes de Pamplona, además de numerosos políticos de distintos partidos. También han venido a visitarnos y conversar con nosotros filósofos o deportistas. El Colegio ha contado con innumerables visitas que han contribuido a ese debate constante y abierto a la sociedad, propio del espíritu universitario y de la vida en el Colegio.

 

 

Un Colegio Mayor, que en sus 50 años de vida ha generado un sentido de pertenencia que no entiende de edades. Es un vínculo que se ha ido transmitiendo de boca en boca, de padres a hijos ―e incluso, tras cinco décadas de existencia― de abuelos a nietos. Todos los excolegiales sabéis que tenéis las puertas de Larraona abiertas de par en par: y sois muchos los que aprovecháis cada vez que regresáis a Pamplona para saludar y recordar. Por eso, en este 50 aniversario queremos aprovechar para mirar al pasado y al futuro junto a todos vosotros, los Alumni del Colegio Mayor Larraona y festejar este gran acontecimiento mediante el formato que mejor se adapte a las circunstancias actuales, teniendo en cuenta que la salud y la seguridad son una preocupación primordial de todo el equipo directivo.

 

 

Por este motivo, la celebración que estaba prevista el fin de semana del 26 y 27 de septiembre queda aplazada sine die, por lo que se verá la mejor manera de realizarla durante el curso académico 2020-2021. Os animamos a compartir con nosotros vuestros datos de contacto, a través del formulario que encontrarás bajo estas líneas, para que os podamos mantener al tanto de las actividades que realicemos y podamos celebrar juntos esta misión educativa y de convivencia que cumple con orgullo sus 50 años. Y también os agradeceríamos infinito que nos enviéis vuestros recuerdos y fotografías adjuntos en el mismo formulario. Así podremos escribir entre todos nuestra historia basándola en vuestras experiencias personales, académicas y profesionales. ¡No lo pienses más, estamos esperando tener noticias tuyas!

 

 

Retomemos el contacto

Estudiantes confinados en colegio mayor

El confinamiento en el Colegio: una vivencia especial

Distintos motivos han llevado a 10 colegiales a vivir el confinamiento entre las paredes de nuestro Colegio. Han sido semanas de estrecha convivencia, de estudio, pero también de disfrute y de redescubrimiento. Aunque algunos se han ido marchando a lo largo de los días, la mayoría de este grupo se ha quedado hasta el final del curso académico. Colegiales que ya suman más de dos meses de compañía mutua y de nuevas amistades, como la de Adolfo y Fernando, quienes se conocieron a raíz de este aislamiento.

A pesar de haber tenido la oportunidad de volver a Bolivia, su país natal, Adolfo Moreno no ha querido dejar el lugar que considera su casa en Pamplona. “Hubo un vuelo de repatriaciones el 5 de mayo, pero mi compatriota Freddy y yo decidimos no cogerlo”, comenta. Al principio, su decisión estuvo guiada por la voluntad de proteger a su padre, persona de riesgo, y la preocupación por realizar un vuelo de más de 12 horas, en el que se podía contagiar y “llevar el virus a un país que no tiene las condiciones para atender a los pacientes”. Además, este último mes ha tenido exámenes finales de su segundo año de Comunicación Audiovisual, por lo que no ha creído conveniente coger el vuelo. “En Larraona estoy muy a gusto y centrado en mis prioridades. Creo que acertamos al quedarnos”.

El madrileño Fernando Thomas de Carranza se quedó por varias razones. La primera porque también tiene un familiar que es persona de riesgo, y la segunda, porque él mismo empezó a tener algunos síntomas. También quiso quedarse porque necesitaba sacarse el carnet de conducir y sabía que en Madrid no iba a poder; y, por último, “porque aquí estoy como un rey”. Si quisiese podría haber vuelto ya a su ciudad de origen, pero ha preferido permanecer en Pamplona, al menos hasta acabar los exámenes de primer año de la carrera Filosofía y Letras.

 

 

“Estamos muy bien”, coincide Adolfo. Tienen una terraza “inmensa”, un gimnasio, una mesa de ping pong que les distrae… Hace poco pudieron salir unos cuantos al conocido bar “Cañas” a tomarse una cerveza. “Todo esto ha hecho que la cuarentena sea mucho más leve. Los días pasan muy rápido aquí”, continúa. Cumplir con las medidas de higiene pertinentes (lavado de manos, gel desinfectante en la entrada, etc.) no les ha impedido disfrutar de la compañía que se brindan unos a otros e incluso de una buena comida. Nacho, el jefe de cocina, les ha estado preparando platos típicos de sus países para que se sientan aún más en el hogar: comida peruana, venezolana… “Me siento un privilegiado”, confiesa.

“Al principio fue un poco raro, nadie sabía qué iba a pasar, pero después de la primera semana todo ha ido sobre ruedas, tenemos una dinámica bastante establecida”, comenta Fernando. “En el Colegio Mayor están preparando el curso que viene con protocolos que les han enviado desde la Universidad”. Los colegiales han sido trasladados al primer piso para ir cerrando el resto de plantas con habitaciones, “ahora estamos más juntos”, dice Adolfo.

Lejos de estar restringidas, ha sido un tiempo de aprovechar al máximo las instalaciones. “Antes de la pandemia nunca bajaba a la sala de música. Por mi carrera, también voy a la mediateca a ver películas, ya sea como tarea o por gusto”, explica Adolfo. Eso sí, su rincón favorito sigue siendo su cuarto, con sus fotos, su cámara, su trípode, su lámpara… “Larraona es mi única casa en España, vivo aquí prácticamente 8 meses del año”.

Por su parte, Fernando ha aprovechado para leer y escribir. “Al final te obligas a hacer cosas”. La terraza se ha convertido en su lugar preferido: un espacio al aire libre. Ahí es donde realiza su lectura, toma un café, se despeja… También es ahí, confiesa Adolfo, donde se han reunido alguna vez para organizar una pequeña fiesta entre ellos.

 

 

Porque no solo han redescubierto las partes del Colegio, sino también a las personas que habitan en él. “El personal ha estado muy atento siempre, están todo el rato preguntando cómo estamos. Y no solo eso, también siento que están charlando y abriéndose a nosotros”, afirma Adolfo. “El compromiso de Larraona es espectacular. Están súper preocupados y súper atentos”, dice Fernando. Hubo una semana en la que parecía que él tenía el virus y estuvo aislado en su cuarto. Todos los días subdirección le subía la comida le subía la comida y le preguntaba si estaba bien. “Estamos como reyes”, repite Fernando.

En cuanto a los colegiales, ambos afirman que tras esta experiencia se conocen más. “Gracias al confinamiento he conocido a Fernando y a Matías (estudiante de Perú). Antes nos conocíamos de vista, nos saludábamos, pero no nos preguntábamos qué tal está la familia o cómo te fue el examen”, dice Adolfo. “Yo solamente conocía bien a uno de los que se han quedado, pero he acabado conociendo a todo el mundo y me llevo muy bien con todos ellos. Hemos hecho piña entre nosotros”, conviene Fernando.

 

 

En resumen, esta experiencia ha permitido a un pequeño grupo de colegiales convivir de una manera más intensa, siempre dentro de esa vida en el Colegio que tanto aprecian. Fernando concluye: “A mí me ha ido super bien este año. Te dan la libertad que necesitas con 18 años, y ya sé que es lo que dice el slogan, pero es verdad: libertad de manera responsable. Libertad dentro de un orden. Eso me ha permitido centrarme en mis estudios, hacer todo a mi manera… Pero también hacer piña, entrar de verdad en el espíritu universitario. Si hubiera ido a piso habría conocido a 3 o 4 personas y no a los 200 chavales que están en la residencia”.