un estudiante de medicina sentado en el hall del colegio mayor larraona

JOICE, Medicina, deporte y más – Hablamos con Pablo Nieto

El antiguo colegial Pablo Nieto Pérez es estudiante de 5º de Medicina en la Universidad de Navarra y miembro del comité organizador del congreso JOICE (Jornadas Interactivas de Cirugía de Estudiantes). Con motivo de estas jornadas, que se celebrarán el 9, 10 y 11 de marzo, el pasado 25 de noviembre tuvo lugar un primer encuentro en el Salón de Actos del Colegio Mayor Larraona. Consistió en una charla con sorteo benéfico impartida por el Dr. Juan José López Martínez. Hemos entrevistado a Pablo para saber cómo fue el evento y de qué trata el congreso. También hablamos sobre deporte, medicina preventiva, habilidades de un universitario, sus recuerdos como colegial…

 

cartel congreso de cirugía

 

Pablo, ¿en qué consiste el congreso JOICE?

Son unas jornadas para estudiantes de Medicina en las que se organizan multitud de ponencias, charlas y talleres prácticos para acercar la cirugía a los futuros médicos. En la carrera se estudia mucho la parte académica, pero la práctica de cirugía tal vez no se hace tanto. El primer objetivo es que los participantes disfruten con la cirugía, y el segundo, que les ayude de cara a elegir una especialidad, que puedan descubrir si esa es su vocación.

 

¿Y qué tipo de actividades pueden encontrar los alumnos en estas jornadas?

En otras ediciones ha habido una simulación de un accidente, talleres de sutura, el seguimiento de una cirugía en directo, un taller de cómo hacer una traqueotomía con un bolígrafo… Queremos que los estudiantes toquen. Y, por supuesto, hay muchas charlas con especialistas de renombre. El punto base es la cirugía, ya sea general, oftalmológica, cardiaca, etc.

 

Seguir el programa requerirá unos mínimos conocimientos médicos.

Sí, el congreso es para estudiantes a partir del tercer año del grado de Medicina, porque las ponencias pueden ser muy técnicas. Pero la primera charla que ha servido como adelanto al congreso ha sido diferente, porque estaba abierta al público general. Queríamos dar a conocer el congreso y lo que puede aportar. Acudieron unas doscientas personas al Salón de Actos del Colegio Mayor Larraona para escuchar al Dr. Juan José López Martínez. Fue muy ameno, había mucha gente que no era de Medicina y se fue a casa con las ideas claras.

 

un doctor y el director del colegio mayor larraona

 

El Dr. López Martínez es especialista en traumatología infantil, miembro de la Sociedad Española de Ortopedia Pediátrica y de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología, y es conocido por el público, sobre todo, por ser el médico del tenista Carlos Alcaraz. 

El tenis es un deporte muy sacrificado y muy físico, con muchas lesiones. Al final él como médico ha tenido que estar muy pendiente de asegurar que Alcaraz pudiera seguir en ciertos momentos. El doctor sacaba matrículas en la universidad y ha sido siempre un apasionado del deporte.

 

¿Qué destacarías de la charla que impartió?

Fue una muy buena ponencia. Nos dio su punto de vista de médico a nivel de élite del mundo deportivo. Esto nos inspira a los estudiantes a ver qué podemos alcanzar como médicos y como profesionales, porque nos dio consejos para todos los que asistimos. Sobre todo, formuló las preguntas para que pensásemos qué es importante para nosotros y cómo dedicarle el tiempo necesario. Él es padre de tres hijos y nos contó cómo lo compagina con su vida profesional. Empezó explicando su trayectoria, cómo ha llegado hasta donde está ahora. Dibujó un diagrama en el que explicaba cómo distribuía el tiempo al principio de su carrera y ahora. Al principio era todo para el trabajo y menos para la familia y los amigos, pero ahora dedica más tiempo a la vida personal. Lo que nos transmitió es que cada uno debe encontrar el equilibrio entre todos los segmentos.

 

Este equilibrio puede ayudar a llevar una vida más saludable.

Dijo que hay que tener una medicina mucho más preventiva, que lo mejor es no ponerse malo. Vivimos en un mundo muy tecnológico y sedentario, en el que necesitamos hacer deporte con regularidad y prestar atención a uno mismo: la alimentación, el ejercicio, el cuidado mental, la relación social… son la mejor medicina preventiva. Esto es importante sobre todo para los estudiantes de Medicina, ya que puede haber mucho estrés y competitividad en la carrera. Yo, por ejemplo, en exámenes suelo dejar el deporte a un lado, y creo que es importante mantener la vida deportiva.

 

¿Qué deporte practicas?

Me gusta mucho el pádel y he jugado toda la vida al baloncesto. También he hecho natación y voy al gimnasio. En el Colegio Mayor iba al Polideportivo Larraona y jugaba muchas pachangas con los colegiales; se potencia mucho el deporte, también con la competición interpasillos, incluso organizamos una competición de pádel. Cuando estaba en el consejo colegial intentamos formar un club de running para salir a correr, pero al final con la pandemia no pudimos hacerlo. Las instalaciones deportivas del Colegio Mayor y de la universidad facilitan la actividad deportiva.

 

un doctor da una charla a estudiantes universitarios en el Colegio Mayor Larraona en Pamplona

 

Además del deporte, en la etapa universitaria también se ‘entrenan’ otros valores. La mitad de lo recaudado con las entradas de la charla se destinó al proyecto Vencer Leucemia, de la Fundación Jiménez Díaz, que investiga para curar la leucemia mieloide aguda.

Somos estudiantes y en la Universidad de Navarra y en el Colegio Mayor Larraona lo de ayudar a los demás está muy presente. Al final de la charla se realizó un sorteo para financiar la organización del propio congreso y para contribuir con este instituto de investigación.

 

¿Qué habilidades necesita un estudiante para realizar estas labores de organización del evento? 

Sobre todo, hay que ser valiente y no tener miedo a mandar correos para hablar con invitados y patrocinadores, hay que tener la mente abierta. Del Dr. López Martínez teníamos el contacto de una compañera, y fue muy amable y cercano. Estas habilidades se pueden aprender. Yo soy sociable, no tengo problemas en hablar o mandar un correo, pero también lo he entrenado. En el colegio hacía teatro, lo que me quitó el miedo a estar solo delante del público y en primero de universidad hice un curso de cómo hablar en público con eficacia. Dentro de Larraona también lo trabajé mucho, con el tema de los Think&Beer y las charlas, siendo miembro del consejo colegial primero y, después, decano de colegiales.  Ahora estoy en muchos voluntariados, lo que me ayuda a cambiar de ambientes y a salir de mi zona de confort.

 

¿Y cómo se puede trasladar esto a la Medicina?

El médico también tiene que ser un buen comunicador, tiene que saber adaptarse a las circunstancias de cada paciente y también, saber dar malas noticias. En la universidad trabajamos mucho eso. Por eso me gusta la consulta, porque requiere tratar con el paciente, aunque también me atrae el quirófano.

 

Entonces, ¿por qué especialidad médica te inclinas?

Me llaman la atención otorrino y urología porque son muy polifacéticas, tocan diferentes ámbitos, y son médico-quirúrgicas: puedes tanto ver al paciente como operarle. También me gusta pediatría, por el cuidado de los niños. Quizá podría ser otorrino especializado en niños… Aún estoy en quinto curso así que tengo tiempo para pensar.

 

estudiantes con médico en el salón de actos del Colegio Mayor Larraona

 

La mitad de la carrera, los tres primeros años, los has pasado como colegial de Larraona. ¿Qué sientes cuando vuelves aquí?

Me vienen a la mente muy buenos recuerdos, que guardo con mucho cariño. Por desgracia el segundo año solo duró medio, por el confinamiento general de marzo de 2020, y el tercer año fue un año un poco duro, con las secuelas del covid y algún confinamiento en las habitaciones. Pero tuve suerte de vivir el primer tiempo con normalidad y puedo decir que viví plenamente todo.

 

Llegaste desde Santander sin conocer a nadie y te encontraste con doscientos chicos como tú. ¿Qué te llevas de tus compañeros de aquí?

Mis amigos de Larraona son casi como mi familia. Los médicos tendemos a juntarnos con otros médicos, pero aquí no, hay doscientas personas de muchas carreras. Me ha permitido conocer a gente de otras especialidades. Además, la cercanía del equipo directivo y del resto del personal era espectacular. Y la figura de los veteranos es una pieza fundamental, lo mejor que puedes tener, porque son personas que han pasado por lo mismo que tú. En mi familia había cosas con las que no me podían ayudar, porque no son médicos, pero aquí los veteranos de la carrera te podían aconsejar sobre qué optativa escoger, dónde hacer las prácticas…Y también sobre la vida en general. Ahora me sigo llevando con ellos, a pesar de que nos encontremos en sitios distintos. Siempre he estado muy bien aquí, y la verdad es que estoy muy contento de haberlo vivido y de recordarlo cada vez que vuelvo.

 

Muchas gracias, Pablo, ¡siempre tendrás nuestras puertas abiertas! Te deseamos mucho éxito en tus estudios y en la celebración de este congreso.

tres estudiantes del club de juego de rol de dragones y mazmorras

“Pensaba que el rol era de frikis” – Entrevista a tres integrantes del club de rol

Los domingos por la noche, al menos media docena de colegiales se reúne para adentrarse en caminos insospechados y aventuras insólitas. Juegan a la última edición de Dragones y Mazmorras, el mítico juego de los años 80 que sigue enganchando a miles de personas hoy en día. Magos, monstruos, amistades, misterios, metarolAdrián Torres (3º de Bioquímica con Negocios y Bioinformática), Enrique Cáceres (3º de Química y Bioquímica) y Jesús del Moral (2º de Medicina), tres participantes y fundadores del club de rol, nos introducen en este fantástico mundo.

 

cartas y material de juego de Dragones y Mazmorras

 

En primer lugar, ¿de qué trata el rol?

 

Enrique (E). Consiste en la utilización de un sistema para organizar el juego; luego viene la historia, dónde se ambienta y con qué personajes. Dragones y Mazmorras ha evolucionado a lo largo del tiempo, ahora está en la quinta edición, y permite que las aventuras sean serias, divertidas, que se desarrollen en el espacio exterior… quien dirige el juego elige. Hay otros juegos como Star Wars que tienen sistemas más sencillos o realistas. Por ejemplo, Pendragón es artúrico, de la mesa redonda. También está Warhammer, Ratas en las paredes (que es de miedo) y muchos más.

Adrián (A). Nosotros hemos escogido Dragones y Mazmorras porque es más fácil de aprender, y tenemos a gente de 1º y de 2º curso. Hay muchos manuales. Personalmente, no me he leído ninguno, pero he jugado mucho. En rol, el sistema tiene unas normas predefinidas, pero la última palabra la tiene el máster, que es la persona que prepara la historia y dirige el trascurso de la partida acorde al mundo que ha creado y a los personajes. La gracia está en la aleatoriedad y variabilidad. En general, en el rol se utilizan los dados y se sabe cómo empieza la partida, pero no cómo va a terminar.

Jesús (J). Ni siquiera los que dirigimos sabemos qué va a pasar. El máster puede decidir montar la historia en base a una ya escrita en el manual o inventarla. A mí me gusta la segunda opción, crear mis propios mundos.

 

ilustración fantástica de dragones y mazmorras y fichas del juego

 

¿Cómo es un mundo de Dragones y Mazmorras? ¿Podéis poner algún ejemplo?

 

A. Dragones y Mazmorras es un juego de fantasía, pero se adapta muy bien a toda historia que alguien quiera crear. Puedes ser un mago y lanzar hechizos, o un guerrero y defender princesas y reinos. O también puedes crear una temática Steampunk con un futuro distópico, que el mundo sea medieval, o que la historia se desarrolle en el mundo real, todo se puede adaptar fácilmente.

E. Para jugar, lo único que se necesita es un manual y unos dados. Y ni siquiera. El manual del jugador lo puedes encontrar en Internet, y los dados se pueden tirar con una aplicación del móvil. Luego hay muchos libros extra: guía para los narradores, guía para crear monstruos, aventuras oficiales ya escritas, libros que describen mundos o continentes ya creados y cómo funciona la magia, las ciudades o los personajes en ellos…

J. El mundo donde se va a desarrollar la historia lo elige el máster, pero el personaje lo crea cada jugador. Esto es para que se sienta identificado, dueño de él. Para crear un personaje primero se elige la raza, luego el trasfondo (de dónde viene) y después la clase: paladín, bardo, clérigo o mago; y las subclases.

 

Con lo cual, existen muchas posibilidades y diferencias entre los personajes.

 

E. Los personajes en las ediciones antiguas tenían los roles establecidos según la clase (ej. mago, paladín). En la más nueva, la historia es aparte y los personajes se definen por los conjuntos de habilidades y no por su clase.

A. Sí, cada elección de atributos te da una serie de capacidades. Además, mediante la actuación, cada uno puede darle un toque personal. Esa es la gracia y la riqueza del rol, que no hay nada definido. Por ejemplo, puedes ser un gran inquisidor que trabaja para un imperio corrupto y puedes ser un pícaro o un paladín o un guerrero; puedes elegir ser malo o jugarlo como una persona que no tiene más remedio que hacer su trabajo.

 

En el Colegio Mayor hay precedentes la organización de partidas de rol, pero ¿cómo surgió la iniciativa de fundar un club?

 

E. Venía de jugar en Canarias y cuando llegué aquí, hace dos años, vi que no tenía forma. Organicé alguna partida, pero vinieron pocas personas. El año pasado Adrián y yo dijimos: “Vamos a hacer un club, a ver si funciona y enganchamos a la gente”. Dimos con todo el grupo de 1º de Medicina. Hasta diciembre lo dirigí yo y el segundo cuatrimestre lo dirigió Adrián. Ese año se incorporó Jesús y estuvo aprendiendo. Y este curso hay dos grupos de rol oficiales, uno dirigido por él y otro por mí. En mi grupo empezamos 7 y ahora hay 4-5 jugadores. Hay que tener en cuenta que lo recomendable suele ser entre 4-6 personas más el máster.

 

estudiantes sentados en una mesa con tablero y juego de rol Dragones y Mazmorras

 

¿Y actualmente cómo os organizáis?

 

J. Yo tengo a 9 jugadores, entre ellos a Adrián y Enrique, así que somos bastantes. Todos están jugando en el mismo mundo, pero unos han cogido el camino del mal y el otro el del bien. No estoy siguiendo ningún manual, es mi mundo y me he inventado todo, los monstruos también. Creo que está bien innovar lo que ya hay en el juego, porque los veteranos han visto mucho. Los monstruos los crea y maneja el narrador, pero no en todas las campañas tiene que haber monstruos o peleas.

A. Enrique y Jesús se alternan para jugar una semana uno y otra otro, y cuando ninguno de los dos puede organizar una partida, monto yo un one shot, que es una aventura que empieza y acaba ese día. El otro día, por ejemplo, robamos un banco. Yo, en general, soy más de misterio que de monstruos. El año pasado hice que los jugadores tuvieran que resolver un asesinato en un barco volador. El final planeado era que salvaran a la población el barco, pero al final los jugadores se acabaron transformando en los malos.

E. Yo juego muy al manual, con las situaciones que podrían pasar y soy bastante fan de todo el material: las aventuras oficiales, las normas básicas, etc. En mi grupo estamos jugando una aventura ya escrita que tiene dos libros, el primero es “El tesoro de la Reina Dragón”. Una secta invoca a una diosa-dragón malvada y los jugadores deben descubrir el culto y ver cómo pueden pararlo; tienen que reunir a aliados e ir a la batalla contra este grupo malvado y un séquito de dragones.

 

¿Qué habilidades o valores se ponen en práctica durante el juego?

 

J. Lo primero, la creatividad. Tienes que tener ideas para resolver retos, para saber cómo actuar ante ciertas situaciones y tomar decisiones complicadas. Además, existe algo que es el metarol, que es cuando como jugador sabes algo que el personaje no debería saber y tienes que actuar como si no lo supieras. Por ejemplo, si sabes que detrás de una puerta hay una trampa, pero tu personaje no lo podría saber, tienes que abrirla, que es lo que haría él. Hay que interpretar el papel. Además, también está el trabajo en equipo. Un buen máster plantea desafíos, puzles, retos, que requieran la participación de todos.

E. Hay algunas normas no escritas en el rol, y una de ellas es que todos somos compañeros. Si una persona quiere ser personaje protagonista y anda todo el rato interrumpiendo a los otros y siendo el centro de atención… Esa actitud no es bienvenida. Tampoco la gente que va al manual y discute cualquier cosa que sea saltarse un poco las normas. O que se va por su cuenta. O la justificación de actos grotescos. Hay límites. Tu libertad termina donde empieza la de los demás. Al final es importante que se divierta todo el mundo, incluido el narrador. Es una forma de evasión de los exámenes y del estrés para mucha gente. Estamos aquí para divertirnos, no para acabar una aventura. Es ver hasta dónde llegamos y ayudar a otros a iniciarse en el juego.

A. El rol tiene que ser un sitio seguro donde nos lo pasemos todos bien. Es importante que todo el mundo esté cómodo. Si alguien no sabe se le enseña a jugar, sobre todo el máster es quien le guía para interpretar su personaje y entrar a actuar. Y el grupo también ayuda. La comunidad de juego de Larraona es un poco caótica, pero muy buena. La gente es muy natural y acoge muy bien. Después de las partidas solemos preguntar a cada uno qué le ha parecido, si le ha gustado, qué le gustaría para próximas ocasiones, etc. También te ayuda a ejercitar muchas habilidades como el manejo de recursos y la paciencia. Tienes unas cosas y se van a gastar. En general, muchas habilidades (por ejemplo, lanzar un hechizo) se recargan después de que el personaje haya dormido en la partida.

 

dos estudiantes jugando a un juego de rol

 

Las partidas suelen durar entre 2h y 4h, siendo 4h lo más habitual. Un buen tiempo de convivencia. ¿Qué destacaríais al respecto?

 

A. Sin duda nos ayuda a conocer a personas nuevas. La pausa para cenar juntos, las charlas y risas, cuando hacemos palomitas, las valoraciones finales… Son muchos momentos, y detrás del personaje siempre se ve a la persona. Cada personaje lleva inevitablemente algo de ese jugador. Y que sea presencial ayuda muchísimo. Yo juego otras partidas online y tengo muchas más ganas cada vez que juego una presencial. La interacción, los gestos… es mucho más real. Además, en nuestro caso es muy cómodo participar, solo tienes que bajar las escaleras. Invito a los demás a que lo prueben, yo creo que el rol es para todo el mundo, si vienes con la disposición adecuada.

J. Yo el año pasado decía: “No me voy a apuntar a esto”. Pensaba que era algo de frikis, de gente que iba disfrazada. Pero no es una frikada, la aventura puede tomar la forma que tú quieras. Un amigo mío era de la misma opinión, se apuntó al club solo por ganar puntos colegiales y ahora pide incluso que organicemos más sesiones, tenía una idea errónea del rol.

 

colegiales de larraona

La experiencia compartida entre generaciones

La experiencia colegial de Larraona lleva más de cinco décadas perviviendo entre las generaciones de estudiantes a las que vamos acompañando. El 22 de octubre de 2022, en la celebración de nuestro cincuentenario, pudimos comprobarlo gracias a los testimonios que dieron cinco colegiales en la mesa redonda que organizamos. A pesar de las diferencias de edad, relatan vivencias que tienen en común nuestros valores y nuestra identidad.

 

cinco hombres de diferentes edades en una mesa redonda para dar su experiencia

 

“Disfrutábamos de un privilegio enorme”

La mesa redonda comenzó con el más veterano de los antiguos colegiales, “Nano”, el primer decano que tuvo Larraona. Fernando Martínez López estrenó el Colegio Mayor en su inauguración, ya que es uno de los estudiantes de la promoción de 1970. Jubilado, pero muy activo, es de Logroño y estudió Farmacia en la Universidad de Navarra. Además de experiencia en la vida, acumula toda una serie de recuerdos y vivencias del Colegio Mayor, incluso antes de que estuviera abierto:

“Vi la primera maqueta del edificio hacia el año 1966-67, antes de empezar la carrera, en la iglesia de San Fermín de Aldapa. La vi y pensé: ‘Algún día estudiaré ahí’. Ahora cuando he entrado por la puerta se han agolpado un montón de recuerdos de mi primer día”.

Fernando venía de hacer el servicio militar. Estudió 1º de carrera en Zaragoza y a partir del segundo año continuó en Pamplona. Recalca el enorme impacto que tuvo para estos alumnos entrar en el Colegio Mayor, entonces Residencia Universitaria Larraona.

 

hombre con un micrófono dando su experiencia

 

“Entre todos sabíamos que disfrutábamos de un privilegio enorme. En Larraona encontramos los medios con los que soñábamos para vivir nuestra vida. Fundamentalmente, compañeros y libertad, algo difícil en aquellos tiempos. Esa capacidad de autoorganización como no habíamos tenido nunca. Y recursos como la biblioteca que aquí encontré, yo nunca había tenido una”.

El veterano cuenta que fue una época difícil, en la que Franco vivía. Recuerda que en Carlos III los chicos caminaban por una acera y las chicas por otra. En esta etapa compleja y en sus años de juventud, señala que la labor del primer director, José Luis Ortiz de Guinea marcó a esta generación: “José Luis nos obligó a ser nosotros mismos”.

 

hombre señala una foto antigua en la que aparece

 

Así lo explica en un comentario que publicó en las redes sociales antes de la celebración del cincuentenario:

“Fuimos toda una generación que nos hicimos juntos (…) Descubrimos la necesidad de la libertad para vivir, y la responsabilidad para compartir la vida. Aprendimos de la experiencia ajena, y sobre todo de la propia, en forma de errores. Descubrimos y forzamos nuestra adaptabilidad a cualquier situación y circunstancia por distinta que fuese. Nos esforzamos en encontrar los problemas del entorno, a veces en sus más nimios detalles, y recorrimos el aprendizaje para resolverlos y desarrollar la capacidad para hacerlo. Empezamos por conocernos a nosotros mismos con honestidad y en profundidad y, entre todos, nos cambiamos lo suficiente para ser hombres sociales con una visión igualitaria proyectada de cada uno al compañero. Dimos los primeros pasos de lo que hoy se llama inteligencia emocional y empatía porque, de alguna forma, en contra de los autoritarismos que impregnaban el país, necesitábamos complicidad para vivir. (…) Al final, de aquel origen, creo que lo más inteligente que hicimos fue descubrir que no lo éramos más que el resto, y arrancar otra sociedad con la misma gente que en silencio esperaba, aquella generación que cambió el país cuando pudo hablar. La lealtad, la generosidad, la honestidad y la solidaridad nos nacieron de forma tan natural como asumimos la responsabilidad que la sociedad nos pidió.

Fue un lujo para toda la comunidad educativa el poder contar con testimonios como el suyo, y también para él, volver al sitio que supuso un antes y un después en el camino de su vida. “Tenía muchas ganas de volver. Es una enorme satisfacción”.

 

hombre dando su experiencia

 

“Aprender a convivir fue el germen de lo que luego llamamos democracia”

Fernando coincidió en el tiempo con el también logroñés Ignacio Granado Hijelmo, que entró un año más tarde que él, en 1971. Estudió y se doctoró en Derecho y Derecho Canónico y aunque está jubilado, también permanece muy activo. Ha ocupado distintos cargos jurídicos en su comunidad autónoma, entre ellos, presidente del Consejo Consultivo de la Rioja.

“Las experiencias son siempre personales”, empezó aclarando. “Yo entré en 1º y por aquel entonces estaba muy influido por el existencialismo, había sido el mayo francés y entre mis lecturas estaba Sartre y otros autores, era lo que se llevaba. Recuerdo que estaba problematizado mentalmente, haciéndome las preguntas de quién soy, de dónde vengo y a dónde voy. Entonces, cuando llegué aquí, José Luis me abrazó y me dio la bienvenida. Qué naturalidad, pensé. Aquí hay sencillez. Empezaron a desvanecerse esas cuestiones problemáticas con cosas tan naturales como el sentido de la amistad. Necesitaba paz interior y aquí la encontré, dentro del follón que había. Era un ambiente natural”, insiste.

 

director y estudiantes de las primeras promociones del colegio mayor

 

También comenta que empezó a acudir diariamente a la eucaristía: “José Luis no imponía nada, pero proponía, fundamental para el verdadero cristianismo. Iba casi todos los días porque no era obligatorio, era como muy natural”.

Recuerda un ciclo de teología que lo impresionó y, en general, la diversidad de puntos de vista. “Es apasionante ver que hay diferentes formas de ver el mismo fenómeno. Aprender a convivir fue el germen de lo que luego llamamos democracia. Es ese ambiente de libertad, lo de la responsabilidad era algo que solo decía José Luis”, comenta entre risas.

Ignacio era aplicado en los estudios, y se acuerda también de los ratos en la biblioteca, de cuando compartían apuntes y se ayudaban unos a otros. “La relación intergeneracional entre alumnos de distintos cursos era muy rica”. Estos lazos se formaban a través del encuentro informal, pero también en actividades organizadas.

El claretiano Oroz les mandó apuntarse a alguna iniciativa y él eligió el club de música. Descubrió grandes autores y discos que aún conservamos y que los chicos disfrutaban a todo volumen, ya que la sala está insonorizada. “El tocadiscos era magnífico”.

 

periodista sonriendo en el salón de actos del colegio mayor

 

“Voy con orgullo diciendo que pertenezco a Larraona”

Aunque el periodista aragonés Carlos Larroy era el encargado de moderar el debate, aprovechó para compartir brevemente su experiencia, por petición del público. Entró en 2009 y durante su estancia con nosotros, hasta 2012, se encargó de rescatar aquel magnífico tocadiscos del que hablaba Fernando.

“Hubo una época en la que los vinilos estaban desapareciendo. Ahora han vuelto por el rollo vintage, pero entonces esa sala de la mediateca estaba abandonada. Con mi grupo de amigos, nos encargamos de restaurarla”.

 

colegiales y dirección del colegio mayor larraona

 

Aparte de la música, Carlos no olvida la iniciación profesional que el Colegio Mayor supuso para él: “Montamos charlas con políticos. Han pasado diez años, pero ¡cómo pasa el tiempo! Entonces no existían Podemos, invitamos a Rosa Díez cuando estaba UPyD… Me acuerdo de estar en este mismo lugar con diecinueve años, muerto de miedo, con mi compañero Pablo Vega. Mismas luces, mismas cortinas, no han cambiado. Después de cada encuentro subía a mi habitación y escribía corriendo el artículo para mandarlo al día siguiente a Diario de Noticias. Esto era lo máximo”.

Sin duda, la experiencia colegial ha quedado grabada en él: “Aparecí aquí y mi vida cambió completamente. Me acuerdo entrar y decir: ‘¿Qué es esto? ¡Qué maravilla!’. Encontré una pluralidad y un compañerismo brutal. Voy con orgullo diciendo que pertenezco a Larraona.

 

hombre contento explicando su experiencia en el salón de actos del colegio mayor larraona

 

“Vine aquí y lo que vi fue libertad”

Al contrario que Carlos, Jorge García-Marina del Olmo, dice que no empezó con tan buen pie en nuestro Colegio Mayor. “Yo quería ser entrenador de baloncesto y cuando entré, en 1991, en mi primer encuentro con el director Patxi Muguerza me dijo claramente: ‘No, tú has venido aquí a estudiar’.

Se licenció en Ciencias de la Información y esto no le impidió disfrutar de la experiencia colegial. Tanto es así, que incluso revela que ahora cada cierto tiempo, su sueño recurrente es que vive aquí, en Larraona, con su mujer y sus hijos.

“He estado en muchas ciudades y países, pero los cinco años que permanecí aquí han marcado mi vida. Entonces yo no había salido de casa, y aquí conocí a una España diversa, plural.”

Natural de Valladolid, confiesa que su “gran descubrimiento” fueron los gallegos, “una gente extraordinaria”.

 

dos hombres se saludan alegres

 

Lo hemos pasado muy bien y hemos aprendido mucho. Recuerdo con mucho cariño a Javi, que nos enseñó muchísimo. Cuando volvíamos por la noche nos quedábamos hablando con él hasta las tantas. También me acuerdo de las charlas del Dr. Madoz, las pelis, los encuentros con políticos…”

Fueron muchas vivencias buenas, no exentas de momentos complicados. Mencionó que vivieron el secuestro del padre de un colegial. “Eran los años 90 y fueron convulsos en Pamplona”.

A modo de resumen, Jorge destaca la libertad que encontró y el aprendizaje que supuso para él:

“Me parece muy interesante el concepto de libertad. Vine aquí y lo que vi fue libertad. En cuanto a la responsabilidad, veía a los de 6º de Medicina y me parecían mis padres, unos señores responsables que estaban esperando en la puerta antes de que empezara el turno de la comida. Eso me impresionaba”

Maravillado” y “encantado”, por estar aquí, al final de su exposición le recuerdan que sí llegó a ser entrenador de baloncesto aquí, y que ganaron a los colegiales de Belagua en una final.

 

estudiante de medicina dando su experiencia

 

“Aprender de la gente nueva enriquece”

Javier Calvo Serrano es el actual decano de colegiales. Sevillano, estudia 6º de Medicina y lleva aquí desde 2017.

“Yo también cuando estaba en 4º curso había un grupo de colegiales de último año a los que llamábamos los padres de la Medicina. Espero que a quien me vea el día de hoy yo no le imponga tanto”, ríe.

Está agradecido por estos años, aunque reconoce que también se han vivido momentos complicados por la pandemia.

“Ha sido una época difícil. El Colegio Mayor es plural, y había quien quería salir de fiesta o estudiar y con las restricciones y el toque de queda estábamos más limitados. Ha tenido sus más y sus menos, pero al final nos hemos esforzado por mantener el espíritu de compañerismo y amistad, y hemos aprendido a no tirarnos los trastos a la cabeza”.

 

estudiante proclamando una lectura en la misa

 

De esta etapa, destaca todo lo que se lleva a nivel personal:

Enriquece tanto el hecho de estar con gente tan diferente… Te levantas por la mañana con otros doscientos chicos y puedes hablar con cualquiera. Mis padres habían estado en un colegio mayor y por eso yo vine lanzado. Siempre me habían dicho que esos años fueron los mejores de sus vidas y yo puedo decir lo mismo. Incluso los compañeros que se han ido ya, cuando voy a verles me dicen: ‘Qué tiempos en Larra’.”

 

público riéndose

jornadas bienvenida 2022-2023

Tiempo de Bienvenida

Nuestros colegiales llegaron a Pamplona para el nuevo curso entre los días 28 y 29 de agosto. Y desde entonces, ¡no hemos parado! Están siendo días intensos de bienvenida, convivencia y acogida.

 

Jornadas de Acogida

 

Esos primeros dos días, estuvimos con las familias, tuvimos ocasión de contarles cómo será el curso y de hablar con ellos distendidamente en los pasillos y a la hora del café. Los colegiales más veteranos contribuyeron a enseñar por turnos nuestras instalaciones y empezamos con las primeras actividades que les permiten conocerse entre sí y familiarizarse con su nueva vida en Pamplona. Las Olimpiadas de Bienvenida son muy valiosas en estos días de acogida, puesto que a través de ellas rompemos el hielo y empiezan a establecer lazos personales. Los torneos de ping-pong, ajedrez, basket, fútbol … nos permitieron relajarnos y disfrutar.

 

 

 Jornadas de Bienvenida

 

El fin de semana siguiente, sábado 3 y domingo 4 de septiembre, seguimos a tope con las dinámicas de convivencia y socialización, además de tener sesiones más formales para conocer bien el proyecto educativo y las normas de convivencia.

 

En la reunión inicial, hablamos de las distintas líneas de acción que tendremos para conseguir la mejor experiencia posible de la vida del colegial en Larraona, entroncadas en nuestros valores y las necesidades que los estudiantes tienen en su realidad cotidiana. Así, empezaron a familiarizarse con las distintas actividades que se organizarán a lo largo del año, muchas promovidas y gestionadas por ellos mismos, donde su participación e iniciativa son una constante de nuestra historia colegial. Además, hablamos de líneas importantes de trabajo como el acompañamiento, el seguimiento académico, el voluntariado y la pastoral.

 

A partir de ahí pudieron elegir el finde que más les encajaba. Los que eligieron el plan Body Challenge, se emplearon a fondo en los distintos partidos de basket 3×3, futbito, balonmano… Y los que prefirieron el Brain Challenge, se estrenaron en los juegos de rol, realizados a petición de algunos de ellos; y participaron también en el teatro participativo para abordar la gestión emocional de la nueva etapa que emprenden.

 

juegos de rol

 

De una forma implícita, ambos itinerarios permitieron “generar interrelaciones y fomentar la cohesión de grupo de una manera informal”, según explica Juan Gallego, director del Colegio Mayor Larraona. “Es una dinámica de convivencia y conocimiento que se trabajará de manera organizada, y también mediante el trato directo y espontáneo, a lo largo de todo el año, bajo la guía y el trabajo constante del equipo directivo con los colegiales”.

 

Llegado el domingo, las dinámicas para conocernos y conocer nuestro entorno siguieron in crescendo. Tuvimos eucaristía, y también nuestra primera salida con la visita a Pamplona, para que conozcan la historia y el paisaje de la ciudad, especialmente del Casco Antiguo. La Barbacoa estaba llena de caras satisfechas. Las fotos de los recién llegados lo dicen todo. Los reencuentros y las nuevas amistades, la convivencia y la conversación de estos primeros días son experiencias muy vivas e imprescindibles.

 

visita Pamplona

 

barbacoa

 

Para acabar la jornada tuvimos el inicio del torneo interpasillos de fútbol. Esta es una experiencia que dará mucho que hablar a lo largo del año. Lo iremos contando.

 

Sesiones por carreras

 

Seguimos nuestra programación de acogida con las reuniones por grados con los veteranos consejeros. Como siempre intensas y generadoras de nuevas relaciones de carácter más profesional. Forman parte de nuestro proyecto de seguimiento académico. A partir de estos encuentros, surgen grupos de trabajo y relaciones de mentorización que enriquecen la vida colegial y universitaria.

 

sesiones por carreras

 

Del tiempo de Bienvenida a los tiempos del curso académico

 

Y así van pasando los días hasta llegar a la Fiesta de Bienvenida de nuestros colegiales. Una eucaristía, un homenaje de los veteranos a los nuevos, cena y fiesta. Es el broche final a este tiempo de bienvenida desde que llegaron los primeros colegiales a Pamplona, en el que empezamos a conocernos y a sentar las bases del curso que vamos a compartir. Es importante que todos estemos receptivos y seamos constructivos en el viaje que emprendemos juntos. Con esta celebración pasaremos del tiempo de bienvenida a los otros tiempos del curso académico: el estudio, la convivencia cotidiana, el acompañamiento, la vida social, el deporte… ¡Vamos allá!

fachada del colegio mayor larraona en pamplona

Adiós al curso 2021-2022

Los meses de mayo y junio son de despedidas. Poco a poco va acabando el curso, y los colegiales se marchan a casa, con la satisfacción de haber completado el año académico y las ganas de disfrutar de los planes de verano y de un descanso merecido.  En esta época, el ritmo lo marcan las fechas de cada prueba; los peldaños de una escalera que parece infinita, pero que acaba más pronto de lo que los estudiantes imaginan. Así ha pasado el curso 2021-2022, rápido si echamos la vista atrás, aunque intenso y lleno de buenas vivencias. Para despedirlo, el pasado sábado 14 de mayo organizamos una barbacoa en el patio del Colegio Claret Larraona. 

 

pan y txistorra

 

BBQ y más txapelas para nuestros campeones 

El momento de la comida fue un bonito rato de convivencia, y la ocasión para coger energías para el estudio, y no solo calóricas. Las risas, el humor y la buena conversación también ayudan a desconectar y a retomar el trabajo con más ganas. Además de sabrosas proteínas (txistorra, pancetas, hamburguesa…), los colegiales recibieron una dosis de vitamina D, gracias al sol que salió ese día y que nos ha alegrado con su calor desde entonces.  

 

estudiantes comiendo en una mesa alargada

 

Aprovechamos el ambiente festivo del encuentro para hacer entrega de los premios de los torneos deportivos que faltaban: el Interregiones de fútbol 11, la ‘Copa primavera’ de fútbol sala, el torneo de FIFA 2022 y el de dardos. Los estudiantes premiados recibieron sus txapelas de campeón, un recuerdo de valor inestimable para un ‘estudiante larraono’. Los ganadores fueron:  

Interregiones de fútbol 11: Alejandro Otaño, Javier Bistué, Charly Herrerías, Nico Herrerías, Borja Ibarzábal, Ignacio Domingo, Álvaro Fernández de Betoño, Luis González Ibarrolaza, Joeseba Uriarte, Miquel Bajardi y Diego Capa   

Copa primavera de fútbol 7: Rafael Baena, Nicolas Montón, Javier Sánchez Destar, Diego Grávalos, Pedro Arrieta, y Miñana e Íñigo Pérez 

FIFA 2022: Íñigo Pérez Rodríguez y Manuel Javier Sabrás Martínez 

Dardos: Sergio Garrido Villa 

 

grupo de estudiantes premiados con txapela

 

No es un adiós, es un hasta luego  

Tenemos el gusto de poder saludar a algunos padres que vienen a buscar a sus hijos a Pamplona, aunque la mayoría de colegiales se marcha por su cuenta; cada uno cargado con su equipaje y con las miles de experiencias vividas durante estos nueve meses. En Larraona guardamos algunas de sus pertenencias de las habitaciones hasta su vuelta en septiembre, que ahora parece lejana, pero sabemos que también llegará antes de que se lo esperen. Desde el colegio mayor les deseamos un muy feliz verano a todos los que ya están de vacaciones, y mucho ánimo a los que están acabando el curso académico.  

mano de estudiante universitario cogiendo apuntes en clase

La experiencia de ‘Magia para el estudio’

Hay quien cree que los buenos resultados en los estudios aparecen por arte de magia. Pero no es así. Además de la capacidad intelectual, sacar adelante la carrera requiere esfuerzo, tesón y aprovechamiento del tiempo y de los recursos de cada uno. Para ayudar a nuestros colegiales a dar lo mejor de sí mismos en este ámbito, en marzo lanzamos un taller de la mano de la Facultad de Educación de la Universidad de Navarra. Aprendieron un par de ‘trucos’ para conocer mejor a qué se enfrentan, identificar sus hábitos de estudio y rendir mejor en las pruebas. Ahora lo aplican en los exámenes de fin de curso. 

 

charla a estudiantes universitarios

 

Herramientas para optimizar los estudios  

Este proyecto piloto surge del compromiso del Colegio Mayor Larraona por que los colegiales crezcan en responsabilidad y calidad educativa, mediante herramientas para optimizar sus estudios. “A nosotros como facultad nos interesa mucho”, comenta Katya Palafox, profesora del departamento de pedagogía de la Universidad de Navarra y coordinadora de este taller, en el que colaboraron tres estudiantes de la Facultad de Educación y Psicología. “El objetivo es mejorar el nivel de estudio y aprendizaje de los alumnos”.  

profesora de la universidad de navarra

Profesora Katya Palafox (Universidad de Navarra)

 

Explica que algunos de ellos vienen de fuera y les cuesta adaptarse a la forma de estudios de España y de la Universidad, y que en la mayoría de los casos lo que falla es la organización: por dónde hay que empezar a estudiar. “Perciben que están organizados, pero a la hora de trabajarlo, ven que una cosa es el papel y otra lo que están haciendo”. 

En las 5 sesiones teóricas (“Descubre tu propio estilo de aprendizaje”, “Encuentra tu motivación”, “Aprovecha el tiempo”, “Aprende a resolver distintos exámenes”, “Hazte el dueño de tus decisiones”) vieron aspectos como la organización del calendario y de la agenda, la diferencia entre estudio y repaso, la importancia de los tiempos y herramientas de mnemotecnia, la presencia de distractores… 

Estas clases se completaron con tutorías individuales voluntarias, “muy importantes, porque las necesidades de cada uno son distintas”. También el grado influye en los requerimientos para estudiar y en el tipo de exámenes; así que en estas sesiones prácticas pudieron trabajar estos aspectos de manera adaptada. Después de los exámenes finales, se volverá a contactar con ellos desde la Facultad de Educación, para realizar un seguimiento. ”Queremos que quede abierto este canal de comunicación para que puedan contar con nosotros en lo que necesiten, también los que no hicieron estas tutorías individuales”, comenta la profesora Palafox. 

 

estante con libro de universidad y cuadernos

 

Estudiar no está reñido con socializar 

Al inicio del ciclo de sesiones hicieron un screening general de los participantes, para conocer cómo estaban estudiando y cuál era su capacidad de atención. También se les preguntó por sus motivaciones, su organización y su capacidad de toma de decisiones (autocontrol), además de distintos hábitos relacionados con su bienestar físico y mental. “Medimos el grado de preocupación y ansiedad fisiológica, si están cansados, cómo duermen, si se ponen nerviosos… y cómo es su vida social. Se tiene la imagen de que los jóvenes siempre están de fiesta, pero no siempre es así: están preocupados y le dedican tiempo al estudio, lo que pasa es que no siempre ese tiempo es de calidad, y se queman. Una vida social sana contribuye a la motivación en el estudio”. 

Al estar en un nivel universitario, no identificaron ningún problema grave en los colegiales. Pero sí que detectaron problemas de planificación, motivación y priorización, saber “apuntar a la diana”, como explica la profesora. Y para ello, nada mejor que quien ha pasado por sus mismas situaciones, y conoce las claves psicológicas y pedagógicas que les pueden ayudar. 

 

galería de estudio

 

Experiencia de aprendizaje y servicio 

Dos alumnas de último de año de los grados de Psicología educativa y de Pedagogía colaboraron en el proyecto, ayudando a seleccionar la temática del taller y a planificar los contenidos. “Les vino muy bien para desarrollar sus habilidades; la experiencia ha sido muy buena”. Sus tutoras de la facultad estuvieron presentes con ellas en todas las sesiones, y en los talleres individuales participó una alumna del Máster en intervención educativa. “Pudieron implementar lo aprendido con libertad, y verlo plasmado les dio seguridad. Han manifestado que el proyecto ha sido muy favorable”, recalca la coordinadora. Habían hecho otros talleres voluntarios en la universidad, pero les pareció interesante y motivador poder acercarse a los estudiantes del Colegio Mayor y participar en este taller de aprendizaje-servicio de manera global. 

En la evaluación que hicieron nuestros colegiales del taller, expresaron que les ha servido mucho para aprender a planificarse, conocer el funcionamiento de las asignaturas y saber cómo afrontar distintos tipos de exámenes. 

La idea es que el proyecto continúe a partir de septiembre y que puedan dar un seguimiento a los colegiales a largo de todo el año, como complemento al acompañamiento personal que realiza el equipo directivo del Colegio Mayor. 

“Es un equipo maravilloso que ha confiado en nosotros”, señala la profesora. “Nos hemos sentido como en casa, y los chicos han sido súper educados, daba gusto estar con ellos”. 

Desde el Colegio Mayor Larraona, equipo directivo y colegiales podemos afirmar que ha sido una experiencia igual de positiva para nosotros. Agradecemos la dedicación y el interés de todas las personas participantes y, en especial, de la Facultad de Educación de la Universidad de Navarra, y esperamos con ganas la continuación de este proyecto.  

 

 

sevilla de noche

Velada sevillana

La Feria de Sevilla llegó al Colegio Mayor Larraona para alegrarnos y hacer más llevadero el periodo de exámenes. A mitad de semana, el pasado 4 de mayo, el comedor se llenó de color, de movimiento, de música andaluza… Y de muchos, muchos olés.

Así jaleaban los colegiales a nuestras invitadas, una decena de bailaoras de las clases de sevillanas del Polideportivo Larraona. Junto a sus profesores, Maricruz González y Rubén Acien, nos acompañaron en la cena temática especial, preparada por nuestro equipo de cocina: ensalada, gazpacho, pescaíto frito, flamenquines… Disfrutamos de la comida mientras escuchábamos un poco de flamenco de fondo, para crear ambiente. La sala estaba decorada con guirnaldas y también había un fotocall, aunque poco hizo falta para animarnos. Incluso los chicos que estaban viendo el partido esa noche (la feria competía contra “el partido del siglo”, Real Madrid vs Manchester City) se quedaron más rato de lo previsto.

 

fotocall sevillano feria de abril

 

“Las invitadas estuvieron bailando unos tres cuartos de hora y al final incluso un par de nuestros chicos tuvieron el valor de probar a bailar”, cuenta Adriana Pajares, nuestra subdirectora. Aquí puedes ver un fragmento de la estupenda actuación flamenca.

 

grupo de bailadoras flamencas

Un grupo de alumnas de sevillanas en el Polideportivo Larraona.

Justo antes de venir al Colegio Mayor, las alumnas de todos los grupos (iniciación y perfeccionamiento), habían estado bailando para la residencia de ancianos de Sarriguren. “Nos lo pasamos súper bien”, señala Maricruz. “El rato de la cena fue muy agradable y durante la actuación se notó que eran jóvenes”. Cada año suelen visitar a alguna residencia, compartiendo su alegría y sus bailes entre los mayores. “Cuando son personas más dependientes se enteran un poquito menos, pero lo agradecen igualmente, aplauden…”. En este caso se encontró con un público lleno de energía. Juventud, divino tesoro. ¡Olé y olé!

 

estudiante en pista deportiva en pamplona

A 4m 15cm del suelo – Entrevista a Juan Ruiz, saltador con pértiga

El colegial Juan Ruiz de Navamuel vino el año pasado desde Palencia para estudiar Enfermería en la Universidad de Navarra y seguir practicando atletismo, deporte que no ha dejado desde que tenía cinco años. A los catorce empezó a entrenar con pértiga y desde entonces compite en esta disciplina. En enero quedó primero en el Campeonato Navarro Absoluto de Pista Cubierta y en febrero también fue campeón en el Campeonato Autonómico Absoluto de Atletismo de Castilla y León. Hablamos con él sobre el deporte, el salto con pértiga, el equipo, la universidad…

 

¿Por qué elegiste el salto con pértiga?

Me pusieron a hacer varias pruebas y esta me pareció interesante, me empezó a gustar mucho, así que me quedé y seguí. Cuando empecé, no había demasiada gente en categorías menores, así que era más fácil que destacase en la prueba. Ha ido pasando el tiempo y muchas más personas se han unido a este deporte, atletas con mucho nivel.

¿Has probado otras disciplinas?

El estar entrenando te quita mucho tiempo y no puedes hacer otras especialidades de atletismo, eso es lo malo. Me hubiera gustado probar otros deportes, no solo dentro de atletismo.

¿Cuánto te lleva el entrenamiento?

Dos horas o dos horas y media al día, menos los domingos, que descanso. Aunque estoy en el programa Talento Deportivo de la Universidad, a veces es difícil compaginarlo con los estudios, ahora más con las prácticas. Puedo tener toda la mañana de prácticas y clase toda la tarde. A veces me tengo que saltar las dos últimas horas para poder entrenar. Hay fechas en las que estoy más pillado de tiempo y se nota un poco el cansancio, pero de normal lo llevo bastante bien.

¿Cuál es tu principal motivación para seguir practicando?

Llevo tanto tiempo haciéndolo, que lo que me motiva es el hecho de seguir mejorando. He competido en campeonatos de Castilla y León, de España, ahora de Navarra… Al ser parte de mi vida, es otra faceta en la que quiero ver que sigo avanzando. Es divertido, y ver que mejoro es una motivación en sí misma.

Háblanos del salto con pértiga. ¿Cómo es esta disciplina?

Es una prueba bastante complicada en cuanto a la técnica. El salto siempre es el mismo, pero hay una parte previa, la carrera. Tienes que entrar con los brazos extendidos para que se doble la pértiga y en el salto colocarte de manera vertical en paralelo a ella, y que el desdoble te empuje hacia arriba. La pértiga es de fibra de carbono o de fibra de vidrio, un material rígido pero elástico, que permite doblarlo.

Las pértigas pueden ser de diferentes alturas.

Sí, a lo largo del tiempo he ido cambiando. La pértiga que utilizo ahora mide 4m 90cm, y la que usaba cuando tenía catorce años medía entre 3 m y 3,5m. Mi marca de altura es 4m 15cm.

 

joven saltador con pértiga

 

¿Qué es lo más complicado de llegar tan alto?

Al más mínimo fallo se te va, te sale mal. Es muy complejo técnicamente. Necesitas mucha concentración, muchas horas de entrenamiento solo para que te salga bien un salto. Es difícil de llevar; estás entrenando semanas, meses, y a la hora de la verdad puede que se te vaya la concentración y te salga mal. Llevo mucho tiempo en esto y sé que es muy importante entrenar no solo físicamente, sino también mentalmente para saber cómo llevar los fracasos, las lesiones… Lo mental me parece más importante aún.

Adquirir resiliencia te habrá aportado a nivel personal, también.

Me ha ayudado a manejar las frustraciones. Saber llevar algo que has trabajado un montón y que no ha salido bien, por ejemplo, un examen para el que has estudiado mucho y  que has suspendido. En mi caso es mucho más fácil trabajarlo, porque llevo toda la vida viéndome en ese tipo de situaciones.

¿Te ayuda en estos casos la presencia del equipo?

Aunque en los deportes individuales se entiende que estás tú solo, justo en atletismo el que compite es el club. Hay una persona por prueba, pero, aunque no estés haciendo tú la prueba, es de tu equipo y quieres que esa persona gane. Así que sí que tiene cosas de deporte de equipo.

Además, en clase, el ‘equipo’ son los compañeros; en el Colegio Mayor, los colegiales; y en casa, la familia, el primer equipo.

Mi familia siempre me ha apoyado. Cuando empecé con el atletismo los animé a hacer aún más deporte, y ahora ellos me animan a mí. Tengo un hermano y una hermana, y nuestros padres nos han inculcado que el deporte es algo esencial en la vida de una persona. El deporte da unos valores que son muy buenos en la vida y nos han enseñado muy bien a trabajar; que ganar o perder no es lo importante. Lo que quieren ellos es que disfrute como lo hacía cuando tenía catorce años.

 Y así está siendo.

Sí. Por eso mi plan es continuar los cuatro años de carrera a este nivel de entrenamiento y de competición, dentro del programa Talento Deportivo. Quiero seguir entrenando hasta que me dé físicamente. No tengo ninguna intención de dejarlo a corto plazo.

Estudiar y competir, un doble esfuerzo que está mereciendo la pena. ¿Cómo calificarías tu vida en Pamplona?

La experiencia universitaria está siendo muy buena. La Universidad y la carrera me están gustando, así que estoy bien en todos los aspectos de mi vida. Aunque a veces me cueste compaginar estudios y deporte. Pero merece la pena. Que tanta gente haya dejado el deporte porque no le ha dado tiempo y yo pueda seguir entrenando… Además, estoy muy a gusto en Larraona. En el Colegio Mayor me han dado muchas facilidades.

¿Un ejemplo?

Los tiempos y la dieta que sigo. Me guardan las comidas si llego tarde de un entrenamiento. No tengo ninguna queja, al revés. Hay muy buena relación con los compañeros, tanto con mis amigos como con los colegiales en general. Hay un buen ambiente aquí.

 

estudiante en el exterior del colegio mayor larraona

boxeo

Rubén Díaz: “El boxeo no es un juego”

El boxeo está de moda entre  jóvenes de todas las edades. Su filosofía va mucho más allá de pegar puños a un saco, aunque como cuenta Rubén Díaz (“el destructor”), él mismo empezó a los veinte años “porque le gustaba pegar”. Luego aprendió a “ser” boxeador: a la disciplina y el compromiso que requiere y a la actitud de superación que implica. Su esfuerzo y su talento le han otorgado dos veces el título de España en peso medio y le han llevado a alcanzar también el de la Unión Europea. Apodado “el destructor”, Rubén Díaz vino a contarnos por qué no debe tomarse el boxeo como un juego.

Rubén Díaz explica el boxeo a los colegiales de Larraona

El jueves, 31 de marzo, el campeón nos visitó para contarnos qué le ha aportado este deporte y con qué actitud debe practicarse. Los colegiales le preguntaron sobre su experiencia y las condiciones físicas que se necesitan para practicarlo. Díaz contestó a estas y otras preguntas, pero les remarcó la necesidad de perseverar y de tomarse en serio este deporte, donde es fundamental “distinguir el gimnasio del ring”: “Una cosa es que te guste practicarlo, para aprender a pegar y a defenderte si te es necesario, o para descargar energía y estar en forma. Otra muy diferente es competir. Para competir no vale solo con estar en forma, hay que tener talento y actitud, porque es un deporte duro, que puede dejarte secuelas”. Por ello, explicaba, la técnica es fundamental: “no se trata de dar golpes sin más”. Rubén Díaz transmitió a los colegiales su intención de explicar lo que es realmente el boxeo, no de “venderlo”: “es un deporte agresivo para personas no agresivas”. 

Rubén Díaz explica el boxeo a los colegiales de Larraona

Comprometerse para recoger frutos 

“El boxeo te centra en el tiempo y en el espacio por necesidad y a mí me ha aportado mucha satisfacción”, explicó Díaz. Gran parte de su éxito se debe a una cuestión de actitud que quiso transmitir a los colegiales: “Ya sea en el deporte o con los estudios, si te lanzas, lo das todo; si no vas a tomártelo en serio, no lo hagas. Con los años miras atrás y ves los frutos de tu esfuerzo, ves todo lo que ha valido la pena”. Para el boxeador -que es policía y además está estudiando 4º de Derecho y Geografía e Historia por interés, a sus 42 años-, la motivación va ligada del  al compromiso: “Lo primero que se ve en cualquier persona es su actitud, su profesionalidad y sus valores. Si son válidos, verdaderamente podemos aprender conocimientos de ella”. 

Rubén Díaz explica el boxeo a los colegiales de Larraona

“Con un Colacao por la mañana no vas a ningún lado” 

Los colegiales aprendieron también sobre nutrición con el boxeador, que les insistió en comer siempre “comida real y menos procesados y cosas raras”. Díaz también les preguntó cuántas horas dormían: “¿Menos de nueve? ¡Vais cortos! ¡Estáis todavía en crecimiento!” –decía. Y les insistió en cuidar mucho los hábitos de descanso y de alimentación para practicar cualquier deporte (y para la vida). La nutrición, junto al entrenamiento y el descanso, explicaba, “son los pilares de cualquier deporte”, y les detalló cuál era su rutina de entrenamiento diario, que comienza corriendo 7km antes de desayunar, “un vaso de agua, seis huevos, arroz y un yogurt natural”.

La charla terminó con los colegiales probándose los guantes del campeón y sujetando los cinturones de sus títulos españoles y europeos.  

vistas nieve en arette francia

Nuestra excursión a Arette

Desde que nevó a finales del año pasado en Pamplona, no habíamos visto la nieve. Y ya teníamos ganas. No solo de jugar a guerra de bolas o de sentir cómo deja nuestra bota su huella al pisar un terreno de nieve virgen. No queríamos dejar pasar la temporada sin ponernos unos esquís y sentir esa sensación de velocidad y adrenalina mientras bajamos por la colina. Algunos, por primera vez. Así fue la excursión a la nieve del domingo 27 de febrero.

 

grupo de estudiantes vestidos para ir a esquiar

 

Madrugamos para partir en bus hacia Arette, Francia, donde se encuentra la estación La Pierre Saint Martin. Al llegar, del grupo de 28 personas que fuimos, la gran mayoría optó por el alquiler de esquís, pero algunos prefirieron el snowboard.

 

grupo de estudiantes calzandose esquis para nieve

 

Cada cual fue por libre, en pequeños grupos, escogiendo las pistas según el nivel de dificultad que querían hacer. Los que nunca habían esquiado estuvieron practicando y tras varias caídas, inevitables en el proceso de aprendizaje, podemos decir que le cogieron el truco. O al menos el gusto.

 

estudiante con snowboard

 

Hay quienes no pararon ni siquiera a comer y aprovecharon toda la mañana. Quienes pasaron por la cafetería pudieron ver la simpática actuación de un pequeño grupo de música que estaba tocando en directo, en la nieve. A las 16h fue la hora de dejar el material y montarse en el autobús. Después de una mañana intensa, pocos quedaban despiertos al rato de arrancar. A las 18h30 ya estábamos de vuelta en el Colegio Mayor, cansados y felices por la excursión, ¡algunos solo piensan en cuándo podrán volver!

 

Estación de esquí la pierre saint martin