Estudiante escribiendo en un cuaderno

Bases | Concurso de relato corto 2020

Participantes. Podrán participar de forma individual todos los colegiales del Colegio Mayor Larraona. Los relatos serán realizados en lengua castellana . Deberán ser inéditos, no premiados en otros certámenes o concursos ni estar presentados en otros premios literarios pendientes de resolución. Si se demostrara algún plagio, se retirarán los premios si los hubiere, y se sancionará al pasillo del colegial infractor con 50 puntos en la Olimpiada Interpasillos.

Extensión. No será superior a 8 hojas D4 ni inferior a 2, se deberá escribir por una sola cara, a doble espacio y con un procesador de textos que permita el tipo Times New Roman, Arial o Verdana a tamaño 12. Los relatos deberán aparecer encabezados por un título. Cada participante podrá presentar un máximo de 2 relatos , pero solo tendrá opción a uno de los dos premios.

Lugar y plazo de entrega. Los trabajos deberán entregarse en Subdirección o Recepción, hasta el 11 de diciembre del 2020.

Forma de entrega. Cada relato estará titulado e irá acompañado de un sobre cerrado en cuyo exterior se hará constar el título del relato y en el interior se depositará una nota con el nombre completo del autor.

Jurado. Estará compuesto por varios miembros de la dirección del Colegio Mayor y por el Carlos Pagola, claretiano y antiguo profesor Literatura del Colegio Larraona de Enseñanza.

Premios.

  • Ganador: 150 € – 900 puntos colegiales – 30 puntos para Olimpiada Interpasillos
  • 2º clasificado: 75 € – 700 puntos colegiales – 15 puntos para O. Interpasillos
  • Todos los participantes: 30 puntos del colegial

El Colegio Mayor Larraona se reserva el derecho de difusión y publicación de los trabajos presentados al premio. El relato ganador puede aparecer publicado en la revista colegial Calle 45 o en cualquier medio digital.

Josu Jiménez Etxabe

34 años “acompañando personas” – Entrevista a Josu Jiménez Etxabe

Hablamos con Josu Jiménez Etxabe, capellán del Colegio Mayor, sobre los Misioneros Claretianos, la vocación, el acompañamiento espiritual, la responsabilidad individual y más.

 

Triple aniversario

El sábado 24 de octubre se celebró el 150º aniversario de la muerte de San Antonio María Claret, fundador de los Misioneros Claretianos. ¿Cómo se ha festejado en el Colegio Mayor?

A lo largo de toda la semana pasada proyectamos vídeos sobre la vida del Padre Claret y sobre testimonios de algunos claretianos. Normalmente celebrábamos una fiesta el mismo día del Santo, el 24 de octubre, pero como este año cayó en sábado y hubo colegiales que se marcharon a casa, decidimos hacerlo el lunes 26. A las 20:00 tuvimos una eucaristía y después, una cena especial con los colegiales.

También celebramos este curso los 50 años del Colegio de Enseñanza y Colegio Mayor Larraona, y no es el único aniversario. Este mes se cumplen 34 años de tu ordenación sacerdotal. ¡Enhorabuena!

 Muchas gracias.

¿Por qué claretiano? ¿Cómo surgió tu vocación?

De pequeño estudié en el Colegio Corazón de María, en Bilbao y a los 14 años me pasé al Colegio Claret Askartza, cuando abrieron en Leioa, así que mi vida siempre ha estado ligada a los claretianos.

A la edad de 4º de la ESO sentía cierta inquietud. Andaba en un proceso de búsqueda y empecé a fijarme y a mirar a los claretianos de otra manera, no sólo como mis profesores, sino como una posible opción de vida. Me llamaban la atención su talante misionero, su cercanía… Comencé a acercarme más a ellos y a conocer a otros compañeros que sentían esa misma inquietud. En 1º de Bachiller decidí parar un año mis estudios para realizar la experiencia del noviciado, que fue intensa porque es un tiempo para discernir la llamada de Dios. Cuando acabó el año marché a la comunidad formativa del barrio San Francisco para hacer el equivalente de 2º de Bachillerato.

Realicé mis estudios de Teología en la Universidad de Deusto y llegué a Pamplona en 1985, con 25 años, siendo un pipiolo, con muchas ganas de comenzar. Recibí la ordenación sacerdotal el 19 de octubre de 1986, hace 34 años. En distintas etapas he estado en el Colegio de Enseñanza, llevando la Pastoral, y este es mi cuarto año como capellán del Colegio Mayor.

Como un dato curioso, mi hermano Aitor también es misionero claretiano y Aitor Kamiruaga, misionero claretiano, director titular del colegio de enseñanza y representante de la entidad titular del complejo educativo de Larraona, tiene otro hermano que es claretiano también. Si ya es raro que salgan vocaciones… ¡imagínate de una misma familia!

Es extraordinario, sí. Llegaste a Pamplona con muchas ganas y las sigues conservando. ¿Qué es lo que destacarías de tus 34 años de sacerdote?

Me vienen a la mente muchas vivencias, rostros… Y, sobre todo, mucho agradecimiento. El lema del 50º aniversario del Colegio Mayor y de Enseñanza es “Acompañando personas” y esto es una realidad que en mí se ha dado. Una característica que define al Colegio Mayor es que no solo ofrece servicios, como podría hacer cualquier otra institución. Es acompañar a los jóvenes y ayudarles en esta etapa tan importante de sus vidas, en una ciudad e incluso en un país nuevo.

Hemos estado haciendo caminos, escuchando, compartiendo, proponiendo la persona de Jesucristo. Ya tengo 59 años, así que cuando miro atrás también siento cierta nostalgia y melancolía, que es normal según se va cumpliendo años. Pero tengo muchas ganas de seguir trabajando.

 

Acompañando personas

En concreto, ¿cuál es tu labor en el Colegio Mayor? ¿Cómo realizas el acompañamiento a los jóvenes?

Mantengo una cercanía especial con aquellos que por sintonía o búsqueda personal están interesados en este acompañamiento. Cada domingo a las 20h30 celebramos la eucaristía y todos los martes de 20h a 21h de la tarde me reúno con el grupo de Fe y Vida cristiana.

En el grupo tenemos dos ritmos. Primero tratamos una temática que yo preparo sobre alguna cuestión del conocimiento humano, profundización en la Biblia, la persona de Jesucristo o alguna duda que tengan los jóvenes. Son formatos sencillos porque la sesión solo dura una hora. Y la semana siguiente, la dedicamos a la celebración y la oración, a vivir la fe, por ejemplo, mediante la celebración de la eucaristía. Durante el curso organizamos dos encuentros de fin de semana fuera de Pamplona. Visitamos algún centro claretiano o algún lugar significativo en el plano religioso del País Vasco o de Navarra.

Capellán del colegio mayor en una presentación

Es una labor discreta, teniendo en cuenta que el que participa no es un número grande de colegiales, pero sería un error abandonarla por esto. Ha habido algún año en el que sólo estábamos cuatro en el grupo, pero hemos seguido reuniéndonos y celebrando la eucaristía, siempre poniendo esmero en lo que hacemos.

Por otra parte, junto con el director y subdirectores, realizo el programa de acompañamiento para los colegiales de primero. Tenemos una primera entrevista con ellos que sirve como toma de contacto y dejamos la puerta abierta para aquellos que quieran seguir reuniéndose con nosotros.

En cuanto a la búsqueda y al encuentro personal con Jesucristo, hace algunos años, en un vídeo-testimonio sobre la vocación, hablabas sobre el pasaje del Evangelio de Zaqueo. Jesús mira a este hombre y él se siente mirado por Él, que quiere decir que se siente amado y es capaz de dejar su dinero y seguirle. ¿Cómo puede una persona hoy en día predisponerse a sentir la mirada de Jesús, en vez de tener la vista permanentemente fijada en el móvil o en sí misma?

Existen varios caminos que pueden facilitar esto.

En primer lugar, la experiencia del voluntariado nos ayuda sanamente a descentrarnos de nosotros mismos, a poner la mirada en los necesitados, que son desconocidos y se salen de nuestro círculo habitual de trabajo o amigos.

Además, vivimos muy volcados hacia afuera y necesitamos tener más vida interior. Es bueno poner nombre a los fracasos, a las búsquedas, a los sentimientos… Esto nos ayuda a crecer como personas y permite que puedan aflorar las preguntas sobre la trascendencia, sobre el sentido último de la vida.

Por último, hay que seguir anunciando a Jesús de Nazaret, al igual que San Antonio María Claret hizo, proponiéndolo como modelo de vida. Tenemos que ayudar a releer los textos del evangelio en clave vital, ver la conexión que tienen con nuestras vidas.

El ambiente actual es autosuficiente, algo frío y receloso en el tema religioso, pero sigue habiendo personas que buscan, aunque sean una minoría. Siempre hay que acercarse a las personas desde el respeto y saber hacer las preguntas que puedan inquietarles y que propicien acercamientos o pequeños procesos de búsqueda que les puedan ayudar a abrirse en el plano espiritual.

 

Buscando el bien del otro

Las situaciones difíciles vividas en los últimos meses pueden haber suscitado estas preguntas. ¿Qué piensas al respecto? ¿Tienes alguna reflexión que compartir?

Vivo con preocupación la actitud irresponsable de ciertas personas. Parece que no sabemos aceptar el no o el límite a nuestros deseos. Muchos universitarios lo llevan bien, con cierta generosidad incluso, pero me preocupa ver actitudes egoístas por parte de otros.  Esta realidad exige una llamada muy seria a la responsabilidad individual, a aceptar las obligaciones por el bien de los demás, aunque esto conlleve modificar un poco nuestro estilo de vida. Pero no son solo algunos jóvenes, también hay adultos que van a su aire. No estamos acostumbrados al “no” como respuesta a mis deseos y, mientras no veamos el bien del otro, vamos a tener problemas.

Capellán con mascarilla

Precisamente de mirar por el bien de los demás habla el Papa Francisco en su última encíclica, “Fratelli Tutti”. ¿Has podido leerla?

Aún no. En Larraona somos cinco misioneros claretianos y hemos quedado para trabajarla juntos, leyendo un poco cada semana. Creo que merece la pena leerlo en profundidad para ver qué claves nos propone el Papa.

 

Santo Padre Claret

¿Quién fue San Antonio María Claret?

Antonio María Claret nació hace 213 años en Sallent de Llobregat, Barcelona; y murió hace 150 en la abadía de Fontfroide, Francia. ¿Cuál es el legado que dejó sus poco más de sesenta años de vida (1807-1870)? 96 obras escritas propias, además de diversas ediciones y traducciones. Una congregación que ahora cuenta con cerca de 3.000 claretianos repartidos en 65 países. Bibliotecas, escuelas y agrupaciones apostólicas. Una marea de incontable de ayuda espiritual y material que él proporcionó a lo largo de su vida y que los misioneros claretianos han seguido haciendo durante más de 150 años. Un ferviente anuncio del evangelio que ha transformado corazones y ha llegado hasta los confines de la tierra.

Rosario y Biblia

En el seno de una familia cristiana

Antonio María Claret nació el 23 de diciembre de 1807 en Sallent de Llobregat y fue bautizado dos días después, el 25 de diciembre, en Navidad. Fue el quinto de once hermanos y desde pequeño fue educado en la fe cristiana por sus padres, Juan y Josefa, empresarios en la industria textil. De niño trabajó en el taller familiar y a los diecisiete años se trasladó a Barcelona para estudiar y seguir trabajando para labrarse un futuro en el sector textil. A pesar de que tenía por delante unas perspectivas laborales muy prometedoras, a los pocos años de estar en la ciudad lo dejó, al sentir la llamada a la vocación del sacerdocio, interpelado por las palabras: “¿De qué sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida?” (Mt 16, 26).

Vocación sacerdotal y misionera

Ingresó en el seminario de Vic con 22 años y, aún sin haber terminado los estudios, recibió la ordenación sacerdotal el 13 de junio de 1835. Fue destinado a su parroquia natal, Santa María de Sallent, y pronto fue descubriendo la llamada a la predicación misionera. De 1843 a 1847 recorrió Cataluña de pueblo en pueblo, evangelizando y siendo perseguido por ello. En 1848, el conflicto de la Segunda Guerra Carlista lo obligó a cesar su predicación y fue enviado a las Islas Canarias, donde permaneció algo más de un año recorriendo las islas y anunciando la buena nueva. El 16 de julio de 1849, en su regreso a Cataluña fundó la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, también conocida como los Misioneros Claretianos, y que en ese momento integraba a otros cinco sacerdotes compañeros. Al poco tiempo y pese a sus objeciones, le nombraron Arzobispo de Cuba. Fue consagrado obispo el 6 de octubre de 1850 en la catedral de Vic.

Padre Claret

Obispo de Cuba

Durante 6 años realizó su labor apostólica en Cuba, entregándose a la predicación del evangelio y acompañando al clero y al pueblo en sus necesidades. Defendió la dignidad de los esclavos, fundó Cajas de Ahorros para campesinos y bibliotecas populares, creó una granja-escuela para niños y en 1855 fundó, junto con la Madre Antonia París la Congregación de Religiosas de María Inmaculada Misioneras para la educación de las niñas, entre otras muchas labores. Su acción social y su predicación le valieron de nuevo la persecución, y sumado a otros muchos intentos, atentaron contra su vida en 1856. Fue herido cuando salía de misa por un sicario que portaba una navaja, pero aunque su salud quedó perjudicada, salvó la vida.

Confesor real

En 1857 la Reina Isabel II le reclamó en Madrid para que fuese su confesor real. El Padre Claret aceptó con tres condiciones: vivir fuera de palacio, no tener que guardar antesala en sus entrevistas con la reina y tener el resto del tiempo disponible para dedicarlo a sus obras. Permaneció 11 años en Madrid, en los que continuó con su imparable labor de predicación, confesión, visita a los presos y a los enfermos… Aprovechó los viajes de la Reina por España para seguir realizando un intenso apostolado. En Madrid, fundó la Academia de San Miguel y fue nombrado presidente del Monasterio de El Escorial.

En el exilio

Cuando estalló la revolución de 1868, se exilió con la Reina en París. En 1869 fue convocado en Roma para participar en el Concilio Vaticano I, en el que defendió la infalibilidad pontificia. En 1870, ya muy enfermo, volvió a Francia, donde murió el 24 de octubre de ese año, en la abadía cisterciense de Fontfroide.  En 1934 fue beatificado por el papa Pío XI y en 1950 fue canonizado por el papa Pío XII.

Ejemplo de vida

Tal y como Pío XII dijo en su canonización, “no son nuestros tiempos menos difíciles que los del Santo Arzobispo de Cuba, confesor de la Reina de España y fundador insigne; por eso juzgamos providencial el poder hoy ponerle como modelo para todos”.

Ante todo, San Antonio María Claret fue un cristiano profundamente enamorado de Dios y del prójimo, con un gran celo por anunciar el evangelio y ayudar al más necesitado. “Pudo ser humilde de origen y glorioso a los ojos del mundo; pequeño de cuerpo, pero de espíritu gigante; de apariencia modesta, pero capacísimo de imponer respeto incluso a los grandes de la tierra; fuerte de carácter, pero con la suave dulzura de quien sabe el freno de la austeridad y de la penitencia; siempre en la presencia de Dios, aun en medio de su prodigiosa actividad exterior; calumniado y admirado, festejado y perseguido. Y entre tantas maravillas, como luz suave que todo lo ilumina, su devoción a la Madre de Dios”
(del Discurso del Papa Pío XII el 8 de mayo de 1950).

Enamoraos de Jesucristo y del prójimo y lo comprenderéis todo y haréis más cosas que yo. – San Antonio María Claret

Te invitamos a conocer más sobre el Padre Claret y sobre los Misioneros Claretianos:

Sala mediateca en el Colegio Mayor

Viernes de cine en el Colegio Mayor

Javier, Pablo, Mikel, Mario, Pablo y Branco se conocieron durante las primeras semanas del curso. Entre todos, han organizado un Cine Fórum que tendrá lugar cada viernes a las 22h.

 

Variedad que enriquece

Todos son colegiales de primero, de distintos grados y también de distintas procedencias. “Pablo, Mikel y yo estudiamos Medicina Internacional”, cuenta Javier Segovia. “Además, yo conocí a Mario en cuanto llegué, porque somos los dos de Castilla y León: él es de Salamanca y yo de Zamora”, explica. “Él estudia Biotecnología en la Universidad Pública de Navarra”.

Pablo Fernández, otro estudiante de Medicina, es de Linares, Jaén. Antes de venir a Pamplona, le separaban más 500km de la ciudad de Mikel, Bilbao. Pablo González también viene del País Vasco, pero de Getxo, y estudia Filosofía, Política y Economía. Por último, Branco Suárez viene del otro lado del océano Atlántico, de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y estudia ADE.

Estudiantes en la sala redonda

 

Cada viernes a las 22h

La actividad va a tener lugar todos los viernes a las 22h, salvo que se anuncie lo contrario. En lugar de en la mediateca, la actividad se realizará por ahora en la sala de cine, con un aforo limitado a 12 personas, por motivos de seguridad y prevención ante el covid-19.

En un principio, la idea de los estudiantes es ver todas las películas en versión original, pero se adaptarán a las peticiones de los espectadores y las características de cada película.

Las películas escogidas propiciarán el comentario posterior, que se haga una lectura personal de ellas y se pueda debatir entre todos, no importa el género o la antigüedad de la obra.

Sala de cine del Colegio Mayor

 

Un momento para reflexionar y compartir

Pablo González y Branco ya intercambiaron películas los primeros días. Javier comenta que no sabe mucho de películas, pero aprenderá, al igual que Pablo Fernández.

Estudiante en el Colegio Mayor

Javier Segovia

 

“A mi mejor amigo le encanta ver películas y tenía hecho un listado con recomendaciones suyas. Además, para mejorar mi nivel de inglés estuve viendo películas en versión original. Me parece interesante discutir y sacar conclusiones, y me gusta tener con quien compartir esto”, cuenta Javier.

“Mi hermano es muy aficionado al cine, aunque yo siempre he sido más de series”, confiesa Pablo Fernández. “Quiero poder comentar las películas con él y volverme un poco más cinéfilo. Antes de venir vi en la página web que el Cine Fórum es una actividad que ya se había hecho”, comenta.

 

Estudiante del Colegio Mayor

Pablo Fernández

 

Mario asegura que la idea es de todos, aunque, de manera formal, surgió un día que el Padre Josu les propuso ver el corto “La ventana del vecino”. “Cuando acabó nos dimos cuenta de que queríamos ver más y comentar, así que nos fuimos a una pizarra y empezamos a pensar en cómo podíamos enfocar esta actividad”. Fruto de esa primera tormenta de ideas es un listado de películas elaborado por ellos, pero susceptible de cambiar y acoger nuevas ideas.

“No es que estemos abiertos, si no que esperamos que haya propuestas por parte de los demás”, explica Javier. También han pensado en que cada miembro del grupo tenga derecho a elegir una película sin someterla a debate. “Aunque la gracia es que a la gente le guste y hable de la película”, aclara Mikel. “Nos debemos a nuestro público”, concluye.

 

Estudiante de Medicina en Pamplona

Mikel

 

Él cree que es una buena manera de pasar el rato el viernes por la noche, sobre todo dadas las restricciones actuales. “Pero no es solo por el coronavirus, la actividad va a seguir manteniéndose aunque pase”, refiere.

 

Dos éxitos para comenzar

La obra que inauguró este ciclo de cine fue “Interstellar” (2014), ganadora de un Óscar en la categoría Mejores efectos visuales y un Globo de Oro en la Mejor película de ficción, entre otros premios. Narra la historia de un equipo de astronautas que viaja a través de la galaxia con una misión vital: hallar un nuevo hogar para la humanidad. Este viaje épico los transporta a otra dimensión mediante los agujeros gusano, un “atajo” a través del tiempo y el espacio basado en la teoría de físicos como Kip Thorne (Premio Nobel 2017).

 

Interstellar película

 

Los estudiantes tuvieron algún problema técnico inicial, y como la película dura casi tres horas, no pudieron realizar el debate inmediatamente después, al ser tarde en la noche. No obstante, en el desayuno del día siguiente pudieron compartir sus impresiones. Algunos estuvieron consultando con amigos y viendo vídeos explicativos sobre las teorías científicas que sustentan la película. Uno de los colegiales ya afirmaba el viernes que algunos fragmentos de la película se han utilizado como contenido divulgativo, para apoyar explicaciones acerca de los agujeros negros. Como la película entraña cierta complejidad, a petición de la audiencia, la obra se vio en español y no en versión original.

“Tras ver la película se hace necesario poner en común lo que cada uno ha entendido, porque es un poco ambigua. Se juega mucho con el concepto de tiempo, y el hecho de que cuando viajas a la velocidad de la luz el tiempo transcurre de manera distinta”, aclara Javier. “A mí lo que más me llamó la atención fue la fuerza del amor padre-hija y la influencia de los sentimientos en la toma de decisiones”, reflexiona.

 

Estudiante en actividad del Colegio Mayor

Mario Hernández

 

Mario destaca el instinto de supervivencia y el egoísmo humano que se muestran en uno de los personajes. “Trata muchos temas de la sociedad como el egoísmo, la soledad, el amor, la falta de cariño y el contacto con la familia. El propósito del Cine Fórum es debatir sobre estos temas, sobre la trama y el mensaje o la filosofía que hay detrás y no tanto los aspectos técnicos, aunque eso no quiere decir que no los comentemos”, subraya. “En este caso hablamos de que la banda sonora es del famoso compositor Hans Zimmer”, señala Mikel.

También explica que la próxima película será “1917” (2019), un éxito de taquilla premiado en tres categorías de los Óscar y dos de los Globos de Oro, entre otras distinciones. Mikel afirma que es impresionante y peculiar desde del punto de vista visual, ya que fue rodada con tomas largas, de tal forma que da el efecto de haber solo dos tomas continuas. El filme muestra la historia de dos amigos del ejército británico que, en lo más crudo de la Primera Guerra Mundial, deben entregar una carta urgente al bando enemigo para evitar un ataque devastador. La película refleja la experiencia brutal de la guerra y las reacciones humanas ante ella.

 

1917 película

Colegiales en el Salón de Actos asisten a una charla con el Doctor Pérez-Mediavilla

Think&Beer sobre la investigación traslacional: el campus biomédico de la Universidad de Navarra

Miércoles siete de octubre a las siete en punto de la tarde. El Dr. Alberto Pérez-Mediavilla estaba listo para empezar la presentación y saludaba a algunos alumnos de Medicina con el codo conforme llegaban. No estaban en clase, sino en el Salón de Actos del Colegio Mayor, preparados para asistir al primer Think&Beer de este curso. Por motivos de prevención y seguridad, no se pudieron repartir cervezas para los estudiantes, pero no por eso dejó de ser Think&Beer, un encuentro organizado por colegiales y para colegiales sobre temas de interés.

Alberto Pérez-Mediavilla en el Colegio Mayor Larraona

En este caso fue Juan Molins, estudiante de 1º de Medicina, quién invitó a su profesor al Colegio Mayor. El Dr. Pérez-Mediavilla imparte clases en los grados de Medicina, Bioquímica y doble grado de Química + Bioquímica en la Universidad de Navarra y es investigador en el Laboratorio de Neurofarmacología Celular y Molecular del CIMA (Centro de Investigación Médica Aplicada). Es decir, trabaja en dos de las tres áreas que conforman el campus biomédico de la Universidad de Navarra, que son: las Facultades, los centros de investigación (CIMA y CIFA) y la Clínica Universitaria. El encuentro constó de dos partes: primero el invitado explicó cómo se formó el campus biomédico y por qué nació el CIMA y, a continuación, habló sobre las investigaciones que está llevando a cabo su departamento en relación con las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Presentación del Dr. Pérez-Mediavilla

 

La importancia de la investigación traslacional

El Dr. Pérez-Mediavilla comenzó aclarando que en el ámbito de las enfermedades siempre se ha tratado de ser traslacional. Es decir, siempre se han intentado “trasladar” los descubrimientos realizados en la investigación a aplicaciones clínicas que tuvieran un beneficio en la salud del paciente. Aunque en la Medicina tradicional ya había investigaciones básicas, era una disciplina basada en el médico, que era el que curaba. A esta labor se incorporaron las enfermeras y también los nutricionistas. En cambio, ahora, en la Medicina moderna cobra más relevancia la investigación, y ciencias como la Biología, la Química o la Farmacia se han asentado como bases fundamentales para esta disciplina.

“Los fundadores de la Universidad tenían muy claro que no se podía hacer una buena Facultad si no estaba sustentada por una buena investigación”, explicó el ponente. Por eso, a la Facultad de Medicina, fundada en 1954, se le fueron sumando el resto de las facultades de Ciencias, la Clínica Universitaria (1962), el Centro de Investigación en Farmacología Aplicada (CIFA, 1987) y el CIMA (2004), con el objetivo de crear sinergias entre ellos, una tarea facilitada por la proximidad de su ubicación.

Estudiantes atentos a una presentación

 

Enfermedades neurodegenerativas: la investigación continúa

El profesor continuó explicando las enfermedades neurodegenerativas que estudia, y en concreto habló sobre el Alzheimer. “Cada 3 segundos aproximadamente, una persona en el mundo es diagnosticada demencia. Y un 70% de ellos será Alzheimer. 1, 2, 3… 1, 2, 3… Tenemos que hacer algo al respecto”, contaba.

Empezó por mostrar dos imágenes que comparaban el cerebro de una persona sin Alzheimer y el de una persona con. “No podemos curar si no entendemos el problema y lo tenemos que entender desde el punto de vista molecular. Tenemos que saber qué está degenerando en el cerebro para poder frenar o enlentecer el Alzheimer, detectando sobre qué punto de la cascada neurodegenerativa podemos actuar”, comentó. Explicó que la degeneración en el cerebro no es global, si no progresiva, los signos de atrofia empiezan en una zona concreta del cerebro: en la corteza entorrinal y en el hipocampo, ambas relacionadas con la memoria y la orientación. “Por eso los primeros síntomas son fallos de memoria repetitivos, fallos de orientación…”, detallaba.

Cerebro corte frontal Alzheimer

Expuso distintos estudios que ayudaron a avanzar en el conocimiento de la enfermedad, con descubrimientos como que los cambios estructurales, metabólicos y bioquímicos en el paciente pueden empezar incluso veinte años antes de aparecer los síntomas de demencia. “Cuando mis hijos eran pequeños y les preguntaban a qué se dedicaba su padre, ellos respondían: ‘A curar el Alzheimer en ratones’. ¡Y no les faltaba razón! Curar el Alzheimer en ratones es fácil, pero luego los estudios clínicos fallan muchas veces. Es muy importante seleccionar bien los pacientes en los ensayos. Ahora vemos que tenemos que estudiar a aquellos que están en fases casi preclínicas, que tienen riesgo de Alzheimer, para poder frenarlo”.

De momento no se conoce la causa exacta de la enfermedad, pero se sabe que hay distintos factores de riesgo. Uno es claramente la edad, aunque no es el único y no es determinante. También hay factores genéticos y de estilo de vida, como el estrés, la nutrición, la actividad física, el consumo de tabaco o la actividad intelectual. En este sentido, aunque una persona pueda tener predisposición a desarrollar la enfermedad, explicó que es muy fundamental llevar una vida saludable para, al menos, no agravar más o precipitar la aparición de esta. ¿Las claves? Una dieta rica en pescado, frutas y verduras; la actividad intelectual y la actividad física. “¡Es muy importante el ejercicio físico! Y no es solo andar: hay que hacer ejercicios que conlleven un gasto importante, como ejercicios de fuerza, CORE y todo esto”, insistió el profesor.

Por último, reveló que ahora están centrados en estudiar la relación que tiene la insulina con el Alzheimer, a raíz de un estudio que mostró que los pacientes con diabetes tipo II tienen mayor propensión a desarrollar la enfermedad.

Estudiantes y profesor mirando una presentación

Aunque el Dr. Pérez-Mediavilla les instó a interrumpir la charla si tenían cualquier duda, los estudiantes reservaron las preguntas para el final. Fue un encuentro muy interesante para ambas partes. “Hoy es un día feliz para mí. Excepto en clase, es una de las pocas veces que hablo a una audiencia juvenil sobre el Alzheimer”, comentó el invitado.

Estetoscopio

De futuro médico a futuro médico

El miércoles 23 de septiembre tuvo lugar la tradicional reunión de nuestros estudiantes de Medicina de la Universidad de Navarra, un momento de encuentro y de ayuda entre veteranos y colegiales de primero.

Estudiantes de Medicina reunidos en el Salón de Actos

Pablo Nieto, de 3º de Medicina, comenta que es una ayuda para que los colegiales de primero se sitúen en el comienzo de curso. “Además, este tipo de reuniones sirven para poner cara a los veteranos”, cuenta. Viene de Santander y asegura que para él fue un cambio grande la forma de estudiar en la Universidad, así que entre todos los veteranos recomendaron distintas técnicas de estudio, como por ejemplo, Pomodoro.

Este método ayuda a programarse el tiempo de estudio siguiendo la fisiología de nuestro cerebro, que es capaz de aguantar veinte minutos concentrado al cien por cien de su capacidad en un trabajo en concreto. “Consiste en pasar veinticinco minutos estudiando y descansar solo cinco minutos para que el cerebro descanse y se vuelva a oxigenar. Así cuatro veces seguidas, siguiendo este esquema llamado pomodoro. Después de los cuatro pomodoros se descansa durante veinte minutos”, explica Pablo. Él utiliza esta técnica para rendir mejor en los estudios, pero anima a que cada colegial pruebe y encuentre la que se adapte mejor a él. “También se puede estudiar con flash cards, que son tarjetas con imágenes en las que, por ejemplo, en un lado aparece un músculo y en el reverso las funciones que realiza”.

Pablo Nieto con la bata de médico frente a la Clínica Universitaria de Navarra

Este año, en el curso de 1º las materias se están impartiendo y se han estructurado de manera distinta, en un cambio realizado en colaboración con el profesorado de Harvard Medical School y según los estándares internacionales de la World Federation for Medical Education. Por ejemplo, para dividir la carga de estudios, se ha organizado el curso en bimestres, en los que los estudiantes se enfocan en dos o tres asignaturas de las que se examinan a continuación, en vez de tener solo dos periodos de exámenes al año (diciembre y junio) que concentran todas las asignaturas. Debido a este cambio, los veteranos no se centraron tanto en las asignaturas en concreto, sino en cómo coger apuntes y cómo suele ser la forma de explicar y evaluar de cada profesor.

“Nos vino bastante bien”, asegura Javier Segovia, uno de los colegiales nuevos. Viene desde Zamora y para él son muchos cambios, “es todo nuevo y al principio se hace difícil: los profesores dan clases de manera muy distinta, van muy rápido…”. Además, él realiza Medicina Internacional, por lo que se añade la complicación de estudiar en inglés. Hay veteranos que también han elegido esta misma opción de carrera, así como  algunos estudiantes de la Universidad Pública de Navarra. “Cuando nos encontramos los estudiantes de ambas universidades comentamos lo que están dando. Ahora han empezado con Historia de la Medicina. Lo sé porque coincidimos y porque algunos son amigos”, explica Javier.

Javier Segovia sentado en las escaleras de entrada del Colegio Mayor Larraona

En los veteranos, él encuentra la figura de la experiencia, que lo animan a seguir: “Si ellos han sacado la carrera, nosotros también. Se nota que tienen la voluntad de que nos vaya bien. Nos han insistido en que aprovechemos su ayuda y les exprimamos al máximo. Si estuviera en un piso, esto no me pasaría”, constata.

Javier se encuentra con sus veteranos en los pasillos, en la biblioteca, en el comedor… “Se nota el efecto covid, pero aún así los colegiales sacamos ratos para estar juntos. Comemos juntos, vemos la tele o alguna película, hablamos en los pasillos, etc. Eso está bien. Me he sentido muy acompañado. Los veteranos nos preguntan qué tal vamos y además de responder mis preguntas, me pasan apuntes. Siempre que he tenido dudas han estado ahí, y además de muy buena gana”, reconoce. Los veteranos hace poco estaban en su lugar, así que se sienten más vinculados, cree él. Asiste al grupo de vida cristiana, en la que la mayoría son mayores. “En ningún momento me he sentido que los mayores van a su bola o me miran mal. A veces ceno o como con ellos, y aunque hay una jerarquía de respeto y educación, me siento súper incluido. Son amigos”, confiesa.

Pablo, por su parte, asegura que tiene muy buenos recuerdos de cuando era colegial de primer año. “Sigo manteniendo el contacto con quienes fueron mis veteranos y ya no están en el Colegio Mayor. Antes de empezar el curso, cada vez que tengo que elegir una asignatura optativa les consulto. En Larraona la relación es muy buena. Sabes que a la mínima ocasión te van a pasar apuntes, te van a ayudar… Es ayudar al pequeño de la familia. Lo que a mí me hicieron mis veteranos lo hago yo ahora con los colegiales de primero”.

Él decidió estudiar Medicina por tres motivos, el principal: poder ayudar a las personas. “Y qué mejor forma de ayudarlas que cuando están mal, que es cuando van a consulta”, comenta. También porque es muy “de ciencias” y le gusta la biología, la física, la química… De entre estas disciplinas, la que más conlleva un trato con la gente es la de Medicina. Y por último, por las salidas profesionales y la seguridad económica que ofrece.

Javier, coincide en que ser médico “es poder influir de manera positiva en la vida de otras personas. Se centra en lo que tú eres capaz de aportar a la sociedad, y eso haces que recibas más que nada”. Además, le atraía la variedad de salidas profesionales: “Siendo médico puedes trabajar desde en un centro de salud en una zona rural con pocas consultas al día hasta en un hospital en una gran ciudad como especialista o como director, o incluso colaborando en un periódico”, subraya. Y no solo en España, sino en otras partes del mundo, al estudiar Medicina Internacional.

Fachada del Colegio Mayor Larraona

En el extranjero, en España, doctorados, médicos de todas las especialidades… Desde hace 50 años en Larraona hemos tenido la oportunidad de ver crecer y formarse a multitud de generaciones de médicos, por eso ya en 2016 afirmábamos en nuestra revista CALLE 45 ser “la casa de los mil médicos”. Entre nuestras paredes han convivido más de un millar de estudiantes de Medicina caracterizados por su vocación de ayuda, tanto hacia sus pacientes como hacia sus compañeros, reflejo del espíritu de nuestro Colegio Mayor.