COLEGIO MAYOR LARRAONA

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La experiencia de vivir en el Colegio a través de testimonios, noticias y eventos. Son un pequeño reflejo de las amistades, los aprendizajes y los grandes momentos que pasamos aquí dentro. No te lo pierdas.

Francisco Alba: “Me quedo con el primer día en Larraona; son los primeros recuerdos de muchas personas que siguen siendo importantes para mí”

Francisco Alba Calderón, estudiante de Bioquímica en la Universidad de Navarra, cierra este curso su segundo año en el Colegio Mayor Larraona antes de comenzar una nueva etapa en Inglaterra con su Erasmus en Nottingham. Natural de Madrid, hace balance de estos dos años con una sonrisa y con la sensación de haber encontrado mucho más que un lugar donde vivir durante la carrera.

Apasionado del deporte, disfruta especialmente del gimnasio y del baloncesto, dos aficiones que sigue manteniendo en su día a día universitario. Además, durante muchos años la música ocupó un lugar importante en su vida: tocó el piano y el oboe hasta los 16 años, cuando la exigencia académica de Bachillerato le obligó a dejarlo temporalmente. “Espero retomarlo algún día”, reconoce entre risas. Ahora, después de un curso intenso que ha conseguido sacar adelante con todas las asignaturas aprobadas, afronta las vacaciones con ganas de descansar, despedirse de Pamplona por un tiempo y preparar con ilusión su próxima aventura internacional.

 

Primera visita al Colegio Mayor

Su llegada a Larraona se remonta todavía a Primero de Bachillerato, cuando visitó por primera vez la Universidad de Navarra. Tenía claro que quería vivir en un colegio mayor mixto y con un ambiente abierto y cercano. Después de conocer Larraona, supo que aquél sería su sitio. “Quería un Colegio Mayor como la vida real: mixto, con libertad…”

 

 

Los primeros días los recuerda con especial cariño. Nada más instalarse, decidió bajar a las zonas comunes para conocer gente. Allí empezó una conversación improvisada jugando a las cartas con otros colegiales y colegialas. Aquella tarde terminó convirtiéndose en uno de esos recuerdos que permanecen: entre las primeras personas que conoció estaba quien hoy es su novia.

“Desde el primer momento fue muy fácil socializar”, cuenta. Actividades organizadas durante los primeros días, como una salida de rafting, ayudaron también a crear vínculos rápidamente y a perder el miedo inicial de empezar una vida nueva lejos de casa. “Nos lo pusieron muy fácil para hacer amigos”, recuerda.

Cuando piensa en su paso por Larraona, Francisco lo resume en tres ideas: “sentirse arropado, cómodo y rodeado de muy buena gente”. Lo que más valora de estos años ha sido precisamente la convivencia cotidiana: volver de clase y encontrarse siempre con amistades, compartir comidas, conversaciones o simplemente coincidir con distintas personas en cualquier momento del día.

 

Facilidades para adaptarse

Reconoce que la vida en colegio mayor también tiene una parte intensa, pero considera que esa convivencia constante acaba siendo precisamente lo más valioso y lo que más echará de menos el próximo año. “Ir a clase, volver y seguir rodeado de amigos es algo muy especial”, comenta. Y añade: “Aquí todo es mucho más cercano y natural”, en referencia a lo que espera encontrar en su próxima aventura en Notthingam.

Además de participar en las actividades habituales del colegio mayor, este curso también impulsó el club de debate de Larraona junto a otros colegiales. Una experiencia que recuerda con especial ilusión y que le permitió compartir tiempo con personas muy distintas dentro del colegio.

Entre todos los recuerdos vividos, hay uno que destaca especialmente: el primer día. Francisco habla de aquella llegada como una mezcla de emoción, nervios e ilusión por empezar una nueva etapa lejos de casa. “Son los primeros recuerdos de muchas personas que siguen siendo importantes para mí”, explica.

Para él, vivir en un colegio mayor ha sido una ayuda fundamental en el proceso de adaptación a la universidad y a la vida fuera de casa. Cree que dar directamente el salto desde el hogar familiar a un piso compartido puede resultar más complicado al principio, mientras que en un colegio mayor una persona se siente mucho más acompañada durante esos primeros meses. “Te ayuda mucho a ganar confianza y a acostumbrarte poco a poco a vivir fuera de casa”, señala.

 

 

Por eso,  “recomiendo claramente la experiencia, especialmente en un entorno como Larraona”, que define como “abierto, libre y muy humano”. Considera que la convivencia mixta y el ambiente cercano hacen que la vida cotidiana sea más natural y favorecen relaciones auténticas entre quienes viven aquí.

Un consejo para las nuevas incorporaciones

Antes de despedirse, deja también un consejo para quienes llegarán el próximo curso: “aprovechar la experiencia y animarse a participar en la vida del colegio mayor desde el primer día, no quedarte en tu habitación”. Y es que, -resalta-,  “el colegio mayor no es solo un lugar para estudiar, también es un espacio para crecer como persona”. Para Francisco, la clave está en abrirse a la convivencia, participar en los planes y dejarse sorprender por todo lo que puede surgir en el día a día.

Ahora prepara las maletas para disfrutar del verano antes de comenzar una nueva aventura en Inglaterra. Pero se marcha de Larraona con algo más importante que unos apuntes aprobados o una carrera encaminada: un puñado de amistades, recuerdos y experiencias que, seguramente, le acompañarán durante mucho tiempo.