La cafetería del Colegio Mayor Larraona volvió a llenarse de música, color y alegría el jueves 14 de mayo con una nueva edición de la ya tradicional Cena Rociera, una de esas citas ya asentadas en el calendario del curso por estas fechas. Una noche pensada para compartir, desconectar de los exámenes durante un rato y, sobre todo, disfrutar.

Menú del Sur
Como cada año, las cenas temáticas del Colegio Mayor permiten acercarse a distintas culturas y tradiciones de España y del mundo. En esta ocasión, el ambiente andaluz tomó Larraona con sevillanas y un menú preparado por el equipo de cocina con algunos de los sabores más reconocibles del sur: salmorejo, pescaíto frito o flamenquines.
Grupo de sevillanas del Polideportivo Larraona
Uno de los grandes protagonistas de la noche fue, sin duda, el grupo de sevillanas del Polideportivo Larraona, que animó a colegiales y colegialas a salir a bailar antes y después de la cena. Un grupo que es ejemplo de cómo las tradiciones también se comparten, se aprenden y se hacen propias.

Miguel Ángel Martínez del Río, integrante del grupo desde hace unos cuatro años, -“tras el Covid”-, explica que el grupo lleva más de diez años funcionando en el polideportivo y actualmente reúne a personas de distintos niveles. “Tenemos en el polideportivo clases de iniciación, intermedio y avanzado, y además alternamos sevillanas con flamenco, rumbas o tangos”, cuenta. Más allá del baile, destaca también el ambiente humano que se ha creado entre quienes participan: “Hemos formado una familia. Al final te juntas para divertirte y desconectar de las preocupaciones de la vida”.

Ese espíritu de convivencia fue precisamente el que se vivió durante toda la Cena Rociera. Una docena de integrantes del grupo participaron animando el ambiente.
Un ‘break’ en plenos exámenes
En plena época de exámenes, el ambiente festivo ayudó a romper la rutina académica por un momento. “Se trata de crear ambiente, que la gente se anime y desconecte un rato. Y se nota que lo agradecen, sobre todo los chicos y chicas que vienen del sur”, explica Miguel Ángel. Incluso parte del personal de cocina y de servicios terminó sumándose al ambiente de la noche.
Y tras la alegría y el “desconectar” de la actividad , todo el mundo a estudiar.