Chica joven sonriendo en un colegio mayor

Paula Jiménez: médico en ciernes y deportista aficionada

Paula Jiménez es logroñesa y estudia primer año de Medicina en la Universidad de Navarra. Pertenece a la primera promoción de colegialas, tras el cambio al modelo mixto en el Colegio Mayor Larraona. Hablamos con ella para conocer su experiencia.

 

Aunque comenta que la carrera es muy exigente, Paula consigue compaginarla con otras actividades: juega al fútbol, al pádel, visita a su familia, sale con sus amigas…“Obviamente te metes a Medicina y sabes que es una carrera en la que tienes que estudiar, pero normalmente hay tiempo para todo”. Nos cuenta que para rendir bien necesita hacer más cosas: “Si está todo demasiado centrado en la uni, como que se me queda el mundo pequeño”.

 

equipo de fútbol femenino del colegio mayor larraona

 

Pasión por el deporte

Es muy deportista: juega como defensa en el equipo de fútbol sala femenino de nuestro colegio mayor. Las chicas entrenan todos los lunes por la noche, así que encuentra un rato para despejarse. Durante el curso han competido en la Liga Intercolegial, teniendo partidos casi todas las semanas, y también jugaron en el Torneo de la Copa de Primavera. El fútbol hace que tenga mucha relación con chicas de otras carreras. También es aficionada del pádel, y ahora que ha terminado la temporada de torneos, lo practica todavía más. “Solemos ir mucho a jugar a pádel aquí en las pistas de Larra, vamos dos veces a la semana o así”.

 

chicas sonriendo frente a unas pistas de pádel

 

La pasión por el deporte la lleva desde pequeñita. En el colegio Paula practicaba gimnasia rítmica y llegó a competir a nivel nacional. Una lesión de cadera le forzó a retirarse: “Pasé de entrenar todos los días a no poder ni andar”. Nos cuenta que ese cambio radical en su vida le abrió la puerta a su vocación: “Me trataron, pero nunca me dijeron qué me pasaba y se me quedó la espinita”. Por eso, desde entonces quiere ser traumatóloga.

 

gimnasta nacional infantil de gimnasia rítmica

 

Vocación y estudio

Aunque tiene bastante claro que el campo al que se quiere dedicar es la traumatología, Paula tiene los pies en la tierra y está abierta a un cambio de rumbo: “Una cosa es estudiar la materia, pero luego es en la práctica cuando tienes que verte. Tercero de carrera, con las rotaciones en el hospital, va a ser el año de decidir”.

El tener desde pequeña unas rutinas tan marcadas ha hecho que organizarse los horarios en la universidad no se le haga difícil.  Al preguntarle sobre su habilidad para compaginar el estudio con el deporte y la vida social nos confiesa que la clave es distribuir tu tiempo y exprimirlo al máximo. “Quiero jugar a pádel, tomar algo, salir con mis amigos y para eso tengo que estudiar este tiempo, así que lo tengo que aprovechar”. También comparte un consejo útil para los años universitarios: “Necesitamos ratitos que no sean de estudiar, porque si no nos volvemos locas”.

 

universitaria estudiando sonriente

 

Vivir en el colegio mayor

La vida en el Colegio Mayor Larraona le facilita esos descansos: “vamos a jugar al pádel, salimos a dar paseos, vamos a tomar un café… También prefiero estudiar en Larraona porque me gustan más las salas”. Nos cuenta que tiene más relación con los y las estudiantes de Medicina, ya que tienen diferentes horarios que el resto de carreras, una organización bimestral, diferentes fechas de exámenes… El tener un grupo de la misma carrera y por lo tanto las mismas rutinas, le facilita el estudio. Aún así, la vida común en el Colegio Mayor y el deporte hace que “haga piña” con el resto de chicas. Defiende que el ambiente es muy bueno y que está contenta sobre todo en relación con el cambio a modelo mixto. “Yo no he vivido otra cosa, pero es como si hubiese sido así toda la vida. Lo hemos hablado con los veteranos y se nota el cambio pero la gente está muy contenta”.

 

grupo de amigas posando en un balcón

 

Inicio del camino

Le preguntamos por qué decidió venir a Pamplona a estudiar. Nos explica que al terminar Bachiller sus opciones eran Madrid o Pamplona, pero Madrid se le hacía innecesariamente grande: “Yo necesito que todo esté aquí, salir de casa y llegar a los sitios”. Además, al estar tan cerca de Logroño hace que pueda ver a su familia y a sus amigas del colegio. “Mis padres a veces vienen a comer los domingos, es muy fácil vernos. Es como estar en casa sin estar en casa”.

Un año después de tomar la decisión de mudarse a Pamplona está convencida de que no podía haber elegido mejor: “No tengo ningún tipo de duda de que ha sido la decisión correcta, creo que no puedo estar mejor”.

estudiante universitaria con un balón de fútbol en la mano

Lucía Gross, al mando de nuestro equipo de fútbol femenino

Hace dos años, Lucía Gross Fernández cambió el sol de Málaga, su tierra natal, por las nubes y la lluvia de Pamplona para venir a estudiar Medicina en la Universidad de Navarra, “un sueño” hecho realidad. “El clima me echaba para atrás, pero el ambiente me encantó. Supe que si me cogían iba a venir aquí, y es una de las mejores decisiones que he podido tomar. Estoy feliz con todo”.

Lucía visitó nuestra ciudad hace 7 años, cuando acompañaba a uno de sus cuatro hermanos mayores a conocer el campus universitario. Hoy, la colegiala reparte sus horas entre el estudio, sus amigos, el ocio y, muy importante, el deporte. Ha sido la encargada de promover el equipo de fútbol femenino y de voleibol femenino de nuestro Colegio Mayor, como capitana de ambos.

 

estudiantes del equipo de fútbol femenino del colegio mayor

 

Un equipo de fútbol con potencial

Además de Lucía, el equipo de fútbol está formado por Paula Jiménez, Sara López, Diana Mur, Ana Nahnias, Alba Infante, Elena Olazar, Zeni Thompson, Paula Pastor y Aitana Rodríguez. El entrenador es Santiago García Falaguera.

En vez de competir en el Trofeo Rectora, las estudiantes juegan en el Intercollege, una liga de fútbol femenino en la que participan colegios mayores y residencias universitarias. “Es más flexible en cuanto a horarios y tiempos”, explica la estudiante. “Nosotras entrenamos los lunes por la noche, en el Polideportivo Larraona, y jugamos un partido a la semana, que suele ser a las 20h, para que nos dé tiempo a llegar a la cena”.

Nuestras chicas empezaron con fuerza en la liga, con una victoria por cuatro goles a cero, aunque han tenido de todo. “Algunos partidos los hemos ganado, otros hemos perdido o empatado… Estamos aprendiendo de cada uno. La mayoría somos medio-novatas, pero tenemos potencial y nos lo pasamos muy bien”.

“Lo mejor es que hay buen rollo”, insiste la capitana. “No tenemos demasiada afición, pero nosotras somos nuestra afición. Nos animamos unas a otras. Somos un equipo, una piña, ganemos o perdamos”. Cuenta, por ejemplo, que hubo un partido que disfrutaron en particular, porque empezaron perdiendo 5-1 y consiguieron remontar a 5-5. Empataron, pero se sintieron muy orgullosas. “Ahora tenemos que aprender a compenetrarnos, porque podemos ser buenas individualmente, pero a veces juntas somos un poco caos. Pero esto no es la Champions ni nada, es para pasar el rato”.

 

Tiempo para todo

Como capitana, Lucía tiene claro su papel: “Ni soy mejor, ni tengo más experiencia que las demás, ni me creo superior. Todas somos nuevas en el Colegio Mayor y estamos todas para animarnos”. Se encarga de que los entrenamientos y los partidos salgan adelante, y de motivar al equipo.

Además de deportista, Lucía es muy organizada, y saca tiempo para participar en otros ámbitos de la vida colegial: dirige también el equipo de voleibol femenino, forma parte del consejo colegial y se ha encargado de las sudaderas de la promoción de este año.

“Si te organizas te da perfectamente para tener un equilibrio entre estudiar, hacer deporte, salir, descansar… La clave es organizarse y cumplir tus horarios”, asegura.

Por ejemplo, este curso en el que tiene clases por la tarde, las mañanas las pasa estudiando en las salas de nuestro Colegio Mayor, y a media mañana acude a nuestro gimnasio para entrenar, con actividades como las clases de Tonificación. La semana que viene comenzará los entrenamientos de voleibol.

Me gustan todos los deportes, prácticamente. Sobre todo, debido a mis estudios, hago deporte por mi cuenta, con ejercicios efectivos y cortos, como Cross Fit o salir a correr”.

El fútbol siempre le ha gustado a nuestra estudiante –apunta que es madridista, y que solía jugar con sus hermanos– pero no fue hasta el año pasado cuando empezó a entrenar en un equipo femenino de otro colegio mayor, aunque fue también de manera informal. “Yo le pongo ganas y lo que salga. Elena, de nuestro equipo, sí que ha jugado en un equipo de fútbol antes, y hay alguna otra que se nota que sabe más, pero la mayoría de nosotras no tenemos mucha experiencia. Como es en equipo, nos lo pasamos muy bien y lo celebramos”.

En equipo o de manera individual, Lucía tiene claro los beneficios que le aporta hacer ejercicio: “Pongo el deporte como prioridad porque es bueno para el cuerpo y para la mente, sobre todo cuando estás estudiando”.

 

universitarios hacen deporte en Pamplona

 

Vocación de ayuda

Lucía afirma que la carrera le está yendo muy bien, con buenas calificaciones que espera mantener. “Aunque sea duro por el estudio, merece mucho la pena. Me encanta estudiar Medicina”.

Cuenta que al principio tenía dudas, porque tomó la decisión en 2º de Bachillerato, pero enseguida confirmó que había hecho una buena elección. “Me gusta ayudar, aunque suene a tópico. Pensé que, si tenía la capacidad de estudiar algo en lo que pudiese ayudar, tenía que intentarlo. Sentí que tenía que aprovechar esos dones que me había dado Dios. Y Medicina me parece lo más”.

Aún le quedan años de estudio y especialización por delante, en los que irá concretando su vocación como médica. “No tengo ni idea de la especialidad que quiero hacer, lo iré descubriendo a lo largo de la carrera. De momento, estoy realizando el diploma quirúrgico, pero estoy abierta a todo. También me llama la atención la pediatría”.

 

Buena compañía

La Facultad de Medicina está a cinco minutos de nuestro Colegio Mayor, lo que le permite ir y venir cómodamente y aprovechar el tiempo de estudio. “Elegí estar en este Colegio Mayor porque es cercano, está justo al lado del hexágono y de la vida social, en frente del Cañas de Pío XII. También quería tener cierta independencia, sin unos horarios demasiado estrictos que me limitasen mucho. Y ya tenía amigos que estaban aquí”.

Dice que ha hecho muy buenas amistades en el Colegio Mayor y fuera, que es un gran aliciente para apuntarse a un deporte en equipo y para escoger un colegio mayor. “Del Colegio Mayor me encanta que, aunque estés todo el día estudiando o yendo a clase, que es lo que nos toca, pasas todo el día como si hubieras quedado con tus amigos. Te lo pasas bien, disfrutas sí o sí de la vida del estudiante”, concluye.

Esta vida universitaria tan rica incluye socialización, estudio, ocio, descanso… y también deporte, como demuestra Lucía. Le deseamos que siga teniendo éxito en el plano académico y profesional, y también, por qué no, en el deportivo. Ojalá veamos este curso a nuestros equipos de fútbol y voleibol femeninos en la final. ¡Vamos, Larraona!

 

estudiante con un balón de fútbol en el pie

un estudiante de medicina sentado en el hall del colegio mayor larraona

JOICE, Medicina, deporte y más – Hablamos con Pablo Nieto

El antiguo colegial Pablo Nieto Pérez es estudiante de 5º de Medicina en la Universidad de Navarra y miembro del comité organizador del congreso JOICE (Jornadas Interactivas de Cirugía de Estudiantes). Con motivo de estas jornadas, que se celebrarán el 9, 10 y 11 de marzo, el pasado 25 de noviembre tuvo lugar un primer encuentro en el Salón de Actos del Colegio Mayor Larraona. Consistió en una charla con sorteo benéfico impartida por el Dr. Juan José López Martínez. Hemos entrevistado a Pablo para saber cómo fue el evento y de qué trata el congreso. También hablamos sobre deporte, medicina preventiva, habilidades de un universitario, sus recuerdos como colegial…

 

cartel congreso de cirugía

 

Pablo, ¿en qué consiste el congreso JOICE?

Son unas jornadas para estudiantes de Medicina en las que se organizan multitud de ponencias, charlas y talleres prácticos para acercar la cirugía a los futuros médicos. En la carrera se estudia mucho la parte académica, pero la práctica de cirugía tal vez no se hace tanto. El primer objetivo es que los participantes disfruten con la cirugía, y el segundo, que les ayude de cara a elegir una especialidad, que puedan descubrir si esa es su vocación.

 

¿Y qué tipo de actividades pueden encontrar los alumnos en estas jornadas?

En otras ediciones ha habido una simulación de un accidente, talleres de sutura, el seguimiento de una cirugía en directo, un taller de cómo hacer una traqueotomía con un bolígrafo… Queremos que los estudiantes toquen. Y, por supuesto, hay muchas charlas con especialistas de renombre. El punto base es la cirugía, ya sea general, oftalmológica, cardiaca, etc.

 

Seguir el programa requerirá unos mínimos conocimientos médicos.

Sí, el congreso es para estudiantes a partir del tercer año del grado de Medicina, porque las ponencias pueden ser muy técnicas. Pero la primera charla que ha servido como adelanto al congreso ha sido diferente, porque estaba abierta al público general. Queríamos dar a conocer el congreso y lo que puede aportar. Acudieron unas doscientas personas al Salón de Actos del Colegio Mayor Larraona para escuchar al Dr. Juan José López Martínez. Fue muy ameno, había mucha gente que no era de Medicina y se fue a casa con las ideas claras.

 

un doctor y el director del colegio mayor larraona

 

El Dr. López Martínez es especialista en traumatología infantil, miembro de la Sociedad Española de Ortopedia Pediátrica y de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología, y es conocido por el público, sobre todo, por ser el médico del tenista Carlos Alcaraz. 

El tenis es un deporte muy sacrificado y muy físico, con muchas lesiones. Al final él como médico ha tenido que estar muy pendiente de asegurar que Alcaraz pudiera seguir en ciertos momentos. El doctor sacaba matrículas en la universidad y ha sido siempre un apasionado del deporte.

 

¿Qué destacarías de la charla que impartió?

Fue una muy buena ponencia. Nos dio su punto de vista de médico a nivel de élite del mundo deportivo. Esto nos inspira a los estudiantes a ver qué podemos alcanzar como médicos y como profesionales, porque nos dio consejos para todos los que asistimos. Sobre todo, formuló las preguntas para que pensásemos qué es importante para nosotros y cómo dedicarle el tiempo necesario. Él es padre de tres hijos y nos contó cómo lo compagina con su vida profesional. Empezó explicando su trayectoria, cómo ha llegado hasta donde está ahora. Dibujó un diagrama en el que explicaba cómo distribuía el tiempo al principio de su carrera y ahora. Al principio era todo para el trabajo y menos para la familia y los amigos, pero ahora dedica más tiempo a la vida personal. Lo que nos transmitió es que cada uno debe encontrar el equilibrio entre todos los segmentos.

 

Este equilibrio puede ayudar a llevar una vida más saludable.

Dijo que hay que tener una medicina mucho más preventiva, que lo mejor es no ponerse malo. Vivimos en un mundo muy tecnológico y sedentario, en el que necesitamos hacer deporte con regularidad y prestar atención a uno mismo: la alimentación, el ejercicio, el cuidado mental, la relación social… son la mejor medicina preventiva. Esto es importante sobre todo para los estudiantes de Medicina, ya que puede haber mucho estrés y competitividad en la carrera. Yo, por ejemplo, en exámenes suelo dejar el deporte a un lado, y creo que es importante mantener la vida deportiva.

 

¿Qué deporte practicas?

Me gusta mucho el pádel y he jugado toda la vida al baloncesto. También he hecho natación y voy al gimnasio. En el Colegio Mayor iba al Polideportivo Larraona y jugaba muchas pachangas con los colegiales; se potencia mucho el deporte, también con la competición interpasillos, incluso organizamos una competición de pádel. Cuando estaba en el consejo colegial intentamos formar un club de running para salir a correr, pero al final con la pandemia no pudimos hacerlo. Las instalaciones deportivas del Colegio Mayor y de la universidad facilitan la actividad deportiva.

 

un doctor da una charla a estudiantes universitarios en el Colegio Mayor Larraona en Pamplona

 

Además del deporte, en la etapa universitaria también se ‘entrenan’ otros valores. La mitad de lo recaudado con las entradas de la charla se destinó al proyecto Vencer Leucemia, de la Fundación Jiménez Díaz, que investiga para curar la leucemia mieloide aguda.

Somos estudiantes y en la Universidad de Navarra y en el Colegio Mayor Larraona lo de ayudar a los demás está muy presente. Al final de la charla se realizó un sorteo para financiar la organización del propio congreso y para contribuir con este instituto de investigación.

 

¿Qué habilidades necesita un estudiante para realizar estas labores de organización del evento? 

Sobre todo, hay que ser valiente y no tener miedo a mandar correos para hablar con invitados y patrocinadores, hay que tener la mente abierta. Del Dr. López Martínez teníamos el contacto de una compañera, y fue muy amable y cercano. Estas habilidades se pueden aprender. Yo soy sociable, no tengo problemas en hablar o mandar un correo, pero también lo he entrenado. En el colegio hacía teatro, lo que me quitó el miedo a estar solo delante del público y en primero de universidad hice un curso de cómo hablar en público con eficacia. Dentro de Larraona también lo trabajé mucho, con el tema de los Think&Beer y las charlas, siendo miembro del consejo colegial primero y, después, decano de colegiales.  Ahora estoy en muchos voluntariados, lo que me ayuda a cambiar de ambientes y a salir de mi zona de confort.

 

¿Y cómo se puede trasladar esto a la Medicina?

El médico también tiene que ser un buen comunicador, tiene que saber adaptarse a las circunstancias de cada paciente y también, saber dar malas noticias. En la universidad trabajamos mucho eso. Por eso me gusta la consulta, porque requiere tratar con el paciente, aunque también me atrae el quirófano.

 

Entonces, ¿por qué especialidad médica te inclinas?

Me llaman la atención otorrino y urología porque son muy polifacéticas, tocan diferentes ámbitos, y son médico-quirúrgicas: puedes tanto ver al paciente como operarle. También me gusta pediatría, por el cuidado de los niños. Quizá podría ser otorrino especializado en niños… Aún estoy en quinto curso así que tengo tiempo para pensar.

 

estudiantes con médico en el salón de actos del Colegio Mayor Larraona

 

La mitad de la carrera, los tres primeros años, los has pasado como colegial de Larraona. ¿Qué sientes cuando vuelves aquí?

Me vienen a la mente muy buenos recuerdos, que guardo con mucho cariño. Por desgracia el segundo año solo duró medio, por el confinamiento general de marzo de 2020, y el tercer año fue un año un poco duro, con las secuelas del covid y algún confinamiento en las habitaciones. Pero tuve suerte de vivir el primer tiempo con normalidad y puedo decir que viví plenamente todo.

 

Llegaste desde Santander sin conocer a nadie y te encontraste con doscientos chicos como tú. ¿Qué te llevas de tus compañeros de aquí?

Mis amigos de Larraona son casi como mi familia. Los médicos tendemos a juntarnos con otros médicos, pero aquí no, hay doscientas personas de muchas carreras. Me ha permitido conocer a gente de otras especialidades. Además, la cercanía del equipo directivo y del resto del personal era espectacular. Y la figura de los veteranos es una pieza fundamental, lo mejor que puedes tener, porque son personas que han pasado por lo mismo que tú. En mi familia había cosas con las que no me podían ayudar, porque no son médicos, pero aquí los veteranos de la carrera te podían aconsejar sobre qué optativa escoger, dónde hacer las prácticas…Y también sobre la vida en general. Ahora me sigo llevando con ellos, a pesar de que nos encontremos en sitios distintos. Siempre he estado muy bien aquí, y la verdad es que estoy muy contento de haberlo vivido y de recordarlo cada vez que vuelvo.

 

Muchas gracias, Pablo, ¡siempre tendrás nuestras puertas abiertas! Te deseamos mucho éxito en tus estudios y en la celebración de este congreso.

estudiante mirando partitura en sala de música

Mario López Ruiz, trompetista y futuro médico

El Colegio Mayor Larraona es un universo de por sí. Con los colegiales, los trabajadores, las actividades y todas las relaciones personales que se generan entre nosotros. Pero entrar en nuestra sala de música es un nuevo microcosmos. Tras las paredes insonorizadas, los estudiantes ensayan, improvisan, aprenden un nuevo instrumento o se dejan llevar por la melodía viajando lejos, en el tiempo y en el espacio. A partir de este curso, al piano y, sobre todo, con la trompeta, el universo de la sala de música ha sumado un nuevo integrante. El estudiante Mario López Ruiz.

un estudiante tocando la trompeta

Trompetista desde los 8 años

El camino que comenzó a recorrer Mario se remonta diez años atrás. “Tras hacer una prueba elemental te llamaban para escoger instrumento. Ahí fue cuando elegí la trompeta, me parecía un instrumento muy chulo”, comenta. Y lo sigue pensando. Por eso tras los cuatro años de grado elemental, hizo los seis de profesional y actualmente está cursando el primero de los cuatro de grado superior, en el Conservatorio Superior de Música de Navarra. “Voy al conservatorio todos los días, de lunes a viernes, y ensayo también durante el fin de semana”, explica.

Si te adentras en la sala de música podrás escucharle tocar bellas melodías del “Concierto para trompeta y orquesta en Mi bemol mayor” de Joseph Haydn o complicados ejercicios técnicos para trompeta. Desde hace varios años también toca el piano, fruto de la materia “Piano complementario” que se comienza a cursar en primer grado de profesional. Y todos estos cursos de música no le han impedido empezar a cursar otro grado, de seis años, el principal motivo por el que ha venido desde Miranda de Ebro (Burgos), su ciudad natal, hasta Pamplona.

partitura de música para trompeta

Primer curso de Medicina en la Universidad Pública de Navarra

El plan de Mario es compaginar los estudios de música con la carrera de Medicina. No será fácil, pero estamos seguros de que es un alumno aplicado. “De momento el comienzo de curso está yendo bastante bien”, reconoce. Mario sabe, que al igual que ocurre con un instrumento, además del talento, los estudios son cuestión de práctica y de perseverancia. Y también de pasión. Por eso se prepara para ser médico y por eso no ha dejado de lado la trompeta durante todos estos años. “Mis profesores siempre me han animado a seguir con la carrera de la música”, comenta agradecido.

Mario se esfuerza al máximo para desarrollar sus dos pasiones durante su vida universitaria en Pamplona y desde Larraona le queremos apoyar y animar para que así sea, para que pueda conseguir las metas que se ha marcado. Y, por supuesto, para que nos siga deleitando con sus obras a todos los que habitamos de vez en cuando el universo de la sala de música.

estudiantes de medicina con profesor en la entrada del colegio mayor larraona en pamplona

Primer Think & Beer – Aprendiendo sobre inmunoterapia con el Dr. Josepmaría Argemí

El colegial Armando Molina Rodríguez no se lo pensó dos veces. “Me dijeron que podíamos organizar charlas, así que como ‘pre-médico’ que soy, me propuse traer a investigadores“. No es nada nuevo que nuestros colegiales traigan invitados al Colegio Mayor, pero sí que lo hagan en tan poco tiempo. Este estudiante de Medicina conoció a su invitado el primer día de presentación de la Universidad de Navarra, y a la semana siguiente, el martes de 7 de septiembre, ya estaba recibiéndolo en nuestras instalaciones.

“Íbamos a conocer a nuestros mentores y le vi salir del edificio. Se me ocurrió presentarme, estuvimos hablando y le ofrecí venirse al Colegio Mayor”, cuenta Armando. El Dr. Josepmaría Argemí no es uno de sus profesores, aunque imparte clases en la Facultad de Medicina. Especialista en Medicina Interna, se dedica a la investigación de las enfermedades hepáticas y los tumores del área hepática.

estudiantes de medicina en charla con medico en el colegio mayor

“Como le dije que éramos estudiantes de primero de carrera, nos explicó todo desde cero, tranquilamente, respondiendo a todas nuestras preguntas. Surgió una charla espectacular“, asegura el colegial. El encuentro giró en torno a nuevos métodos que hacen que la inmunoterapia sea más eficaz en el tratamiento de las células cancerosas del hígado (Hepatocarcinoma).

La inmunoterapia ayuda al sistema inmunitario del paciente a combatir el cáncer, utilizando las defensas naturales del propio cuerpo. “Los mecanismos de los que nos habló el doctor no son para eliminar el cáncer, sino para eliminar lo que le permite a las células con cáncer esconderse, para que el tratamiento de la inmunoterapia tenga mejores resultados”, resume Armando. El médico también les explicó su tesis doctoral relacionada con la cirrosis y los procesos de regeneración de las células del hígado.

Es un verdadero lujo tener a profesionales de primer nivel, expertos en su ámbito de trabajo, sentados en una mesa junto a nuestros colegiales, charlando con ellos, estimulando su curiosidad y resolviendo sus dudas o inquietudes. Muchas gracias, Dr. Josepmaría, por acudir a nuestro Colegio Mayor y a Armando por organizar el primer Think&Beer del curso. ¡Hasta el siguiente!

mano pinchando una jeringuilla en el brazo de una persona

Sanar de hueso y alma

“Más que una charla, esto es una conversación”. Así empezó el primer Think&Beer del año, celebrado el último miércoles del mes de enero. Sentados al mismo nivel que la audiencia, el Doctor Carlos Centeno, director del Servicio de Medicina Paliativa de la Clínica Universidad de Navarra, y la Doctora Ana Serrano, internista en la misma clínica y especialista en el tratamiento de pacientes con enfermedades avanzadas.

estudiantes sentados en butacas asisten a una charla

Entre el público predominaban los estudiantes de Medicina, algunos de ellos alumnos de los invitados, que escucharon con atención hablar sobre este tema que les implica a ellos como futuros médicos, aunque no solo. A cualquiera puede llegarle una enfermedad avanzada o conocer a alguien que esté gravemente enfermo, sea cual sea su edad. Y eso es lo que los doctores empezaron clarificando: la medicina paliativa no es solo para la etapa final de la persona. Ni solo para los ancianos. O solo para determinadas enfermedades, como el cáncer. Entonces, ¿qué es?

“La medicina paliativa es medicina avanzada para enfermedades avanzadas”, explicó el Dr. Centeno. “Es para quien tiene un sufrimiento intenso por una enfermedad grave. Por ejemplo, el covid-19 es una enfermedad grave, hoy han muerto centenares de personas en España”. El especialista explicó que él ha hecho tratamientos paliativos para pacientes con coronavirus, y contó a los colegiales algunos casos que había tenido ese día para mostrarles su trabajo.

doctor sentado hablando con mascarilla

Una labor que, aunque se centra en el sufrimiento físico de la persona causado por la enfermedad, tiene un componente mucho más profundo: “A veces tocas el hueso y a veces tocas el alma del paciente. Y hay veces que crees que lo que tocas es hueso y es alma”, afirmaba el médico. Así lo corroboraba su compañera, que explicó que, aparte del control sintomático, la farmacología y la investigación, su trabajo consiste en saber comunicar y dar un soporte emocional, ayudando no solo a los pacientes, sino también a sus familias.

Uno de los métodos que utiliza el doctor Centeno para empatizar con el paciente y permitirle que se exprese es la técnica del espejo, por la que el médico empieza diciendo cómo ve al paciente para que él continúe contando cómo se ve él. Al final acaba escuchando experiencias muy profundas. “Es un privilegio ser testigo de algo así. De personas que se van preparadas y en paz. Ese es el objetivo de la medicina paliativa, que puedas terminar la vida rodeado de los que te quieren, en paz y con los síntomas aliviados”, comentaba.

doctora hablando a estudiantes

La Dr. Serrano explicó en qué consiste la sedación paliativa, un procedimiento de administración de fármacos que no adelanta la muerte de la persona, sino que reduce su nivel de conciencia para suavizar el sufrimiento que tiene. Sobre este tema y en relación con la reciente Ley de la eutanasia, los colegiales plantearon algunas preguntas para los invitados. ¿En qué se diferencia una cosa de la otra? ¿Qué opinan de la eutanasia?

La especialista señaló que la principal diferencia está en la intención: la sedación busca aliviar los síntomas del paciente, mientras que la eutanasia se realiza para acabar con la vida del paciente. Aseguró que el papel de la medicina es intentar aliviar el sufrimiento del paciente, lo que comparte con el doctor Centeno.

Explicaron que es imposible desligar la historia y circunstancias personales de la propia enfermedad y ese es un factor que influye de manera importante en el hecho de desear o no la muerte. Aparte de pensamientos o deseos fugaces, el doctor explicó que en su trayectoria profesional se había encontrado con realmente pocas personas que quisieran morir y así también lo indicaba un estudio reciente llevado a cabo en la universidad. “Lo que queremos es vivir sin el sufrimiento, pero no morir. Tenemos un instinto vital que nos hace querer vivir”.

Desde el respeto a otras posturas diferentes de las suyas y a la decisión de cada persona, los invitados defendieron la importancia y la necesidad de los cuidados paliativos en la sociedad y animaron a ver la eutanasia y el final de la vida como una realidad mucho más compleja y con implicaciones más profundas de lo que parece.

estudiante escucha charla

Por último, hablaron a los colegiales sobre cómo hacer cuidados paliativos, no a nivel técnico sino humano, para cuando alguien se encuentre en la situación de tener que ayudar a alguien cercano.

En primer lugar, habría que acercarse al paciente, comenzó diciendo el Dr. Centeno. “No hablar y escuchar, que sea él o ella quien hablé”, añadió la Dr. Serrano. “¿Y luego?”, preguntó. “¡Seguir escuchando!” respondió él. A continuación, habría que transformar esa escucha en intentar entender sin juzgar, explicó ella. El doctor volvió a recalcar la necesidad de dejar que el paciente se exprese, de morderse la lengua. “Después hay que validar las emociones del otro, explicar que es normal lo que siente”, continuó la Dr. Serrano. “El siguiente paso es mostrar disponibilidad, hacerse presente en la historia del otro. Acompañarle en su evolución”, señaló él. Y, por último, “garantizar que no vas a poder ayudarle en todo, pero que no vas a dejar de intentarlo”, concluyó ella.

Los dos invitados animaron a no alejarse de estas personas por miedo a no saber cómo actuar, sino a acercarse a ellas. Ambos encuentran una satisfacción “intensa y profunda” en ser parte del alivio de sus pacientes. “El sufrimiento es un misterio que nos interpela a todos y nos hace pensar en profundidad”, afirmó el doctor. “Por eso es muy gratificante cuando uno puede ser de utilidad para los pacientes”.

Dos sillas y una mesa en la tarima del Salón de Actos

Ciclo Think&Beer sobre el coronavirus

Durante un par de semanas, los colegiales han disfrutado de dos charlas sumamente interesantes en torno a la situación actual de la pandemia. Fueron ellos mismos los que decidieron invitar a expertos para que les hablasen del tema, ya que, como lleva tanto tiempo resonando en las noticias corre el riesgo de banalizarse, y creen importante tener información actualizada y darse cuenta de la importancia de lo que está ocurriendo. Tanto en la parte económica como en la de la salud, y en todos los niveles sociales y personales que afectan estos dos ámbitos.

 

Estudiante y profesor sentados en la tarima del Salón de actos

 

Las secuelas económicas – José Luis Álvarez Arce

El ciclo lo abrió el jueves 29 de octubre el profesor y antiguo colegial José Luis Álvarez Arce, vicedecano de alumnos de la Facultad de Económicas de la Universidad de Navarra. Explicó a los estudiantes las secuelas económicas provocadas por el covid-19 y respondió a todas sus dudas.

 

José Luis Álvarez Arce

 

“Habló durante diez o quince minutos y el resto de tiempo lo dedicamos a las preguntas. Fue una tertulia muy interesante y, al estar un número limitado de personas, pudimos intervenir todos los que quisimos. Casi todo el mundo habló”, asegura Borja Rodríguez Manzano, miembro del Consejo de Colegiales de este año y organizador del Think&Beer. Estudia 2º de ADE en la Universidad de Navarra y fue alumno del profesor Álvarez Arce, en las asignaturas Microeconomía y Macroeconomía del curso  pasado.

En la charla se comentó el problema de la deuda española, las subvenciones de la Unión Europea, la política de la subida de impuestos, los efectos de un posible confinamiento domiciliario, la situación económica en otros países del mundo como China o Argentina… Un repaso de actualidad a las cuestiones más relevantes que conciernen el tema económico y que afectan a todos, los colegiales incluidos.

 

Estudiantes atendiendo en una charla

 

“La crisis que viene va a ser grande y las consecuencias van a seguir cuando a nosotros nos toque salir al mercado laboral. Algunos dicen que la crisis va a ser en forma de V, otros de U, otros de L… La V está descartada, porque subiremos poco a poco. Y la L también, porque eso significaría que no saldríamos de ella. Según nos explicó el profesor, él cree que la crisis será en forma de U con una base muy alargada, es decir, vamos a estar mucho tiempo abajo, pero iremos subiendo poco a poco”, señala Borja.

El colegial cree que es necesario tomar conciencia de la relevancia de la pandemia. “Le pedí a José Luis Álvarez Arce que viniera para que la gente se diera cuenta de que el covid-19 no es un chiste, que es algo serio y va a tener unas consecuencias muy importantes en la economía, además de en la salud”, afirma.

 

Estudiante de ADE

 

Los aspectos epidemiológicos – Miguel Ángel Martínez González

Respecto a la parte sanitaria, el miércoles 4 de noviembre recibimos a Miguel Ángel Martínez González, director del Departamento de Medicina preventiva y Salud pública de la Universidad de Navarra. Clausuró el ciclo explicando los aspectos epidemiológicos del SARS-CoV-2.

 

Doctor

 

El profesor comenzó repasando las posibles reacciones al virus y los porcentajes de contagiados asintomáticos, personas con síntomas leves, graves y pacientes críticos. Como también ocurrió en el Think&Beer anterior, fue inevitable la autocrítica y la comparación con otros países del mundo, como Taiwan, que actualmente cuenta con tan solo siete muertos por coronavirus.

 

Charla sobre epidemiología

 

Por mucho que las gráficas y datos sobre el coronavirus llenen las noticias, esto no significa que comprendamos siempre lo que muestran. El doctor Martínez González proporcionó unas nociones básicas de epidemiología que ayudaron a los colegiales a entender las estadísticas, como por ejemplo el R0 o ritmo reproductivo básico. “Es un concepto matemático que indica el promedio de casos nuevos que provoca un caso a lo largo de un periodo infeccioso”, explica Pablo Fernández, estudiante de 1º de Medicina y organizador del Think&Beer. “Aunque predominábamos los colegiales de Medicina, la audiencia era variada y nos ayudaron las explicaciones. Por ejemplo, los estudiantes de 1º de Medicina aún no hemos dado Bioestadística así que desconocíamos algunos términos”, comenta.

 

Profesor presentando en el salón de actos

 

Al igual que Borja Rodríguez, enfatiza la necesidad de tomarse las medidas de prevención en serio. “El doctor comentó que en verano la población se relajó, pero el virus seguía con nosotros, solo que no se estaban haciendo tantas pruebas diagnósticas como ahora. Nos insistió en la relevancia de identificar bien la cantidad de fallecimientos que ha habido y, por supuesto, hizo alusión a la importancia de la mascarilla”, subraya Pablo. “En definitiva, tenemos que taparnos la boca. Debemos poner todas las barreras que podamos para disminuir la transmisión del virus”, concluye Pablo.

 

Estudiante de Medicina con mascarilla

Colegiales en el Salón de Actos asisten a una charla con el Doctor Pérez-Mediavilla

Think&Beer sobre la investigación traslacional: el campus biomédico de la Universidad de Navarra

Miércoles siete de octubre a las siete en punto de la tarde. El Dr. Alberto Pérez-Mediavilla estaba listo para empezar la presentación y saludaba a algunos alumnos de Medicina con el codo conforme llegaban. No estaban en clase, sino en el Salón de Actos del Colegio Mayor, preparados para asistir al primer Think&Beer de este curso. Por motivos de prevención y seguridad, no se pudieron repartir cervezas para los estudiantes, pero no por eso dejó de ser Think&Beer, un encuentro organizado por colegiales y para colegiales sobre temas de interés.

Alberto Pérez-Mediavilla en el Colegio Mayor Larraona

En este caso fue Juan Molins, estudiante de 1º de Medicina, quién invitó a su profesor al Colegio Mayor. El Dr. Pérez-Mediavilla imparte clases en los grados de Medicina, Bioquímica y doble grado de Química + Bioquímica en la Universidad de Navarra y es investigador en el Laboratorio de Neurofarmacología Celular y Molecular del CIMA (Centro de Investigación Médica Aplicada). Es decir, trabaja en dos de las tres áreas que conforman el campus biomédico de la Universidad de Navarra, que son: las Facultades, los centros de investigación (CIMA y CIFA) y la Clínica Universitaria. El encuentro constó de dos partes: primero el invitado explicó cómo se formó el campus biomédico y por qué nació el CIMA y, a continuación, habló sobre las investigaciones que está llevando a cabo su departamento en relación con las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Presentación del Dr. Pérez-Mediavilla

 

La importancia de la investigación traslacional

El Dr. Pérez-Mediavilla comenzó aclarando que en el ámbito de las enfermedades siempre se ha tratado de ser traslacional. Es decir, siempre se han intentado “trasladar” los descubrimientos realizados en la investigación a aplicaciones clínicas que tuvieran un beneficio en la salud del paciente. Aunque en la Medicina tradicional ya había investigaciones básicas, era una disciplina basada en el médico, que era el que curaba. A esta labor se incorporaron las enfermeras y también los nutricionistas. En cambio, ahora, en la Medicina moderna cobra más relevancia la investigación, y ciencias como la Biología, la Química o la Farmacia se han asentado como bases fundamentales para esta disciplina.

“Los fundadores de la Universidad tenían muy claro que no se podía hacer una buena Facultad si no estaba sustentada por una buena investigación”, explicó el ponente. Por eso, a la Facultad de Medicina, fundada en 1954, se le fueron sumando el resto de las facultades de Ciencias, la Clínica Universitaria (1962), el Centro de Investigación en Farmacología Aplicada (CIFA, 1987) y el CIMA (2004), con el objetivo de crear sinergias entre ellos, una tarea facilitada por la proximidad de su ubicación.

Estudiantes atentos a una presentación

 

Enfermedades neurodegenerativas: la investigación continúa

El profesor continuó explicando las enfermedades neurodegenerativas que estudia, y en concreto habló sobre el Alzheimer. “Cada 3 segundos aproximadamente, una persona en el mundo es diagnosticada demencia. Y un 70% de ellos será Alzheimer. 1, 2, 3… 1, 2, 3… Tenemos que hacer algo al respecto”, contaba.

Empezó por mostrar dos imágenes que comparaban el cerebro de una persona sin Alzheimer y el de una persona con. “No podemos curar si no entendemos el problema y lo tenemos que entender desde el punto de vista molecular. Tenemos que saber qué está degenerando en el cerebro para poder frenar o enlentecer el Alzheimer, detectando sobre qué punto de la cascada neurodegenerativa podemos actuar”, comentó. Explicó que la degeneración en el cerebro no es global, si no progresiva, los signos de atrofia empiezan en una zona concreta del cerebro: en la corteza entorrinal y en el hipocampo, ambas relacionadas con la memoria y la orientación. “Por eso los primeros síntomas son fallos de memoria repetitivos, fallos de orientación…”, detallaba.

Cerebro corte frontal Alzheimer

Expuso distintos estudios que ayudaron a avanzar en el conocimiento de la enfermedad, con descubrimientos como que los cambios estructurales, metabólicos y bioquímicos en el paciente pueden empezar incluso veinte años antes de aparecer los síntomas de demencia. “Cuando mis hijos eran pequeños y les preguntaban a qué se dedicaba su padre, ellos respondían: ‘A curar el Alzheimer en ratones’. ¡Y no les faltaba razón! Curar el Alzheimer en ratones es fácil, pero luego los estudios clínicos fallan muchas veces. Es muy importante seleccionar bien los pacientes en los ensayos. Ahora vemos que tenemos que estudiar a aquellos que están en fases casi preclínicas, que tienen riesgo de Alzheimer, para poder frenarlo”.

De momento no se conoce la causa exacta de la enfermedad, pero se sabe que hay distintos factores de riesgo. Uno es claramente la edad, aunque no es el único y no es determinante. También hay factores genéticos y de estilo de vida, como el estrés, la nutrición, la actividad física, el consumo de tabaco o la actividad intelectual. En este sentido, aunque una persona pueda tener predisposición a desarrollar la enfermedad, explicó que es muy fundamental llevar una vida saludable para, al menos, no agravar más o precipitar la aparición de esta. ¿Las claves? Una dieta rica en pescado, frutas y verduras; la actividad intelectual y la actividad física. “¡Es muy importante el ejercicio físico! Y no es solo andar: hay que hacer ejercicios que conlleven un gasto importante, como ejercicios de fuerza, CORE y todo esto”, insistió el profesor.

Por último, reveló que ahora están centrados en estudiar la relación que tiene la insulina con el Alzheimer, a raíz de un estudio que mostró que los pacientes con diabetes tipo II tienen mayor propensión a desarrollar la enfermedad.

Estudiantes y profesor mirando una presentación

Aunque el Dr. Pérez-Mediavilla les instó a interrumpir la charla si tenían cualquier duda, los estudiantes reservaron las preguntas para el final. Fue un encuentro muy interesante para ambas partes. “Hoy es un día feliz para mí. Excepto en clase, es una de las pocas veces que hablo a una audiencia juvenil sobre el Alzheimer”, comentó el invitado.

Estetoscopio

De futuro médico a futuro médico

El miércoles 23 de septiembre tuvo lugar la tradicional reunión de nuestros estudiantes de Medicina de la Universidad de Navarra, un momento de encuentro y de ayuda entre veteranos y colegiales de primero.

Estudiantes de Medicina reunidos en el Salón de Actos

Pablo Nieto, de 3º de Medicina, comenta que es una ayuda para que los colegiales de primero se sitúen en el comienzo de curso. “Además, este tipo de reuniones sirven para poner cara a los veteranos”, cuenta. Viene de Santander y asegura que para él fue un cambio grande la forma de estudiar en la Universidad, así que entre todos los veteranos recomendaron distintas técnicas de estudio, como por ejemplo, Pomodoro.

Este método ayuda a programarse el tiempo de estudio siguiendo la fisiología de nuestro cerebro, que es capaz de aguantar veinte minutos concentrado al cien por cien de su capacidad en un trabajo en concreto. “Consiste en pasar veinticinco minutos estudiando y descansar solo cinco minutos para que el cerebro descanse y se vuelva a oxigenar. Así cuatro veces seguidas, siguiendo este esquema llamado pomodoro. Después de los cuatro pomodoros se descansa durante veinte minutos”, explica Pablo. Él utiliza esta técnica para rendir mejor en los estudios, pero anima a que cada colegial pruebe y encuentre la que se adapte mejor a él. “También se puede estudiar con flash cards, que son tarjetas con imágenes en las que, por ejemplo, en un lado aparece un músculo y en el reverso las funciones que realiza”.

Pablo Nieto con la bata de médico frente a la Clínica Universitaria de Navarra

Este año, en el curso de 1º las materias se están impartiendo y se han estructurado de manera distinta, en un cambio realizado en colaboración con el profesorado de Harvard Medical School y según los estándares internacionales de la World Federation for Medical Education. Por ejemplo, para dividir la carga de estudios, se ha organizado el curso en bimestres, en los que los estudiantes se enfocan en dos o tres asignaturas de las que se examinan a continuación, en vez de tener solo dos periodos de exámenes al año (diciembre y junio) que concentran todas las asignaturas. Debido a este cambio, los veteranos no se centraron tanto en las asignaturas en concreto, sino en cómo coger apuntes y cómo suele ser la forma de explicar y evaluar de cada profesor.

“Nos vino bastante bien”, asegura Javier Segovia, uno de los colegiales nuevos. Viene desde Zamora y para él son muchos cambios, “es todo nuevo y al principio se hace difícil: los profesores dan clases de manera muy distinta, van muy rápido…”. Además, él realiza Medicina Internacional, por lo que se añade la complicación de estudiar en inglés. Hay veteranos que también han elegido esta misma opción de carrera, así como  algunos estudiantes de la Universidad Pública de Navarra. “Cuando nos encontramos los estudiantes de ambas universidades comentamos lo que están dando. Ahora han empezado con Historia de la Medicina. Lo sé porque coincidimos y porque algunos son amigos”, explica Javier.

Javier Segovia sentado en las escaleras de entrada del Colegio Mayor Larraona

En los veteranos, él encuentra la figura de la experiencia, que lo animan a seguir: “Si ellos han sacado la carrera, nosotros también. Se nota que tienen la voluntad de que nos vaya bien. Nos han insistido en que aprovechemos su ayuda y les exprimamos al máximo. Si estuviera en un piso, esto no me pasaría”, constata.

Javier se encuentra con sus veteranos en los pasillos, en la biblioteca, en el comedor… “Se nota el efecto covid, pero aún así los colegiales sacamos ratos para estar juntos. Comemos juntos, vemos la tele o alguna película, hablamos en los pasillos, etc. Eso está bien. Me he sentido muy acompañado. Los veteranos nos preguntan qué tal vamos y además de responder mis preguntas, me pasan apuntes. Siempre que he tenido dudas han estado ahí, y además de muy buena gana”, reconoce. Los veteranos hace poco estaban en su lugar, así que se sienten más vinculados, cree él. Asiste al grupo de vida cristiana, en la que la mayoría son mayores. “En ningún momento me he sentido que los mayores van a su bola o me miran mal. A veces ceno o como con ellos, y aunque hay una jerarquía de respeto y educación, me siento súper incluido. Son amigos”, confiesa.

Pablo, por su parte, asegura que tiene muy buenos recuerdos de cuando era colegial de primer año. “Sigo manteniendo el contacto con quienes fueron mis veteranos y ya no están en el Colegio Mayor. Antes de empezar el curso, cada vez que tengo que elegir una asignatura optativa les consulto. En Larraona la relación es muy buena. Sabes que a la mínima ocasión te van a pasar apuntes, te van a ayudar… Es ayudar al pequeño de la familia. Lo que a mí me hicieron mis veteranos lo hago yo ahora con los colegiales de primero”.

Él decidió estudiar Medicina por tres motivos, el principal: poder ayudar a las personas. “Y qué mejor forma de ayudarlas que cuando están mal, que es cuando van a consulta”, comenta. También porque es muy “de ciencias” y le gusta la biología, la física, la química… De entre estas disciplinas, la que más conlleva un trato con la gente es la de Medicina. Y por último, por las salidas profesionales y la seguridad económica que ofrece.

Javier, coincide en que ser médico “es poder influir de manera positiva en la vida de otras personas. Se centra en lo que tú eres capaz de aportar a la sociedad, y eso haces que recibas más que nada”. Además, le atraía la variedad de salidas profesionales: “Siendo médico puedes trabajar desde en un centro de salud en una zona rural con pocas consultas al día hasta en un hospital en una gran ciudad como especialista o como director, o incluso colaborando en un periódico”, subraya. Y no solo en España, sino en otras partes del mundo, al estudiar Medicina Internacional.

Fachada del Colegio Mayor Larraona

En el extranjero, en España, doctorados, médicos de todas las especialidades… Desde hace 50 años en Larraona hemos tenido la oportunidad de ver crecer y formarse a multitud de generaciones de médicos, por eso ya en 2016 afirmábamos en nuestra revista CALLE 45 ser “la casa de los mil médicos”. Entre nuestras paredes han convivido más de un millar de estudiantes de Medicina caracterizados por su vocación de ayuda, tanto hacia sus pacientes como hacia sus compañeros, reflejo del espíritu de nuestro Colegio Mayor.