Entrada al Colegio Mayor Larraona

Veteranos y novatos: una relación que no cambia

Los colegiales nuevos tenían tantas ganas de conocer a sus compañeros, como los veteranos de recibir a los nuevos colegiales. Cada año, es una constante que no cambia, ni cambiará a pesar de las circunstancias actuales.

Cuando llegas, los veteranos están contigo, salen contigo, te llevan a fiestas… Este año ese concepto de fiesta no podrá ser, pero algo haremos. Siempre echamos algún partido de fútbol”, cuenta Álvaro.

Este estudiante de 2º de Bioquímica ha pasado este año al grupo de veteranos y está deseando ejercer como tal, aunque reconoce que se disfruta más siendo novato. “Tienes a tus veteranos de mentores. Los que están en mi misma carrera me ayudaron un montón, me pasaron apuntes, me dieron consejos… ¡Si no llega a ser por ellos mi primer año hubiera sido un desastre!”, confiesa.

En marzo, cuando cerraron la universidad, Álvaro volvió a casa, por lo que tenía muchas ganas de volver a ver a sus amigos del Colegio Mayor. Todos ellos repiten un año más en Larraona, listos para empezar el curso. “No tengo miedo, tengo ganas de que empiece, aunque no vaya a ser lo mismo. Se hará lo que se pueda”.

Preparado para el comienzo de curso también está Pablo: es de los últimos estudiantes de primer año en llegar. Viene acompañado desde Zaragoza y empieza el grado de ADE con Big Data. Es la primera vez que visita el Colegio Mayor y el campus de la Universidad de Navarra, ¡tiene todo por estrenar!

Esperamos que tenga un buen comienzo de curso, acompañado por Álvaro y el resto de los veteranos, siempre dispuestos a echar un mano y a animar a sus nuevos compañeros del Colegio Mayor.

plaza-castillo

Bienvenidos a Pamplona (Información práctica 2020)

¡Ya falta menos para vernos! Dentro de poco llegarás a Pamplona cargado de maletas y de ilusión, aunque también de incertidumbres… Sabemos que la universidad es algo novedoso para ti, y más cuando estás en una ciudad diferente. Por eso queremos acompañarte y brindarte consejo no solo en cuanto vengas, sino desde antes de tu llegada. Hemos recopilado información útil sobre la ciudad y la vida universitaria para el curso 2020-2021: transporte, clima, ocio y compras y atención sanitaria y emergencias.

 

TRANSPORTE

En el Colegio Mayor Larraona estarás perfectamente ubicado, cerca del campus universitario y del resto de la ciudad, por lo que podrás ir a casi todos los sitios andando: tu facultad, el casco antiguo, los parques y zonas verdes de Pamplona, los bares y restaurantes… Para ello, el Ayuntamiento ha diseñado una herramienta ciudadana llamada Metrominuto, también disponible en otras ciudades europeas. Puedes descargarte la App para conocer los principales puntos de interés y cuánto vas a tardar en llegar a pie a cada uno de ellos o fijarte en los pequeños planos colocados en distintos puntos de la ciudad.

¿Quieres ir un poco más rápido? Anímate a coger la bici y pedalear hasta tu destino. Conoce aquí los carriles y toda la información sobre el transporte en bicicleta. O si prefieres ir en patinete eléctrico, no olvides echarle un vistazo a la última ordenanza de movilidad para saber por dónde puedes circular.

Por otra parte, podrás desplazarte a cualquier lugar, también a los municipios alrededor de Pamplona, con el Transporte Urbano Comarcal, es decir, los autobuses –o como aquí los llamamos– las villavesas. Puedes pagar un viaje en efectivo (1,35€), comprar una tarjeta que podrás ir recargando o suscribirte a un abono mensual si vas a hacer numerosos viajes. Consulta las tarifas y los horarios y recorridos en la web o descárgate la app “Tu villavesa” para saber más.

Por último, si tienes coche sabes que en el Colegio Mayor y en tu universidad podrás aparcar, pero puede que quieras conocer las zonas de estacionamiento limitado de la ciudad. Y si alguna vez necesitas un taxi, tendrás que llamar al 948 23 23 00 o 948 35 13 35.

Villavesa en Pamplona


CLIMA

Hoy en día no es ningún misterio saber qué tiempo va a hacer, basta con mirar en nuestro teléfono móvil. Pero cuando se trata de hacer la maleta llegan las dudas. ¿Es cierto que está siempre lloviendo? ¿Verás el sol? ¿Cuándo tienes que sacar el abrigo?

El clima de Pamplona es una transición entre el atlántico y el mediterráneo, lo que se traduce en un clima templado-frío, lleno de contrastes, pero agradable, en general. En septiembre empezarás el curso con máximas alrededor de 24º y mínimas de 13º, pero ya en noviembre las máximas serán de 13º y las mínimas cerca de los 5º; aunque varía cada año. Diciembre suele ser el mes más lluvioso, ¡pero no el único en el que llueve! Aquí tenemos precipitaciones todos los meses, así que más vale hacerse con un paraguas. En abril empiezan a aumentar las temperaturas, aunque no será hasta final de curso, en junio, cuando empiece a hacer más calor, con temperaturas que alcancen los 24/25º grados.

Conclusión: vas a necesitar un abrigo, o al menos una buena chaqueta para las noches o los días nublados y lluviosos, sobre todo si sopla el Cierzo, el viento del norte. Eso sí, tranquilo, también te aguardan días agradables de sol, y puede que con algo de suerte, algún día en el que jugar con la nieve.

Flores en un balcón del casco viejo de Pamplona 

OCIO Y COMPRAS

Estamos ubicados en la Avenida Pío XII, calle de restaurantes y bares para estudiantes por excelencia. Además, cerca de las dos universidades, en el barrio Iturrama, encontrarás numerosas cafeterías y comercios en los que comprar aquello que necesites: papelería, impresión, libros, etc. En el centro de la ciudad están los establecimientos de las grandes marcas de moda, al igual que en El Corte Inglés y los dos centros comerciales de las afueras de Pamplona: la Morea e Itaroa.

Las calles del casco antiguo también están llenas de pequeñas tiendas y bares. Allí es donde irás los jueves con tus amigos para probar los famosos pintxos y disfrutar de nuestra gastronomía.

 

Bienvenida a universitarios en Pamplona. Información útil.


ATENCIÓN SANITARIA Y EMERGENCIAS

Servicio Navarro de Salud

Si vienes de otra parte de España no olvides traer tu tarjeta sanitaria. Con ella podrás acceder al servicio de salud (prestaciones farmacéuticas, atención primaria, atención especializada, atención de urgencia, transporte sanitario, etc.) en las mismas condiciones que en tu Comunidad Autónoma. Si vienes de algún país de la Unión Europea, deberás traer tu Tarjeta de Salud Europea para recibir estos mismos servicios. En cambio, los estudiantes extranjeros no europeos deberán contratar un seguro privado.

En la universidad

Verifica qué atención sanitaria puedes recibir en tu universidad. La Universidad de Navarra ha puesto en marcha un seguro que se puede contratar frente al Covid 19 para ser atendido en la Clínica Universidad de Navarra y cuenta con un Seguro Escolar Obligatorio para todos sus estudiantes. La Universidad Pública de Navarra tiene una Unidad de Atención Sanitaria en la que podrás solicitar una consulta médica, de enfermería o de apoyo psicológico.

En el Colegio Mayor

Prestamos una atención especial a los colegiales enfermos. Según los síntomas de enfermedad que presente un colegial, lo atendemos en su propia habitación o lo acompañamos al centro de salud correspondiente. Estamos situados al lado de la Clínica Universitaria y del Complejo Hospitalario de Navarra, que incluye el servicio de Urgencias, por lo que en caso de emergencia podemos llegar rápidamente.

En caso de COVID

Tenemos un protocolo preparado que trata cuestiones de aforo, señalética, higiene, limpieza, distancia social y otras medidas de seguridad preventivas para nuestro Colegio Mayor; siempre atendiendo a las indicaciones del Servicio de Salud de Navarra y del Ministerio de Sanidad. En caso de que algún colegial enferme o presente síntomas, siguiendo estas mismas indicaciones y en comunicación estrecha con su familia, le acompañaremos y tomaremos las medidas necesarias para cuidarlo y proteger a los demás.

 

 

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Entrevista Juan Manuel Fernández

Think&Talk con Juan Manuel Fernández

La situación provocada por la pandemia ha hecho que terminemos el curso de una manera muy diferente a otros años, no solo por la vuelta de la mayoría de los colegiales a sus casas ante la imprevisibilidad de la situación que estábamos viviendo, sino también por toda la actividad cultural del Colegio que ha sido suspendida.

Aunque esta vez el formato no sea Think&Beer –más bien Think&Talk over the phone, como las circunstancias lo han requerido– a finales de mayo quisimos hablar con nuestro antiguo colegial Juan Manuel Fernández, magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Navarra y vocal del Consejo General del Poder Judicial. Inquietudes, sentimiento de pertenencia, amistades, ejemplaridad… Reflexiones en torno a la situación actual, la época universitaria y la vida en un Colegio Mayor a punto de cumplir los cincuenta años.

Juan Manuel Fernández Colegio Mayor LarraonaJuan Manuel Fernández en el Acto Académico de Imposición de Becas y Placas de Fin de Carrera de 2017, en el salón del actos del Colegio Mayor Larraona.

Juan Manuel, un consejo para nuestros colegiales: ¿cuál crees que es la clave de una carrera universitaria bien aprovechada?

Obviamente lo fundamental es la adquisición de los conocimientos científicos de la disciplina, pero la vida universitaria no se agota ahí. Creo que es fundamental saber coordinar y complementar la formación académica con formación o actividades extraacadémicas. También, ser curioso, inquieto intelectualmente, buscar siempre el porqué de las cosas. Esa inquietud se produce fundamentalmente en esos años de formación. Así viví yo aquellos años de universidad. Llegué al Colegio Mayor Larraona hace cuarenta y cinco años. Las circunstancias eran distintas, igual que lo era la sociedad del año 1975, no había Internet ni redes sociales. Esto hacía que esa comunicación, el contraste con otras formas de entender la vida, la descubrieras más intensamente en la universidad. No obstante, las circunstancias cambian, pero la esencia se sigue manteniendo. La inquietud por el saber puede ser similar en un universitario de hoy y en uno de hace cincuenta años.

Centrándonos en la situación actual provocada por la pandemia, ¿cuál crees que debe ser la actitud de un universitario?

Hay que saber adaptarse a las circunstancias que nos vienen encima. Esto exige un esfuerzo a todos, universitarios y docentes. No sabemos el tiempo que nos va a tocar vivir esto. Es fundamental mantener esa inquietud, considerarlo como un tiempo que invita a la reflexión. Por supuesto, no es bueno vivir cosas malas, como una epidemia o una enfermedad. Pero cuando toca vivirlo se pueden aprovechar aquellas experiencias para que arrojen algo positivo, y que no sea en vano todo ese sufrimiento. Creo que es lo principal que podemos hacer tanto los docentes como los alumnos: que no sea un tiempo perdido.

Y desde tu experiencia personal, ¿qué cosas podemos sacar en positivo?

Estábamos muy acostumbrados a vivir en una sociedad en la que teníamos cierta sensación de ser invulnerables, de pensar que teníamos garantizados ciertos aspectos, como el derecho a no ponernos enfermos. La invulnerabilidad es una cierta forma de soberbia. Así que, en primer lugar, esto nos ha colocado ante la realidad de que somos frágiles. También, cuando uno vive esta situación reflexiona acerca de las cosas que son más importantes en la vida, que merecen más la pena. Quizás antes, con el ritmo de vida que llevábamos no se reparaba en ellas. Durante el tiempo de aislamiento, de reclusión, puede que hayamos meditado, que hayamos percibido más la espiritualidad de la vida. Y para aquellos que por fortuna han pasado el confinamiento en familia, la convivencia familiar prolongada seguro que ha sido muy enriquecedora.

“Ser curioso, inquieto intelectualmente, buscar siempre el porqué de las cosas… Esa inquietud se produce fundamentalmente en los años de universidad.”

Volvamos a tus años de colegial, ¿qué crees que contribuye a que exista ese sentimiento de pertenencia que hay entre antiguos colegiales de Larraona?

Cuando uno vive intensamente algo grupal se genera una especie de telaraña invisible, un hilo conductor donde uno es capaz de reconocerse con alguien que estuvo hace cuarenta y cinco años, que une incluso a tres generaciones. Esa estancia genera un sentimiento de pertenencia. Además, Larraona siempre ha fomentado los aspectos complementarios de la formación. Fue para muchos –o para la mayoría­– no sólo una residencia, un lugar donde dormir y comer, sino algo más allá. A lo largo de cincuenta años ha sido siempre un lugar de convivencia, de debate acalorado incluso con personas de ideas y procedencias muy distintas. Eso se ha venido manteniendo a lo largo del tiempo y resulta muy enriquecedor, ya que a veces solo nos relacionamos con quien es como nosotros.

Afortunadamente, son muchas las amistades que conservo. Yo estuve en el Colegio desde octubre de 1975 hasta junio de 1979. Sigo manteniendo el contacto con muchas personas que viven en distintas ciudades, lo que es enriquecedor. Es un querer comunicarse, estar al tanto, que tiene una base muy sólida cimentada en aquellos años. Una experiencia que seguro que otros muchos colegiales compartirán.

“No es bueno vivir cosas malas, como una epidemia o una enfermedad. Pero cuando toca vivirlo se pueden aprovechar aquellas experiencias para que arrojen algo positivo, que no sea en vano todo ese sufrimiento.”

¿Cómo describirías la esencia del Colegio Mayor Larraona?

De una manera sintética describiría su espíritu como el lugar para la creación de espacios de debate, de campos de comunicación muy afectiva, desde la discrepancia, desde la base del respeto y donde se respira un nexo común por el que nos reconocemos como colegiales de ese centro. Todo esto constituye un gran vínculo. Larraona es un Colegio Mayor que estimula la curiosidad intelectual.

Y aunque la esencia es lo fundamental, por otra parte, cada época tiene sus circunstancias, que son importantes y conforman nuestro mundo. Yo llegué al Colegio Mayor a principios de octubre de 1975. Mes y medio después moría Franco. Nos tocó vivir un cambio social, político y toda la transición democrática. También se aprobó la Constitución. Cambiaron muchísimas cosas y el Colegio Mayor era como un hervidero.

También recordarás tus éxitos deportivos.

¡Un magnífico equipo de fútbol! A quienes nos gusta el deporte también debemos aprovechar la etapa universitaria. El deporte es una magnífica escuela de aprendizaje, de relaciones sociales y de valores personales. Yo jugaba con amigos, quizá fue ésa la clave del éxito. Ganamos el Trofeo Rector durante tres años seguidos.

Pasemos del éxito a liderazgo. ¿Para ti, cómo se llega a ser un líder?

Yo distinguiría el liderazgo de la ejemplaridad, aunque a veces pueden coincidir. Todas las personas debemos tender hacia la ejemplaridad como valor ético. Tenemos la obligación de hacer las cosas bien. Cuando uno tiene una responsabilidad pública, un poder, como por ejemplo un juez, esa obligación de hacer las cosas bien y de ser ejemplar es aún más acusada.

Desde el inicio, desde que la persona tiene uso de razón, debe tratar de hacer las cosas bien; pero el liderazgo no es un camino con un final en el que la vida ya pueda calificarse como ejemplar. Uno tiene que estar en tensión y atención permanente a todo lo que le rodea. No caer nunca en la autocomplacencia o autosatisfacción. Tenemos la obligación de exigirnos siempre un poco más. La vida universitaria puede ser un buen momento para tomar conciencia de esa necesidad, de que el camino de la vida te va a exigir eso. La universidad debe colocarnos ya en esa senda.

“Larraona fue para muchos –o para la mayoría­– no sólo una residencia, un lugar donde dormir y comer, sino algo más allá. Son muchas las amistades que conservo.”

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Estudiantes confinados en colegio mayor

El confinamiento en el Colegio: una vivencia especial

Distintos motivos han llevado a 10 colegiales a vivir el confinamiento entre las paredes de nuestro Colegio. Han sido semanas de estrecha convivencia, de estudio, pero también de disfrute y de redescubrimiento. Aunque algunos se han ido marchando a lo largo de los días, la mayoría de este grupo se ha quedado hasta el final del curso académico. Colegiales que ya suman más de dos meses de compañía mutua y de nuevas amistades, como la de Adolfo y Fernando, quienes se conocieron a raíz de este aislamiento.

A pesar de haber tenido la oportunidad de volver a Bolivia, su país natal, Adolfo Moreno no ha querido dejar el lugar que considera su casa en Pamplona. “Hubo un vuelo de repatriaciones el 5 de mayo, pero mi compatriota Freddy y yo decidimos no cogerlo”, comenta. Al principio, su decisión estuvo guiada por la voluntad de proteger a su padre, persona de riesgo, y la preocupación por realizar un vuelo de más de 12 horas, en el que se podía contagiar y “llevar el virus a un país que no tiene las condiciones para atender a los pacientes”. Además, este último mes ha tenido exámenes finales de su segundo año de Comunicación Audiovisual, por lo que no ha creído conveniente coger el vuelo. “En Larraona estoy muy a gusto y centrado en mis prioridades. Creo que acertamos al quedarnos”.

El madrileño Fernando Thomas de Carranza se quedó por varias razones. La primera porque también tiene un familiar que es persona de riesgo, y la segunda, porque él mismo empezó a tener algunos síntomas. También quiso quedarse porque necesitaba sacarse el carnet de conducir y sabía que en Madrid no iba a poder; y, por último, “porque aquí estoy como un rey”. Si quisiese podría haber vuelto ya a su ciudad de origen, pero ha preferido permanecer en Pamplona, al menos hasta acabar los exámenes de primer año de la carrera Filosofía y Letras.

 

 

“Estamos muy bien”, coincide Adolfo. Tienen una terraza “inmensa”, un gimnasio, una mesa de ping pong que les distrae… Hace poco pudieron salir unos cuantos al conocido bar “Cañas” a tomarse una cerveza. “Todo esto ha hecho que la cuarentena sea mucho más leve. Los días pasan muy rápido aquí”, continúa. Cumplir con las medidas de higiene pertinentes (lavado de manos, gel desinfectante en la entrada, etc.) no les ha impedido disfrutar de la compañía que se brindan unos a otros e incluso de una buena comida. Nacho, el jefe de cocina, les ha estado preparando platos típicos de sus países para que se sientan aún más en el hogar: comida peruana, venezolana… “Me siento un privilegiado”, confiesa.

“Al principio fue un poco raro, nadie sabía qué iba a pasar, pero después de la primera semana todo ha ido sobre ruedas, tenemos una dinámica bastante establecida”, comenta Fernando. “En el Colegio Mayor están preparando el curso que viene con protocolos que les han enviado desde la Universidad”. Los colegiales han sido trasladados al primer piso para ir cerrando el resto de plantas con habitaciones, “ahora estamos más juntos”, dice Adolfo.

Lejos de estar restringidas, ha sido un tiempo de aprovechar al máximo las instalaciones. “Antes de la pandemia nunca bajaba a la sala de música. Por mi carrera, también voy a la mediateca a ver películas, ya sea como tarea o por gusto”, explica Adolfo. Eso sí, su rincón favorito sigue siendo su cuarto, con sus fotos, su cámara, su trípode, su lámpara… “Larraona es mi única casa en España, vivo aquí prácticamente 8 meses del año”.

Por su parte, Fernando ha aprovechado para leer y escribir. “Al final te obligas a hacer cosas”. La terraza se ha convertido en su lugar preferido: un espacio al aire libre. Ahí es donde realiza su lectura, toma un café, se despeja… También es ahí, confiesa Adolfo, donde se han reunido alguna vez para organizar una pequeña fiesta entre ellos.

 

 

Porque no solo han redescubierto las partes del Colegio, sino también a las personas que habitan en él. “El personal ha estado muy atento siempre, están todo el rato preguntando cómo estamos. Y no solo eso, también siento que están charlando y abriéndose a nosotros”, afirma Adolfo. “El compromiso de Larraona es espectacular. Están súper preocupados y súper atentos”, dice Fernando. Hubo una semana en la que parecía que él tenía el virus y estuvo aislado en su cuarto. Todos los días subdirección le subía la comida le subía la comida y le preguntaba si estaba bien. “Estamos como reyes”, repite Fernando.

En cuanto a los colegiales, ambos afirman que tras esta experiencia se conocen más. “Gracias al confinamiento he conocido a Fernando y a Matías (estudiante de Perú). Antes nos conocíamos de vista, nos saludábamos, pero no nos preguntábamos qué tal está la familia o cómo te fue el examen”, dice Adolfo. “Yo solamente conocía bien a uno de los que se han quedado, pero he acabado conociendo a todo el mundo y me llevo muy bien con todos ellos. Hemos hecho piña entre nosotros”, conviene Fernando.

 

 

En resumen, esta experiencia ha permitido a un pequeño grupo de colegiales convivir de una manera más intensa, siempre dentro de esa vida en el Colegio que tanto aprecian. Fernando concluye: “A mí me ha ido super bien este año. Te dan la libertad que necesitas con 18 años, y ya sé que es lo que dice el slogan, pero es verdad: libertad de manera responsable. Libertad dentro de un orden. Eso me ha permitido centrarme en mis estudios, hacer todo a mi manera… Pero también hacer piña, entrar de verdad en el espíritu universitario. Si hubiera ido a piso habría conocido a 3 o 4 personas y no a los 200 chavales que están en la residencia”.