Colegialas charla

Aprender a mirarse para aprender a amar

El pasado 22 de enero, cerca de cuarenta colegiales y colegialas de primer curso participaron en la primera sesión del taller ‘Amarme, amarte’, una formación obligatoria dentro del programa afectivo-sexual del Colegio Mayor. La sesión estuvo dirigida por Ángeles Cabido, experta en educación afectivo-sexual y acompañamiento educativo, quien desde un tono cercano invitó a reflexionar sobre la importancia de la mirada en la construcción de la autoestima y las relaciones.

 

Ángeles Cabido charla Colegio MAyor

 

Abrir la caja: expectativas y relaciones

Ángeles sacó una caja de galletas de las que todos reconocemos a primera vista. No dijo qué había dentro y dejó que el misterio se instalara en la sala. La respuesta parecía evidente: galletas. Sin embargo, si esa misma caja aparece en casa de los abuelos, casi siempre guarda hilos y agujas. Algo similar ocurre cuando una persona se enamora: vemos a alguien por fuera y nos imaginamos cómo es por dentro. Ángeles explicó que el problema surge cuando, al enamorarnos, en lugar de “abrir la caja” y descubrir su contenido a través del conocimiento y el tiempo compartido, construimos una imagen desde la imaginación. En esos casos, “lo que encontramos después no siempre es lo que esperamos”.

 

Ángeles Cabido sinceridad charla

 

Apariencias y capas: lo que mostramos y lo que somos

Tras la expectación que dejó la caja sobre la mesa, un objeto de madera similar a una matrioska cambió el foco de la mirada hacia el interior. Ángeles explicó que antiguamente, en la restauración artística, se utilizaba la cera para tapar las imperfecciones de la madera, y que de ahí procede la palabra sincero: presentarse sin cera, es decir, tal y como uno es. Mientras hablaba, fue sacando una pieza de dentro de otra para mostrar las distintas capas que componen a una persona. “De una persona se puede conocer mucho y, al mismo tiempo, solo lo superficial”, señaló, subrayando que “solo quienes se muestran tal y como son, en cualquier ambiente, pueden vivir libres”.

 

Colegiales y colegialas charla sexualidad

 

La mirada y el alma: aprender a mirarse

Ángeles volvió a la caja de galletas del inicio y sacó varios espejos, con los que propuso una breve dinámica sobre la mirada y la autoestima. “Mírate. ¿Te gustas?”, preguntó, invitando a los asistentes a observarse sin juicio. Recordó que el valor de una persona no nace de la autoexigencia, sino de aprender a mirarse con amor, porque “la autoestima es aprender a mirarte con los ojos de tu abuela”.  Subrayó también que la belleza no está solo en lo que se ve, sino en la forma de mirar porque “quien te quiere, te mira bien” y animó a los jóvenes a “entrenar la mirada” para que sea una mirada que valore de verdad al otro.

 

Colegiales y colegialas charla de espalda

 

Los peligros de la pornografía

En el tramo final del taller, Ángeles advirtió del impacto que tiene la pornografía en la manera de mirar y de relacionarse. Explicó que lo que entra por los ojos influye en el cerebro y en el corazón, y llamó a cuidar la mirada si se desea una relación auténtica. “Lo contrario del amor no es el desamor, sino el uso”, afirmó, recordando que la persona no es un medio para obtener placer, sino un fin en sí misma, y animó a tomar conciencia y a pedir ayuda cuando sea necesario, recomendando el proyecto https://www.daleunavuelta.org/ .

 

Colegiala sonriendo charla

 

La sesión terminó con una nota de esperanza puesta especialmente en los jóvenes. Frente a una realidad llena de dificultades, “tenemos esperanza porque el corazón está bien hecho”. Por eso, en el fondo de cada persona permanecen intactos los mismos anhelos: querer, ser querido y vivir en plenitud. Reconocer esos deseos es el primer paso para aprender a mirarse y a mirar mejor.

Colegiales escuchando a invitado

Think and Beer: ¡Tiempo de debate!

El pasado miércoles un grupo de colegiales y colegialas se reunió para celebrar el primer Think and Beer del año. Eran pocos, pero con muchas ganas de hablar. Algo casi imprescindible teniendo en cuenta que el tema de la tarde giraría en torno al debate.

Antes de entrar en materia, los y las estudiantes se presentaron individualmente. Ese primer intercambio, sencillo y espontáneo, bastó para que el ambiente se relajara y la conversación empezara a tomar forma. Miguel Matellanes, concejal del Ayuntamiento de Pamplona e invitado de la tarde comenzó entonces su presentación.

 

Miguel Matellanes solo hablando sobre debate

 

Recordó cómo su primer contacto con el debate llegó en el instituto, casi sin saber muy bien en qué consistía, y cómo esa práctica fue acompañándolo después en la universidad y en su trayectoria profesional. Más que enumerar logros, explicó que el debate había sido para él “una herramienta que me ayudó a formarme, expresarme y entender mejor a los demás”.

 

Miguel Matellanes debate

 

Poco a poco fue quedando claro el eje central de la charla: la dimensión social del debate. Miguel lo describía como “un espacio que iguala, donde todos tienen un tiempo y una palabra, y donde aprender a hablar empieza por aprender a escuchar”. Se habló de quienes no siempre alzan la voz. De personas tímidas o vergonzosas que encuentran en el debate un espacio propio. Contó también su experiencia trabajando con jóvenes con discapacidad intelectual, entre ellos personas con síndrome de Down, donde “escuchar se convierte en la mejor manera de romper prejuicios”.

 

Tarjeta escrita charla debate

 

Con el debate ya sobre la mesa, llegaron las preguntas. Algunas surgieron de forma espontánea y otras a partir de tarjetas, unas en blanco y otras ya escritas, que Miguel fue repartiendo para animar a intervenir.

 

Tarjeta escrita charla debate

 

A partir de las tarjetas, las preguntas empezaron a llevar la conversación a un tono más profundo. Miguel habló entonces de la carga con la que cada uno llega a una conversación, insistiendo en que “es imposible ser una pizarra en blanco”. Esa idea llevó a reflexionar sobre cómo lo personal influye también en la forma de construir los argumentos y, en algunos casos, en la necesidad de bajarlos a la realidad concreta y ponerles rostro.

 

Colegialas Colegio Mayor Larraona

 

Desde ahí, la conversación fue derivando hacia la escucha y la forma de comunicar. Miguel repetía que debatir no empieza cuando uno habla, sino cuando es capaz de atender al otro. “No sirve de nada presentar tus argumentos si no has escuchado”, decía, en un mundo que, como él mismo reconocía, “va mucho más rápido todo”. En ese contexto, subrayó también el peso de lo no verbal y recordó que “el 93% del impacto que tenemos en la gente es lo no verbal”, advirtiendo del riesgo de quedarse solo en la forma y olvidar el fondo.

 

Colegiales y colegialas think and beer

 

El debate no se cerró con conclusiones definitivas, pero quedó claro que no se estaba hablando de algo lejano o teórico, sino de una forma muy concreta de escuchar, hablar y relacionarse con los demás.

Taller Violencias Invisibles

Violencias Invisibles: el daño que no siempre se ve

El pasado 15 de enero, los dinamizadores y dinamizadoras de pasillo participaron en una sesión formativa centrada en las violencias invisibles dentro de las relaciones personales. La actividad, impartida por la pedagoga y mediadora Patricia Valle Mena, abordó aquellas actitudes y conductas que, por su sutileza, no siempre se reconocen como violencia, pero que generan daño emocional y pasan desapercibidas por su normalización.

 

Charla Patricia Valle

 

La sesión arrancó con una pregunta sencilla: ¿qué papel juega la intención cuando se causa daño? A partir de ahí, la pedagoga guio la reflexión con un ejemplo muy claro. Imaginó un golpe con su furgoneta y propuso tres distintas reacciones ante un mismo hecho: quien reconoce el error y se responsabiliza, quien resta importancia a lo ocurrido o quien responde de forma más agresiva y se niega a repararlo. “El golpe es el mismo”, explicó, “pero la sensación con la que te quedas después no lo es”, una idea que ayudó al grupo a entender cómo, más allá del hecho en sí, las actitudes condicionan profundamente la vivencia emocional.

 

Pedagoga escuchando

 

A partir de este punto, Patricia explicó que se han identificado hasta veinte formas distintas de violencias invisibles, de las cuales seleccionó siete para trabajarlas durante la tarde: autoritarismo, control, invisibilización, luz de gas (gashlighting), manipulación, desvalorización y humor hiriente.No buscaba enumerarlas ni hablar sobre ellas de forma teórica, sino enseñar a reconocerlas en situaciones reales del día a día y detectarlas desde sus primeras manifestaciones antes de que se normalicen.

 

 

A través de ejemplos cotidianos y comparaciones muy visuales, la reflexión fue girando en torno a cómo determinadas actitudes, gestos y silencios pueden generar daño. Actitudes como la falta de reconocimiento, no devolver un saludo o ignorar una intervención fueron algunos de ellos. “Son conductas que muchas veces se normalizan, y por eso cuesta tanto identificarlas”.

Más que una charla, la sesión fue un espacio de diálogo. Los dinamizadores y dinamizadoras escucharon, asintieron, discreparon y plantearon dudas, compartiendo ejemplos y contrastando puntos de vista a partir de lo que se iba trabajando.

 

Actividad dinámica Colegio Mayor

 

En la parte final de la sesión, Patricia propuso una dinámica práctica para trasladar lo trabajado a experiencias concretas. A través de cartulinas y post-it de distintos colores, los colegiales y colegialas escribieron situaciones concretas que hubieran vivido de violencias invisibles. “No se trata de juzgar, sino de poder reconocer estas situaciones”, explicó. Así, comenzaron a escribir momentos en los que habían ejercido alguna de esas conductas, situaciones en las que las habían sufrido y los motivos asociados a cada caso.

 

 

Este taller forma parte del compromiso del Colegio Mayor Larraona por seguir reforzando la formación en convivencia y bienestar emocional, poniendo el foco en aquellas realidades cotidianas que, aunque no siempre se ven, también importan.

CML_PortadaNoticia3_22dic25

Ganadores del concurso de postales navideñas, fotografía y microrrelatos 2025

Un año más, el Colegio Mayor ha celebrado sus concursos creativos, que en esta edición han incluido microrrelato, fotografía y postal navideña. Tres certámenes que han vuelto a poner de manifiesto el talento, la sensibilidad y la creatividad de nuestros colegiales y colegialas.

A través de estas iniciativas buscamos fomentar la participación en la vida colegial y ofrecer un espacio en el que la comunidad colegial pueda expresar su mirada personal, tanto desde la palabra escrita como desde la imagen. El jurado ha destacado la calidad y originalidad de los trabajos presentados, lo que ha hecho especialmente difícil la elección de las personas premiadas.

¡Enhorabuena a los premiados y gracias a todos los participantes por su implicación!

Ganadores del concurso de postales navideñas

postal primer premio

Clara Ruiz – Primer premio

 

Natalia García Peinado – Segundo premio

 

Cristina Pardos – Tercer premio

 

 

Ganadores del concurso de fotografía

‘Estancia temporal, huella permanente’ de Víctor Ventura. Primer premio.

 

‘La alegría de servir entre café y sonrisas’ de Francisco Pla. Segundo premio.

 

‘¡Gente, volteen pa’ abajo!’ de Natalia Treviño. Tercer premio.

 

 

 

Ganadores del concurso de microrrelatos

PRIMER PREMIO: NATALIA TREVIÑO
‘AHÍ EXISTO’
 

Yo, como estudiante de filología, exijo mi libertad. Vivo encadenada a los clásicos, a sus textos, que tengo que analizar, uno por uno, hasta dejarlos sin nada. Ya no quiero saber nada de Aristóteles, ni de Poe y menos de García Márquez. Estoy harta. Mi imaginación se está muriendo. Suplico que me den un día –solo uno– para leer y escribir lo que yo quiera. La literatura que yo elija, esa que me salva, la que escribo a escondidas de aquellos que no la aprueban. Ahí respiro. Ahí existo.

 

 

SEGUNDO PREMIO: BELÉN PEÑUELAS
‘FÓRMULAS DE AZÚCAR’ y ‘EL BOSQUE DE PAPEL’
 

Entre exámenes y cenas compartidas, he descubierto que el laboratorio también puede oler a canela. Mientras repaso fórmulas interminables, las palabras se me escapan a los márgenes de los apuntes, buscando una vida menos exacta, más libre. Afuera, la nieve cae con la cadencia de un verso que aún no me atrevo a escribir y se disuelve antes de tocar el suelo. Cada diciembre, entre prácticas y desvelos, dejo nacer un cuento, un poema, una historia mínima. Es mi acto de rebeldía, mi respiración secreta entre compuestos y fórmulas. Anoche me dormí sobre una página inacabada. Al despertar, el papel estaba cubierto de polvo de azúcar, como si la nieve hubiese querido leerme. Y comprendí que, algún día, mis palabras también aprenderían a cuajar.

 

Se acercaban las Navidades y, con ellas, los finales, apilándose como torres de exámenes sobre mi escritorio. Pero una noche, hastiada de memorizar, abrí un cuaderno en blanco y, casi sin querer, el papel susurró: un bosque diminuto brotó ante mis ojos, con árboles de tinta, ríos de palabras y luciérnagas que recitaban versos olvidados. Caminé entre senderos que trazaba mi lápiz, descubriendo que podía reposar en sueños despiertos, que la imaginación era un refugio cálido. Al cerrar los ojos, las luces del bosque se fundieron con las del árbol de Navidad, y sentí una felicidad clara y tranquila: escribir había tejido para mí un mundo secreto donde mi espíritu podía danzar libre.

 

 

TERCER PREMIO: TRESA VERGÉS
‘EL ORIGEN DE LAS POSIBILIDADES’

Aparece sin que nadie mire: en el instante en que un estudiante, extenuado, decide intentarlo otra vez; en la risa que estalla en medio del caos; en la vulnerabilidad valiente de quien reconoce que tiene miedo a no ser suficiente. Crecer no solo va de llegar lejos. Nosotros sabemos algo distinto: Crecer va de no rendirse cuando nadie aplaude. Va de hacer sitio a los demás en la mesa, de sostener una mirada, seguir la conversación , de encender una luz cuando todo es oscuridad, y esa luz llega en forma de literatura Aquí, en Larraona descubro que el futuro no se espera: se escribe. Y quizá por eso, cuando alguien observa con atención desde fuera, se queda sin palabras: porque no está viendo estudiantes. Está viendo posibilidades.

 

Collage colegiales y colegialas Colegio Mayor Larraona

Un recuento de nuestro 2025 juntos. ¡Y feliz 2026!

 

Cuando abrimos las puertas al nuevo curso, sentimos ese cosquilleo familiar que nos predispone a algo grande. Los pasillos se llenaron de historias recién estrenadas y de reencuentros esperados. Así nació el nuevo curso 2025-26, que nos abrazó con sus retos, sus alegrías y descubrimientos: este ha sido un trimestre que ya forma parte de nuestra memoria colectiva.

El calor todavía pegaba cuando arrancamos con las Jornadas de Bienvenida. La semana comenzaba con actividades para conocernos, como ‘First Dates’, actividades deportivas –sesiones de Kick Boxing, Spinning, MMA y más en el polideportivo–, y dinámicas de creatividad y estrategia –con juegos de rol y ajedrez–. A estas iniciativas se sumaron las yincanas nocturnas, enigmas y desafíos, donde convivimos el alumnado recién llegado con veteranos y veteranas.

Después llegó el momento de conocer mejor nuestra ciudad de adopción para estos años universitarios, con el tour guiado por Pamplona.

Y rematamos con algunas de las celebraciones más apreciadas del curso: la sesión de rafting por el río Irati, la barbacoa al aire libre y el baile de bienvenida, donde se respira el más genuino espíritu de Larraona.

La eucaristía celebrada por nuestro capellán, Aitor Kamiruaga c.m.f, nos recordaba que “el yo no existe sin el otro” y que “Dios nos llama a ser sal, a darle sabor a la vida: a acompañar, a ayudar, a estar con los demás y a ser luz, hecha para iluminar”. Y partiendo de estas palabras que cimentan un buen comienzo de curso, tuvieron lugar la cena y baile de bienvenida, para los que nos pusimos nuestras mejores galas.

 

Collage fotografías trimestre

 

En medio de ese torbellino, recibimos a Gorka López, nuevo subdirector, que se unió a nuestro equipo con energía y cercanía. Un año más ‘el pasillo’ formó su doble columna de bienvenida y las nuevas colegialas y los nuevos colegiales sembraron sueños y esperanzas entre las que empezaban a ser sus futuras amistades. Esas de juventud que duran para siempre.

A partir de ahí, el semestre avanzó con naturalidad. Clases, quedadas, actividades extracurriculares, los jueves de Fe y Vida, deporte, las cenas temáticas; los tips de estudio de la pedagoga Lucía Sáez; el torneo intercolegial de Colegios Mayores; los Think and Beer, con personalidades como el doctor Jesús San Miguel y el doctor farmacéutico Pedro González Muniesa; la elección del decanato; el Voluntariado…

La vida del Colegio Mayor tomó forma y ritmo. Desplegó poco a poco su magia habitual: vecinas y vecinos de habitación que se hicieron amigas y amigos, compañeras y compañeros de deporte que acabaron siendo colegas; una comunidad que se fortaleció día a día.

Y sin darnos cuenta, el frío regresó, como siempre, y nos señaló la llegada del Adviento. Un tiempo para esperar, para abrir el corazón a lo que viene, para alegrarnos. También para mirar atrás con orgullo y reconocer todo lo que construimos juntas y juntos en 2025. Preparamos el año nuevo con ilusión y con esos momentos que tanto nos unen: cocina, crochet, baile… Excusas hermosas para reunirnos, compartir y crecer.

Y el Colegio Mayor Larraona está ahí entre nosotras y nosotros. Es un honor construir estos años con esta juventud llena de promesas.

¡Feliz Año 2026!

 

Cena fiesta de navidad Colegio Mayor Larraona

La alegría de celebrar la Navidad juntos

El pasado jueves 18 de diciembre, celebramos la fiesta de Navidad del Colegio Mayor en una velada marcada por la emoción y el espíritu navideño que unió a toda la comunidad para despedir el año juntos.

 

Eucaristia navidad

 

La celebración comenzó a las 20:00 horas con la eucaristía, un momento de recogimiento en el que colegiales y colegialas llenaron la capilla de villancicos, elevando sus peticiones por los más necesitados, la paz en el mundo, por quienes viven la Navidad en soledad y por aquellos que ya no están.

 

colegiales cantando

 

Durante la eucaristía, el sacerdote compartió con cariño las fiestas de Navidad vividas antaño en el Colegio Mayor, mientras resonaban villancicos como Noche de Paz y Campanas de Belén, que llenaron el espacio de un ambiente cercano y familiar.

 

Colegiales amistad fiesta navidad

 

Tras la celebración, los y las estudiantes se trasladaron al comedor, donde en apenas unos minutos se formó una larga cola que dejaba claro que nadie quería perderse la cena de Navidad. Entre risas y conversaciones, se fueron sentando y tomando asiento, luciendo sus mejores galas y celebrando, en muchos casos, el final de los exámenes y el merecido descanso.

 

comedor lleno fiesta navidad

 

La cena transcurrió en un ambiente inmejorable, entre risas, abrazos y conversaciones animadas, reflejo del espíritu de convivencia. La noche continuó sin prisas, en la que la música tomó protagonismo con un pequeño concierto a cargo de varios colegiales y colegialas.

 

risas bingo larraona

 

A continuación, se anunciaron los ganadores de los concursos de microrrelato y fotografía y de varios sorteos, entre ellos uno de jamón y un animado bingo. La velada concluyó con música y baile, poniendo el broche final a una celebración que sirvió para despedir el año y dar la bienvenida a la Navidad.

Javier Urra Charla

Javier Urra: la juventud entre ansiedad y esfuerzo

La Asociación de Familias del Colegio Claret Larraona, junto al Colegio Mayor, acogió este martes una conferencia del psicólogo Javier Urra, doctor en Psicología, profesor de la Complutense y primer Defensor del Menor. Durante más de una hora analizó los retos actuales de la adolescencia y el impacto social en la salud emocional de los jóvenes. Desde el inicio dejó claro su estilo directo: “Hablaré desde la experiencia de toda una vida dedicada a niños y adolescentes”.

 

 

Un aumento preocupante de los trastornos mentales en jóvenes

Javier explicó que en los últimos años se ha multiplicado el número de menores con trastornos de salud mental, destacando la ansiedad, las obsesiones, los trastornos alimentarios y conductas disociativas. Para ilustrarlo, describió casos de sus centros terapéuticos para mostrar el “vacío vital” que viven muchos adolescentes: “Chicas y chicos de 16 o 17 años que llega el fin de semana y dicen que no hacen nada. Sin ilusión, sin horizonte. Eso es lo verdaderamente grave”.

La sociedad del diagnóstico y la medicalización

Otro de los ejes de su conferencia fue la sociedad del diagnóstico y la medicalización. Criticó la tendencia a etiquetar cualquier conducta infantil como patológica y el auge de la psicologización inmediata: “antes daba miedo diagnosticar a un niño de TDAH para no estigmatizar. Hoy muchos padres buscan un diagnóstico casi como salvoconducto”, afirmó. “¿Por qué cualquier emoción se vive como patología? Hemos construido una sociedad que quiere ser Disney”.

 

 

Educación, límites y familias

En el ámbito educativo, subrayó la necesidad de límites claros y denunció que muchos padres confunden afecto con permisividad. Recordó su libro El pequeño dictador para ilustrar cómo algunas familias han cedido autoridad a los hijos.

Urra defendió la importancia del lenguaje como herramienta de pensamiento, porque “No existe pensamiento sin palabras”. Denunció también la falta de pensamiento crítico en tiempos de redes, ruido y superficialidad: “La capacidad de análisis es fundamental. Y la estamos perdiendo”.

 

 

Jóvenes que trabajan y sueñan

Pero, en contraposición, quiso romper una lanza a favor de los jóvenes. Recordó la imagen de la noche anterior, cuando desde su hotel veía las ventanas encendidas del Colegio Mayor, llenas de estudiantes preparando exámenes. “Los jóvenes sí estudian, sí se esfuerzan”, señaló, pidiendo a los adultos que abandonen el discurso nostálgico de que “antes todo era más difícil”. Reivindicó que no es justo reducir a esta generación a las redes sociales o la inmediatez, porque “hay muchísimos chicos trabajando duro, comprometidos, deseando crecer”. Para Urra, reconocer ese esfuerzo es fundamental para acompañarlos y para dejar de repetir que “no hacen nada”, cuando en realidad “son muchos los que madrugan, estudian, se forman y buscan su sitio con ilusión”.

 

Portada de voluntariado

Vivir más allá del colegio mayor: el voluntariado en Larraona

La experiencia universitaria no se limita a las aulas ni a los pasillos de nuestro colegio mayor. Se expande cuando nos acercamos a la ciudad que nos rodea y nos involucramos en su tejido social. En Larraona creemos que ser parte de algo más grande es crucial en la formación de nuestros colegiales.

Es importante que los estudiantes dediquen parte de su tiempo a salir y formar parte activa de la comunidad; por eso promovemos el voluntariado con entidades de Pamplona como D‑Espacio, Casa de Misericordia de Pamplona y Asociación Lagundu Arakil: D-Espacio es un lugar de encuentro que ofrece actividades lúdicas, culturales y deportivas para personas con discapacidad intelectual y sus familias, fomentando su inclusión y desarrollo personal. Casa de Misericordia acoge a personas mayores, ofreciéndoles atención asistencial, apoyo sanitario, rehabilitación, actividades socioculturales y acompañamiento, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y promover su integración social. Asociación Lagundu Arakil trabaja con infancia y juventud en situación de vulnerabilidad, brindándoles apoyo escolar, oportunidades de ocio y tiempo libre, así como orientación familiar, favoreciendo su educación, integración social y el desarrollo de valores como la solidaridad, el respeto y la confianza.

D-Espacio: un lugar para compartir actividades

Uno de los programas más consolidados en Larraona es su participación en D-Espacio, una iniciativa creada por familias que buscan un entorno donde las personas con discapacidad intelectual compartan actividades de ocio. Colaboramos en salidas al parque, juegos, talleres o meriendas. El grupo de Larraona suele desplazarse cada viernes y forma parte de la programación semanal del proyecto. La dinámica favorece la convivencia y ofrece a los colegiales y colegialas una forma accesible de iniciarse en el voluntariado.

Joan Ivorra conoció D-Espacio al comenzar el curso y decidió incorporarse. Cada semana forma parte del pequeño grupo que visita el local y participa en las actividades. Destaca que la experiencia le permite relacionarse con personas de fuera del entorno universitario y conoce una realidad que antes no trataba de cerca. También señala que la regularidad del voluntariado facilita que se generen vínculos con los participantes y con los propios compañeros.

Otras opciones: apoyo educativo y acompañamiento a mayores

Además de D-Espacio, Larraona ofrece otras alternativas. Algunos estudiantes se suman a programas de apoyo escolar o lingüístico y otros colaboran con instituciones que trabajan con personas mayores.

Abrar Dhalai, estudiante de primer año, participa en dos iniciativas distintas. “Todos los jueves colaboro con la Asociación Lagundu Arakil, donde ayudo en apoyo de inglés. Y los viernes participo en el voluntariado de Casa de Misericordia”, explica. En esta última, dedica la tarde a conversar con los residentes. “Siempre tienen curiosidad por mi vida, mis viajes y cómo es crecer en Dubái en comparación con España”, cuenta. “Compartimos historias, hablamos de cultura y comentamos cosas del día a día. Muchas veces se trata simplemente de acompañarlos y crear un momento tranquilo para ellos”.

Abrar buscaba oportunidades para colaborar desde que llegó a España. “En mi país no tenía muchas opciones para hacer voluntariado. Cuando supe que Larraona tenía varios programas, tuve claro que quería participar”. De su experiencia, destaca la relación directa con las personas: “Incluso las conversaciones más simples pueden cambiar el día. Me gusta ver cómo se animan solo por tener a alguien con quien hablar. Ellos son amables y siempre tienen historias interesantes. Saber que puedo aportar un rato de compañía hace que todo valga la pena”.

Un programa abierto para cualquier colegial

Los estudiantes interesados pueden incorporarse a cualquiera de los programas durante el curso. La oferta incluye actividades de ocio inclusivo, apoyo académico, acompañamiento a mayores y colaboraciones puntuales con asociaciones locales. Larraona coordina los grupos y facilita el contacto con cada entidad, lo que permite que los colegiales encuentren un proyecto acorde a su disponibilidad y a sus intereses.

El voluntariado se ha convertido en una parte estable de la vida del colegio mayor. Para muchos colegiales, supone una forma práctica de integrarse en la ciudad y de conocer realidades que complementan su formación universitaria, humana y social. El voluntariado les permite dar de vuelta a la sociedad un poco de todo aquello que han recibido.

 

Colegiales y colegialas mirando de frente

Think & Beer: la dualidad del azúcar

El pasado 19 de noviembre el invierno llegó a Navarra. A pesar de la lluvia y el frío en Pamplona, diecisiete estudiantes se reunieron en Larraona para escuchar a Pedro González Muniesa, licenciado en Farmacia y doctor en Fisiología y Nutrición. Desde el principio se notó el ambiente cercano, que facilitó que la charla empezara más como una conversación que como una clase. Después de que todos y todas se presentasen, lanzó la pregunta que marcó el tono del encuentro:

“¿Por qué estáis aquí y qué esperáis de este encuentro?”

El doctor explicó cuál sería el tema que iba a abordar: la dualidad que rodea al azúcar. “Parece que para la mayoría el azúcar se ha convertido en enemigo público, pero es esencial para la vida”, explicó. ¿La razón? La glucosa alimenta nuestras células y neuronas, por lo que la necesitamos para vivir adecuadamente. Insistió en diferenciar conceptos básicos –hidratos, azúcares añadidos, edulcorantes– y en no dejarse arrastrar por afirmaciones rotundas que podamos escuchar día a día en las redes sociales.

Varias de las personas que asistieron tenían mucha curiosidad por saber qué hay de malo en los edulcorantes que encontramos en los productos de nuestro entorno. No le fue muy complicado explicarlo valiéndose del tradicional símil de Pedro y el Lobo: Pedro es quien avisa que llega el azúcar, el pueblo representa a la insulina que responde al aviso, y el lobo es el azúcar. Cuando tomamos un refresco o alimento con edulcorantes, le llega una señal al cerebro de que llega azúcar a nuestro cuerpo y el pueblo (la insulina) se pone en marcha, pero no tiene azúcar con el que trabajar porque no es glucosa real. Es decir, los edulcorantes engañan a nuestro cuerpo: activan la maquinaria para procesar el azúcar, pero no aportan glucosa de verdad. Esa confusión, de manera repetida, puede afectar a nuestro organismo generando la conocida “resistencia a la insulina”.

Alumna mirando al doctor

Uno de los momentos más serios se produjo cuando explicó su interés en investigar la diabetes, a raíz del diagnóstico de uno de sus hijos. “A veces llega y te toca. En nuestro caso, nuestro hijo nos pedía agua llorando, y al no ser algo habitual, este síntoma hizo que se nos activaran las alarmas”. La sala, muy atenta durante toda la sesión, quedó completamente en silencio y se pudo sentir un profundo respeto y admiración ante la experiencia narrada en primera persona por el doctor González Muniesa.

Sin entrar en tecnicismos innecesarios, el profesor explicó cómo ciertos hábitos -como el consumo habitual de productos light o zero- pueden generar efectos inesperados y por qué la personalización es clave en cualquier pauta alimentaria. Las intervenciones de los colegiales y las colegialas dieron paso a una ronda de preguntas más distendida, en la que surgieron temas como la miel, la fruta por la noche y los picos de glucosa.

También hubo espacio para el humor. Entre risas, González comentó que su alumnado se sorprende cuando lo ven en un McDonald’s: “También yo de vez en cuando me doy un capricho”, dijo, provocando complicidad en la sala.

Y la conversación se cerró con una respuesta ingeniosa sobre la alimentación en España. “En Larraona la dieta es mediterránea y poco americanizada”, aseguró, bromeando con que Juan, el director allí presente, no le había pagado por afirmarlo. La tarde concluyó con un aplauso y una foto grupal que cerró un encuentro claro, cercano y participativo, donde la ciencia se entendió desde el sentido común.

Rafting por rio Irati

Rafting en el Irati: una experiencia para conectar y convivir

Comenzar una nueva etapa universitaria puede ser emocionante, pero también supone enfrentarse a un entorno desconocido. Por eso, en el Colegio Mayor Larraona se organizan actividades que ayudan a los colegiales y las colegialas a conocerse y a crear vínculos desde el primer momento. Una de las más esperadas es la salida de rafting por el río Irati, que este año reunió a veteranos y veteranas y estudiantes de primer curso en una jornada llena de diversión, convivencia y trabajo en equipo.

Entre los veteranos que vinieron a acompañar estuvo Francisco Pla, nuestro colegial de Puerto Rico. Un apasionado de las actividades al aire libre, que lidera el club de senderismo de Larraona. Francisco recuerda con entusiasmo la experiencia: “Fue un día precioso. Nos montamos en la balsa, los guías nos explicaron las normas de seguridad y después recorrimos unos seis kilómetros del río”, cuenta. “Hubo risas, cantos, bailes y hasta nos refrescamos en el agua. Una experiencia diez de diez”, dice. Para él, estar juntos y juntas en un espacio tan pequeño como una balsa, te obliga a tener que socializar y, definitivamente, divertirte.

Así, el rafting no es solo una aventura, sino también una oportunidad para estrechar lazos. En un contexto en el que los participantes se ven obligados a colaborar y a conversar se desarrolla una experiencia única. Y Francisco lo tiene claro: “Es un entorno que facilita la conexión. Entre remar, contar chistes y mojar a los demás con el remo, se crea un ambiente natural para conocerse”, explica. “Creo que el colegio eligió una actividad perfecta para romper el hielo”.

Rafting Larraona

El año pasado, Francisco participó en esta actividad como alumno de primer curso. Fue una experiencia que, según cuenta, le ayudó a integrarse rápidamente y a conocer a compañeros y compañeras con los que hoy convive en el colegio. Por eso, cuando surgió la oportunidad de volver este año como veterano, no lo dudó. “Me encanta estar en la naturaleza y conocer gente nueva”, afirma. “Además, como soy el encargado del club de senderismo del colegio, lo vi como una ocasión ideal para dar la bienvenida a los nuevos colegiales”. Esta actividad une las pasiones de Francisco: la amistad y estar en la naturaleza.

Para él, esta actividad tiene un valor añadido: descubrir el entorno natural de Navarra y España, algo que no había podido experimentar en su país de origen. “En Puerto Rico no hay ríos tan grandes para hacer rafting”, cuenta. “Cuando llegué aquí y me llevaron a esta actividad en mi primera semana, me quedé superentusiasmado”.

La salida de rafting refleja el espíritu de Larraona: un lugar donde los colegiales y las colegialas conviven, se acompañan y se apoyan mutuamente. Más que una simple excursión, es un símbolo de lo que significa formar parte de esta comunidad: aprender juntos, compartir experiencias y construir amistades que duran toda la vida.