mano de un antiguo alumno apuntando hacia una fotografía de recuerdo del colegio mayor

La vida colegial año tras año: un recorrido de crecimiento

La llegada al Colegio Mayor marca el primer gesto de autonomía: dejar atrás lo conocido y construir un espacio propio en un entorno nuevo. Este camino comienza con una maleta, con un pasillo lleno de nombres que aún no se retienen del todo. La entrada en la recepción, las primeras presentaciones, la acogida en la universidad… son instantes que quedan grabados en la retina, en la memoria e, incluso, en el corazón de quienes los recuerdan con afecto.

Ciertamente, en el primer año se suceden experiencias constantes de descubrimiento, aprendizaje y crecimiento. Pero esto no se agota cuando llega el primer verano. La etapa universitaria es un camino extenso –mínimo de cuatro años– que invita a vivirse con plenitud durante todo su recorrido. Igualmente, la experiencia colegial va mucho más allá del primer curso: el Colegio Mayor Larraona ofrece a los colegiales y colegialas un entorno único para disfrutar al máximo de esta etapa vital durante toda su duración.

 

estudiantes de primero en el colegio mayor

 

Sentando las bases del aprendizaje

El primer año está lleno de maduración y aprendizajes, empezando por los retos que supone el ámbito académico. Nuestro acompañamiento para el estudio tiene como objetivo facilitar la transición del modelo escolar al modelo universitario. Hace falta aprender a estudiar. Conviene reconocer cómo somos y qué recursos necesitamos como estudiantes y, más importante, como personas. Por eso no se entiende la vida colegial sin el acompañamiento personal del equipo directivo, clave desde el primer momento, que implica un seguimiento cercano y una comunicación fluida con las familias.

Por otra parte, convivir implica ajustarse a ritmos distintos, maneras diferentes de estudiar, de descansar, de entender el día a día. Se aprende a tratar a los demás, a respetar las diferencias y, con el tiempo, a apreciarlas. Lo que empieza siendo coincidencia termina convirtiéndose en vínculo. Los talleres de afectividad y sexualidad que se imparten en el primer curso ayudan a sentar las bases de una convivencia y unas relaciones afectivas saludables.

 

Colegiales y colegialas participando en dinámica

 

De la acogida a acoger

Poco a poco, lo nuevo se vuelve cercano. El edificio deja de ser un lugar y empieza a convertirse en contexto. En referencia. En casa. Con el tiempo, cambia la posición que una persona ocupa. El mismo pasillo que imponía respeto ahora se recorre sin pensar. Quien antes necesitaba orientación empieza a ofrecerla. Quien fue acogido o acogida, ahora acoge.

La experiencia a partir del segundo año adquiere profundidad. Las actividades se transforman en espacios de implicación. Se convierten en veteranos y veteranas y proponen, organizan, asumen responsabilidades. Ese compromiso se refleja día a día en las actividades, en las tertulias, en la participación en el Consejo colegial… En las pequeñas decisiones que ayudan a que los demás sientan que forman parte de esta experiencia compartida. Con esa mirada, permanecer se entiende como participar activamente en la vida de quienes te rodean, aportando tu tiempo, tu criterio y tu apertura hacia los demás.

Así se van consolidando la responsabilidad, el esfuerzo y la capacidad de superación, y también la gratitud.

Crecemos en compañía, gracias a quienes están presentes incluso cuando el camino se hace cuesta arriba. Gracias a quienes, desde su trabajo diario, forman parte de la historia sin buscar protagonismo. Su cuidado y su disponibilidad constante acompañan el crecimiento de los colegiales y las colegialas.

 

director del colegio mayor impone la beca en un colegial

 

El reconocimiento más esperado

El día más esperado, en el Salón de Actos, se imponen las Becas. Es un gesto solemne, cargado de significado. Resume tres años de convivencia, compromiso y aprendizaje compartido. Aquella llegada incierta a los dieciocho años –a veces incluso sin cumplir–, de repente queda lejos; en su lugar empieza a haber seguridad, responsabilidad y pertenencia.

La veteranía se disfruta y se comparte. Son frecuentes los consejos y el asesoramiento en las salas de estudios, sobre todo al inicio de curso y en época de exámenes. También las charlas que profundizan en temáticas –de lo más interesantes– gracias al vínculo establecido con el profesorado.

A pesar del comienzo de las prácticas y de otros compromisos académicos, la capacidad de organización del tiempo libre suele ser mayor, lo que permite disponer de margen para aprovechar las actividades de ocio que se ofrecen en el Colegio Mayor, impulsar nuevas iniciativas como clubes y participar en proyectos de voluntariado.

 

dos colegiales con las placas de fin de carrera

 

¿El fin? de unos años muy valiosos

En un abrir y cerrar de ojos, en ese mismo Salón que acogió las jornadas de bienvenida se celebra la Entrega de Placas de Fin de Carrera. Un reconocimiento al esfuerzo y al trabajo duro realizado durante los años de estudio, y la señal de que esta etapa tan especial va llegando a su fin.

Este evento abre una serie de momentos de despedida muy emocionantes para este cierre de capítulo: la última fiesta de primavera, los últimos exámenes, la graduación…

Los colegiales y colegialas de primero les miran con admiración. Por otra parte, para quienes terminan, convivir con estudiantes más jóvenes les recuerda esa primera etapa cargada de ilusión y de novedades. Y les ayuda a seguir aprendiendo, conociendo a nueva gente y forjando amistades: el Colegio Mayor es un entorno vivo que cambia año tras año, siempre hay espacio para la novedad y el descubrimiento.

Al final, se termina comprendiendo que ser universitario o universitaria es mucho más que una ocupación o una etapa vital. Es una actitud que se ha ido cultivando, basada en la curiosidad intelectual, el compromiso, el respeto y la apertura a los demás, junto con un afán constante de aprender y de entender que traspasa fronteras. Por eso perdura más allá de las aulas y de las paredes de nuestro Colegio Mayor.

Las amistades, las lecciones aprendidas y la forma de entender la convivencia trascienden la etapa universitaria. La experiencia colegial continúa formando parte de tu historia personal, como parte de un recorrido de crecimiento que no termina.

Colegiales hablando charla

Amar con conciencia

Tras la primera sesión del programa Amarme/Amarte, centrada en la mirada y la autoestima, los colegiales y colegialas participaron esta semana en la sesión titulada “Un amor , ¿de película?”.   En este segundo encuentro, la educadora Ángeles Cabido invitó a reflexionar sobre las relaciones afectivas y en cómo construir vínculos que no se queden en la idealización, sino que se sostengan en el conocimiento, el compromiso y el cuidado del otro.

 

Dos colegiales hablando

 

Empezar a conocerse desde el principio

Ángeles arrancó con un relato personal que sirvió para introducir una idea clave: “amar no es improvisar, sino decidir con verdad”. A partir de su propia experiencia, explicó que “no basta con lo que se siente al principio, sino que es necesario hacerse las preguntas adecuadas para descubrir quién es realmente esa persona”.

Con esa premisa, propuso una dinámica en parejas en la que los y las jóvenes tuvieron que pensar cuáles serían esas tres preguntas esenciales que habría que hacer al iniciar una relación. Las respuestas apuntaron a cuestiones esenciales como el compromiso, el proyecto de vida y lo que cada uno está dispuesto a ofrecer. Ángeles subrayó la importancia de “conocerse y descubrirse en el día a día para construir relaciones con sentido”.

 

Ángeles Cabido y colegial dinámica de grupo

 

Las relaciones dejan huella

Las relaciones humanas dejan huella, aunque no siempre sea visible. Para trabajar en esta idea, Ángeles contó con la ayuda de un colegial voluntario, explicando que se trataba de una manera simbólica de reflexionar sobre el impacto de las acciones. A través de pequeños gestos, mostró cómo una marca puede permanecer en nuestro cuerpo, aunque el dolor no se manifieste de forma explícita.

Del mismo modo, toda relación deja una marca, positiva o negativa. Por eso, la educadora insistió en la importancia de aprender a amar, sabiendo cómo queremos ser amados; y de corregir aquellas acciones que dañan el cuerpo o el alma, “ya que ese tipo de dinámicas acaban convirtiéndose en relaciones tóxicas”. incluso puede que “te hayas acostumbrado y no notes el daño, pero la huella está ahí”.

 

Ángeles Cabido charla taller Amarte

 

Amor y enamoramiento

El amor no es ciego, el enamoramiento sí. A veces, cuando nos enamoramos, corremos el riesgo de idealizar e imaginar a la persona y pasar  más tiempo con la persona que uno construye en su cabeza que con la persona real que tiene delante. “¿Has pasado más tiempo con la persona real o con la de tu imaginación?”, planteó, señalando que muchas decepciones nacen cuando el otro no responde a la imagen que uno había creado.    

El dinamismo afectivo suele empezar con la atracción, la emoción de “me gustas” ahora mismo. Si esta emoción se alimenta puede pasar a enamoramiento, “siento que te quiero”, por ahora. Este sentimiento de amor es muy bonito pero no es suficiente. Para construir un amor que dure para siempre se necesita tiempo, libertad, conocimiento y determinación la de “querer quererte”. Pero, ¿cuál es la base para construir un amor así?

 

Ángeles cabido dinámica

 

Construir un amor que dure

En el tramo final de la sesión, Ángeles invitó a pensar en las relaciones como una construcción. Recordó que un amor que quiera durar necesita algo más que emoción: “requiere un proyecto, una base y unos buenos materiales”. Sobre una cartulina con el dibujo de una casa, los colegiales y colegialas fueron escribiendo en post-its aquellos elementos que consideran imprescindibles en una relación. De pie, alrededor del mural, fueron apareciendo palabras como confianza, lealtad, comunicación, sinceridad, respeto, apoyo o perdón.

 

Ángeles Cabido explicando colegiales

 

A partir de esa imagen, Ángeles explicó que una estructura solo se sostiene si tiene una base firme y buenos materiales, y que lo mismo ocurre con las relaciones. Subrayó que esos elementos no son opcionales y que es necesario saber qué valores son irrenunciables para uno mismo antes de construir un proyecto con otra persona, porque “elegir bien los materiales es la clave para que una relación de amor no se venga abajo con el tiempo”.

 

Post-its construir relaciones

 

Por último, se habló de la crisis como una oportunidad en la relación destacando que “los peores momentos obligan a revisar las grandes razones que nos llevaron a estar juntos” y que dichas razones hay que tenerlas antes de iniciar la relación porque sin ellas todos se vendría abajo pero si perduran, la mayoría de las crisis se podrán superar.

ignacio lópez microbiólogo

«No me llames flora, llámame microbiota»

El pasado miércoles, y a pesar de la lluvia, la sala estaba llena en el segundo Think and Beer del año. No era para menos. El invitado era Ignacio López Goñi, microbiólogo, profesor y divulgador, y la expectación se notaba desde antes de empezar.

 

 

Hace diez años, investigadores canadienses decidieron retirar la microbiota intestinal de ratones y sustituirla por la de personas con depresión. El resultado fue tan sorprendente como inquietante: los ratones comenzaron a mostrar comportamientos depresivos. Aquello demostraba que ese conjunto de bacterias era capaz de influir directamente en el cerebro de los animales de laboratorio. Así comenzaba Ignacio, dejando en el aire una pregunta que acompañaría toda la charla: “¿hasta qué punto lo que sentimos puede estar relacionado con algo tan invisible como las bacterias?”.

 

 

La respuesta, aclaró enseguida, no es tan simple. Ese experimento no significa que hoy podamos curar la depresión en humanos mediante trasplantes de microbiota intestinal. “No, al menos por ahora”, subrayó. Aun así, el ejemplo sirvió para abrir la puerta a un mundo que Ignacio fue explicando con un tono cercano y salpicado de humor.

 

 

Habló de ese conjunto de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo —no solo en el intestino, también en la piel o en la boca—y bromeó incluso con el término, recordando que durante años se ha hablado de “flora intestinal”, algo que a los microbiólogos no les convence demasiado: “no me llames flora, llámame microbiota”. Entre risas, fue quedando claro que cada persona tiene una especie de huella propia, cambiante a lo largo de la vida y muy influida por factores como la alimentación, el estrés o la edad.

 

 

El microbiólogo habló del estrés, la ansiedad y de cómo situaciones cotidianas –como los periodos de exámenes– pueden ir acompañadas de cambios en las bacterias intestinales. Cerebro e intestino están conectados a nivel neuronal, lo que ayuda a entender por qué lo que ocurre en uno puede reflejarse en el otro.  Por eso, “cuando estamos estresados, se nos pueden mover las tripas, o cuando tenemos problemas digestivos podemos estar de mal humor”. Aclaró, eso sí, que encontrar una microbiota alterada no implica que ahí esté el origen del problema. “Correlación no es causalidad”, insistió, recordando que forma parte de un contexto más amplio.

 

 

Para terminar, Ignacio habló de algo muy concreto: qué podemos hacer para tener una salud intestinal más sana. Insistió en que la alimentación es clave y que no hace falta buscar soluciones nuevas ni complicadas. “La mejor dieta es la mediterránea”, afirmó, defendiendo la importancia de la variedad y recordando que “a la microbiota le gusta la diversidad”.

Colegialas charla

Aprender a mirarse para aprender a amar

El pasado 22 de enero, cerca de cuarenta colegiales y colegialas de primer curso participaron en la primera sesión del taller ‘Amarme, amarte’, una formación obligatoria dentro del programa afectivo-sexual del Colegio Mayor. La sesión estuvo dirigida por Ángeles Cabido, experta en educación afectivo-sexual y acompañamiento educativo, quien desde un tono cercano invitó a reflexionar sobre la importancia de la mirada en la construcción de la autoestima y las relaciones.

 

Ángeles Cabido charla Colegio MAyor

 

Abrir la caja: expectativas y relaciones

Ángeles sacó una caja de galletas de las que todos reconocemos a primera vista. No dijo qué había dentro y dejó que el misterio se instalara en la sala. La respuesta parecía evidente: galletas. Sin embargo, si esa misma caja aparece en casa de los abuelos, casi siempre guarda hilos y agujas. Algo similar ocurre cuando una persona se enamora: vemos a alguien por fuera y nos imaginamos cómo es por dentro. Ángeles explicó que el problema surge cuando, al enamorarnos, en lugar de “abrir la caja” y descubrir su contenido a través del conocimiento y el tiempo compartido, construimos una imagen desde la imaginación. En esos casos, “lo que encontramos después no siempre es lo que esperamos”.

 

Ángeles Cabido sinceridad charla

 

Apariencias y capas: lo que mostramos y lo que somos

Tras la expectación que dejó la caja sobre la mesa, un objeto de madera similar a una matrioska cambió el foco de la mirada hacia el interior. Ángeles explicó que antiguamente, en la restauración artística, se utilizaba la cera para tapar las imperfecciones de la madera, y que de ahí procede la palabra sincero: presentarse sin cera, es decir, tal y como uno es. Mientras hablaba, fue sacando una pieza de dentro de otra para mostrar las distintas capas que componen a una persona. “De una persona se puede conocer mucho y, al mismo tiempo, solo lo superficial”, señaló, subrayando que “solo quienes se muestran tal y como son, en cualquier ambiente, pueden vivir libres”.

 

Colegiales y colegialas charla sexualidad

 

La mirada y el alma: aprender a mirarse

Ángeles volvió a la caja de galletas del inicio y sacó varios espejos, con los que propuso una breve dinámica sobre la mirada y la autoestima. “Mírate. ¿Te gustas?”, preguntó, invitando a los asistentes a observarse sin juicio. Recordó que el valor de una persona no nace de la autoexigencia, sino de aprender a mirarse con amor, porque “la autoestima es aprender a mirarte con los ojos de tu abuela”.  Subrayó también que la belleza no está solo en lo que se ve, sino en la forma de mirar porque “quien te quiere, te mira bien” y animó a los jóvenes a “entrenar la mirada” para que sea una mirada que valore de verdad al otro.

 

Colegiales y colegialas charla de espalda

 

Los peligros de la pornografía

En el tramo final del taller, Ángeles advirtió del impacto que tiene la pornografía en la manera de mirar y de relacionarse. Explicó que lo que entra por los ojos influye en el cerebro y en el corazón, y llamó a cuidar la mirada si se desea una relación auténtica. “Lo contrario del amor no es el desamor, sino el uso”, afirmó, recordando que la persona no es un medio para obtener placer, sino un fin en sí misma, y animó a tomar conciencia y a pedir ayuda cuando sea necesario, recomendando el proyecto https://www.daleunavuelta.org/ .

 

Colegiala sonriendo charla

 

La sesión terminó con una nota de esperanza puesta especialmente en los jóvenes. Frente a una realidad llena de dificultades, “tenemos esperanza porque el corazón está bien hecho”. Por eso, en el fondo de cada persona permanecen intactos los mismos anhelos: querer, ser querido y vivir en plenitud. Reconocer esos deseos es el primer paso para aprender a mirarse y a mirar mejor.

Colegiales escuchando a invitado

Think and Beer: ¡Tiempo de debate!

El pasado miércoles un grupo de colegiales y colegialas se reunió para celebrar el primer Think and Beer del año. Eran pocos, pero con muchas ganas de hablar. Algo casi imprescindible teniendo en cuenta que el tema de la tarde giraría en torno al debate.

Antes de entrar en materia, los y las estudiantes se presentaron individualmente. Ese primer intercambio, sencillo y espontáneo, bastó para que el ambiente se relajara y la conversación empezara a tomar forma. Miguel Matellanes, concejal del Ayuntamiento de Pamplona e invitado de la tarde comenzó entonces su presentación.

 

Miguel Matellanes solo hablando sobre debate

 

Recordó cómo su primer contacto con el debate llegó en el instituto, casi sin saber muy bien en qué consistía, y cómo esa práctica fue acompañándolo después en la universidad y en su trayectoria profesional. Más que enumerar logros, explicó que el debate había sido para él “una herramienta que me ayudó a formarme, expresarme y entender mejor a los demás”.

 

Miguel Matellanes debate

 

Poco a poco fue quedando claro el eje central de la charla: la dimensión social del debate. Miguel lo describía como “un espacio que iguala, donde todos tienen un tiempo y una palabra, y donde aprender a hablar empieza por aprender a escuchar”. Se habló de quienes no siempre alzan la voz. De personas tímidas o vergonzosas que encuentran en el debate un espacio propio. Contó también su experiencia trabajando con jóvenes con discapacidad intelectual, entre ellos personas con síndrome de Down, donde “escuchar se convierte en la mejor manera de romper prejuicios”.

 

Tarjeta escrita charla debate

 

Con el debate ya sobre la mesa, llegaron las preguntas. Algunas surgieron de forma espontánea y otras a partir de tarjetas, unas en blanco y otras ya escritas, que Miguel fue repartiendo para animar a intervenir.

 

Tarjeta escrita charla debate

 

A partir de las tarjetas, las preguntas empezaron a llevar la conversación a un tono más profundo. Miguel habló entonces de la carga con la que cada uno llega a una conversación, insistiendo en que “es imposible ser una pizarra en blanco”. Esa idea llevó a reflexionar sobre cómo lo personal influye también en la forma de construir los argumentos y, en algunos casos, en la necesidad de bajarlos a la realidad concreta y ponerles rostro.

 

Colegialas Colegio Mayor Larraona

 

Desde ahí, la conversación fue derivando hacia la escucha y la forma de comunicar. Miguel repetía que debatir no empieza cuando uno habla, sino cuando es capaz de atender al otro. “No sirve de nada presentar tus argumentos si no has escuchado”, decía, en un mundo que, como él mismo reconocía, “va mucho más rápido todo”. En ese contexto, subrayó también el peso de lo no verbal y recordó que “el 93% del impacto que tenemos en la gente es lo no verbal”, advirtiendo del riesgo de quedarse solo en la forma y olvidar el fondo.

 

Colegiales y colegialas think and beer

 

El debate no se cerró con conclusiones definitivas, pero quedó claro que no se estaba hablando de algo lejano o teórico, sino de una forma muy concreta de escuchar, hablar y relacionarse con los demás.

Taller Violencias Invisibles

Violencias Invisibles: el daño que no siempre se ve

El pasado 15 de enero, los dinamizadores y dinamizadoras de pasillo participaron en una sesión formativa centrada en las violencias invisibles dentro de las relaciones personales. La actividad, impartida por la pedagoga y mediadora Patricia Valle Mena, abordó aquellas actitudes y conductas que, por su sutileza, no siempre se reconocen como violencia, pero que generan daño emocional y pasan desapercibidas por su normalización.

 

Charla Patricia Valle

 

La sesión arrancó con una pregunta sencilla: ¿qué papel juega la intención cuando se causa daño? A partir de ahí, la pedagoga guio la reflexión con un ejemplo muy claro. Imaginó un golpe con su furgoneta y propuso tres distintas reacciones ante un mismo hecho: quien reconoce el error y se responsabiliza, quien resta importancia a lo ocurrido o quien responde de forma más agresiva y se niega a repararlo. “El golpe es el mismo”, explicó, “pero la sensación con la que te quedas después no lo es”, una idea que ayudó al grupo a entender cómo, más allá del hecho en sí, las actitudes condicionan profundamente la vivencia emocional.

 

Pedagoga escuchando

 

A partir de este punto, Patricia explicó que se han identificado hasta veinte formas distintas de violencias invisibles, de las cuales seleccionó siete para trabajarlas durante la tarde: autoritarismo, control, invisibilización, luz de gas (gashlighting), manipulación, desvalorización y humor hiriente.No buscaba enumerarlas ni hablar sobre ellas de forma teórica, sino enseñar a reconocerlas en situaciones reales del día a día y detectarlas desde sus primeras manifestaciones antes de que se normalicen.

 

 

A través de ejemplos cotidianos y comparaciones muy visuales, la reflexión fue girando en torno a cómo determinadas actitudes, gestos y silencios pueden generar daño. Actitudes como la falta de reconocimiento, no devolver un saludo o ignorar una intervención fueron algunos de ellos. “Son conductas que muchas veces se normalizan, y por eso cuesta tanto identificarlas”.

Más que una charla, la sesión fue un espacio de diálogo. Los dinamizadores y dinamizadoras escucharon, asintieron, discreparon y plantearon dudas, compartiendo ejemplos y contrastando puntos de vista a partir de lo que se iba trabajando.

 

Actividad dinámica Colegio Mayor

 

En la parte final de la sesión, Patricia propuso una dinámica práctica para trasladar lo trabajado a experiencias concretas. A través de cartulinas y post-it de distintos colores, los colegiales y colegialas escribieron situaciones concretas que hubieran vivido de violencias invisibles. “No se trata de juzgar, sino de poder reconocer estas situaciones”, explicó. Así, comenzaron a escribir momentos en los que habían ejercido alguna de esas conductas, situaciones en las que las habían sufrido y los motivos asociados a cada caso.

 

 

Este taller forma parte del compromiso del Colegio Mayor Larraona por seguir reforzando la formación en convivencia y bienestar emocional, poniendo el foco en aquellas realidades cotidianas que, aunque no siempre se ven, también importan.

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Ganadores del concurso de postales navideñas, fotografía y microrrelatos 2025

Un año más, el Colegio Mayor ha celebrado sus concursos creativos, que en esta edición han incluido microrrelato, fotografía y postal navideña. Tres certámenes que han vuelto a poner de manifiesto el talento, la sensibilidad y la creatividad de nuestros colegiales y colegialas.

A través de estas iniciativas buscamos fomentar la participación en la vida colegial y ofrecer un espacio en el que la comunidad colegial pueda expresar su mirada personal, tanto desde la palabra escrita como desde la imagen. El jurado ha destacado la calidad y originalidad de los trabajos presentados, lo que ha hecho especialmente difícil la elección de las personas premiadas.

¡Enhorabuena a los premiados y gracias a todos los participantes por su implicación!

Ganadores del concurso de postales navideñas

postal primer premio

Clara Ruiz – Primer premio

 

Natalia García Peinado – Segundo premio

 

Cristina Pardos – Tercer premio

 

 

Ganadores del concurso de fotografía

‘Estancia temporal, huella permanente’ de Víctor Ventura. Primer premio.

 

‘La alegría de servir entre café y sonrisas’ de Francisco Pla. Segundo premio.

 

‘¡Gente, volteen pa’ abajo!’ de Natalia Treviño. Tercer premio.

 

 

 

Ganadores del concurso de microrrelatos

PRIMER PREMIO: NATALIA TREVIÑO
‘AHÍ EXISTO’
 

Yo, como estudiante de filología, exijo mi libertad. Vivo encadenada a los clásicos, a sus textos, que tengo que analizar, uno por uno, hasta dejarlos sin nada. Ya no quiero saber nada de Aristóteles, ni de Poe y menos de García Márquez. Estoy harta. Mi imaginación se está muriendo. Suplico que me den un día –solo uno– para leer y escribir lo que yo quiera. La literatura que yo elija, esa que me salva, la que escribo a escondidas de aquellos que no la aprueban. Ahí respiro. Ahí existo.

 

 

SEGUNDO PREMIO: BELÉN PEÑUELAS
‘FÓRMULAS DE AZÚCAR’ y ‘EL BOSQUE DE PAPEL’
 

Entre exámenes y cenas compartidas, he descubierto que el laboratorio también puede oler a canela. Mientras repaso fórmulas interminables, las palabras se me escapan a los márgenes de los apuntes, buscando una vida menos exacta, más libre. Afuera, la nieve cae con la cadencia de un verso que aún no me atrevo a escribir y se disuelve antes de tocar el suelo. Cada diciembre, entre prácticas y desvelos, dejo nacer un cuento, un poema, una historia mínima. Es mi acto de rebeldía, mi respiración secreta entre compuestos y fórmulas. Anoche me dormí sobre una página inacabada. Al despertar, el papel estaba cubierto de polvo de azúcar, como si la nieve hubiese querido leerme. Y comprendí que, algún día, mis palabras también aprenderían a cuajar.

 

Se acercaban las Navidades y, con ellas, los finales, apilándose como torres de exámenes sobre mi escritorio. Pero una noche, hastiada de memorizar, abrí un cuaderno en blanco y, casi sin querer, el papel susurró: un bosque diminuto brotó ante mis ojos, con árboles de tinta, ríos de palabras y luciérnagas que recitaban versos olvidados. Caminé entre senderos que trazaba mi lápiz, descubriendo que podía reposar en sueños despiertos, que la imaginación era un refugio cálido. Al cerrar los ojos, las luces del bosque se fundieron con las del árbol de Navidad, y sentí una felicidad clara y tranquila: escribir había tejido para mí un mundo secreto donde mi espíritu podía danzar libre.

 

 

TERCER PREMIO: TRESA VERGÉS
‘EL ORIGEN DE LAS POSIBILIDADES’

Aparece sin que nadie mire: en el instante en que un estudiante, extenuado, decide intentarlo otra vez; en la risa que estalla en medio del caos; en la vulnerabilidad valiente de quien reconoce que tiene miedo a no ser suficiente. Crecer no solo va de llegar lejos. Nosotros sabemos algo distinto: Crecer va de no rendirse cuando nadie aplaude. Va de hacer sitio a los demás en la mesa, de sostener una mirada, seguir la conversación , de encender una luz cuando todo es oscuridad, y esa luz llega en forma de literatura Aquí, en Larraona descubro que el futuro no se espera: se escribe. Y quizá por eso, cuando alguien observa con atención desde fuera, se queda sin palabras: porque no está viendo estudiantes. Está viendo posibilidades.

 

Collage colegiales y colegialas Colegio Mayor Larraona

Un recuento de nuestro 2025 juntos. ¡Y feliz 2026!

 

Cuando abrimos las puertas al nuevo curso, sentimos ese cosquilleo familiar que nos predispone a algo grande. Los pasillos se llenaron de historias recién estrenadas y de reencuentros esperados. Así nació el nuevo curso 2025-26, que nos abrazó con sus retos, sus alegrías y descubrimientos: este ha sido un trimestre que ya forma parte de nuestra memoria colectiva.

El calor todavía pegaba cuando arrancamos con las Jornadas de Bienvenida. La semana comenzaba con actividades para conocernos, como ‘First Dates’, actividades deportivas –sesiones de Kick Boxing, Spinning, MMA y más en el polideportivo–, y dinámicas de creatividad y estrategia –con juegos de rol y ajedrez–. A estas iniciativas se sumaron las yincanas nocturnas, enigmas y desafíos, donde convivimos el alumnado recién llegado con veteranos y veteranas.

Después llegó el momento de conocer mejor nuestra ciudad de adopción para estos años universitarios, con el tour guiado por Pamplona.

Y rematamos con algunas de las celebraciones más apreciadas del curso: la sesión de rafting por el río Irati, la barbacoa al aire libre y el baile de bienvenida, donde se respira el más genuino espíritu de Larraona.

La eucaristía celebrada por nuestro capellán, Aitor Kamiruaga c.m.f, nos recordaba que “el yo no existe sin el otro” y que “Dios nos llama a ser sal, a darle sabor a la vida: a acompañar, a ayudar, a estar con los demás y a ser luz, hecha para iluminar”. Y partiendo de estas palabras que cimentan un buen comienzo de curso, tuvieron lugar la cena y baile de bienvenida, para los que nos pusimos nuestras mejores galas.

 

Collage fotografías trimestre

 

En medio de ese torbellino, recibimos a Gorka López, nuevo subdirector, que se unió a nuestro equipo con energía y cercanía. Un año más ‘el pasillo’ formó su doble columna de bienvenida y las nuevas colegialas y los nuevos colegiales sembraron sueños y esperanzas entre las que empezaban a ser sus futuras amistades. Esas de juventud que duran para siempre.

A partir de ahí, el semestre avanzó con naturalidad. Clases, quedadas, actividades extracurriculares, los jueves de Fe y Vida, deporte, las cenas temáticas; los tips de estudio de la pedagoga Lucía Sáez; el torneo intercolegial de Colegios Mayores; los Think and Beer, con personalidades como el doctor Jesús San Miguel y el doctor farmacéutico Pedro González Muniesa; la elección del decanato; el Voluntariado…

La vida del Colegio Mayor tomó forma y ritmo. Desplegó poco a poco su magia habitual: vecinas y vecinos de habitación que se hicieron amigas y amigos, compañeras y compañeros de deporte que acabaron siendo colegas; una comunidad que se fortaleció día a día.

Y sin darnos cuenta, el frío regresó, como siempre, y nos señaló la llegada del Adviento. Un tiempo para esperar, para abrir el corazón a lo que viene, para alegrarnos. También para mirar atrás con orgullo y reconocer todo lo que construimos juntas y juntos en 2025. Preparamos el año nuevo con ilusión y con esos momentos que tanto nos unen: cocina, crochet, baile… Excusas hermosas para reunirnos, compartir y crecer.

Y el Colegio Mayor Larraona está ahí entre nosotras y nosotros. Es un honor construir estos años con esta juventud llena de promesas.

¡Feliz Año 2026!

 

Cena fiesta de navidad Colegio Mayor Larraona

La alegría de celebrar la Navidad juntos

El pasado jueves 18 de diciembre, celebramos la fiesta de Navidad del Colegio Mayor en una velada marcada por la emoción y el espíritu navideño que unió a toda la comunidad para despedir el año juntos.

 

Eucaristia navidad

 

La celebración comenzó a las 20:00 horas con la eucaristía, un momento de recogimiento en el que colegiales y colegialas llenaron la capilla de villancicos, elevando sus peticiones por los más necesitados, la paz en el mundo, por quienes viven la Navidad en soledad y por aquellos que ya no están.

 

colegiales cantando

 

Durante la eucaristía, el sacerdote compartió con cariño las fiestas de Navidad vividas antaño en el Colegio Mayor, mientras resonaban villancicos como Noche de Paz y Campanas de Belén, que llenaron el espacio de un ambiente cercano y familiar.

 

Colegiales amistad fiesta navidad

 

Tras la celebración, los y las estudiantes se trasladaron al comedor, donde en apenas unos minutos se formó una larga cola que dejaba claro que nadie quería perderse la cena de Navidad. Entre risas y conversaciones, se fueron sentando y tomando asiento, luciendo sus mejores galas y celebrando, en muchos casos, el final de los exámenes y el merecido descanso.

 

comedor lleno fiesta navidad

 

La cena transcurrió en un ambiente inmejorable, entre risas, abrazos y conversaciones animadas, reflejo del espíritu de convivencia. La noche continuó sin prisas, en la que la música tomó protagonismo con un pequeño concierto a cargo de varios colegiales y colegialas.

 

risas bingo larraona

 

A continuación, se anunciaron los ganadores de los concursos de microrrelato y fotografía y de varios sorteos, entre ellos uno de jamón y un animado bingo. La velada concluyó con música y baile, poniendo el broche final a una celebración que sirvió para despedir el año y dar la bienvenida a la Navidad.

Javier Urra Charla

Javier Urra: la juventud entre ansiedad y esfuerzo

La Asociación de Familias del Colegio Claret Larraona, junto al Colegio Mayor, acogió este martes una conferencia del psicólogo Javier Urra, doctor en Psicología, profesor de la Complutense y primer Defensor del Menor. Durante más de una hora analizó los retos actuales de la adolescencia y el impacto social en la salud emocional de los jóvenes. Desde el inicio dejó claro su estilo directo: “Hablaré desde la experiencia de toda una vida dedicada a niños y adolescentes”.

 

 

Un aumento preocupante de los trastornos mentales en jóvenes

Javier explicó que en los últimos años se ha multiplicado el número de menores con trastornos de salud mental, destacando la ansiedad, las obsesiones, los trastornos alimentarios y conductas disociativas. Para ilustrarlo, describió casos de sus centros terapéuticos para mostrar el “vacío vital” que viven muchos adolescentes: “Chicas y chicos de 16 o 17 años que llega el fin de semana y dicen que no hacen nada. Sin ilusión, sin horizonte. Eso es lo verdaderamente grave”.

La sociedad del diagnóstico y la medicalización

Otro de los ejes de su conferencia fue la sociedad del diagnóstico y la medicalización. Criticó la tendencia a etiquetar cualquier conducta infantil como patológica y el auge de la psicologización inmediata: “antes daba miedo diagnosticar a un niño de TDAH para no estigmatizar. Hoy muchos padres buscan un diagnóstico casi como salvoconducto”, afirmó. “¿Por qué cualquier emoción se vive como patología? Hemos construido una sociedad que quiere ser Disney”.

 

 

Educación, límites y familias

En el ámbito educativo, subrayó la necesidad de límites claros y denunció que muchos padres confunden afecto con permisividad. Recordó su libro El pequeño dictador para ilustrar cómo algunas familias han cedido autoridad a los hijos.

Urra defendió la importancia del lenguaje como herramienta de pensamiento, porque “No existe pensamiento sin palabras”. Denunció también la falta de pensamiento crítico en tiempos de redes, ruido y superficialidad: “La capacidad de análisis es fundamental. Y la estamos perdiendo”.

 

 

Jóvenes que trabajan y sueñan

Pero, en contraposición, quiso romper una lanza a favor de los jóvenes. Recordó la imagen de la noche anterior, cuando desde su hotel veía las ventanas encendidas del Colegio Mayor, llenas de estudiantes preparando exámenes. “Los jóvenes sí estudian, sí se esfuerzan”, señaló, pidiendo a los adultos que abandonen el discurso nostálgico de que “antes todo era más difícil”. Reivindicó que no es justo reducir a esta generación a las redes sociales o la inmediatez, porque “hay muchísimos chicos trabajando duro, comprometidos, deseando crecer”. Para Urra, reconocer ese esfuerzo es fundamental para acompañarlos y para dejar de repetir que “no hacen nada”, cuando en realidad “son muchos los que madrugan, estudian, se forman y buscan su sitio con ilusión”.