Taller Violencias Invisibles

Violencias Invisibles: el daño que no siempre se ve

El pasado 15 de enero, los dinamizadores y dinamizadoras de pasillo participaron en una sesión formativa centrada en las violencias invisibles dentro de las relaciones personales. La actividad, impartida por la pedagoga y mediadora Patricia Valle Mena, abordó aquellas actitudes y conductas que, por su sutileza, no siempre se reconocen como violencia, pero que generan daño emocional y pasan desapercibidas por su normalización.

 

Charla Patricia Valle

 

La sesión arrancó con una pregunta sencilla: ¿qué papel juega la intención cuando se causa daño? A partir de ahí, la pedagoga guio la reflexión con un ejemplo muy claro. Imaginó un golpe con su furgoneta y propuso tres distintas reacciones ante un mismo hecho: quien reconoce el error y se responsabiliza, quien resta importancia a lo ocurrido o quien responde de forma más agresiva y se niega a repararlo. “El golpe es el mismo”, explicó, “pero la sensación con la que te quedas después no lo es”, una idea que ayudó al grupo a entender cómo, más allá del hecho en sí, las actitudes condicionan profundamente la vivencia emocional.

 

Pedagoga escuchando

 

A partir de este punto, Patricia explicó que se han identificado hasta veinte formas distintas de violencias invisibles, de las cuales seleccionó siete para trabajarlas durante la tarde: autoritarismo, control, invisibilización, luz de gas (gashlighting), manipulación, desvalorización y humor hiriente.No buscaba enumerarlas ni hablar sobre ellas de forma teórica, sino enseñar a reconocerlas en situaciones reales del día a día y detectarlas desde sus primeras manifestaciones antes de que se normalicen.

 

 

A través de ejemplos cotidianos y comparaciones muy visuales, la reflexión fue girando en torno a cómo determinadas actitudes, gestos y silencios pueden generar daño. Actitudes como la falta de reconocimiento, no devolver un saludo o ignorar una intervención fueron algunos de ellos. “Son conductas que muchas veces se normalizan, y por eso cuesta tanto identificarlas”.

Más que una charla, la sesión fue un espacio de diálogo. Los dinamizadores y dinamizadoras escucharon, asintieron, discreparon y plantearon dudas, compartiendo ejemplos y contrastando puntos de vista a partir de lo que se iba trabajando.

 

Actividad dinámica Colegio Mayor

 

En la parte final de la sesión, Patricia propuso una dinámica práctica para trasladar lo trabajado a experiencias concretas. A través de cartulinas y post-it de distintos colores, los colegiales y colegialas escribieron situaciones concretas que hubieran vivido de violencias invisibles. “No se trata de juzgar, sino de poder reconocer estas situaciones”, explicó. Así, comenzaron a escribir momentos en los que habían ejercido alguna de esas conductas, situaciones en las que las habían sufrido y los motivos asociados a cada caso.

 

 

Este taller forma parte del compromiso del Colegio Mayor Larraona por seguir reforzando la formación en convivencia y bienestar emocional, poniendo el foco en aquellas realidades cotidianas que, aunque no siempre se ven, también importan.

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Ganadores del concurso de postales navideñas, fotografía y microrrelatos 2025

Un año más, el Colegio Mayor ha celebrado sus concursos creativos, que en esta edición han incluido microrrelato, fotografía y postal navideña. Tres certámenes que han vuelto a poner de manifiesto el talento, la sensibilidad y la creatividad de nuestros colegiales y colegialas.

A través de estas iniciativas buscamos fomentar la participación en la vida colegial y ofrecer un espacio en el que la comunidad colegial pueda expresar su mirada personal, tanto desde la palabra escrita como desde la imagen. El jurado ha destacado la calidad y originalidad de los trabajos presentados, lo que ha hecho especialmente difícil la elección de las personas premiadas.

¡Enhorabuena a los premiados y gracias a todos los participantes por su implicación!

Ganadores del concurso de postales navideñas

postal primer premio

Clara Ruiz – Primer premio

 

Natalia García Peinado – Segundo premio

 

Cristina Pardos – Tercer premio

 

 

Ganadores del concurso de fotografía

‘Estancia temporal, huella permanente’ de Víctor Ventura. Primer premio.

 

‘La alegría de servir entre café y sonrisas’ de Francisco Pla. Segundo premio.

 

‘¡Gente, volteen pa’ abajo!’ de Natalia Treviño. Tercer premio.

 

 

 

Ganadores del concurso de microrrelatos

PRIMER PREMIO: NATALIA TREVIÑO
‘AHÍ EXISTO’
 

Yo, como estudiante de filología, exijo mi libertad. Vivo encadenada a los clásicos, a sus textos, que tengo que analizar, uno por uno, hasta dejarlos sin nada. Ya no quiero saber nada de Aristóteles, ni de Poe y menos de García Márquez. Estoy harta. Mi imaginación se está muriendo. Suplico que me den un día –solo uno– para leer y escribir lo que yo quiera. La literatura que yo elija, esa que me salva, la que escribo a escondidas de aquellos que no la aprueban. Ahí respiro. Ahí existo.

 

 

SEGUNDO PREMIO: BELÉN PEÑUELAS
‘FÓRMULAS DE AZÚCAR’ y ‘EL BOSQUE DE PAPEL’
 

Entre exámenes y cenas compartidas, he descubierto que el laboratorio también puede oler a canela. Mientras repaso fórmulas interminables, las palabras se me escapan a los márgenes de los apuntes, buscando una vida menos exacta, más libre. Afuera, la nieve cae con la cadencia de un verso que aún no me atrevo a escribir y se disuelve antes de tocar el suelo. Cada diciembre, entre prácticas y desvelos, dejo nacer un cuento, un poema, una historia mínima. Es mi acto de rebeldía, mi respiración secreta entre compuestos y fórmulas. Anoche me dormí sobre una página inacabada. Al despertar, el papel estaba cubierto de polvo de azúcar, como si la nieve hubiese querido leerme. Y comprendí que, algún día, mis palabras también aprenderían a cuajar.

 

Se acercaban las Navidades y, con ellas, los finales, apilándose como torres de exámenes sobre mi escritorio. Pero una noche, hastiada de memorizar, abrí un cuaderno en blanco y, casi sin querer, el papel susurró: un bosque diminuto brotó ante mis ojos, con árboles de tinta, ríos de palabras y luciérnagas que recitaban versos olvidados. Caminé entre senderos que trazaba mi lápiz, descubriendo que podía reposar en sueños despiertos, que la imaginación era un refugio cálido. Al cerrar los ojos, las luces del bosque se fundieron con las del árbol de Navidad, y sentí una felicidad clara y tranquila: escribir había tejido para mí un mundo secreto donde mi espíritu podía danzar libre.

 

 

TERCER PREMIO: TRESA VERGÉS
‘EL ORIGEN DE LAS POSIBILIDADES’

Aparece sin que nadie mire: en el instante en que un estudiante, extenuado, decide intentarlo otra vez; en la risa que estalla en medio del caos; en la vulnerabilidad valiente de quien reconoce que tiene miedo a no ser suficiente. Crecer no solo va de llegar lejos. Nosotros sabemos algo distinto: Crecer va de no rendirse cuando nadie aplaude. Va de hacer sitio a los demás en la mesa, de sostener una mirada, seguir la conversación , de encender una luz cuando todo es oscuridad, y esa luz llega en forma de literatura Aquí, en Larraona descubro que el futuro no se espera: se escribe. Y quizá por eso, cuando alguien observa con atención desde fuera, se queda sin palabras: porque no está viendo estudiantes. Está viendo posibilidades.

 

Collage colegiales y colegialas Colegio Mayor Larraona

Un recuento de nuestro 2025 juntos. ¡Y feliz 2026!

 

Cuando abrimos las puertas al nuevo curso, sentimos ese cosquilleo familiar que nos predispone a algo grande. Los pasillos se llenaron de historias recién estrenadas y de reencuentros esperados. Así nació el nuevo curso 2025-26, que nos abrazó con sus retos, sus alegrías y descubrimientos: este ha sido un trimestre que ya forma parte de nuestra memoria colectiva.

El calor todavía pegaba cuando arrancamos con las Jornadas de Bienvenida. La semana comenzaba con actividades para conocernos, como ‘First Dates’, actividades deportivas –sesiones de Kick Boxing, Spinning, MMA y más en el polideportivo–, y dinámicas de creatividad y estrategia –con juegos de rol y ajedrez–. A estas iniciativas se sumaron las yincanas nocturnas, enigmas y desafíos, donde convivimos el alumnado recién llegado con veteranos y veteranas.

Después llegó el momento de conocer mejor nuestra ciudad de adopción para estos años universitarios, con el tour guiado por Pamplona.

Y rematamos con algunas de las celebraciones más apreciadas del curso: la sesión de rafting por el río Irati, la barbacoa al aire libre y el baile de bienvenida, donde se respira el más genuino espíritu de Larraona.

La eucaristía celebrada por nuestro capellán, Aitor Kamiruaga c.m.f, nos recordaba que “el yo no existe sin el otro” y que “Dios nos llama a ser sal, a darle sabor a la vida: a acompañar, a ayudar, a estar con los demás y a ser luz, hecha para iluminar”. Y partiendo de estas palabras que cimentan un buen comienzo de curso, tuvieron lugar la cena y baile de bienvenida, para los que nos pusimos nuestras mejores galas.

 

Collage fotografías trimestre

 

En medio de ese torbellino, recibimos a Gorka López, nuevo subdirector, que se unió a nuestro equipo con energía y cercanía. Un año más ‘el pasillo’ formó su doble columna de bienvenida y las nuevas colegialas y los nuevos colegiales sembraron sueños y esperanzas entre las que empezaban a ser sus futuras amistades. Esas de juventud que duran para siempre.

A partir de ahí, el semestre avanzó con naturalidad. Clases, quedadas, actividades extracurriculares, los jueves de Fe y Vida, deporte, las cenas temáticas; los tips de estudio de la pedagoga Lucía Sáez; el torneo intercolegial de Colegios Mayores; los Think and Beer, con personalidades como el doctor Jesús San Miguel y el doctor farmacéutico Pedro González Muniesa; la elección del decanato; el Voluntariado…

La vida del Colegio Mayor tomó forma y ritmo. Desplegó poco a poco su magia habitual: vecinas y vecinos de habitación que se hicieron amigas y amigos, compañeras y compañeros de deporte que acabaron siendo colegas; una comunidad que se fortaleció día a día.

Y sin darnos cuenta, el frío regresó, como siempre, y nos señaló la llegada del Adviento. Un tiempo para esperar, para abrir el corazón a lo que viene, para alegrarnos. También para mirar atrás con orgullo y reconocer todo lo que construimos juntas y juntos en 2025. Preparamos el año nuevo con ilusión y con esos momentos que tanto nos unen: cocina, crochet, baile… Excusas hermosas para reunirnos, compartir y crecer.

Y el Colegio Mayor Larraona está ahí entre nosotras y nosotros. Es un honor construir estos años con esta juventud llena de promesas.

¡Feliz Año 2026!

 

Cena fiesta de navidad Colegio Mayor Larraona

La alegría de celebrar la Navidad juntos

El pasado jueves 18 de diciembre, celebramos la fiesta de Navidad del Colegio Mayor en una velada marcada por la emoción y el espíritu navideño que unió a toda la comunidad para despedir el año juntos.

 

Eucaristia navidad

 

La celebración comenzó a las 20:00 horas con la eucaristía, un momento de recogimiento en el que colegiales y colegialas llenaron la capilla de villancicos, elevando sus peticiones por los más necesitados, la paz en el mundo, por quienes viven la Navidad en soledad y por aquellos que ya no están.

 

colegiales cantando

 

Durante la eucaristía, el sacerdote compartió con cariño las fiestas de Navidad vividas antaño en el Colegio Mayor, mientras resonaban villancicos como Noche de Paz y Campanas de Belén, que llenaron el espacio de un ambiente cercano y familiar.

 

Colegiales amistad fiesta navidad

 

Tras la celebración, los y las estudiantes se trasladaron al comedor, donde en apenas unos minutos se formó una larga cola que dejaba claro que nadie quería perderse la cena de Navidad. Entre risas y conversaciones, se fueron sentando y tomando asiento, luciendo sus mejores galas y celebrando, en muchos casos, el final de los exámenes y el merecido descanso.

 

comedor lleno fiesta navidad

 

La cena transcurrió en un ambiente inmejorable, entre risas, abrazos y conversaciones animadas, reflejo del espíritu de convivencia. La noche continuó sin prisas, en la que la música tomó protagonismo con un pequeño concierto a cargo de varios colegiales y colegialas.

 

risas bingo larraona

 

A continuación, se anunciaron los ganadores de los concursos de microrrelato y fotografía y de varios sorteos, entre ellos uno de jamón y un animado bingo. La velada concluyó con música y baile, poniendo el broche final a una celebración que sirvió para despedir el año y dar la bienvenida a la Navidad.

Javier Urra Charla

Javier Urra: la juventud entre ansiedad y esfuerzo

La Asociación de Familias del Colegio Claret Larraona, junto al Colegio Mayor, acogió este martes una conferencia del psicólogo Javier Urra, doctor en Psicología, profesor de la Complutense y primer Defensor del Menor. Durante más de una hora analizó los retos actuales de la adolescencia y el impacto social en la salud emocional de los jóvenes. Desde el inicio dejó claro su estilo directo: “Hablaré desde la experiencia de toda una vida dedicada a niños y adolescentes”.

 

 

Un aumento preocupante de los trastornos mentales en jóvenes

Javier explicó que en los últimos años se ha multiplicado el número de menores con trastornos de salud mental, destacando la ansiedad, las obsesiones, los trastornos alimentarios y conductas disociativas. Para ilustrarlo, describió casos de sus centros terapéuticos para mostrar el “vacío vital” que viven muchos adolescentes: “Chicas y chicos de 16 o 17 años que llega el fin de semana y dicen que no hacen nada. Sin ilusión, sin horizonte. Eso es lo verdaderamente grave”.

La sociedad del diagnóstico y la medicalización

Otro de los ejes de su conferencia fue la sociedad del diagnóstico y la medicalización. Criticó la tendencia a etiquetar cualquier conducta infantil como patológica y el auge de la psicologización inmediata: “antes daba miedo diagnosticar a un niño de TDAH para no estigmatizar. Hoy muchos padres buscan un diagnóstico casi como salvoconducto”, afirmó. “¿Por qué cualquier emoción se vive como patología? Hemos construido una sociedad que quiere ser Disney”.

 

 

Educación, límites y familias

En el ámbito educativo, subrayó la necesidad de límites claros y denunció que muchos padres confunden afecto con permisividad. Recordó su libro El pequeño dictador para ilustrar cómo algunas familias han cedido autoridad a los hijos.

Urra defendió la importancia del lenguaje como herramienta de pensamiento, porque “No existe pensamiento sin palabras”. Denunció también la falta de pensamiento crítico en tiempos de redes, ruido y superficialidad: “La capacidad de análisis es fundamental. Y la estamos perdiendo”.

 

 

Jóvenes que trabajan y sueñan

Pero, en contraposición, quiso romper una lanza a favor de los jóvenes. Recordó la imagen de la noche anterior, cuando desde su hotel veía las ventanas encendidas del Colegio Mayor, llenas de estudiantes preparando exámenes. “Los jóvenes sí estudian, sí se esfuerzan”, señaló, pidiendo a los adultos que abandonen el discurso nostálgico de que “antes todo era más difícil”. Reivindicó que no es justo reducir a esta generación a las redes sociales o la inmediatez, porque “hay muchísimos chicos trabajando duro, comprometidos, deseando crecer”. Para Urra, reconocer ese esfuerzo es fundamental para acompañarlos y para dejar de repetir que “no hacen nada”, cuando en realidad “son muchos los que madrugan, estudian, se forman y buscan su sitio con ilusión”.

 

Colegiales y colegialas mirando de frente

Think & Beer: la dualidad del azúcar

El pasado 19 de noviembre el invierno llegó a Navarra. A pesar de la lluvia y el frío en Pamplona, diecisiete estudiantes se reunieron en Larraona para escuchar a Pedro González Muniesa, licenciado en Farmacia y doctor en Fisiología y Nutrición. Desde el principio se notó el ambiente cercano, que facilitó que la charla empezara más como una conversación que como una clase. Después de que todos y todas se presentasen, lanzó la pregunta que marcó el tono del encuentro:

“¿Por qué estáis aquí y qué esperáis de este encuentro?”

El doctor explicó cuál sería el tema que iba a abordar: la dualidad que rodea al azúcar. “Parece que para la mayoría el azúcar se ha convertido en enemigo público, pero es esencial para la vida”, explicó. ¿La razón? La glucosa alimenta nuestras células y neuronas, por lo que la necesitamos para vivir adecuadamente. Insistió en diferenciar conceptos básicos –hidratos, azúcares añadidos, edulcorantes– y en no dejarse arrastrar por afirmaciones rotundas que podamos escuchar día a día en las redes sociales.

Varias de las personas que asistieron tenían mucha curiosidad por saber qué hay de malo en los edulcorantes que encontramos en los productos de nuestro entorno. No le fue muy complicado explicarlo valiéndose del tradicional símil de Pedro y el Lobo: Pedro es quien avisa que llega el azúcar, el pueblo representa a la insulina que responde al aviso, y el lobo es el azúcar. Cuando tomamos un refresco o alimento con edulcorantes, le llega una señal al cerebro de que llega azúcar a nuestro cuerpo y el pueblo (la insulina) se pone en marcha, pero no tiene azúcar con el que trabajar porque no es glucosa real. Es decir, los edulcorantes engañan a nuestro cuerpo: activan la maquinaria para procesar el azúcar, pero no aportan glucosa de verdad. Esa confusión, de manera repetida, puede afectar a nuestro organismo generando la conocida “resistencia a la insulina”.

Alumna mirando al doctor

Uno de los momentos más serios se produjo cuando explicó su interés en investigar la diabetes, a raíz del diagnóstico de uno de sus hijos. “A veces llega y te toca. En nuestro caso, nuestro hijo nos pedía agua llorando, y al no ser algo habitual, este síntoma hizo que se nos activaran las alarmas”. La sala, muy atenta durante toda la sesión, quedó completamente en silencio y se pudo sentir un profundo respeto y admiración ante la experiencia narrada en primera persona por el doctor González Muniesa.

Sin entrar en tecnicismos innecesarios, el profesor explicó cómo ciertos hábitos -como el consumo habitual de productos light o zero- pueden generar efectos inesperados y por qué la personalización es clave en cualquier pauta alimentaria. Las intervenciones de los colegiales y las colegialas dieron paso a una ronda de preguntas más distendida, en la que surgieron temas como la miel, la fruta por la noche y los picos de glucosa.

También hubo espacio para el humor. Entre risas, González comentó que su alumnado se sorprende cuando lo ven en un McDonald’s: “También yo de vez en cuando me doy un capricho”, dijo, provocando complicidad en la sala.

Y la conversación se cerró con una respuesta ingeniosa sobre la alimentación en España. “En Larraona la dieta es mediterránea y poco americanizada”, aseguró, bromeando con que Juan, el director allí presente, no le había pagado por afirmarlo. La tarde concluyó con un aplauso y una foto grupal que cerró un encuentro claro, cercano y participativo, donde la ciencia se entendió desde el sentido común.

Grupos de oración Pamplona

Jueves de Fe y Vida

Cada jueves, en la sala redonda de Larraona se abre un espacio distinto. No es una clase, no es una charla ni un club de debate. Es un encuentro de Fe y Vida, guiado por el capellán y claretiano Aitor Kamiruaga c.m.f., donde estudiantes del Colegio Mayor se reúnen para leer el Evangelio, rezar y, sobre todo dialogar desde la sinceridad.

El encuentro comienza con una breve oración. Un silencio que no pesa, sino que invita a ponerse en presencia de Dios. Después se lee una lectura enviada previamente al grupo de WhatsApp, con algunas preguntas para reflexionar. El material pertenece a los Grupos de Jesús, una propuesta sencilla, cercana y pensada para llevar el Evangelio a la vida cotidiana.

El texto que acompaña esta sesión es el pasaje Marcos 3: 1-6, la del hombre de la mano atrofiada curado por Jesús en sábado. Un relato breve pero cargado de preguntas: ¿Qué significa hacer el bien? ¿Qué está por encima de la norma o de la ley? ¿Cómo se entiende la compasión?

Lectura Grupo Fe y Vida

A partir de ahí, la conversación se estructura en tres momentos. Primero, un acercamiento al texto bíblico para comprender su contexto. La sinagoga como lugar sagrado de encuentro y de educación, el sábado como día de reposo, los fariseos como clase social que busca seguir la ley a pie de la letra y el gesto de Jesús que desafía la interpretación moral dominante. Luego, una reflexión personal, donde cada colegial y colegiala se pregunta: ¿Qué tiene que ver esto conmigo, con mi vida diaria, con mi carrera? ¿En qué me desafía? Finalmente, surgen cuestiones más amplias: éticas, humanas, existenciales.

Y las preguntas —aquí llamadas “superpreguntas” con cariño— no se evitan. Al contrario, se celebran. El encuentro no consiste en reforzar seguridades. Se trata de reconocer que la fe no siempre ofrece certezas absolutas, pero sí un camino. “Si tuviéramos toda la seguridad, entonces no estaríamos hablando de fe”, explica el padre Aitor.

Los estudiantes intervienen con libertad. Comparten lo que saben, lo que sienten y lo que aún no han resuelto. Este jueves la conversación da vueltas hasta llegar a profundizar en qué es realmente la empatía y la tolerancia. Entre todos y todas, descubren que el respeto, que solemos considerar la cumbre de la convivencia, es en realidad solo el mínimo necesario para vivir en comunidad.

A la hora de profundizar en la palabra empatía, que se confunde con la acción superficial de ponerse en el lugar de los demás, surge la idea de que el concepto realmente apunta a “padecer con”, acompañar desde la compasión. Actuar para que la otra persona pueda estar mejor.

Colegiala en Fe y Vida

Y sí, hay risas. No porque falte seriedad, sino porque la confianza entre quienes están presentes es cálida y viva. Hoy, la sala redonda adquiere un tono formal, pero accesible. La disposición del espacio favorece la mirada directa, sin barreras. La conversación fluye, y lo solemne convive con lo cotidiano; con la naturalidad de quienes no buscan aparentar, sino abrir espacio a la duda. Esa duda que, desde hace siglos, nos ha impulsado a avanzar.

El grupo de Fe y Vida no ofrece respuestas cerradas. Pero sí una comunidad para hacerse buenas preguntas. Y escuchar, juntos, lo que Jesús tiene que decir hoy.

 

Decana Colegio Mayor

Alba Padilla: “Ser decana es una forma de cuidar a los demás y de cuidar al colegio mayor”

En Larraona, la vida colegial se construye a diario y en comunidad. Este año, esa labor está representada por un rostro especialmente comprometido y sereno: el de Alba Padilla, que, junto a Amelia Wefer y Alberto Solano forman el decanato, una figura de representación que sirve para canalizar la comunicación intercolegial y promover la dinamización de actividades. Constituyen un grupo diverso, equilibrado y lleno de entusiasmo, cada quien con su propia mirada. Y es precisamente esa combinación —según Alba— lo que da el verdadero sentido a su labor.

“Lo más bonito es formar parte activa del colegio mayor. Ver cómo las pequeñas actividades o propuestas de los colegiales y colegialas ayudan a mejorar el ambiente”, explica. Para ella, el papel del decanato no es solo organizar o representar sino acompañar y cuidar. En cada iniciativa, en cada conversación hay un propósito común: hacer que todos y todas se sientan parte de Larraona.

Clases de baile en Larraona

Para ella, este rol es especial: “Ser decana es una forma de cuidar a los demás y de cuidar al colegio mayor”, afirma. “Representar los valores de Larraona y tratar de transmitirlos día a día. Es un trabajo que me tomo en serio”. Alba forma parte de la primera generación de decanato de Larraona en la que hay decanas, a raíz del paso de Larraona a colegio mayor mixto. Es un hecho que añade un matiz histórico y simbólico a su experiencia. “Ser parte de esta primera generación lo hace más especial. Es un espacio bonito, significativo también para la historia de Larraona”.

Alba cursa tercer año de carrera y, a pesar de su carácter calmado y discreto, irradia la energía tranquila de quien sabe escuchar y estar presente. Habla con naturalidad, pero con la autoridad de quien cree en lo que hace. “Me interesé por el decanato porque me ilusionaba poder aportar desde dentro. Queríamos ayudar a que hubiera buen ambiente, unión y motivación entre todos y todas”, cuenta. “Después de haber vivido las experiencias de primero y segundo, sentíamos que podíamos proponer nuevas ideas para seguir construyendo comunidad”.

Su equipo se formó de manera casi natural. “Este año solo nos presentamos Amelia, Alberto y yo. Creo que fue algo bien pensado porque Alberto está fuera este semestre y yo me iré el próximo, así que siempre hay alguien presente desde el decanato”, explica. “Además, Alberto ya había sido decano, así que su experiencia nos ayuda a mejorar”.

El trabajo, explica, se basa en la coordinación, el apoyo y la representación: “Nos encargamos de coordinar y ayudar en las actividades, de apoyar a las comisiones y, sobre todo, de ser un enlace entre estudiantes y dirección”, expone. “Al ser tres, intentamos repartirnos las responsabilidades para que el trabajo sea dinámico y compartido. Así no sentimos que es una carga difícil de compaginar con los estudios”.

Decanas en colegio mayor mixto

En sus palabras hay una mezcla de responsabilidad y afecto, de compromiso y alegría. Quizás por eso, cuando le preguntan qué mensaje dejaría a sus compañeros y compañeras, responde con la sencillez de quien ha aprendido a disfrutar de lo esencial: “Les diría que aprovechen cada momento en Larraona. Las amistades que van a formar aquí serán para toda la vida. Que se involucren, participen y saquen el máximo provecho. Este lugar se hace entre todos y todas, y cada persona aporta algo único”.

Alba lo resume con sutileza: ser decana o decano, más que un título, es una forma de estar. De mirar por los demás, de construir vínculos, de mantener viva la esencia de lo que significa Larraona. Un espacio que sigue siendo mucho más que una residencia: una familia que se cuida, crece y camina unida.

Colegiales en Pamplona

El primer fin de semana en Larraona

El Colegio Mayor Larraona abrió sus puertas a los colegiales y colegialas con un primer fin de semana repleto de actividades, pensado para favorecer la convivencia, la integración y el disfrute de todas y de todos.

Desde el primer día, los estudiantes encontraron un ambiente acogedor y dinámico donde pudieron conocerse mejor, descubrir Pamplona y comenzar a crear lazos que les acompañarán durante el curso.

La semana comenzó con un plan especial: ‘First Dates’, un juego de integración en el que recibían una invitación misteriosa para encontrarse con otra persona a una hora concreta. Una vez juntos y juntas, debían responder preguntas y conversar para conocerse mejor. La actividad, divertida y dinámica, rompió el hielo y facilitó que los estudiantes empezaran a poner nombre y rostro a sus nuevos compañeros y compañeras.

Colegiales jugando

Un sábado activo

El sábado por la tarde fue el turno de las actividades deportivas. Además de las sesiones de Kick Boxing, Spinning, MMA y más, en el polideportivo Larraona, se celebró un torneo de pádel, en el que la competición sana y el buen ambiente fueron protagonistas.

También hubo un espacio para la creatividad y la estrategia con las sesiones de juegos de rol y ajedrez, donde los colegiales y colegialas se dejaron llevar por la imaginación, mientras el resto se sumergía en partidas llenas de concentración junto a veteranos y veteranas.

La jornada continuó por la noche con las yincanas nocturnas, que llenaron los pasillos y espacios del Colegio Mayor de pruebas, enigmas y desafíos en equipo. Jugaron a adivinar películas con mímica, a encontrar el mensaje oculto entre calcetines y a adivinar la canción. La emoción y las risas se extendieron hasta la medianoche, consolidando amistades recién estrenadas.

Más actividades dentro y fuera del colegio

El domingo por la mañana, los colegiales y colegialas participaron en un tour guiado por Pamplona, recorriendo las calles más emblemáticas y conociendo de cerca la historia y la cultura de la ciudad que los acogerá durante el curso. Visitaron lugares emblemáticos como la Plaza del Castillo. Y en dirección al Ensanche, pudieron ver el monumento al Encierro. Después, caminaron hasta la Plaza de Toros y continuaron por la Calle Estafeta, para luego recorrer la calle Curia y llegar hasta la Catedral.

guia dando tour de Pamplona

Más adelante, llegaron hasta el Baluarte del Redín, admiraron la famosa Plaza del Ayuntamiento y también pasaron por la iglesia de San Cernin. Fue una actividad que les permitió adentrarse en los espacios de nuestra ciudad.

Colegialas juntas

Ese mismo día hubo también un momento para la reflexión y la espiritualidad con la eucaristía vivida como una celebración comunitaria. Fortaleció el sentido de pertenencia y los valores compartidos entre los colegiales y colegialas de Larraona.

Colegiales comiendo

La barbacoa al aire libre puso el broche de oro al fin de semana. Entre el humo de las brasas, buena comida y conversaciones que ya sonaban a primeras amistades, los colegiales y colegialas descubrieron que el curso no solo comienza con clases y horarios, sino con un buen ambiente de convivencia. Y así, entre el calor del fuego y la frescura de septiembre en Pamplona, Larraona se va convirtiendo en ese hogar en construcción, lleno de historias que empiezan a escribirse.

Subdirector mirando a cámara

Un liderazgo cercano: llega Gorka López Márquez a Larraona

En Larraona estamos de estreno. Arrancamos el curso con muchas caras nuevas y, también, un fichaje muy especial: Gorka López Márquez, que se une al equipo como subdirector.

Psicólogo de formación, educador de vocación y navarro de corazón, Gorka trae consigo un recorrido marcado por la convivencia, el compromiso social y las ganas de acompañar a jóvenes en una etapa clave de sus vidas.

De Salamanca a Pamplona

Aunque nació en Pamplona, Gorka ha vivido durante casi diez años en Salamanca. Estudió allí la carrera y, al mismo tiempo, descubrió el mundo del voluntariado. Esa experiencia, confiesa, le marcó mucho más que los libros: “Acompañar a personas con discapacidad me enseñó a escuchar y a estar presente”, cuenta. Desde entonces, su carrera siempre ha estado ligada al ámbito social y al contacto directo con personas.

Ahora, después de un tiempo fuera, regresa a su ciudad natal con ilusión de seguir creciendo aquí, en el Colegio Mayor.

Sus primeros pasos en Larraona

En este periodo de inmersión en la vida del Colegio Mayor, Gorka resalta el ambiente de acogida que le ha dado Larraona. “He empezado hace unas semanas, pero parece que llevo aquí mucho más tiempo. Esa cercanía que he experimentado es la que queremos que vivan los colegiales y colegialas”, afirma.

Para él, la convivencia, el respeto y la pluralidad son valores clave que definen al Colegio Mayor. Y asegura que es la convivencia lo que marca a los jóvenes: “Su experiencia de convivencia aquí será en muchos casos la primera ventana a esa vida adulta, más independiente. Es un aprendizaje muy importante para su futuro”, comenta.

Convivencia, diversidad y escucha

Gorka admite que el inicio de curso será intenso: “Serán semanas intensas y de nuevas experiencias para todos y todas, pero estoy acostumbrado a trabajar con la incertidumbre”. Su experiencia como coordinador de emergencias le ha enseñado a desenvolverse en situaciones complejas. Y, aunque esta vez no se trata de una urgencia, intuye que surgirán emociones similares: Son muchas personas que se empiezan a conocer, muchas dudas, miedos, pero también muchísima ilusión”, asegura.

El ambiente acogedor del Colegio Mayor lo motiva porque le permite conocer a cada colegial y colegiala de manera única. “Cada persona tendrá sus costumbres, sus rarezas, sus sueños, preocupaciones”, explica, “Lo importante es centrarnos en cada una y cada uno, e intentar sacar ese potencial de cada persona”.

Su papel, asegura, es estar cerca. “Mi motivación máxima es servir, sobre todo al principio, como un apoyo cercano. Que tengan personas a las que puedan acudir en momentos de duda o agobio para sentirse acogidos y acompañados”, explica.

Su mensaje para las nuevas incorporaciones

Gorka no es amigo de dar consejos, pero quiere dejar un mensaje claro al empezar esta nueva etapa: “Déjate llevar, todo va a llegar. Nos vamos a equivocar, vamos a acertar, podemos ir hacia adelante y hacia atrás. Cada persona sigue su propio camino”. Y, para enfrentarse a ese “gran vacío”, como lo llama él, que es el momento de tomar decisiones tras la graduación, añade: “más que el objetivo de terminar y pensar en la siguiente etapa, intenta disfrutar del camino y no de lo que va a venir después”, aconseja.

Una bienvenida con ilusión

Con su experiencia, mirada social y sus ganas de escuchar, Gorka llega al Colegio Mayor para sumar en la convivencia y el día a día. “A mí me encanta escuchar. Tenemos dos orejas y una boca, por eso debemos escuchar el doble de lo que hablamos”, resalta. “De las colegialas y colegiales tenemos mucho que aprender”.

Bienvenido, Gorka. Nos alegra que ya formes parte de esta casa.