colegiales de larraona

La experiencia compartida entre generaciones

La experiencia colegial de Larraona lleva más de cinco décadas perviviendo entre las generaciones de estudiantes a las que vamos acompañando. El 22 de octubre de 2022, en la celebración de nuestro cincuentenario, pudimos comprobarlo gracias a los testimonios que dieron cinco colegiales en la mesa redonda que organizamos. A pesar de las diferencias de edad, relatan vivencias que tienen en común nuestros valores y nuestra identidad.

 

cinco hombres de diferentes edades en una mesa redonda para dar su experiencia

 

“Disfrutábamos de un privilegio enorme”

La mesa redonda comenzó con el más veterano de los antiguos colegiales, “Nano”, el primer decano que tuvo Larraona. Fernando Martínez López estrenó el Colegio Mayor en su inauguración, ya que es uno de los estudiantes de la promoción de 1970. Jubilado, pero muy activo, es de Logroño y estudió Farmacia en la Universidad de Navarra. Además de experiencia en la vida, acumula toda una serie de recuerdos y vivencias del Colegio Mayor, incluso antes de que estuviera abierto:

“Vi la primera maqueta del edificio hacia el año 1966-67, antes de empezar la carrera, en la iglesia de San Fermín de Aldapa. La vi y pensé: ‘Algún día estudiaré ahí’. Ahora cuando he entrado por la puerta se han agolpado un montón de recuerdos de mi primer día”.

Fernando venía de hacer el servicio militar. Estudió 1º de carrera en Zaragoza y a partir del segundo año continuó en Pamplona. Recalca el enorme impacto que tuvo para estos alumnos entrar en el Colegio Mayor, entonces Residencia Universitaria Larraona.

 

hombre con un micrófono dando su experiencia

 

“Entre todos sabíamos que disfrutábamos de un privilegio enorme. En Larraona encontramos los medios con los que soñábamos para vivir nuestra vida. Fundamentalmente, compañeros y libertad, algo difícil en aquellos tiempos. Esa capacidad de autoorganización como no habíamos tenido nunca. Y recursos como la biblioteca que aquí encontré, yo nunca había tenido una”.

El veterano cuenta que fue una época difícil, en la que Franco vivía. Recuerda que en Carlos III los chicos caminaban por una acera y las chicas por otra. En esta etapa compleja y en sus años de juventud, señala que la labor del primer director, José Luis Ortiz de Guinea marcó a esta generación: “José Luis nos obligó a ser nosotros mismos”.

 

hombre señala una foto antigua en la que aparece

 

Así lo explica en un comentario que publicó en las redes sociales antes de la celebración del cincuentenario:

“Fuimos toda una generación que nos hicimos juntos (…) Descubrimos la necesidad de la libertad para vivir, y la responsabilidad para compartir la vida. Aprendimos de la experiencia ajena, y sobre todo de la propia, en forma de errores. Descubrimos y forzamos nuestra adaptabilidad a cualquier situación y circunstancia por distinta que fuese. Nos esforzamos en encontrar los problemas del entorno, a veces en sus más nimios detalles, y recorrimos el aprendizaje para resolverlos y desarrollar la capacidad para hacerlo. Empezamos por conocernos a nosotros mismos con honestidad y en profundidad y, entre todos, nos cambiamos lo suficiente para ser hombres sociales con una visión igualitaria proyectada de cada uno al compañero. Dimos los primeros pasos de lo que hoy se llama inteligencia emocional y empatía porque, de alguna forma, en contra de los autoritarismos que impregnaban el país, necesitábamos complicidad para vivir. (…) Al final, de aquel origen, creo que lo más inteligente que hicimos fue descubrir que no lo éramos más que el resto, y arrancar otra sociedad con la misma gente que en silencio esperaba, aquella generación que cambió el país cuando pudo hablar. La lealtad, la generosidad, la honestidad y la solidaridad nos nacieron de forma tan natural como asumimos la responsabilidad que la sociedad nos pidió.

Fue un lujo para toda la comunidad educativa el poder contar con testimonios como el suyo, y también para él, volver al sitio que supuso un antes y un después en el camino de su vida. “Tenía muchas ganas de volver. Es una enorme satisfacción”.

 

hombre dando su experiencia

 

“Aprender a convivir fue el germen de lo que luego llamamos democracia”

Fernando coincidió en el tiempo con el también logroñés Ignacio Granado Hijelmo, que entró un año más tarde que él, en 1971. Estudió y se doctoró en Derecho y Derecho Canónico y aunque está jubilado, también permanece muy activo. Ha ocupado distintos cargos jurídicos en su comunidad autónoma, entre ellos, presidente del Consejo Consultivo de la Rioja.

“Las experiencias son siempre personales”, empezó aclarando. “Yo entré en 1º y por aquel entonces estaba muy influido por el existencialismo, había sido el mayo francés y entre mis lecturas estaba Sartre y otros autores, era lo que se llevaba. Recuerdo que estaba problematizado mentalmente, haciéndome las preguntas de quién soy, de dónde vengo y a dónde voy. Entonces, cuando llegué aquí, José Luis me abrazó y me dio la bienvenida. Qué naturalidad, pensé. Aquí hay sencillez. Empezaron a desvanecerse esas cuestiones problemáticas con cosas tan naturales como el sentido de la amistad. Necesitaba paz interior y aquí la encontré, dentro del follón que había. Era un ambiente natural”, insiste.

 

director y estudiantes de las primeras promociones del colegio mayor

 

También comenta que empezó a acudir diariamente a la eucaristía: “José Luis no imponía nada, pero proponía, fundamental para el verdadero cristianismo. Iba casi todos los días porque no era obligatorio, era como muy natural”.

Recuerda un ciclo de teología que lo impresionó y, en general, la diversidad de puntos de vista. “Es apasionante ver que hay diferentes formas de ver el mismo fenómeno. Aprender a convivir fue el germen de lo que luego llamamos democracia. Es ese ambiente de libertad, lo de la responsabilidad era algo que solo decía José Luis”, comenta entre risas.

Ignacio era aplicado en los estudios, y se acuerda también de los ratos en la biblioteca, de cuando compartían apuntes y se ayudaban unos a otros. “La relación intergeneracional entre alumnos de distintos cursos era muy rica”. Estos lazos se formaban a través del encuentro informal, pero también en actividades organizadas.

El claretiano Oroz les mandó apuntarse a alguna iniciativa y él eligió el club de música. Descubrió grandes autores y discos que aún conservamos y que los chicos disfrutaban a todo volumen, ya que la sala está insonorizada. “El tocadiscos era magnífico”.

 

periodista sonriendo en el salón de actos del colegio mayor

 

“Voy con orgullo diciendo que pertenezco a Larraona”

Aunque el periodista aragonés Carlos Larroy era el encargado de moderar el debate, aprovechó para compartir brevemente su experiencia, por petición del público. Entró en 2009 y durante su estancia con nosotros, hasta 2012, se encargó de rescatar aquel magnífico tocadiscos del que hablaba Fernando.

“Hubo una época en la que los vinilos estaban desapareciendo. Ahora han vuelto por el rollo vintage, pero entonces esa sala de la mediateca estaba abandonada. Con mi grupo de amigos, nos encargamos de restaurarla”.

 

colegiales y dirección del colegio mayor larraona

 

Aparte de la música, Carlos no olvida la iniciación profesional que el Colegio Mayor supuso para él: “Montamos charlas con políticos. Han pasado diez años, pero ¡cómo pasa el tiempo! Entonces no existían Podemos, invitamos a Rosa Díez cuando estaba UPyD… Me acuerdo de estar en este mismo lugar con diecinueve años, muerto de miedo, con mi compañero Pablo Vega. Mismas luces, mismas cortinas, no han cambiado. Después de cada encuentro subía a mi habitación y escribía corriendo el artículo para mandarlo al día siguiente a Diario de Noticias. Esto era lo máximo”.

Sin duda, la experiencia colegial ha quedado grabada en él: “Aparecí aquí y mi vida cambió completamente. Me acuerdo entrar y decir: ‘¿Qué es esto? ¡Qué maravilla!’. Encontré una pluralidad y un compañerismo brutal. Voy con orgullo diciendo que pertenezco a Larraona.

 

hombre contento explicando su experiencia en el salón de actos del colegio mayor larraona

 

“Vine aquí y lo que vi fue libertad”

Al contrario que Carlos, Jorge García-Marina del Olmo, dice que no empezó con tan buen pie en nuestro Colegio Mayor. “Yo quería ser entrenador de baloncesto y cuando entré, en 1991, en mi primer encuentro con el director Patxi Muguerza me dijo claramente: ‘No, tú has venido aquí a estudiar’.

Se licenció en Ciencias de la Información y esto no le impidió disfrutar de la experiencia colegial. Tanto es así, que incluso revela que ahora cada cierto tiempo, su sueño recurrente es que vive aquí, en Larraona, con su mujer y sus hijos.

“He estado en muchas ciudades y países, pero los cinco años que permanecí aquí han marcado mi vida. Entonces yo no había salido de casa, y aquí conocí a una España diversa, plural.”

Natural de Valladolid, confiesa que su “gran descubrimiento” fueron los gallegos, “una gente extraordinaria”.

 

dos hombres se saludan alegres

 

Lo hemos pasado muy bien y hemos aprendido mucho. Recuerdo con mucho cariño a Javi, que nos enseñó muchísimo. Cuando volvíamos por la noche nos quedábamos hablando con él hasta las tantas. También me acuerdo de las charlas del Dr. Madoz, las pelis, los encuentros con políticos…”

Fueron muchas vivencias buenas, no exentas de momentos complicados. Mencionó que vivieron el secuestro del padre de un colegial. “Eran los años 90 y fueron convulsos en Pamplona”.

A modo de resumen, Jorge destaca la libertad que encontró y el aprendizaje que supuso para él:

“Me parece muy interesante el concepto de libertad. Vine aquí y lo que vi fue libertad. En cuanto a la responsabilidad, veía a los de 6º de Medicina y me parecían mis padres, unos señores responsables que estaban esperando en la puerta antes de que empezara el turno de la comida. Eso me impresionaba”

Maravillado” y “encantado”, por estar aquí, al final de su exposición le recuerdan que sí llegó a ser entrenador de baloncesto aquí, y que ganaron a los colegiales de Belagua en una final.

 

estudiante de medicina dando su experiencia

 

“Aprender de la gente nueva enriquece”

Javier Calvo Serrano es el actual decano de colegiales. Sevillano, estudia 6º de Medicina y lleva aquí desde 2017.

“Yo también cuando estaba en 4º curso había un grupo de colegiales de último año a los que llamábamos los padres de la Medicina. Espero que a quien me vea el día de hoy yo no le imponga tanto”, ríe.

Está agradecido por estos años, aunque reconoce que también se han vivido momentos complicados por la pandemia.

“Ha sido una época difícil. El Colegio Mayor es plural, y había quien quería salir de fiesta o estudiar y con las restricciones y el toque de queda estábamos más limitados. Ha tenido sus más y sus menos, pero al final nos hemos esforzado por mantener el espíritu de compañerismo y amistad, y hemos aprendido a no tirarnos los trastos a la cabeza”.

 

estudiante proclamando una lectura en la misa

 

De esta etapa, destaca todo lo que se lleva a nivel personal:

Enriquece tanto el hecho de estar con gente tan diferente… Te levantas por la mañana con otros doscientos chicos y puedes hablar con cualquiera. Mis padres habían estado en un colegio mayor y por eso yo vine lanzado. Siempre me habían dicho que esos años fueron los mejores de sus vidas y yo puedo decir lo mismo. Incluso los compañeros que se han ido ya, cuando voy a verles me dicen: ‘Qué tiempos en Larra’.”

 

público riéndose

dos hombres sonriendo

“Habéis creado una comunidad, unos lazos de por vida. Una amistad con mayúsculas”

El evento del cincuentenario fue todo un “tsunami de emociones”, un hito en nuestra historia que nos ha ayudado a reforzar los lazos de unión con nuestros antiguos colegiales y a continuar nuestra misión educativa impulsados por el espíritu claretiano fundacional. Por ello, creemos valioso compartir parte del discurso que nuestro director actual, Juan Gallego García, dedicó a todos los asistentes de la jornada.

 

director del colegio mayor dando un discurso en el salón de actos

 

El director comenzó comentando el vídeo del 50 aniversario que se había reproducido previamente, haciendo alusión a la “aventura” que empezó hace 52 años con nuestro primer director, José Luis Ortiz de Guinea, presente en este día. Recalcó el protagonismo que siempre han tenido los colegiales en nuestro proyecto educativo, que busca acompañar y favorecer el desarrollo integral de las personas. En esta misión, el papel de los antiguos colegiales es muy relevante, ya que han vivido este crecimiento personal.

Aquí, en esta vuestra casa, habéis pasado unos años maravillosos: los años en los que hemos pasado de niños a hombres, los años en los que nos hemos comido la vida a bocados. Aquí habéis disfrutado; aquí, en ‘Larra’, habéis estudiado; habéis pasado la noche en vela; habéis sufrido, llorado, reído, desafiado a la autoridad, a las normas…; habéis protestado; habéis pasado resacas o alguna enfermedad, incluso habéis rezado; habéis hablado de amores, de desamores, de proyectos, de ilusiones… y, sobre todo, os habéis ayudado. Os habéis protegido y animado creando una comunidad, unos lazos de por vida. Una amistad con mayúsculas

 

dos amigos abrándose

 

Como Juan remarcó, estos lazos son de por vida, y por eso animó a que los antiguos colegiales siguieran formando parte de este proyecto, “formando un grupo de personas excelentes, influyentes; que cada uno desde su posición actual, profesional, familiar, social, seáis testigos con vuestras vidas de los valores que compartimos”. Estos son: libertad, responsabilidad, confianza, compromiso, solidaridad, tolerancia, diálogo, esfuerzo, generosidad y afecto.

Valores que se reflejan en la definición de nuestra misión educativa: “Somos un colegio mayor cristiano claretiano. Ofrecemos un proyecto educativo basado en el humanismo cristiano y que complementa los estudios universitarios con acompañamiento personalizado para el desarrollo de los ámbitos trascendente, personal y social. Acompañamos a nuestros universitarios en su proceso de crecimiento personal para que puedan afrontar los retos del mundo actual, comprometidos con la creación de una sociedad más humana de acuerdo a los valores del Evangelio”.

Ante esto, el director invitó a la audiencia a pensar de qué manera se ha alcanzado esta misión en sus vidas, qué impronta les ha dejado el Colegio Mayor Larraona y cómo puede seguir llevando a cabo esta labor en la actualidad.

 

estudiantes escuchan el discurso del director del colegio mayor

 

“En mi día a día, en los momentos en los que me toca hacer más de policía que de educador, mantengo la intuición y la confianza de que estamos haciendo algo bueno; de que las enseñanzas que tratamos de transmitir, aunque son recogidas a veces con escepticismo o cierta incredulidad por los chavales, estas lecciones, que siempre tienen que ir acompañadas con el ejemplo, el afecto, la convivencia, la solidaridad; estas reflexiones dan fruto. Es un fruto que se ve y se recoge más tarde, que se hace tronco con el paso de los años. Es un fruto que nos ayuda a hacer mejores nuestras familias, nuestros trabajos; en definitiva, a hacer mejor la sociedad”.

Las personas que han pasado por el Colegio Mayor Larraona a lo largo de estas cinco décadas han ayudado a que crezca esta semilla, hasta convertirse en árbol frondoso, en las vidas de cada colegial.

 

director del colegio mayor hablando a los colegiales

 

“Hoy desde aquí, os hablo al igual que harían José Luis, Patxi, Mikel, José Mari, Félix, Santi, todos los directores que habéis tenido; todos los subdirectores, trabajadoras y trabajadores, como Filo, como Matilde, Angelita, José, Nacho, Charo, Carlos Galarraga, Carlos Pagola, Ortega, Manu y tantos otros; creo que todos os diríamos lo mismo, porque son personas de esta casa que os han cuidado, os han reñido y, en definitiva, os han querido.

El mensaje que os daríamos todos, y me pongo de portavoz, es que renovando los votos de Larraona en esta jornada salgáis ahí fuera a seguir siendo personas comprometidas, dialogantes, generosas, excelentes en vuestra profesión, libres y responsables. Personas de las que arañan la vida, que la agarran, que la quieren cambiar. No de esos que la vida pasa por ellos y se quedan mirando. Que propongáis nuestra misión a vuestra familia, en el trabajo, en la parroquia, en el club. Que transmitamos los valores a nuestro estilo, a corazón abierto”.

 

tunos de larraona escuchando las palabras del director

trabajadores y antiguos colegiales en las escaleras del colegio mayor larraona en pamplona

Un día histórico para nuestra comunidad educativa

El 22 de octubre de 2022, por fin, tras dos años de espera por la pandemia, pudimos festejar nuestros 50 años de historia. Casi un centenar de antiguos colegiales de todos los rincones de España nos acompañaron en esta jornada, en un día histórico para nuestra institución educativa.

 

antiguos estudiantes amigos en el colegio mayor

 

El ansiado reencuentro

Antes de las 11:00 de la mañana ya habían empezado a llegar nuestros invitados. Emocionados por cruzar una vez más nuestras puertas, iban entrando a la que fue y siempre será su casa en Pamplona. Dentro esperábamos trabajadores, dirección, misioneros claretianos y figuras tan destacadas como el claretiano José Luis Ortiz de Guinea, primer director de nuestro Colegio Mayor, Carlos Galarraga, antiguo administrador o Víctor Guerendiain, misionero claretiano y primer director del colegio de enseñanza Claret Larraona.

 

antiguos colegiales viendo fotos en el colegio mayor

 

Tras la recepción y el aperitivo de bienvenida –momentos en los que se dieron muchos reencuentros– los antiguos colegiales pudieron descubrir que habíamos transformado nuestras instalaciones en un museo vivo de nuestra historia, con fotografías y recuerdos de todas las décadas decorando las salas. Fue muy bonito observar cómo se iban encontrando en las imágenes y listados de estudiantes, y comprobar que cada uno de ellos había dejado una huella en su paso por nuestro Colegio Mayor.

 

tres misioneros claretianos en la capilla del colegio mayor

José Luis Ortiz de Guinea, primer director, junto al capellán Josu Jiménez Etxabe y al misionero claretiano Víctor Guerendiáin

 

Mucho por agradecer

A las 12:00 tuvo lugar una eucaristía en la capilla del Colegio Mayor, como celebración del día del padre Claret, el 24 de octubre, y como acción de gracias por nuestra historia. Presidió la misa nuestro capellán, Josu Jiménez, quien comenzó la celebración con estas palabras:

“Sed todos bienvenidos a nuestra celebración de la fiesta del padre Claret y del 50+2 aniversario de la fundación de nuestro colegio mayor. Esta quiere ser una celebración de familia, quiere ser también un tiempo de escucha de la palabra, de renovar nuestros lazos, todos aquellos que en distintas etapas hemos vivido y vivimos en el Colegio Mayor Larraona”

En la homilía, el claretiano habló sobre la vida y el legado de San Antonio María Claret, y recordó a todos aquellos que han seguido su misión evangelizadora y educativa en nuestro centro: “Decía: ‘El amor de Dios me urge, me empuja a evangelizar’. Recordamos agradecidos a todas las personas que han hecho posible y siguen haciendo realidad este deseo de acompañar personas, educando y evangelizando”.

 

público riéndose en el acto de celebración del aniversario

 

Compartiendo entre generaciones 

Después de la eucaristía, bajamos al Salón de Actos para visualizar el vídeo creado con motivo de nuestros 50 años. Nuestro actual director, Juan Gallego, dedicó unas palabras a toda la audiencia, agradeciendo su asistencia al evento y animando a todos a renovar sus votos en esta jornada, para que sigan siendo “personas comprometidas, dialogantes, generosas, excelentes en vuestra profesión, libres y responsables”.

Este espíritu y esta manera de ser es la que luego se reflejó en la mesa redonda que organizamos. Moderada por el periodista Carlos Larroy (entró en Larraona en 2009), reunió a antiguos colegiales de diferentes generaciones: Fernando Martínez López (1970), Ignacio Granado Hijelmo (1971), Jorge García-Marina del Olmo (1991) y Javier Calvo Serrano (2017). Compartieron su experiencia en Larraona y sus sensaciones en esta jornada, con la contribución de algunos otros antiguos estudiantes que se animaron a hablar. A pesar de la diferencia generacional, quedó patente que el espíritu colegial y el sentimiento de pertenencia a Larraona permanece.

 

integrantes de la tuna del colegio mayor larraona

 

Un son imperecedero

Antes de pasar a la comida, realizamos una foto grupal, para inmortalizar este día tan señalado para todos. En el comedor, toda la comunidad educativa, colegiales actuales incluidos, nos juntamos para disfrutar de una comida muy festiva. Estuvo animada por la alegría y las canciones de nuestros tunos, vestidos con sus tradicionales trajes desde la mañana. Muchos no pudieron evitar escaparse a la sala de la mediateca para volver a escuchar a sus vinilos preferidos y recordar grandes momentos de la juventud, gracias a un tocadiscos tan longevo como nuestra historia. Por la tarde, otros disfrutaron bailando con la música en la sesión que habíamos preparado con un DJ, o simplemente conversando mientras oían la melodía de fondo. Sobre todo, el son mejor y el más imperecedero fue el que se escuchó durante toda la jornada: el ruido de las risas y la charla animada de tantas personas a las que hemos acompañado.

 

dos colegiales y el subdirector del colegio mayor

 

A por otros 50 años

En la despedida, todos expresaron su satisfacción por la organización de este evento, y algunos lo han ido plasmando en sus redes sociales: “Qué gusto volver a juntarnos después de tantos años”, “Los amigos son la familia que uno elige, eso lo he podido comprobar este fin de semana único e irrepetible”, “Qué bien lo hemos pasado”, “Gran día. Batallitas, anécdotas, historias… Muchas risas y recuerdos”.

Desde el Colegio Mayor Larraona queremos agradecer a todos los antiguos colegiales que acudieron y a todas las personas que hicieron este encuentro posible. Nos marcamos como reto seguir estrechando la relación con todos los que fueron nuestros estudiantes, y animados por tantos testimonios de los frutos de nuestra acción educativa, continuamos nuestra misión con la esperanza de cumplir otros cincuenta años de historia.

 

director hablando en la comida con los estudiantes

estudiantes en el colegio mayor larraona en 2002

Los recuerdos de Iñigo Jiménez, antiguo colegial y tuno del Colegio Mayor

Iñigo Jiménez Iribarren, de Zaragoza, entró en septiembre del año 1995 en nuestro colegio mayor. Estudió Farmacia en la Universidad de Navarra y permaneció con nosotros hasta el año 1997. En el 2000 se licenció y posteriormente realizó un MBA en el ICADE, dirigido al a industria. Después de trabajar en distribución, actualmente se ocupa de la parte comercial y de marketing en Castilla León de un producto oncológico de una multinacional farmacéutica. En su trabajo ha tenido la oportunidad de coincidir con muchos antiguos colegiales, y siempre que ha podido, ha venido a visitarnos a Pamplona. El día 22 de octubre nos veremos en la celebración de nuestro 50 aniversario, pero antes hemos querido hablar con él para compartir su testimonio con toda nuestra comunidad colegial. 

 

¿Qué recuerdas de tu época en el colegio mayor? 

 

Estar en el Colegio fue una experiencia maravillosa, tanto a nivel de residente como de las actividades, con la tropa que hacíamos entre los doscientos estudiantes. La recuerdo como una época muy divertida, de recuerdos muy gratos. Sobre todo, el ambiente era fantástico. A veces podía ser un poco jaula de grillos, todos yendo de habitación en habitación en la época de exámenes, para liberar los nervios y hacer quinielas. Estábamos a mil intentando repasar. Pero siempre, siempre, siempre, te podías apoyar en alguien, a nivel académico y personal. Todos hacíamos una pequeña gran familia.  

 

estudiantes amigos en habitación del colegio mayor larraona

Colegiales en Larraona, 1995

 

¿Qué relación sigues teniendo con esta ‘familia’ tan grande? 

 

Veintisiete años después, hasta el día de hoy, mantengo una relación estrechísima con los colegiales de esos años. ¡Y lo que nos queda! Sería muy difícil para mí dejar de lado esta parte de mi vida. Veraneo en el Mediterráneo y siempre quedo con varios compañeros del colegio mayor para vernos, ya con nuestras familias. Siempre hacemos por juntarnos. 

 

¿Cómo conseguiste trabar estas amistades? 

 

Mis amigos venían de tres sitios, siempre vinculados con el colegio mayor. En primer lugar, estaban mis compañeros de la Facultad de farmacia. En segundo lugar, el resto de los colegiales de aquellos años. Recuerdo que en la semana de entrada a los nuevos se nos abría el cielo. Llegábamos a una ciudad nueva, sin saber quién era nadie y automáticamente sentíamos que podíamos conocer a muchísimos colegiales. Y, por último, pertenecía a la tuna del colegio mayor. Ahí hice muchísimos amigos con los que aún mantengo la relación. Fue un instrumento para conocer antiguos colegiales, que ya habían dejado el colegio mayor pero que seguían manteniendo un vínculo muy estrecho con Larraona. 

 

integrantes de la tuna en la entrada del colegio mayor larraona en el año 1996

Tuna del Colegio Mayor Larraona, 1996

 

Cuéntanos más sobre la tuna.  

 

Con el Colegio Mayor Larraona como epicentro, todos los fines de semana íbamos por ahí a rondar a otros colegios mayores y a los pisos de las estudiantes. Por ejemplo, el día de san Valentín íbamos a cantar a Santa Clara y cenábamos ahí. Era una actividad muy intensa, que nos permitía conocer a muchísimos compañeros de la tuna de otros colegios mayores, de la universidad… Actuábamos en becas y en eventos de otros centros. Intentábamos dejar el pabellón de nuestro colegio mayor bien alto, y por lo que me consta, así era. Aparte de la tuna, que es una cuestión más ociosa, también recuerdo el trofeo rector, e incluso los pequeños grupos que se formaban jugando al ajedrez, que ayudaban a conocer gente. En la tuna, aparte de hacer el ganso, tocaba la guitarra y cantaba.  

  

Sabemos que en su día hubo una pequeña web sobre nuestra tuna, animada por todos vosotros. 

 

Esa web es un tesoro. Es una mini página que estaba en obras permanentemente. Cuando la hicimos, aún estaba empezando internet. Entonces teníamos un compañero, “Peru”, que trabajaba en el centro tecnológico de la Universidad, y para nosotros era algo así como Bill Gates. Tuvimos una vida muy activa durante esos años, que quedó reflejada ahí. Ganamos muchos premios en certámenes: en Granada, Madrid, Toledo… Algunos estuvieron incluso en Francia, en un festival de culturas del mundo. Esos trofeos andarán aún por el colegio mayor. 

 

estudiantes de la tuna con trofeos en el colegio mayor larraona

Tunos en la fiesta de bienvenida de 2022.

 

Nos quedamos con ganas de escuchar de nuevo a los tunos, ¿es posible un reencuentro el día de la celebración de nuestro cincuentenario? 

 

¡Por supuesto! El día 22 vamos a ir veintitantos con nuestros trajes y guitarras. En total somos muchos más de los que vamos a venir, pero no está mal como número, que ya muchos peinamos canas. ¡Alguno tendrá que mirar si le cabe el traje de antaño! 

 

¡Qué ganas de que veros a todos! 

 

Tenemos muchísimas ganas del aniversario. En concreto, tengo muchas ganas de ir a mi antigua habitación, abrir la puerta y verla. Sé que habrá cambiado, pero tengo ganas de revivir esa sensación. Recuerdo cuando me marché del colegio mayor, esa impresión de primera mudanza, de que me llevo las cosas físicas pero me dejo todos los buenos ratos que he pasado en la habitación, aunque también ha habido malos, como las noches de estudio previas a un examen. Quiero ver cómo está ahora, cómo han cambiado las personas en la recepción. Recuerdo con mucho cariño a Filo, Mª Ángeles, Tere, Javier, a José, el cocinero… Algunos se quejaban, pero yo creo que siempre hemos comido maravillosamente bien. Son sensaciones que tengo ganas de recuperar. Creo que nunca hemos dejado de formar parte del Colegio Mayor, siempre lo hemos llevado en el corazón. Y por supuesto, tengo ganas de coincidir en la celebración con muchos amigos y antiguos colegiales.  

 

tuna del colegio mayor larraona en el ayuntamiento de palma de mallorca

Tuna en el Ayto. de Palma de Mallorca, 1999.

 

Aparte de esos buenos recuerdos y sensaciones, y de las grandes amistades, ¿qué dirías que te ha aportado pasar por el colegio mayor? 

 

En primer lugar, me dio un sentimiento de pertenencia. A todos nos gusta tenerlo. Ser un colegial de Larraona era un símbolo, una consideración maravillosa. A veces nos llamaban chapones o empollones, pero no importaba. Había gente muy lista y muy buena en muchos sentidos, que luego han desarrollado unos carrerones profesionales. Yo estaba contento de poder compartir espacio y convivencia con gente brillante. De entre mis amigos de la tuna hay médicos que son eminencias… Y pensar que he tenido la oportunidad de jugar a la pocha o de tomar una cerveza con ellos. También hay abogados muy reputados o muy buenos empresarios. Por encima de todo, sabes que todos son magníficas personas, que en cualquier momento te puedes juntar a echarte un café como hace veinticinco años.  

 

Magníficas personas, y cada una diferente de la otra.  

 

Éramos muy distintos; doscientos en el colegio mayor, cada uno de su padre y de su madre. Eso nos enseñó a amoldarnos, a ser capaz de tratar y estar a gusto con todos, ya fueran de diferentes zonas geográficas, tendencias políticas o convicciones religiosas. El simple hecho de que a veces se llenara la mesa y nos tocara comer con gente distinta (con gente del pasillo, o con alguien de Humanidades, o de Medicina…) nos ayudaba a adaptarnos y relacionarnos con todos. Desde una base de valores sólida y común (de respeto y consideración hacia el otro), Larraona te aportaba esa diversidad que aprendías a interiorizar. Luego esa flexibilidad es muy útil, la vida te pone en muchos bretes.  

 

amigos de la tuna con guitarras y comida en un piso de pamplona

Reencuentro de tunos en Pamplona, 2018

 

En la celebración del aniversario, coincidiréis antiguos colegiales y colegiales actuales. ¿Qué les dirías a los estudiantes de hoy en día? 

 

La época universitaria es un tiempo fantástico. Les diría que lo aprovechen, que lo disfruten, que se esfuercen por pasar por el colegio mayor y aportar algo, que dejen parte de sí mismos ahí y se llevarán algo mucho más grande, que merece la pena. Es como dicen, pasa tú por la vida y no que la vida pase por ti. Que participen en las actividades y aprovechen para conocer a gente fantástica, para generar una pequeña familia. No van a ser conscientes de todo lo que se llevan, ¡que no dejen de disfrutar ni un minuto! 

 

Muchas gracias, Íñigo, por tu tiempo y tu cariño. ¡Nos vemos muy pronto! 

 

cd con canciones de la tuna del colegio mayor larraona 

estudiantes del colegio mayor larraona en el día de becas. foto antigua

¡Queda menos! El 22 de octubre celebramos nuestro cincuentenario

Con mucha ilusión, estos días preparamos el evento de celebración de nuestro 50 aniversario. Tras dos años complicados por la pandemia del covid-19, este curso vimos la oportunidad de congregar a nuestros antiguos colegiales y festejar con ellos, como se merece, las cinco décadas de vida de nuestra institución educativa. El lema del aniversario, “50 años acompañando personas” centrará la jornada, poniendo el énfasis, precisamente, en las personas. En un clima de reencuentro y convivencia, recibiremos a los antiguos colegiales y pasearemos por nuestras instalaciones. Celebraremos una misa en la capilla del Colegio Mayor y tendremos una mesa redonda con la participación de colegiales de distintas promociones. A continuación, disfrutaremos de una comida festiva en el comedor, en el que también estarán los colegiales actuales. Juntos, esperamos pasar una sobremesa y una tarde gozosa (en la que también se espera alguna que otra sorpresa), que sirva como colofón para un gran día de muchas emociones.

 

inscripcion al evento del 50 aniversario

 

Unas palabras de nuestro director, Juan Gallego García

“Después de dos años de pandemia, podemos por fin festejar nuestro 50 aniversario. Es una ocasión para celebrar que aquella aventura, aquel reto que supuso para nuestro primer director, José Luis Ortiz de Guinea, iniciar la aventura de Larraona, marcada por la identidad claretiana y su lema libertad responsable, lema que sigue hoy vigente, con la misma actualidad, adaptado a la sociedad de hoy.

Queremos también celebrarlo, apostando para que los próximos 50 años, sigamos ofreciendo este espacio donde se pueda experimentar la libertad, creciendo en la responsabilidad, en un entorno donde podamos “crecer como personas” y “viviendo con y para otros”, como dice nuestro actual colegial decano Javier Calvo.

Y en ese proyecto compartido, actualizado, donde la misión claretiana sigue siendo el faro de nuestro proyecto educativo –el acompañamiento y el desarrollo integral de las personas–, queremos contar especialmente con vosotros, con los antiguos colegiales. Sois parte de este proyecto, seguís formando parte de nuestra comunidad educativa, ayudándonos a desarrollar nuestra identidad y siendo embajadores de la misma allí donde os encontráis.

Por ello, os animamos a venir a celebrarlo el próximo 22 de octubre, coincidiendo con la celebración con los colegiales y comunidad educativa de la fiesta de San Antonio María Claret (24 de octubre). A los que no podáis venir esta vez, os animamos a que contactéis con nosotros, nos visitéis, nos tengáis al día de vuestros retos personales y profesionales para seguir compartiendo esa huella que la experiencia Larraona ha dejado en nuestras vidas y seguir formando parte de esta extensa familia, en esta, vuestra casa”. 

INSCRÍBETE AL EVENTO

 

Foto blanco y negro colegiales Larraona

50 años de historia en los colegios de los Claretianos

FORMULARIO ALUMNI

Corría el año 1970 cuando los Misioneros Claretianos inauguraron en Pamplona dos colegios con un mismo proyecto educativo: el Colegio de enseñanza escolar y el Colegio Mayor para estudiantes universitarios. Una aventura que toma el nombre del claretiano y primer cardenal navarro Arcadio María Larraona Saralegui (1877–1973) y que alcanza ya los 50 años de andadura, fiel a su misión educativa y evangelizadora.

En concreto, fue el 1 de octubre cuando la residencia abrió sus puertas para acoger a los estudiantes que buscaban alojamiento para el curso académico 1970-1971. Unos años más tarde, el 15 de febrero de 1977, fue reconocida por orden ministerial con el título de Colegio Mayor adscrito a la Universidad de Navarra.

Desde entonces, se calcula que unos 5.000 estudiantes han pasado por las instalaciones del Colegio Mayor, viviendo una experiencia universitaria plena, acompañados por los Misioneros Claretianos. El 25 de octubre de 1992, Misioneros y colegiales fueron a Roma para asistir a la beatificación que realizó el papa Juan Pablo II a los mártires de Barbastro, un grupo de 51 religiosos y seminaristas claretianos que fueron fusilados en 1936. Tres años más tarde, en 1995 se celebraba el 25º aniversario de la fundación del Colegio, motivo de fiesta para toda la comunidad colegial.

Aunque la estructura del edificio no ha cambiado, las instalaciones se han ido modernizando, adaptándose a cada tiempo. En el curso académico 2003-2004 se estrenaba el polideportivo Larraona, lo que ampliaba la oferta deportiva a los estudiantes. En 2017 llevábamos a cabo la reforma del comedor y en 2018 se acondicionó la nueva cafetería y zona de ocio. En este mismo año acometimos una reforma de la entrada y otros espacios para la creación de nuevas y modernizadas salas de trabajo, que facilitan el estudio en equipo o el apoyo académico. Y desde el año pasado estamos realizando el plan de remodelación de las habitaciones.

A partir de 2016, y en sintonía con otras actividades de los Misioneros Claretianos, al título oficial del Colegio Mayor Larraona se le añadió el nombre de Claret, por ser el fundador de la Congregación y tronco común de todas nuestras plataformas educativas y evangelizadoras. Unido al nombre se adoptó un nuevo logotipo, que compartimos con todas nuestras obras misioneras de la región.

Durante esta cincuentena, el Colegio ha sabido conservar su esencia y su misión: la formación humana, cultural y científica de los colegiales, así como una convivencia grata y educativa, enmarcada bajo el lema “Libertad responsable”. Muestra de esta misión educativa y de convivencia son todas las actividades comunitarias que se han realizado: visita a los presos desde que se inauguró el Colegio; Trofeo Rector de la Universidad de Navarra y diversos  campeonatos deportivos externos e intracolegiales; talleres académicos y sociales; venta de comercio justo, visitas a la residencia de ancianos de la Misericordia, voluntariado con la asociación ANFAS, etc.

Larraona ha estado siempre pegado a la realidad de la sociedad, no solo a través del voluntariado, sino también mediante los encuentros que ha organizado con distintas personalidades del ámbito político, social, económico, cultural y deportivo. Por el Colegio han pasado todos los presidentes del Gobierno de Navarra desde el inicio de la Democracia y todos los alcaldes de Pamplona, además de numerosos políticos de distintos partidos. También han venido a visitarnos y conversar con nosotros filósofos o deportistas. El Colegio ha contado con innumerables visitas que han contribuido a ese debate constante y abierto a la sociedad, propio del espíritu universitario y de la vida en el Colegio.

Un Colegio Mayor, que en sus 50 años de vida ha generado un sentido de pertenencia que no entiende de edades. Es un vínculo que se ha ido transmitiendo de boca en boca, de padres a hijos ―e incluso, tras cinco décadas de existencia― de abuelos a nietos. Todos los excolegiales sabéis que tenéis las puertas de Larraona abiertas de par en par: y sois muchos los que aprovecháis cada vez que regresáis a Pamplona para saludar y recordar. Por eso, en este 50 aniversario queremos aprovechar para mirar al pasado y al futuro junto a todos vosotros, los Alumni del Colegio Mayor Larraona y festejar este gran acontecimiento mediante el formato que mejor se adapte a las circunstancias actuales, teniendo en cuenta que la salud y la seguridad son una preocupación primordial de todo el equipo directivo.

Por este motivo, la celebración que estaba prevista el fin de semana del 26 y 27 de septiembre de 2020 queda aplazada sine die. Os animamos a compartir con nosotros vuestros datos de contacto, a través del formulario que encontrarás bajo estas líneas, para que os podamos mantener al tanto de las actividades que realicemos y podamos celebrar juntos esta misión educativa y de convivencia que cumple con orgullo sus 50 años. Y también os agradeceríamos infinito que nos enviéis vuestros recuerdos y fotografías adjuntos en el mismo formulario. Así podremos escribir entre todos nuestra historia basándola en vuestras experiencias personales, académicas y profesionales. ¡No lo pienses más, estamos esperando tener noticias tuyas!

 

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