COLEGIO MAYOR LARRAONA

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Violencias invisibles: cómo aprender a reconocer lo que no se ve pero también duele

Las colegialas Amelia Wefer e Inés Luna, estudiantes de Psicología en la Universidad de Navarra, han impartido en el Colegio Mayor, -durante las primeras semanas de curso-, un taller dirigido a sus compañeros y compañeras de Primero para identificar conductas dañinas en las relaciones personales y fomentar vínculos más sanos. Un taller que se lleva años organizando en Larraona pero esta vez, como novedad, liderado por las propias colegialas

Entre el 22 de septiembre y el 8 de octubre, el Colegio Mayor ha acogido cuatro sesiones del taller ‘Violencias invisibles en las relaciones personales. Lo que no se ve también duele’, una iniciativa integrada en uno de los objetivos troncales del proyecto educativo de Larraona: fomentar la convivencia y las relaciones personales sanas.

La actividad, de carácter obligatorio para los colegiales y colegialas de primer curso, se ha desarrollado en sesiones de 90 minutos y ha abordado una realidad que, en ocasiones, pasa desapercibida: determinadas conductas que pueden parecer cotidianas o poco importantes, pero que terminan afectando al bienestar y a las relaciones personales.

La propuesta de este curso ha contado con una particularidad: han sido dos colegialas del propio centro, Amelia Wefer, estudiante de cuarto curso del Grado de Psicología, e Inés Luna, de tercero, quienes se han encargado de impartir las sesiones. Una experiencia que les ha permitido compartir sus conocimientos y acercar conceptos psicológicos a situaciones de la vida cotidiana.

Poner nombre a lo que a veces pasa desapercibido

El taller ha abordado diferentes formas de violencia invisible, como el autoritarismo, la manipulación, el control, la desvalorización, la invisibilización, el humor hiriente, el gaslighting, los dobles mensajes, el ghosting, la falta de accesibilidad, la imposición de intimidad y la victimización.

El objetivo no ha sido únicamente conocer estas conductas, sino aprender a identificarlas, comprender sus consecuencias y reconocer la importancia de detectarlas de manera temprana. Para ello, también se han trabajado las características de las relaciones seguras y saludables.

“Intentamos que todo lo que explicásemos, ellos y ellas lo pudiesen aplicar a su vida y se viesen reflejadas en las situaciones que íbamos explicando”, explica Inés Luna. Desde su experiencia, se trata de cuestiones especialmente relevantes en la sociedad actual, ya que algunas de estas conductas aparecen con frecuencia en las relaciones cotidianas.

El humor hiriente, los dobles sentidos o el ghosting son algunos de los ejemplos que citas Luna y que permiten reflexionar sobre comportamientos que pueden llegar a normalizarse sin reparar en el daño que provocan.

De la teoría a la práctica: aprender desde la empatía

Para facilitar la comprensión de los contenidos, las sesiones se han apoyado en una presentación visual, con imágenes, ejemplos y recursos gráficos que ayudaban a explicar cada concepto. La parte teórica estuvo a cargo de Inés, mientras que Amelia se encargó de desarrollar la parte práctica mediante dinámicas participativas y ejercicios de role-playing.

En estas actividades, los colegiales y colegialas tuvieron la oportunidad de analizar situaciones personales desde diferentes perspectivas: la de quien realiza una determinada conducta, la de quien la recibe y la de una persona que observa lo ocurrido. La intención era comprender qué había sucedido, cómo se había sentido cada parte y qué podía haber detrás de determinadas actuaciones, sin perder de vista el impacto que pueden tener.

Esta metodología permitía ir más allá de la definición de cada tipo de violencia y trasladar los conocimientos a situaciones concretas. Ponerse en el lugar de otras personas, identificar emociones y analizar los comportamientos son pasos importantes para desarrollar la empatía y construir relaciones más respetuosas.

Una experiencia de aprendizaje también para quienes imparten el taller

La iniciativa ha supuesto, además, una oportunidad de crecimiento personal y académico para Inés y Amelia. En el caso de Inés, impartir las sesiones le ha permitido aplicar conocimientos adquiridos durante el Grado de Psicología y profundizar en contenidos que, en el contexto universitario, se trabajan principalmente desde una perspectiva teórica.

La experiencia también le ha servido para trabajar la comunicación oral y “aprender a gestionar los nervios” que implica hablar en público. Preparar y explicar los contenidos le ha exigido organizarse, comprender bien cada concepto y encontrar la manera de transmitirlo de forma clara y útil para quienes participaban en las sesiones.

Otro de los aprendizajes que destaca es la importancia de la empatía. Para explicar cómo identificar las distintas formas de violencia invisible y ofrecer herramientas para reconocerlas, considera fundamental comprender las situaciones desde diferentes puntos de vista.

Asimismo, las opiniones y reflexiones compartidas por las personas asistentes durante las sesiones han enriquecido la experiencia y han permitido comprobar la importancia de abordar estas cuestiones desde una perspectiva cercana y práctica.

Educar para construir relaciones más sanas

El taller ‘Violencias invisibles. Lo que no se ve, también duele’ forma parte del compromiso del Colegio Mayor Larraona con la formación integral de sus colegiales y colegialas. Una educación que no se limita al ámbito académico, sino que también presta atención a la convivencia, el respeto mutuo y el desarrollo personal.

Aprender a reconocer las violencias invisibles supone adquirir herramientas para identificar comportamientos que pueden hacer daño, reflexionar sobre las propias actitudes y comprender mejor las experiencias de otras personas.

Porque detectar aquello que no siempre se ve es el primer paso para dejar de normalizarlo y avanzar hacia relaciones más seguras, saludables y respetuosas.