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Jordi Sorio, de Larraona a Mozambique como voluntario: otra mirada sobre la Medicina

Jordi Sorio Creus, colegial de Larraona y estudiante en breve de tercer curso de Medicina, ha pasado cinco semanas durante este verano en Mozambique realizando una estancia de voluntariado en un centro de investigación en salud y en un hospital. La experiencia le ha permitido conocer de cerca otra realidad sanitaria, participar en distintas áreas asistenciales y descubrir una forma diferente de entender la prevención y la atención médica.

Para Jordi, este verano ha sido una oportunidad para acercarse a la medicina desde una perspectiva diferente. Natural de Barcelona, ha viajado al país africano junto a otros siete compañeros de clase para realizar una estancia en un centro de investigación en salud y conocer el funcionamiento de un hospital local.

La experiencia surgió gracias al padre de uno de sus compañeros, director del centro de investigación, que facilitó que el grupo pudiera realizar allí una estancia. Durante cinco semanas, pudieron combinar la observación y el aprendizaje con algunas tareas concretas dentro del ámbito sanitario.

Jordi decidió participar, entre otras razones, porque antes de comenzar tercero de Medicina quería conocer otra realidad sanitaria y comprobar cómo se trabaja en un contexto diferente al español. “Pensaba que un poco de formación antes de tercero no vendría mal”, explica ahora, casi recién llegado. Y reconoce que la experiencia le ha permitido aprender mucho y descubrir cómo se afronta la atención sanitaria con recursos diferentes.

Una realidad sanitaria diferente

Al llegar, una de las cosas que más le sorprendió de Mozambique fue comprobar que la organización del sistema sanitario era mejor de lo que esperaba. Aunque algunas herramientas y procedimientos son diferentes, los profesionales han desarrollado sus propios métodos de trabajo y, según explica cuenta, son capaces de atender a muchas personas de manera eficaz.

Una de las diferencias más visibles estaba en la gestión de la información. Mientras que en España gran parte de los procesos están digitalizados, “allí todavía se utiliza mucho el papel”. Las consultas y los datos de pacientes se registran manualmente, lo que hace algunos procedimientos menos eficientes. Sin embargo, Jordi destaca la rapidez con la que funciona la atención y la capacidad del personal sanitario para desenvolverse con los medios disponibles.

La experiencia también le permitió conocer enfermedades que aquí tienen una presencia muchísimo menor. La tuberculosis y el VIH forman parte de la realidad cotidiana de la atención sanitaria en la zona, y el grupo pudo conocer los sistemas de seguimiento de las personas que necesitan controles periódicos.

Precisamente ese seguimiento fue uno de los aspectos que más llamó su atención. En un contexto en el que puede resultar especialmente difícil mantener el contacto con quienes necesitan acudir periódicamente a consulta, comprobó que el sistema tenía mecanismos de seguimiento y que muchas personas acudían regularmente a sus revisiones.

La malaria era otra de las enfermedades que esperaba encontrar con mayor frecuencia. Sin embargo, la estancia coincidió con la época seca y no pudieron observar ningún caso. El grupo había tomado previamente medicación preventiva y finalmente ninguno de sus integrantes estuvo expuesto a la enfermedad durante la experiencia.

Del centro de investigación al hospital

La estancia no se limitó al centro de investigación. Jordi y sus compañeros fueron rotando por diferentes departamentos del hospital y pudieron conocer de cerca el trabajo de profesionales de distintas áreas.

Las primeras semanas estuvieron especialmente vinculadas a Pediatría, donde pudieron conocer la atención a la infancia, acompañar consultas y observar el seguimiento de la salud de los niños y niñas. También tuvieron contacto con mujeres embarazadas y pudieron asistir a partos.

Una de las experiencias más intensas llegó durante su paso por Cuidados Intensivos. Allí se encontró con una realidad más difícil: personas en situaciones graves y, en algunos casos, pacientes que fallecían.

Para un estudiante que todavía está en los primeros años de su formación, enfrentarse a esas situaciones resulta especialmente exigente. “Lo que pasa es que te pilla todavía con poca experiencia y es duro”, asevera.

Pero no todo fue observación. En algunas consultas podían colaborar con tareas concretas, como completar los registros en papel mientras el personal sanitario atendía a las personas pacientes. También tuvieron la oportunidad de participar en campañas de vacunación infantil.

Una de las jornadas que más recuerda reunió a alrededor de un centenar de niños y niñas en una mañana. Desde primera hora, el equipo sanitario fue atendiendo las consultas, administrando vacunas y actualizando los correspondientes registros.

La importancia de prevenir

Precisamente el contacto con la atención pediátrica le ha llevado a reflexionar sobre qué tipo de Medicina le interesa más. La experiencia en Cuidados Intensivos le resultó dura, pero el trabajo preventivo con la infancia despertó en él un interés especial. El seguimiento periódico, el control del crecimiento, la administración de vacunas o la prevención de enfermedades le hicieron descubrir el valor de intervenir antes de que aparezca un problema de salud.

Todavía le queda mucho recorrido antes de decidir su especialidad, pero reconoce que cada vez se ve más cerca de la Pediatría. Uno de sus abuelos fue pediatra, una circunstancia que también ha influido en su interés por esta especialidad.

Más allá de la Medicina

La experiencia en Mozambique no se ha limitado a la formación sanitaria. También ha sido una oportunidad para conocer otra cultura y desenvolverse en un entorno diferente. El grupo estaba formado por ocho compañeros de clase y, además de la estancia en el centro de investigación y el hospital, tuvieron tiempo para conocer algunos lugares cercanos durante los fines de semana. La playa fue uno de los destinos de esas escapadas.

También tuvo que enfrentarse a una pequeña barrera lingüística. En Mozambique el portugués es una de las lenguas oficiales y, antes de viajar, el grupo recibió material para familiarizarse con algunas expresiones básicas. La convivencia diaria hizo el resto. “Al final ya no me daba ninguna vergüenza hablar”, cuenta Jordi, consciente de que probablemente cometía errores, pero también de que la experiencia le permitió aprender y desenvolverse cada vez mejor.

Para él, por tanto, el viaje ha sido también una oportunidad para aprender portugués y acercarse a una cultura que hasta entonces desconocía.

Una realidad que va más allá de los estereotipos

Quizá uno de los aprendizajes más personales ha sido descubrir que la imagen que muchas veces llega desde Europa sobre determinados países africanos no siempre refleja toda su realidad. Jordi reconoce que antes de viajar esperaba encontrarse con una situación más precaria y menos estructurada. Sin embargo, se encontró con una sociedad que, pese a contar con menos recursos que Europa en muchos ámbitos, ha desarrollado sus propios sistemas y avanza en diferentes áreas.

“En los medios solo ves los casos más extremos y nunca ves nada positivo”, reflexiona. Pero la experiencia le ha ayudado a mirar Mozambique con una perspectiva más amplia y a comprender que una realidad sanitaria con dificultades también puede ser una realidad en la que existen avances, profesionales comprometidos y sistemas que funcionan.

También le llamó la atención el trabajo que se realiza en materia de nutrición infantil. Los niños y niñas reciben suplementos de vitamina A y tratamientos periódicos para prevenir los parásitos, además de un seguimiento de su crecimiento. Son medidas que buscan reducir problemas de nutrición y favorecer un desarrollo saludable.

Una experiencia que repetiría

Después de cinco semanas, Jordi regresa con una experiencia que, según reconoce, repetiría sin dudarlo. “Si pudiera volverlo a hacer, lo haría”, afirma. Aunque todavía no sabe dónde ni cuándo, sí tiene claro que le gustaría participar de nuevo en algún voluntariado durante los próximos años. Mozambique, precisamente, no sería necesariamente su primera opción: después de haber conocido ese país, le gustaría descubrir también otras realidades.

En breve comienza tercero de Medicina y con él una nueva etapa de formación práctica en España. Volverá a las aulas con más conocimientos, pero también con una mirada diferente sobre la profesión que ha elegido.