Daniel Sánchez Moreno

“Mi bisabuelo era de Pamplona, pero vine sin conocer a nadie” – La experiencia de Diego Sánchez

Diego Sánchez Moreno estudia tercero de ADE con Dirección de Estrategias. Hace tres años que su familia se mudó a Madrid y él tuvo que dejar Lima para venirse a estudiar a España. Así fue como terminó en la Universidad de Navarra y lleva desde entonces con nosotros. Te invitamos a leer su experiencia.

 

 

De Lima a Pamplona

Debido a la mudanza de su familia, Diego y su hermano tuvieron que solicitar un traslado de expediente para continuar con sus estudios aquí, en España. A través de la recomendación de una conocida de la familia, dieron con la Universidad de Navarra y con nosotros. La flexibilidad de horarios y la posibilidad de crear buenas relaciones con el resto de compañeros fue lo que le hizo decidirse por venir al Colegio Mayor Larraona.

Aunque su bisabuelo era pamplonés, Diego vino aquí sin conocer a nadie. Gracias a su estancia en el Colegio Mayor, formó su primer grupo de amistades, indispensable para su integración. “Terminas asociándote con gente que no es de tu misma carrera. En Lima yo solo me reunía con gente de mi misma facultad, no iba más allá”. Nos cuenta que lo que más destaca de la experiencia como colegial son las actividades de los primeros días que le hicieron conectar con sus compañeros. “Jugando al básquet conocí a un chico que hasta ahora sigue siendo mi amigo, y es de Hong Kong, en mi vida me imaginé eso”.

Pista de baloncesto vista a través de una valla

Una adaptación satisfactoria

Diego nos confiesa que echa de menos a su familia paterna, que sigue viviendo en Perú, pero acepta que es parte del proceso. “ se extraña a la gente, pero es parte de la experiencia del estudiante”. Además, suele aprovechar los fines de semana o los festivos para volver a Madrid y ver a su familia.

No todo ha sido fácil, adaptarse a un nuevo país y una nueva forma de vida no es para cualquiera. Nos cuenta que nunca había vivido la experiencia de compartir mesa con tantas personas. “Eso sí que es un shock, me sentía un bicho raro bajando a comer con doscientas personas”. Aunque al final a todo se acaba acostumbrando uno: “Poco a poco vas conociendo a las personas, ves que todos estáis en la misma situación.”

A Diego le ha debido de picar el gusanillo con eso de viajar, porque tiene la intención de seguir aprovechando al máximo todas las oportunidades que tenga de formarse, trabajar y vivir nuevas experiencias: “No sé si terminaré en Londres, trabajando en Madrid… aún no lo sé”.

 

Grupo de colegiales haciéndose una foto en un espejo

 

El colegio mayor, un hogar

“El deporte no es lo mío, pero en las actividades más tranquilas como cartas y juegos de mesa sí que participo”. Aunque a pádel y a fútbol juega de forma ocasional, por pasar el rato con sus amigos, Diego participa en otras actividades, como el grupo de voluntarios. También ha participado ayudando en el Acto de Becas, y en actividades externas.

Nos cuenta que este tipo de actividades vienen bien para obtener puntos de colegial: “Elegir las habitaciones se gana con méritos, bien por notas o bien por puntos. Puedes ganar puntos participando en los torneos, las actividades, los voluntariados…”

Pero con las actividades se gana algo aún más valioso que los puntos. Diego nos cuenta que lo más importante de estos años son las conexiones, el grupo de gente que se lleva para toda la vida. “Sonará estúpido, pero se crea como una segunda familia, eso es lo mejor del colegio mayor.”

estudiante en pista deportiva en pamplona

A 4m 15cm del suelo – Entrevista a Juan Ruiz, saltador con pértiga

El colegial Juan Ruiz de Navamuel vino el año pasado desde Palencia para estudiar Enfermería en la Universidad de Navarra y seguir practicando atletismo, deporte que no ha dejado desde que tenía cinco años. A los catorce empezó a entrenar con pértiga y desde entonces compite en esta disciplina. En enero quedó primero en el Campeonato Navarro Absoluto de Pista Cubierta y en febrero también fue campeón en el Campeonato Autonómico Absoluto de Atletismo de Castilla y León. Hablamos con él sobre el deporte, el salto con pértiga, el equipo, la universidad…

 

¿Por qué elegiste el salto con pértiga?

Me pusieron a hacer varias pruebas y esta me pareció interesante, me empezó a gustar mucho, así que me quedé y seguí. Cuando empecé, no había demasiada gente en categorías menores, así que era más fácil que destacase en la prueba. Ha ido pasando el tiempo y muchas más personas se han unido a este deporte, atletas con mucho nivel.

¿Has probado otras disciplinas?

El estar entrenando te quita mucho tiempo y no puedes hacer otras especialidades de atletismo, eso es lo malo. Me hubiera gustado probar otros deportes, no solo dentro de atletismo.

¿Cuánto te lleva el entrenamiento?

Dos horas o dos horas y media al día, menos los domingos, que descanso. Aunque estoy en el programa Talento Deportivo de la Universidad, a veces es difícil compaginarlo con los estudios, ahora más con las prácticas. Puedo tener toda la mañana de prácticas y clase toda la tarde. A veces me tengo que saltar las dos últimas horas para poder entrenar. Hay fechas en las que estoy más pillado de tiempo y se nota un poco el cansancio, pero de normal lo llevo bastante bien.

¿Cuál es tu principal motivación para seguir practicando?

Llevo tanto tiempo haciéndolo, que lo que me motiva es el hecho de seguir mejorando. He competido en campeonatos de Castilla y León, de España, ahora de Navarra… Al ser parte de mi vida, es otra faceta en la que quiero ver que sigo avanzando. Es divertido, y ver que mejoro es una motivación en sí misma.

Háblanos del salto con pértiga. ¿Cómo es esta disciplina?

Es una prueba bastante complicada en cuanto a la técnica. El salto siempre es el mismo, pero hay una parte previa, la carrera. Tienes que entrar con los brazos extendidos para que se doble la pértiga y en el salto colocarte de manera vertical en paralelo a ella, y que el desdoble te empuje hacia arriba. La pértiga es de fibra de carbono o de fibra de vidrio, un material rígido pero elástico, que permite doblarlo.

Las pértigas pueden ser de diferentes alturas.

Sí, a lo largo del tiempo he ido cambiando. La pértiga que utilizo ahora mide 4m 90cm, y la que usaba cuando tenía catorce años medía entre 3 m y 3,5m. Mi marca de altura es 4m 15cm.

 

joven saltador con pértiga

 

¿Qué es lo más complicado de llegar tan alto?

Al más mínimo fallo se te va, te sale mal. Es muy complejo técnicamente. Necesitas mucha concentración, muchas horas de entrenamiento solo para que te salga bien un salto. Es difícil de llevar; estás entrenando semanas, meses, y a la hora de la verdad puede que se te vaya la concentración y te salga mal. Llevo mucho tiempo en esto y sé que es muy importante entrenar no solo físicamente, sino también mentalmente para saber cómo llevar los fracasos, las lesiones… Lo mental me parece más importante aún.

Adquirir resiliencia te habrá aportado a nivel personal, también.

Me ha ayudado a manejar las frustraciones. Saber llevar algo que has trabajado un montón y que no ha salido bien, por ejemplo, un examen para el que has estudiado mucho y  que has suspendido. En mi caso es mucho más fácil trabajarlo, porque llevo toda la vida viéndome en ese tipo de situaciones.

¿Te ayuda en estos casos la presencia del equipo?

Aunque en los deportes individuales se entiende que estás tú solo, justo en atletismo el que compite es el club. Hay una persona por prueba, pero, aunque no estés haciendo tú la prueba, es de tu equipo y quieres que esa persona gane. Así que sí que tiene cosas de deporte de equipo.

Además, en clase, el ‘equipo’ son los compañeros; en el Colegio Mayor, los colegiales; y en casa, la familia, el primer equipo.

Mi familia siempre me ha apoyado. Cuando empecé con el atletismo los animé a hacer aún más deporte, y ahora ellos me animan a mí. Tengo un hermano y una hermana, y nuestros padres nos han inculcado que el deporte es algo esencial en la vida de una persona. El deporte da unos valores que son muy buenos en la vida y nos han enseñado muy bien a trabajar; que ganar o perder no es lo importante. Lo que quieren ellos es que disfrute como lo hacía cuando tenía catorce años.

 Y así está siendo.

Sí. Por eso mi plan es continuar los cuatro años de carrera a este nivel de entrenamiento y de competición, dentro del programa Talento Deportivo. Quiero seguir entrenando hasta que me dé físicamente. No tengo ninguna intención de dejarlo a corto plazo.

Estudiar y competir, un doble esfuerzo que está mereciendo la pena. ¿Cómo calificarías tu vida en Pamplona?

La experiencia universitaria está siendo muy buena. La Universidad y la carrera me están gustando, así que estoy bien en todos los aspectos de mi vida. Aunque a veces me cueste compaginar estudios y deporte. Pero merece la pena. Que tanta gente haya dejado el deporte porque no le ha dado tiempo y yo pueda seguir entrenando… Además, estoy muy a gusto en Larraona. En el Colegio Mayor me han dado muchas facilidades.

¿Un ejemplo?

Los tiempos y la dieta que sigo. Me guardan las comidas si llego tarde de un entrenamiento. No tengo ninguna queja, al revés. Hay muy buena relación con los compañeros, tanto con mis amigos como con los colegiales en general. Hay un buen ambiente aquí.

 

estudiante en el exterior del colegio mayor larraona